25953(29-08-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25953  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

Aprobada acta # 90  

                               

Bogotá D.C., agosto veintinueve (29) de dos  mil seis (2006).   

VISTOS:  

Resuelve  la  Sala  el conflicto negativo de  competencias   suscitado   entre   el   Juzgado   1º   Penal  del  Circuito  de  Barrancabermeja  y  el  2º  Penal  del  Circuito  Especializado de Bucaramanga.   

ANTECEDENTES:   

1.   Mediante  providencia  del  15  de  julio  de  2005,  la  Fiscalía  4ª  Especializada de  Bucaramanga  profirió resolución de acusación contra GIOVANNI RINCÓN FLÓREZ  por  el  cargo  de  concierto  para  delinquir para organizar, promover, armar o  financiar  grupos  armados  al  margen  de la ley, previsto en el inciso 2° del  artículo  340  del  Código  Penal, por pertenecer a las Autodefensas Unidas de  Colombia.   

2.  El Juzgado 2º  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Bucaramanga,  al  cual le correspondió  inicialmente  el  asunto, mediante auto del 2 de enero de 2006 ordenó remitirlo  por  competencia a la oficina de reparto de los Juzgados Penales del Circuito de  Barrancabermeja,  con  fundamento en los artículos 71 de la Ley 975 de 2005, 77  del  Código  de  Procedimiento Penal  y el pronunciamiento de la Corte del  18 de octubre de 2005.   

3. El expediente se  sorteó  al  Juzgado  1º  Penal del Circuito de Barrancabermeja, el cual avocó  conocimiento,  señaló  fecha  para audiencia preparatoria y sin que la hubiera  podido  realizar  decidió  el 4 de julio de 2006 enviar el proceso –con     propuesta    de    conflicto  negativo—,  al Juzgado 2º  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Bucaramanga, en consideración a que la  Corte  Constitucional declaró inexequible el artículo 71 de la ley 975 de 2005  y  con  ello  quedó  sin  piso  su  competencia  para  conocer  de  él pues la  calificación  del  sumario  fue  por  el  delito  de  concierto para delinquir,  atribuido  a  los Juzgados Penales del Circuito Especializados, quienes deberán  definir  en  la  sentencia  si  aplican  por favorabilidad la pena prevista  para   el   delito   de   sedición   en  la  norma  retirada  del  ordenamiento  jurídico.   

4.  El Juzgado 2º  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Bucaramanga,  por  auto del 14 de julio  siguiente  expresó  que los efectos de la sentencia de constitucionalidad rigen  hacia  el  futuro  y en esa medida los beneficios del artículo 71 se mantienen,  no  afectándose  situaciones  consolidadas  bajo  su  imperio. En consecuencia,  admitió  el  conflicto  y  ordenó  remitir  la  actuación  a  la  Corte  para  dirimirlo,  que  tiene  competencia  para ello en concordancia con el inciso 2º  del   artículo   18   transitorio   del   Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA:   

Los  argumentos que se plasmaron al resolver  la     colisión     de    competencias    25.1901,  cuyo  supuesto  fáctico era  similar  al aquí planteado, los reitera la Sala en esta oportunidad en apoyo de  la  decisión  de  declarar que el despacho competente para conocer del presente  proceso  adelantado  contra GIOVANNI RINCÓN FLÓREZ es el Juzgado 2º Penal del  Circuito Especializado de Bucaramanga:   

“La   jurisprudencia  de  la  Corte  con  persistencia  ha  señalado  que  la  calificación del mérito del sumario o su  equivalente,  vincula  al juzgador, quien debe adelantar el juicio acorde con la  tipificación    realizada    por   la   fiscalía2   

,  y  que  solo por excepción el juez puede  negarse  a  conocer  del asunto cuando advierta que el fiscal incurrió en error  en   la  calificación  jurídica  provisional  y  que  la  correcta  varía  la  competencia3.   

