25826(27-03-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25826  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  045   

Bogotá,  D.  C.,   veintisiete (27) de  marzo de dos mil siete (2007).   

V    I   S   T   O  S   

Procede  la  Corte  a  conceptuar  sobre  la  solicitud    de   extradición   de   la   ciudadana   colombiana   VIVIANA  CAROLINA BUITRAGO PAZ, elevada por  el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

L  A     S O L I C I T U D   

1.     Mediante    oficio   número  OFI06-16675-DIJ-0100  del  19  de julio de 2006, el Ministerio del Interior y de  Justicia  comunicó  a  esta  Sala  de  la  Corte que el Gobierno de los Estados  Unidos  de  América,  por  conducto  de su Embajada en Colombia y mediante Nota  Verbal  número  1672 del 14 de julio del citado año, solicitó en extradición  a  la  ciudadana  colombiana Viviana Carolina Buitrago  Paz,  capturada el 16 mayo de 2006, en cumplimiento de  la  resolución del 15 de mayo anterior, expedida por la Fiscalía General de la  Nación.   

2.  La normatividad que rige al presente  trámite  es  la  contemplada  en  el  Capítulo II, Libro V del Código de  Procedimiento  Penal,  en  la   medida que no existe en el momento convenio  aplicable  que  regule  el   asunto,  como así lo conceptuó el Jefe de la  Oficina  de  Asesoría Jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores, según  oficio  número  OAJ.E.  1235  del 17 de julio de 2006, quien además certificó  que  la  documentación  del expediente procedente de la Embajada de los Estados  Unidos  de  América,  fue  presentada  “debidamente  autenticada”.   

3.  Los acontecimientos fácticos objeto  de  la  investigación  e  imputación  de  los  cargos formulados en su contra,  motivo  de  la  solicitud de extradición, fueron sintetizados en la Nota Verbal  número 1672 del 14 de julio de 2006 de la siguiente manera:   

“Los hechos del  caso  indican que entre enero de 1990 y continuando de ahí en adelante hasta el  22   de  febrero  de  2006,  Jackson  Orozco-Gil,  Jaime  Micolta-Hurtado,  Sara  Maritza-Rayo,  Alba  Lorena  Giraldo-Sánchez, Viviana  Buitrago-Paz,   John  Jairo  Giraldo-Sánchez,  Fidel  Sandoval,  Juan  Carlos  Gómez,  Héctor  Barco-Moreno y José María Bermúdez  trabajaron  individual  y  colectivamente  con  una organización de tráfico de  narcóticos  cuya  base  de  operaciones  se  encontraba  en  Cali  y Cartagena,  Colombia,  y  además  en  otros  lugares  incluyendo  Panamá. Interceptaciones  telefónicas  autorizadas  judicialmente  conectan  a  cada  uno de los acusados  mencionados  anteriormente  con  la  organización  de tráfico de narcóticos y  muestran  la  participación de cada uno de ellos en el contrabando de cocaína,  y/o  su  participación  en  el  delito de lavado de dinero. La interceptaciones  revelan  que  los acusados discuten, en lenguaje codificado, varios aspectos del  negocio  de  contrabando  incluyendo la adquisición de embarcaciones marítimas  cuyos  capitanes  acuerdan trabajar para la organización, el reclutamiento y la  asignación   de   las  tripulaciones,  la  preparación  de  los  negocios  del  contrabando,  la  ubicación  y  las  condiciones  de  tales  embarcaciones,  el  reclutamiento         de        ‘correos’ para  que   transportaran   dinero,   y  la  salida  y  llegada  de  los  ‘correos’  que participaban en la operación de  una  importación internacional de narcóticos. El líder de la organización es  Pablo  Rayo-Montaño.  A  Rayo-Montaño  se  le  ha  escuchado  en  más de 1000  interceptaciones  telefónicas  autorizadas  judicialmente  en  Brasil. Además,  agentes  de las fuerzas del orden han entrevistado a por lo menos cinco testigos  que  cooperan  en  el  caso  y  que tienen conocimiento personal de la actividad  delictiva  de  Rayo-Montaño.  La  evidencia  muestra  que  Rayo- Montaño es la  cabeza  de una grande y bien organizada organización de tráfico de narcóticos  que  ha  transportado  toneladas de cocaína desde Colombia a los Estados Unidos  desde  aproximadamente 1990 y continuando hasta la fecha. Dicha organización de  tráfico  de  narcóticos  cuenta con por lo menos dos grupos de transporte, uno  encabezado  por  Jackson Orozco-Gil, y el otro grupo encabezado por los hermanos  Domingo  y  Mars  Micolta-Hurtado.  Una  vez que Rayo-Montaño hace los arreglos  para  la  adquisición  de  la  cocaína,  los  grupos  de  transporte hacen los  arreglos  para que la cocaína sea despachada por vía marítima saliendo de las  costas  colombianas en los Océanos Atlántico y Pacífico. Rayo-Montaño dirige  la  operación  de  la Organización de tráfico de Narcóticos desde Sao Pablo,  Brasil.  Desde  1990,  Rayo- Montaño ha vivido en Colombia, Panamá, y ahora en  Brasil,  y ha operado dicha organización de tráfico de narcóticos desde tales  países.  Rayo-Montaño  ha  establecido  negocios  de botes o pesca en los tres  países,  lo  cual  facilita  su  negocio  de  contrabando (de narcóticos) y de  lavado de dinero.      

