26150(10-10-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26150  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                              Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZÓN   

                   Aprobado Acta No. 114   

Bogotá, D.C., diez (10) de octubre de dos mil  seis (2.006)   

VISTOS  

Se  resuelve  el  conflicto  de  competencias  negativo  suscitado  entre  el  Juez Primero Penal del Circuito Especializado de  Bucaramanga   y  el Sexto Penal del Circuito de la misma ciudad, dentro del  proceso  que  por el delito de homicidio, porte ilegal de armas y concierto para  delinquir  agravado  se  adelanta contra NAIDER ABRAHAM ISSA REYES y HECTOR IVAN  CRUZ LAGUADO.   

ANTECEDENTES   

La Fiscalía Tercera Delegada ente los Jueces  Penales  del  Circuito Especializados de Bucaramanga mediante resolución del 25  de  mayo  de  2.005  acusó a los mencionados NAIDER ABRAHAM ISSA REYES y HECTOR  IVAN  CRUZ LAGUADO atribuyéndole coautoría del delito de homicidio en concurso  con concierto para delinquir agravado y porte ilegal de armas.   

Asignado  el asunto al Juez Primero Penal del  Circuito  Especializado  de  Bucaramanga  a  fin  de que prosiguiera la etapa de  juzgamiento, avocó conocimiento el 29 de septiembre de 2.005.   

Luego  de ello y sin ninguna otra actuación,  se  declaró carente de competencia el día 17 de noviembre de 2.005, remitiendo  la  actuación  a  los  Jueces  Penales  de  Circuito  de Bucaramanga, donde por  reparto  le  correspondió al Juzgado Cuarto Penal del Circuito de dicha ciudad,  el  cual a su turno avocó conocimiento el 5 de diciembre de 2.005 y después de  adelantar  la  etapa  de  juzgamiento  –hasta  la  celebración  de  la  audiencia de juzgamiento- envió el  expediente  al  Tribunal  a  fin  de  que  resolviera  el  recurso de apelación  interpuesto  en contra del auto de fecha 23 de enero del presente año que negó  la  libertad  provisional  solicitada,  confirmado en segunda instancia mediante  proveído del 21 de abril siguiente.   

A partir del 1 de abril de 2.006 el juzgado en  mención  –Cuarto Penal del  Circuito   de   Bucaramanga-  cambió  de  titular;  así  las  cosas  la  nueva  funcionaria  debió  manifestar  su  impedimento  el  día 31 de mayo 2.006, por  cuanto  la  etapa  de  investigación del asunto de la referencia fue adelantada  por el Fiscal 3 Especializado de Bucaramanga quien es su cónyuge.   

Después de la manifestación del impedimento  el  asunto  de  la  referencia  pasó  al  Juzgado Sexto Penal del Circuito cuyo  titular  sin  hacer pronunciamiento alguno sobre dicho aspecto, expresa la falta  de  competencia  basándose  en la declaratoria de inexequibilidad del artículo  71   de   la   Ley   975  de  2.005,   proponiendo  colisión  negativa  de  competencias.;   así   las  cosas  dispuso  la  remisión  del  expediente  por  competencia    al   Juez   Primero   Penal   del   Circuito   Especializado   de  Bucaramanga.   

A  su  turno,  el Juez provocado –Primero     Penal    del    Circuito  Especializado    de    Bucaramanga-    en   auto   de  julio  19  de  2006,  sin  motivación  distinta  al  pronunciamiento  de  la  Corte  Constitucional (sentencia C-370-/06), desestimó  igualmente  la  competencia,  al  considerar que “El  día  18 de mayo de 2.006 La Corte Constitucional declaró inexequible artículo  71  de  la  Ley  975/05  (sentencia  C370/06),  lo  que  indicaba  que  ya no se  denominaba   sedición   el   delito   cometido   por   los   también  llamados  paramilitares,   no   obstante  lo  anterior  en  el  mismo  pronunciamiento  se  estableció  que  la  CORTE  NO  LE  CONCEDIA EFECTOS  RETROACTIVOS  A LA SENTENCIA, quiere decir lo expuesto  que  solo a partir del 18 de mayo de 2.006 las investigaciones que se originaran  contra  paramilitares  tendrían  nuevamente que ser denominada la conducta como  concierto    para    delinquir,   delito   de   competencia   de   la   justicia  especializada…”   

Después de haber llegado a esta corporación  el  proceso de la referencia, en donde se ordenó a través de auto de fecha del  22  de  agosto  del  presente año resolver el impedimento planteado por la Juez  Cuarta  Penal  del  Circuito de Bucaramanga, el Juzgado Sexto Penal del Circuito  de  la  misma  ciudad  mediante  providencia del 14 de septiembre de la presente  anualidad,  aceptó  el  impedimento  alegado y a su vez trabó correctamente el  conflicto  de  competencias  objeto  hoy  de  decisión,  con  fundamento en los  recientes pronunciamientos de la Corte sobre el tema.   