“En   éstos   eventos,   ‘le  es permitido a la Sala, por vía de  excepción,  analizar  los  elementos  constitutivos  de  la  tipicidad en tanto  determina  el  factor objetivo de competencia, pero sin que pueda inmiscuirse en  la   verificación   de   la   existencia   material   del  ilícito  ni  en  la  responsabilidad    que    pudiere    corresponder    al    procesado’.   

“Pero  ahora  no  se  trata  de  discutir  aspectos  como  los que se pone de presente, pues el supuesto de la colisión se  fundamenta  en  una realidad jurídica consistente en haberse tipificado, según  lo  afirma  uno  de  los  despachos  colisionantes, como sedición conductas que  antes  se catalogaban como concierto para delinquir (artículos 71 de la ley 975  de 2005, y 340 numerales 2 y 3 de la ley 599 de 2000).   

“Con respecto a esa temática, por mayoría  la  Corte  había  definido  el  asunto –desde  luego  hasta  antes  de  haberse  proferido  la  sentencia de  constitucionalidad    C    370    del    18    de   mayo   de   2006–,   asignando  la  competencia  a  los  juzgados  penales  del  circuito si el juicio se encontraba en trámite, y a los  juzgados  penales  del  circuito  especializados  si  el proceso se hallaba para  dictar                   sentencia4.   

“La  situación  ha  cambiado.  Desde  el  momento  en  el  que  la Corte Constitucional decretó la inexequibilidad, entre  otros,  del artículo 71 de la ley 975 de 2005 por vicios de trámite, el asunto  no  puede  definirse  en  los términos que por mayoría la Sala había estimado  que  eran  los  correctos.  Claro,  porque  los  efectos  de  la aplicación del  artículo  71  citado,  con  ocasión  de  su inconstitucionalidad, no son ya un  problema  de  mera  competencia, sino una temática vinculada con la aplicación  del  principio  de  favorabilidad,  cuyos  beneficios le corresponde resolver al  juez penal del circuito especializado.   

“Conviene  señalar que la inexequibilidad  por  regla  general  se  proyecta  hacia  el futuro, salvo el reconocimiento por  favorabilidad  de  normas  declaradas  inconstitucionales, como la Sala lo tiene  por  aceptado. En efecto, vigente aún la Constitución de 1886, en la Sentencia  del 11 de noviembre de 1986, la Corte indicó:   

“El  artículo  26  de  la  Constitución  Nacional,  desarrollado  por  el artículo 6°, tanto del Código Penal como del  de   Procedimiento   Penal,   consagra  el  principio  de  favorabilidad  en  la  aplicación  de  la  ley  criminal,  cuando  una  conducta  o  un  proceso  sean  susceptibles  de  ser  regidos  por  varias  normatividades,  presentándose  el  fenómeno  de  la  sucesión  de  leyes  en  el  tiempo. En virtud del mismo, la  benignidad  de  una ley abrogada, derogada o declarada inexequible, proyecta sus  efectos  más  allá  de esta pérdida de vigencia (ultra – actividad), o la ley  posterior,    con    estas   características,   retrogada   sus   consecuencias  (retroactividad),  para cubrir situaciones pasadas, en vía de definición, o ya  juzgadas”.   

“Si  así  es,  y  si  los  efectos de la  sentencia  recién  proferida  por la Corte Constitucional rigen hacia el futuro  (ex  nunc), los beneficios del declarado inconstitucional artículo 71 de la ley  906  de 2004 se mantienen y no afectan situaciones consolidadas bajo su imperio.   

“Así, entre otras cosas, lo ha explicado,  en   situaciones   similares,   la   Corte   Constitucional  en  los  siguientes  términos:   

“No   sobra   añadir   con   idéntica  orientación  argumentativa,  que  la  Corte  Constitucional  en  el tema de los  efectos   de   los   fallos   de   inexequibilidad,  ha  elaborado  ‘el   principio   de   presunción   de  legalidad,  en  virtud del cual se respetan los efectos que surtió la ley y las  situaciones  establecidas  bajo su vigencia.  La necesidad de garantizar la  seguridad  jurídica  de  los  asociados,  es sin duda la razón de ser de estos  principios    básicos    que    dominan    el    ejercicio   del   control   de  constitucionalidad.   Los  mismos  argumentos que imponen, en principio, la  irretroactividad  de  la  ley, imponen, en principio, la irretroactividad de los  fallos…”5.   