“…”.  

“Llamadas  telefónicas  interceptadas  han  revelado  que  Rayo-Montaño  le  pedía a sus  socios   en   Colombia,   particularmente   a   Jackson   Orozco-Gil,  despachar  ‘correos’  que  llevaran  dinero  (generalmente  moneda  corriente  de  los  Estados  Unidos).  Viviana Buitrago-Paz y John Jairo  Giraldo-Sánchez  fueron  dos de tales ’correos’.    Ambos  fueron  arrestados  poco  tiempo  después  de  haber  llevado  al  aeropuerto  de Sao Paulo, (sic)  llevando dinero que iba destinado a  Rayo-Montaño.    John   Jairo   Giraldo-Sánchez   tenía   en   su   posesión  aproximadamente  US  $15.000  dólares  de  los  Estados  Unidos y una copia del  pasaporte   de   Orozco-Gil.   

“…”.  

“Aun  cuando los  delitos   de   concierto  contenidos  en  la  acusación  sustitutiva  se  alega  comenzaron  antes de 1990, la culpabilidad de cada uno de los acusados por todos  los  cargos  en  este  caso  se  encuentra  independientemente sustentada por la  conducta  delictiva  de  cada uno de ellos adelantada con posterioridad al 17 de  diciembre de 1997”.   

4.   La  documentación remitida por el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  que  sustenta  la solicitud de  extradición  de  la ciudadana colombiana  Viviana  Carolina Buitrago Paz, es la siguiente:   

4.1.  Copia  de  la  Acusación  Sustitutiva  número  05-316  (ESH)   del  22  de  febrero  de   2006,   por   medio   de  la  cual  el Tribunal de  Distrito  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  de  Columbia,  acusó  a  Viviana Carolina Buitrago Paz  del siguiente cargo:   

“EL  GRAN JURADO  ACUSA QUE:   

“CARGO   1   

“Desde alrededor  de  enero  de 1990 y con continuación desde entonces  hasta e inclusive la  fecha  de  la  presentación  de esta acusación de reemplazo, siendo las fechas  exactas  desconocidas  para  el  Gran  Jurado,  en  los  Estados Unidos y en los  países  de  Brasil,  Colombia,  México  y  Panamá,  y  en  otras  partes, los  acusados…,    VIVIANA   BUITRAGO   PAZ  …, Y OTROS TANTO CONOCIDOS COMO DESCONOCIDOS PARA EL Gran Jurado  que   no   se   encuentran   acusados   en   la  presente,  con  conocimiento  e  intencionalmente   combinaron,  concertaron,  confederaron  y  concordaron  para  cometer los siguientes delitos en contra de los Estados Unidos:   

“(1)   con  conocimiento  de  causa  e  intencionalmente importar cinco kilogramos o más de  una  mezcla  y sustancia que contenía una cantidad perceptible de cocaína, una  sustancia  controlada de la Tabla II, hacia los Estados Unidos desde los países  de  Colombia  y  México,  y otras partes, que sería delito en contravención a  las  Secciones  952  y  960  del  Título  21 del Código de los Estados Unidos;  y   