CONSIDERACIONES  

De  acuerdo  con  lo  dispuesto  en el inciso  segundo  del  artículo  18  transitorio de la ley 600 de 2000, corresponde a la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  conocer de los  conflictos  de competencia que se presenten en asuntos de la jurisdicción penal  entre  los  juzgados  Penales del Circuito Especializados y Penales del Circuito  ordinarios.   

Al respecto ya con anterioridad la Sala Penal  de la Corte Suprema de Justicia sobre el tema ha manifestado:   

“En   orden  a  resolver  el  conflicto  propuesto,  la Corte respecto del punto en discusión ha señalado lo siguiente,  con  ocasión  de  la declaratoria de inexequibilidad del artículo 11 de la ley  975 de 2005.   

La  jurisprudencia  de  la Corte  con  persistencia  ha señalado que la  calificación  del  mérito  del  sumario o su equivalente, vincula al juzgador,  quien  debe  adelantar  el  juicio  acorde con la tipificación realizada por la  fiscalía   1,  y  que  solo  por excepción el juez puede negarse a conocer del  asunto  cuando  advierta  que  el  fiscal incurrió en error en la calificación  jurídica  provisional  y  que  la  correcta varía la competencia. 2   

En éstos eventos, le es permitido a la Sala,  por  vía de excepción, analizar los elementos constitutivos de la tipicidad en  tanto   determina  el  factor  objetivo  de  competencia,  pero  sin  que  pueda  inmiscuirse  en la verificación de la existencia material del ilícito ni en la  responsabilidad que pudiere corresponder al procesado”.   

Pero  ahora  no se trata de discutir aspectos  como  los  que  se  ponen  de  presente,  pues  el  supuesto  de la colisión se  fundamenta  en  una  realidad  jurídica  consistente en haberse tipificado como  sedición,  según  lo  afirma uno de los despachos colisionantes, conductas que  antes  se catalogaban como concierto para delinquir (artículos 71 de la ley 975  de 2005, y 340 numerales 2 y 3 de la ley 599 de 2000).   

Desde   el  momento  en  el  que  la  Corte  Constitucional  decretó la inexequibilidad, entre otros, del artículo 71 de la  ley  975  de  2005  por  vicios de trámite, el asunto no puede definirse en los  términos  que  por  mayoría  la  Sala  había estimado que eran los correctos.  Claro,  porque  los  efectos  de  la  aplicación  del  artículo  71  citado,  con  ocasión  de  su inconstitucionalidad, no son ya un  problema  de  mera  competencia, sino una temática vinculada con la aplicación  del  principio  de  favorabilidad,  cuyos  beneficios le corresponde resolver al  juez penal del circuito especializado.   

Conviene señalar que la inexequibilidad por  regla  general  se  proyecta  hacia  el  futuro,  salvo  el  reconocimiento  por  favorabilidad  de  normas  declaradas  inconstitucionales, como la Sala lo tiene  por  aceptado. En efecto, vigente aún la Constitución de 1886, en la Sentencia  del 11 de noviembre de 1986, la Corte indicó:   

“El  artículo  26  de  la  Constitución  Nacional,  desarrollado  por  el artículo 6°, tanto del Código Penal como del  de   Procedimiento   Penal,   consagra  el  principio  de  favorabilidad  en  la  aplicación  de  la  ley  criminal,  cuando  una  conducta  o  un  proceso  sean  susceptibles  de  ser  regidos  por  varias  normatividades,  presentándose  el  fenómeno  de  la  sucesión  de  leyes  en  el  tiempo. En virtud del mismo, la  benignidad  de  una ley abrogada, derogada o declarada  inexequible,  proyecta sus efectos más allá de esta  pérdida  de  vigencia  (ultra  –  actividad),  o  la  ley  posterior, con estas  características,  retrogada  sus  consecuencias  (retroactividad),  para cubrir  situaciones pasadas, en vía de definición, o ya juzgadas.”   

