26260(21-11-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26260  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

                                    Aprobada Acta N° 131.    

Bogotá,  D. C., noviembre veintiuno (21) de  dos mil seis (2006).   

VISTOS:  

Procede   la  Sala  a  resolver  sobre  la  admisibilidad  formal  de la demanda de casación presentada por el defensor del  procesado  JAIME  ADOLFO  BONILLA  BLANCO, condenado en fallos proferidos por el  Juzgado  35  Penal  del  Circuito  y el Tribunal Superior de Bogotá, como autor  penalmente  responsable  de  la  conducta punible de acto sexual con menor de 14  años.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.  Los primeros fueron tratados en el fallo  de primera instancia de la siguiente manera:   

“Inés Sandoval Ramírez, denuncia a JAIME  ADOLFO  BONILLA  BLANCO  y Darío Poblador, argumentando que su menor hija Angie  Paola  Sandoval  Sandoval, de 7 años de edad, le comentó que cuando la llevaba  al  trabajo  los  antes  mencionados  la  manoseaban,  le  cogían los senos, le  metían  los  dedos  en la vagina, y BONILLA le sacaba el pene para que la menor  se  lo besara, que eso ocurrió cuando la niña tan solo tenía 5 años de edad,  esto  es  en  el año 2000. Que su hija no le contó porque la amenazaron que no  contara  porque  ella  la  regañaba y le pegaba. Dijo que tan pronto se enteró  llamó  a  la  esposa  de BONILLA y ella le solicitó hacer un careo, y la niña  les  dijo  a  los  dos  delante  de  ellas, lo que había pasado, que BONILLA le  pidió  perdón a la niña y Darío les manifestó que le habían metido la mano  pero  que  no  le  habían  alcanzado a hacer nada. Agregó que JAIME BONILLA la  llamó  a  pedirle  perdón  para  que  no  hiciera  nada  en  contra de él”.   

2. Abierta la correspondiente investigación  y  vinculado al proceso a través de indagatoria JAIME ADOLFO BONILLA BLANCO, el  26  de  julio de 2004 la Fiscalía 225 Seccional de Bogotá le dictó detención  preventiva  como  presunto  autor del delito de acto sexual con menor de catorce  (14) años agravado.   

3.  Cerrada  la  investigación,  la  misma  fiscalía   el   13  de  enero  de  2005  profirió  resolución  de  acusación  contra   el  procesado  por  el  delito  por  el  cual  había  resuelto la  situación  jurídica  y  dispuso que por separado continuara la instrucción en  relación con Darío Poblador.   

4.  Correspondió  al  Juzgado  35 Penal del  Circuito  de Bogotá adelantar el juicio y celebrada la audiencia pública, el 5  de  julio  de  2005  condenó  a BONILLA BLANCO a la pena de cuarenta y dos (42)  meses  de  prisión,  a  la  accesoria  de  inhabilitación  en  el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por  un  período  igual  al  de  la sanción  privativa  de la libertad, al pago de indemnización de perjuicios y le negó la  suspensión  de  la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria, como autor  penalmente   responsable   de   la   conducta  punible  materia  de  acusación.   

5. La providencia anterior fue recurrida por  la  defensa  y  el  7 de abril de 2006 el Tribunal Superior de Bogotá, mediante  fallo  objeto  del  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  por  el  defensor del acusado.   

LA DEMANDA:  

Al amparo de la causal primera de casación,  cuerpo  segundo  del  artículo 207 de la Ley 600 de 2000, el recurrente formula  un  único  cargo  contra  el  fallo proferido por el Tribunal, el cual acusa de  haber  incurrido en violación indirecta de la ley sustancial por error de hecho  derivado   de   falso   juicio   de   identidad   en   la   apreciación  de  la  prueba.   

Una  vez  formulada  la  denuncia se dispuso  remitir  a  la  menor  al  Instituto  de  Medicina  Legal  para  la práctica de  valoración  sexológica,  la  cual se efectuó el mismo día, esto es, el 14 de  noviembre  de  2002  determinándose  normalidad  en  la  niña. Sin embargo, el  ad  quem  consideró  que el  dictamen no excluyó   

“el  flujo  vaginal  que de acuerdo con el  relato  de  la  menor Sandoval Sandoval y de la progenitora de esta, simplemente  determinó  a  la  primera a revelar los abusos perpetrados, diferenciación que  resulta  entonces de particular trascendencia para responder a las apreciaciones  de  los  apelantes,  quienes  pasan  por  alto  que la secreción referida en la  prueba   testimonial   tiene  origen  distinto  de  la  contaminación  venérea  descartada en el reconocimiento forense”.   