“(2)   con  conocimiento  de causa e intencionalmente fabricar y distribuir cinco kilogramos  o  más  de  una  mezcla  y  sustancia que contenía una cantidad perceptible de  cocaína,  una  sustancia  controlada  de  la  Tabla  II, con la intención y el  conocimiento  de  que esa sustancia sería importada ilícitamente a los Estados  Unidos,  que  sería  delito  en  contravención  a  las Secciones 959 y 960 del  Título  21  del  Código  de  los  Estados Unidos, todo ello en violación a la  Sección  963  del  Título  21  del  Código  de los Estados Unidos”.   

4.2.  También se allegaron copias de  las  declaraciones  juradas  de  Paul  W.  Laymon,  Fiscal  de Tribunales de los  Estados  Unidos,  y  de  Kerri  Jasso,  Agente  Especial  de  la Administración  Antinarcóticos  (D.E.A.),  las  que  respaldan la acusación contra        Viviana        Carolina       Buitrago       Paz.   

El  primer  funcionario,  esto  es,  Paul W.  Laymon,  incorpora  en  su  declaración la descripción y vigencia de los tipos  penales  imputados en el pliego acusatorio, explica el alcance de una acusación  sustitutiva  y  realiza  una  síntesis  de  los  hechos, de la actuación   procesal    y    de    los    cargos    atribuidos    a    la    solicitada   en  extradición.   

Por su parte, la Agente Especial Kerri Jasso  relata,  de  manera  pormenorizada,   los   hechos   objeto   de    juzgamiento    ante    el    citado   Tribunal   y  la  participación  en  los  mismos  por  parte  de  la  requerida  en extradición,  respecto    de   quien   suministra   la   información   necesaria   sobre   su  identidad.   

4.3.   Así  mismo,  se informó que la  solicitada,         “Viviana        Carolina  Buitrago-Paz es ciudadana de Colombia, nacida el 21 de  noviembre    de    1975.   Es   portadora   de   la   cédula   colombiana   N°  66.990.143”.  Así  mismo se allegó una fotografía  de su rostro.   

4.4.     Se     adjuntó   copia    del    texto    de   las   disposiciones   del    Código   de  los   Estados   Unidos   que   se    afirman    fueron    infringidas   por   la   solicitada    en     extradición     y     que     se   encontraban   vigentes   para  la  época y durante el   tiempo  de  ocurrencia de los hechos.   

4.5.   Por último, se incorporó copia  de  la  orden  de  captura proferida en contra de la requerida en extradición y  dictada  por  el  Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de  Columbia.   

PERÍODO    PROBATORIO   

Mediante  providencia  del  7  de febrero de  2007,  la Sala no ordenó la práctica de las pruebas solicitadas por la defensa  ni consideró necesario  decretar ninguna de oficio.   

ALEGATO      DEL    DEFENSOR   

La  defensora  de  la ciudadana Viviana  Carolina  Buitrago  Paz, luego de  hacer  una  síntesis  de  la  actuación  procesal adelantada en este trámite,  afirma  que  la  solicitud  elevada  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  “carece    de    fuerza    probatoria”.   

Sostiene que en el caso de su representada y  frente    a    los    cargos    que    se    le    formularon,   “encontramos  que la mencionada no ha tenido una conducta criminal en  la  cual  se  le  pueda ubicar como parte de un grupo de personas que ejercen la  actividad  de  narcóticos en forma reiterada y permanente como lo exige nuestra  legislación”.   

Asevera  que  la  documentación  anexa a la  solicitud  de  extradición  se  refiere  a  interceptaciones  telefónicas,  se  muestra  a  su representada haciendo contactos con miembros de una organización  dedicada  al  tráfico  de  estupefacientes  y  se habla de compra y transporte,  “cuando  en  realidad  es  que  mi  defendida en una  ocasión  únicamente  llevó  dinero  a la ciudad de Sao Paulo en el Brasil, lo  cual  no  es suficiente para que se le catalogue como parte de una organización  dedicada       al       tráfico       de       drogas      ilegales”.   

