25190(11-07-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25190  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado  acta número 67   

Bogotá  D.C.,  once  de  julio  de  dos  mil  seis.   

          Resuelve  la  Corte  de  plano el conflicto negativo de competencias  suscitado  entre  los  Juzgados  primero  penal  del  circuito  especializado de  Bucaramanga  y  segundo penal del circuito de la misma sede, quienes en su orden  rehusan   conocer   del   juicio   que   se  sigue  en  contra  de  Jairo  Lewis  López  Parra, acusado de la  comisión  de  los  delitos  de  concierto  para  delinquir  agravado, homicidio  agravado y porte ilegal de armas de fuego de defensa personal.   

ACTUACION  PROCESAL   

          Con  apoyo  en  el  acta  de  la  diligencia de levantamiento de una  persona  no  identificada realizada el día 28 de octubre de 2003, a quien luego  se   identificó   como   Orlando  Martínez  Cerveleón,  la  fiscalía  abrió  investigación penal.   

          Por  éstos  hechos  fue vinculado a la investigación Duban Agudelo  Echavarría,  quien  admitió  que  él  y  Jairo Lewis  López,  integrantes  de  las  autodefensas  Unidas de  Colombia,  ejecutaron  el  homicidio de Orlando Martínez Cerveleón, reconocido  ladrón  de  carros,  según  las  expresas órdenes de Cristian, jefe del grupo  armado.   

          Luego  que Agudelo Echavarría se sometiera al trámite de sentencia  anticipada,  la  fiscalía  especializada  decretó  la  ruptura  de  la  unidad  procesal  (fs., 148), cerró  la  investigación  el  15 de abril de 2005 (fs., 171)  y el  20 de junio siguiente acusó a Jairo  Lewis  López  como  autor  de  los  delitos  de homicidio agravado, concierto para delinquir agravado y porte ilegal  de       armas       (fs.,      181).   

El proceso le fue asignado al Juzgado primero  penal  del  circuito  especializado, el mismo que antes de celebrar la audiencia  preparatoria  se declaró incompetente para conocer del asunto, aduciendo que en  virtud  de  los  cambios  que  introdujo el artículo 71 de la ley 975 de 2005 –  que redefinió la conducta de concierto para delinquir  -, le correspondía adelantar la fase final del juicio  al Juzgado penal del circuito.   

          El  Juzgado  segundo penal del circuito de  Bucaramanga aceptó  el  conflicto  y  se  declaró igualmente incompetente, pues en su entender, las  normas  de  la  ley  975  de  2005  deben  interpretarse  en  el contexto de los  principios  diseñados  en el artículo 2 de la mencionada ley, que no son otros  que  los  de  conceder  beneficios  jurídicos  a personas que atentan contra el  régimen constitucional vigente.   

          Por  lo  demás,  estima  que  es  a  través  de  la  prórroga  de  competencias  como  deben  solucionarse  los  temas  vinculados con el cambio de  tipicidad,  de  manera  que  desde cualquier perspectiva, le corresponde conocer  del asunto al Juez especializado.   

          Remitió,  en consecuencia, el expediente a la Corte, en orden a que  se dirima el conflicto suscitado.   

SE  CONSIDERA:   

          Primero:  La  Corte,  de  acuerdo  con  el  artículo  18  transitorio  de la ley 600 de 2000, es competente para conocer de  los  conflictos  de  competencia  trabados entre juzgados penales del circuito y  penales del circuito especializados.   

Segundo: En orden a  resolver el conflicto, es necesario precisar los siguiente:   

La  jurisprudencia  de  la Corte  con  persistencia  ha  señalado  que la  calificación  del  mérito  del  sumario o su equivalente, vincula al juzgador,  quien  debe  adelantar  el  juicio  acorde con la tipificación realizada por la  fiscalía   1,  y  que  solo  por  excepción el juez puede negarse a conocer del  asunto  cuando  advierta  que  el  fiscal incurrió en error en la calificación  jurídica  provisional  y  que  la  correcta varía la competencia. 2   

En  éstos  eventos, “le es permitido a la  Sala,  por  vía  de  excepción,  analizar  los  elementos  constitutivos de la  tipicidad  en  tanto  determina  el factor objetivo de competencia, pero sin que  pueda  inmiscuirse en la verificación de la existencia material del ilícito ni  en la responsabilidad que pudiere corresponder al procesado.”   