Si  de  acuerdo  con el dictamen pericial no  existió  flujo vaginal, no le era dable al juzgador de segundo grado inferirlo,  irregularidad  que  llevó  a  que se transgrediera el artículo 305 del decreto  100 de 1980, modificado por el artículo 7° de la ley 360 de 1997.   

Por lo anterior, solicita casar la sentencia  proferida  por el Tribunal para que en su lugar se profiera una de reemplazo que  absuelva a su defendido de los cargos imputados.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.-  Cualquiera  sea  la causal invocada, la  demanda  de  casación  no es un escrito de libre elaboración en tanto que debe  cumplir  con  los  requisitos  establecidos  en  el artículo 212 del Código de  Procedimiento  Penal,  como  citar  las  normas  que  se consideren infringidas,  determinar  la  clase  de quebrantamiento, indicar los fundamentos completos con  claridad,  precisión  y  lógica,  en  armonía  con  la  naturaleza  del vicio  reprochado,   además   de   demostrar   la   trascendencia   del  yerro  en  la  decisión.   

2.-  Los  siguientes son los desaciertos del  libelo que atentan contra los principios de claridad y precisión:   

2.1.  El  demandante  omitió  señalar  las  normas  procesales supuestamente violadas y en relación con las sustanciales no  indicó    si    lo    fueron   por   falta   de   aplicación   o   aplicación  indebida.   

2.2.  El  error de hecho en la modalidad de  falso   juicio   de   identidad,  cuya  configuración  anunció  el  libelista,   

“supone que en la apreciación material de  los  medios  y su traslado al fallo, el juzgador distorsiona, adiciona o cercena  su  expresión  fáctica  para hacerles producir efectos que objetivamente no se  establecen  de  su  contexto,  en  cuya  demostración corresponde al demandante  concretar  qué  específicamente  dicen  los  medios  a  que  se  refiere, qué  estableció  de  ellos  el  juzgador,  por  qué  los  puso  a  decir  algo  que  objetivamente  no  expresan,  cómo  habría  de corregirse el yerro, y cómo un  nuevo  análisis del arsenal probatorio en conjunto con las demás pruebas sobre  las  que  no concurre ningún tipo de error, daría lugar al desquiciamiento del  fallo  por  presentar  una  realidad  fáctica diversa de la observada en éste,  determinante  de aplicación indebida o falta de aplicación de disposiciones de  derecho   sustancial,   y,   de  contera,  proferir  una  decisión  en  sentido  sustancialmente  distinto  y  opuesto a la declaración de justicia contenida en  la           parte           resolutiva”1.   

Frente  al único  reparo,  si  bien  el  libelista  hizo  mención a la  prueba  pericial  y  transcribió  algunos  apartes  del fallo de segundo grado,  faltando  a  los  requisitos  de  precisión  y  claridad omitió señalar donde  radicó  la  distorsión,  adición o cercenamiento pues lo que allí se dice es  que  la  secreción  vaginal  de  que  da  cuenta la prueba testimonial tiene un  origen   distinto  a  la  contaminación  venérea  descartada  por  el  estudio  forense.   

A  más  de  lo  anterior, el demandante no  señala  cómo  debía  corregirse  el  yerro  frente  al  análisis  de todo el  conjunto  probatorio  que conforma la actuación procesal, y porqué el fallo no  se   mantendría  con  las  restantes pruebas que lo soportan y que ningún reparo merecieron.   

3.-  Como  la  Corte  no  puede  suplir  las  deficiencias  ni  corregir  las  imprecisiones  de  la  demanda,  se  impone  su  inadmisión,  de  conformidad  con lo dispuesto por los artículos 221 y 213 del  Código  de  Procedimiento Penal, además que la Sala no encuentra violación de  garantías  fundamentales  que  deban  ser  protegidas  oficiosamente,  lo  cual  conlleva   la  consecuencia  procesal  de  declarar  desierta  la  impugnación,  mediante  decisión  que adquiere ejecutoria en la fecha en que es suscrita y no  admite ningún recurso.   

A mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda de casación presentada  en  defensa  del  procesado  JAIME  ADOLFO  BONILLA  BLANCO, y, en consecuencia,  declarar desierto el recurso de casación interpuesto.   

Contra  esta  providencia no procede ningún  recurso.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                         ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                           

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN              MARINA                                 PULIDO                                 DE  BARÓN                        

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                            

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA            JAVIER  ZAPATA  ORTIZ   

                   No  hay  firma   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1 CORTE  SUPREMA    DE    JUSTICIA,   SALA   DE   CASACIÓN   PENAL,    Sent.  Casación  enero 30 de 2003, rad.  13.518.     

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