Así mismo indica que en  este   caso   no   se   indicaron   de   manera   exacta  “los  actos  que  determinaron  la  solicitud  de  extradición”     ni  “la  fecha  en  que  estos  fueron              ejecutados”.   

Agrega que la declaración  de  apoyo  que rindió la agente especial de la DEA no explicó el motivo por el  cual  su  procurada  fue  detenida  en  Brasil ni las razones por las cuales fue  liberada,    como    tampoco   dijo   cómo   ni   cuándo   Viviana        Carolina  participó  en el envío de cinco kilogramos de  cocaína a los Estados Unidos.   

En consecuencia, solicita  a  la  Corte  emitir concepto desfavorable a la solicitud de extradición.    

ALEGATO   DEL   PROCURADOR  PRIMERO   

DELEGADO  PARA   LA  CASACIÓN  PENAL   

El  representante  del  Ministerio Público,  luego  de relacionar de manera  pormenorizada los hechos, los antecedentes,  el  trámite adelantado, los instrumentos allegados a este diligenciamiento y de  mencionar  las normas aplicables al caso, sostiene que, en lo relacionado con la  validez  formal  de  los  documentos,  el Estado requirente aportó, debidamente  traducidas  y  autenticadas,   la  providencia  acusatoria,   en   la   cual   se   reseña   el   lugar y   las    fechas   donde   ocurrieron   los   hechos   y   el  delito  imputado,  las distintas normas penales, las  declaraciones  de  apoyo  a  la   solicitud  de  extradición y la orden de  captura, motivo por el cual se cumple con este requisito legal.   

En  cuanto  a  la  demostración plena de la  identidad  de  la  solicitada,  asevera  que  es otra exigencia que se encuentra  satisfecha,  toda  vez que los datos suministrados por las autoridades del país  requirente  coinciden con los de la persona que fue notificada de la resolución  expedida  por  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  por medio de la cual se  ordenó  su  captura  y  que en este momento se encuentra privada de la libertad  con fines de extradición.   

Dice  que  en  la  Nota  Verbal  allegada al  presente  trámite  se  consignaron sus datos personales, es decir, que se trata  de  una ciudadana colombiana, nacida en Cali el 21 de noviembre de 1975 y que es  portadora  de  la cédula de ciudadanía número 66.990.143, datos que confirman  dicha  identidad,  los  cuales  coinciden  con  los que suministró Viviana  Carolina  Buitrago  Paz al momento  de   su   captura,   sin   que   al   respecto   se   haya   mostrado  objeción  alguna.   

En  lo que tiene que ver con el principio de  la  doble  incriminación,  sostiene  que  los  cargos  imputados a Viviana  Carolina  Buitrago  Paz encuentran  adecuación  típica  en  los  artículos  340,  inciso  2°,  modificado por el  artículo  8°  de  la Ley 733 de 2002, y  376 del Código Penal, los   cuales  consagran  los delitos de concierto para delinquir con el fin de cometer  delitos  de  tráfico  de estupefacientes y el tráfico, fabricación o porte de  estupefacientes,  cuyas  penas mínimas privativas de la libertad son superiores  a  4  años,  aspecto  que  conlleva  a concluir que también se cumple con esta  exigencia legal.   

En   lo   que  respecta   a    la    equivalencia    de    la   providencia   dictada   en   el  país  solicitante,  luego  de   citar   una   jurisprudencia   de   esta  Corporación,  dice  que es otro requisito que también se satisface, por cuanto  la   acusación      dictada      en      el     extranjero   contiene    el    cargo    del   cual   se   debe   defender    la    acusada,    sin   olvidar   que   dicha      pieza      se     constituye  en  presupuesto procesal para la iniciación de la etapa  de  juzgamiento,  que  culmina  con  la  respectiva  sentencia,  además  de que  contiene   una   relación  detallada  de  los  hechos, con especificación de las circunstancias de tiempo,  modo  y lugar en que ocurrieron y la calificación jurídica de la conducta, con  indicación  de  las  disposiciones  sustanciales  aplicables,  lo  cual permite  colegir  que  dicha  pieza  procesal  guarda  correspondencia  con la acusación  prevista en nuestro sistema procesal penal.   