Pero  ahora no se trata de discutir aspectos  como  los  que  se  pone  de  presente,  pues  el  supuesto  de  la colisión se  fundamenta  en  una realidad jurídica consistente en haberse tipificado, según  lo  afirma  uno  de  los  despachos  colisionantes, como sedición conductas que  antes    se    catalogaban    como   concierto   para   delinquir   (artículos  71  de la ley 975 de 2005, y 340 numerales 2 y 3 de la  ley 599 de 2000).   

Con respecto a esa temática, por mayoría la  Corte   había  definido  el  asunto  –  desde  luego  hasta  antes  de  haberse  proferido la sentencia de  constitucionalidad    C    370   del   18   de   mayo   de   2006   –,  asignando  la  competencia  a  los  juzgados  penales  del  circuito si el juicio se encontraba en trámite, y a los  juzgados  penales  del  circuito  especializados  si  el proceso se hallaba para  dictar             sentencia.            3   

Tercero:   La  situación  ha  cambiado.  Desde  el  momento  en el que la Corte Constitucional  decretó  la  inexequibilidad,  entre  otros,  del artículo 71 de la ley 975 de  2005  por  vicios de trámite, el asunto no puede definirse en los términos que  por  mayoría  la Sala había estimado que eran los correctos. Claro, porque los  efectos  de  la  aplicación  del  artículo  71  citado,  con  ocasión  de  su  inconstitucionalidad,  no  son  ya  un  problema  de  mera competencia, sino una  temática  vinculada  con  la  aplicación del principio de favorabilidad, cuyos  beneficios    le    corresponde    resolver   al   juez   penal   del   circuito  especializado.   

Cuarto:  Conviene  señalar  que  la inexequibilidad por regla general se proyecta hacia el futuro,  salvo    el    reconocimiento    por    favorabilidad   de   normas   declaradas  inconstitucionales,  como la Sala lo tiene por aceptado. En efecto, vigente aún  la  Constitución de 1886, en la Sentencia del 11 de noviembre de 1986, la Corte  indicó:   

“El  artículo  26  de  la  Constitución  Nacional,  desarrollado  por  el artículo 6°, tanto del Código Penal como del  de   Procedimiento   Penal,   consagra  el  principio  de  favorabilidad  en  la  aplicación  de  la  ley  criminal,  cuando  una  conducta  o  un  proceso  sean  susceptibles  de  ser  regidos  por  varias  normatividades,  presentándose  el  fenómeno  de  la  sucesión  de  leyes  en  el  tiempo. En virtud del mismo, la  benignidad  de  una ley abrogada, derogada o declarada  inexequible,  proyecta sus efectos más allá de esta  pérdida  de  vigencia  (ultra  –  actividad),  o  la  ley  posterior, con estas  características,  retrogada  sus  consecuencias  (retroactividad),  para cubrir  situaciones pasadas, en vía de definición, o ya juzgadas.”   

Si así es, y si los efectos de la sentencia  recién   proferida   por   la   Corte  Constitucional  rigen  hacia  el  futuro  (ex  nunc), los beneficios  del  declarado  inconstitucional artículo 71 de la ley 906 de 2004 se mantienen  y  no afectan situaciones consolidadas bajo su imperio. Así, entre otras cosas,  lo  ha  explicado,  en  situaciones  similares,  la  Corte Constitucional en los  siguientes términos:   

“No sobra añadir  con  idéntica  orientación  argumentativa,  que  la Corte Constitucional en el  tema  de  los  efectos  de  los  fallos  de  inexequibilidad, ha elaborado “el  principio  de  presunción  de  legalidad,  en  virtud  del cual se respetan los  efectos   que   surtió   la   ley   y  las  situaciones  establecidas  bajo  su  vigencia.   La  necesidad  de  garantizar  la  seguridad  jurídica  de los  asociados,  es  sin  duda  la  razón  de  ser  de estos principios básicos que  dominan  el  ejercicio  del  control  de  constitucionalidad.   Los  mismos  argumentos  que  imponen,  en principio, la irretroactividad de la ley, imponen,  en    principio,    la    irretroactividad   de   los   fallos…”                  4   