  “Si a lo dicho se añade  que  según  el  artículo  43  de  la  Ley  270  de  1996,  ‘Estatutaria  de  la  Administración  de Justicia’,  las  sentencias  de  constitucionalidad producen efectos hacia el  futuro,  a  menos que la Corte resuelva lo contrario, la cuestión acerca de las  consecuencias  de  la  decisión  con  respecto  a  la  inconstitucionalidad del  artículo 71 de la ley 975 de 2005 queda saldada.   

“Una de las razones que tuvo la Corte para  dirimir  los  conflictos  de  competencias sobre el mismo tema, asignándosela a  los  juzgados  penales  del  circuito  ordinario,  radicaba  en que al variar la  tipicidad  (sedición en vez de concierto para delinquir), el juzgamiento de esa  conducta  estaba atribuida a aquellos despachos, según las reglas del artículo  77  de  la ley 600 de 2000. Pero al desaparecer del orden jurídico el artículo  que  lo  permitía,  hoy  no  es  posible  realizar  ese  tipo de juicios, salvo  aquellos   puntuales   casos   en  donde  se  deba  reconocer  el  principio  de  favorabilidad   por   los   efectos   benéficos   que  aquellas  normas  puedan  comportar.   

“En tales circunstancias, con mayor razón  es  en  el interior del proceso, donde el juez, contando con todos los elementos  de  juicio, con la posibilidad de examinar la plenitud de la actuación procesal  y  de  la  actividad  probatoria, así como las alegaciones de las partes, puede  optar  por  poner  fin  al  proceso  condenando  o  absolviendo por el delito de  concierto  para delinquir, o condenar o absolver por el de sedición previsto en  la ley de justicia y paz, en el lenguaje de la favorabilidad.   

                   

“En  este  marco  opera  el  concepto  de  competencia  en  su  mas  elevado  entendimiento,  según  el  cual, la justicia  material  se realiza mediante la aplicación de la ley sustancial por el Juez al  que  le  fue  asignado  el  proceso,  a  quien  por  razón de una ley que puede  eventualmente  ser  aplicable  por  favorabilidad,  le corresponde decidir si el  comportamiento  objeto  de  juzgamiento ha cambiado de denominación jurídica y  deben asignársele las consecuencias benéficas que ello comporta.   

“Así las cosas, le corresponde conocer del  asunto  al  Juez  penal  del  circuito  especializado, autoridad a la cual se le  enviará el expediente”.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1.  DECLARAR que la  competencia  para  conocer  del  presente  asunto  es  del Juzgado 2º Penal del  Circuito   Especializado   de   Bucaramanga,   a  donde  se  dispone  remitirlo.   

            

2.  Comunicar  lo   aquí   decidido   al   Juzgado   1º   Penal  del  Circuito  de   Barrancabermeja,  remitiéndole  copia  de  la  decisión,  contra  la  cual  no  proceden recursos.   

CÚMPLASE.  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                               ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                              

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                     MARINA      PULIDO      DE     BARÓN                            

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                            YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                                

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                      JAVIER   ZAPATA   ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1  .  Auto de julio 11 de 2006.   

2  De  acuerdo  con  el  original  artículo  250  de  la Constitución Política, a la  fiscalía  le  corresponde  acusar  a  los presuntos infractores de la ley penal  ante los juzgados y tribunales competentes.   

3 Cfr.,  auto del 10 de septiembre de 2003, radicado 21343.   

4 Cfr.,  auto   del   16  de  mayo  de  2006,  radicado  25449,  entre  otros.   

5  Sentencia T-401 de 1996.     

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