Si así es, y si los efectos de la sentencia  recién  proferida  por  la  Corte  Constitucional  rigen  hacia  el futuro, los  beneficios  del declarado inconstitucional artículo 71 de la ley 906 de 2004 se  mantienen  y  no  afectan  situaciones consolidadas bajo su imperio. Así, entre  otras  cosas, lo ha explicado, en situaciones similares, la Corte Constitucional  en los siguientes términos:   

“No sobra añadir  con  idéntica  orientación  argumentativa,  que  la Corte Constitucional en el  tema  de los efectos de los fallos de inexequibilidad, ha elaborado “el  principio de presunción de legalidad, en virtud del cual se  respetan  los  efectos que surtió la ley y las situaciones establecidas bajo su  vigencia.   La  necesidad  de  garantizar  la  seguridad  jurídica  de los  asociados,  es  sin  duda  la  razón  de  ser  de estos principios básicos que  dominan  el  ejercicio  del  control  de  constitucionalidad.   Los  mismos  argumentos  que  imponen,  en principio, la irretroactividad de la ley, imponen,  en   principio,  la  irretroactividad  de  los  fallos…”   3   

  Si  a lo dicho se añade  que  según  el  artículo  43  de  la  Ley  270  de  1996,  “Estatutaria   de   la   Administración   de  Justicia”,  las sentencias  de  constitucionalidad  producen  efectos  hacia el futuro, a menos que la Corte  resuelva  lo contrario, la cuestión acerca de las consecuencias de la decisión  con  respecto  a  la inconstitucionalidad del artículo 71 de la ley 975 de 2005  queda saldada.   

Una  de  las  razones  que tuvo la Corte para  dirimir  los  conflictos  de  competencias sobre el mismo tema, asignándosela a  los  juzgados  penales  del circuito especializado, radicaba en que al variar la  tipicidad  (sedición en vez de concierto para delinquir), el juzgamiento de esa  conducta  estaba atribuida a aquellos despachos, según las reglas del artículo  77  de  la ley 600 de 2000. Pero al desaparecer del orden jurídico el artículo  que  lo  permitía,  hoy  no  es  posible  realizar  ese  tipo de juicios, salvo  aquellos   puntuales   casos   en  donde  se  deba  reconocer  el  principio  de  favorabilidad   por   los   efectos   benéficos   que  aquellas  normas  puedan  comportar.   

En tales circunstancias, con mayor razón es  en  el  interior del proceso, donde el juez, contando con todos los elementos de  juicio,  con  la posibilidad de examinar la plenitud de la actuación procesal y  de  la  actividad  probatoria,  así  como  las alegaciones de las partes, puede  optar  por  poner  fin  al  proceso  condenando  o  absolviendo por el delito de  concierto  para delinquir, o condenar o absolver por el de sedición previsto en  la ley de justicia y paz, en el lenguaje de la favorabilidad.   

     

En   este   marco  opera  el  concepto  de  competencia  en  su  más  elevado  entendimiento,  según  el cual, la justicia  material  se realiza mediante la aplicación de la ley sustancial por el Juez al  que  le  fue  asignado  el  proceso,  a  quien  por  razón de una ley que puede  eventualmente  ser  aplicable  por  favorabilidad,  le corresponde decidir si el  comportamiento  objeto  de  juzgamiento ha cambiado de denominación jurídica y  deben asignársele las consecuencias benéficas que ello comporta.   

Así  las  cosas, le corresponde conocer del  asunto  al  Juez  penal  del  circuito  especializado, autoridad a la cual se le  enviará        el       expediente.”       4   

Por lo expuesto, la Sala de Casación Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1. ASIGNAR al Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de Bucaramanga el conocimiento del  presente asunto.   

2. Por Secretaría de  la    Sala    envíese   copia   de   este   auto   al   Juzgado   de   Circuito  colisionante.   

Cópiese     y    cúmplase,   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                        ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                      

Excusa justificada                                                           Impedido   

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                 MARINA                                 PULIDO                                 DE  BARÓN               

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                     YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                     JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1  De  acuerdo  con  el  original  artículo  250  de  la Constitución Política, a la  fiscalía  le  corresponde  acusar  a  los presuntos infractores de la ley penal  ante los juzgados y tribunales competentes.   

2 Cfr.,  auto del 10 de septiembre de 2003, radicado 21343.   

3  Sentencia T-401 de 1996.   

4  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de casación penal,  radicado 25190, auto de 11 de julio de 2006     

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