  Si  a lo dicho se añade  que  según  el  artículo  43  de  la  Ley  270  de  1996, “Estatutaria de la  Administración  de  Justicia”,  las sentencias de constitucionalidad producen  efectos  hacia  el  futuro,  a  menos  que  la  Corte  resuelva lo contrario, la  cuestión  acerca  de  las  consecuencias  de  la  decisión  con  respecto a la  inconstitucionalidad   del   artículo   71   de   la  ley  975  de  2005  queda  saldada.   

          Quinto:  Una  de  las  razones que tuvo la  Corte  para  dirimir  los  conflictos  de  competencias  sobre  el  mismo  tema,  asignándosela  a  los  juzgados penales del circuito ordinario, radicaba en que  al  variar  la  tipicidad  (sedición  en  vez  de concierto para delinquir), el  juzgamiento  de  esa  conducta estaba atribuida a aquellos despachos, según las  reglas  del  artículo  77  de la ley 600 de 2000. Pero al desaparecer del orden  jurídico  el artículo que lo permitía, hoy no es posible realizar ese tipo de  juicios,  salvo aquellos puntuales casos en donde se deba reconocer el principio  de   favorabilidad  por  los  efectos  benéficos  que  aquellas  normas  puedan  comportar.   

         En  tales  circunstancias,  con  mayor razón es en el interior del  proceso,  donde  el  juez,  contando  con  todos los elementos de juicio, con la  posibilidad  de examinar la plenitud de la actuación procesal y de la actividad  probatoria,  así  como las alegaciones de las partes, puede optar por poner fin  al  proceso  condenando o absolviendo por el delito de concierto para delinquir,  o  condenar o absolver por el de sedición previsto en la ley de justicia y paz,  en el lenguaje de la favorabilidad.   

                   

         En  este  marco  opera  el concepto de competencia en su mas elevado  entendimiento,  según  el  cual,  la  justicia  material se realiza mediante la  aplicación  de la ley sustancial por el Juez al que le fue asignado el proceso,  a  quien  por  razón  de  una  ley  que  puede  eventualmente ser aplicable por  favorabilidad,   le   corresponde   decidir   si  el  comportamiento  objeto  de  juzgamiento  ha  cambiado  de  denominación  jurídica y deben asignársele las  consecuencias benéficas que ello comporta.   

           Así  las cosas, le corresponde conocer  del  asunto  al Juez penal del circuito especializado, autoridad a la cual se le  enviará el expediente.   

DECISION  

En consecuencia, LA  SALA   DE   CASACION   PENAL   DE   LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,   

RESUELVE  

          Dirimir  la  colisión  negativa  de  competencias, en el sentido de  atribuirle  el  conocimiento  de  la  actuación  al  Juzgado  primero penal del  circuito especializado de Bucaramanga.   

          Comuníquese  esta  determinación  al  Juzgado  segundo  penal  del  circuito de la misma sede.   

         

Comuníquese    y  Cúmplase   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ              ALFREDO    GOMEZ  QUINTERO         

ALVARO         O         PEREZ  PINZON               MARINA PULIDO DE BARON   

JORGE           QUINTERO  MILANES            YESID  RAMIREZ BASTIDAS   

Aclaración de voto  

              JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

1  De  acuerdo  con  el  original  artículo  250  de  la Constitución Política, a la  fiscalía  le  corresponde  acusar  a  los presuntos infractores de la ley penal  ante los juzgados y tribunales competentes.   

2 Cfr.,  auto del 10 de septiembre de 2003, radicado 21343.   

3  Cfr.,  auto  del  16 de mayo de 2006, radicado 25449,  entre otros.   

4  Sentencia T-401 de 1996.     

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