En   consecuencia,  estima  el  Procurador  Delegado  que  las  formalidades legales se cumplen cabalmente para que la Corte  proceda  a emitir concepto favorable respecto de la solicitud de extradición de  la    ciudadana   colombiana   Viviana  Carolina  Buitrago Paz.   

CONCEPTO      DE    LA   CORTE   

I.   Acotaciones previas  

1.  Previamente a emitir el concepto de  rigor,   procede   la   Sala  a  responder  los  argumentos  planteados  por  la  defensa:   

Sostiene  la defensora que el concepto debe  ser  desfavorable  a  la extradición de su procurada, toda vez que la solicitud  de     extradición     “carece     de     fuerza  probatoria”,   toda   vez   que   su   representada  “no ha tenido una conducta criminal en la cual se le  pueda  ubicar  como  parte  de  un grupo de personas que ejercen la actividad de  narcóticos   en   forma  reiterada  y  permanente”,  además  de  que  en  este caso no se indicaron de manera exacta “los  actos que determinaron la solicitud de extradición”  ni  “la  fecha  en que estos fueron  ejecutados”.   

2.  Al respecto, ha de indicar la Sala  que  las pruebas relacionadas con el trámite de extradición deben corresponder  a  los  objetivos  señalados  en  el artículo 502 del Código de Procedimiento  Penal,  de  los  cuales  debe ocuparse la Corte para proferir el correspondiente  concepto.   

Así,  entonces,  no  corresponde a la Sala  establecer  dentro de este procedimiento si la solicitada en extradición hizo o  no  parte  de una organización dedicada al tráfico de estupefacientes, o si es  o  no responsable de las imputaciones que le hace el Tribunal de Distrito de los  Estados  Unidos,  Distrito de Columbia, y si la prueba que obra en la actuación  es  o  no  idónea  para  demostrar  los delitos imputados. Tales circunstancias  desbordan  el  ámbito  establecido por el legislador para emitir concepto, toda  vez  que  son  aspectos  que  competen  a  las  autoridades judiciales del país  requirente  al  interior  del  proceso  adelantado  por  el  mencionado Tribunal  extranjero.   

Por  consiguiente,  no  es  de  recibo  el  argumento  de  la  defensa  al pretender que se emita concepto desfavorable a la  solicitud  de  extradición  por que ésta “carece de  fuerza  probatoria”, ya que la práctica, legalidad,  apreciación  y  alcance  de  los  elementos  de  juicio es un acto reservado al  juzgamiento  dentro  de  la  actuación  adelantada  por  el  Tribunal del país  requirente.      

Así,  entonces,  la  argumentación  de la  defensa no tiene vocación de éxito.   

Finalmente, examinada la documentación que  acompaña  la  solicitud  de  extradición,  especialmente  la  acusación y las  declaraciones  que  bajo  juramento  la  apoyan,  se observa que, contrario a lo  manifestado  por  la  defensa,  en  tales  instrumentos se precisan con claridad  tanto  los  lugares  como  las  fechas  en  que se dice se cometieron los hechos  objeto de imputación.   

En  efecto,  en  los cargos formulados a la  requerida  en extradición se menciona de manera clara que los hechos sucedieron  entre  el mes de enero de 1990 y “continuando de ahí  en  adelante  hasta  el 22 de febrero de 2006”, lapso  durante  el  cual  presuntamente  se realizaron las distintas conductas punibles  relacionadas  con  el  narcotráfico,  comportamientos  que,  como  se indica en  dichos  documentos,  se  llevaron  a  cabo desde “los  países  de  Brasil, Colombia, México y Panamá” con  el  fin  de  importar  estupefacientes  a  los  Estados Unidos, información que  detalla  en su declaración jurada la señora Kerri Jasso, Agente Especial de la  Administración  Antinarcóticos  de  los Estados Unidos (D.E.A.), razón por la  cual resulta improcedente la solicitud de la memorialista.   

II.         Cumplimiento      de      los     requisitos     legales.   

El   artículo   502   del   Código   de  Procedimiento  Penal  2004 estatuye que el  concepto que emite la Sala debe  estar  centrado  en  establecer  la  validez   formal  de la documentación  presentada,  en  la demostración plena de la  identidad del solicitado, en  el  principio  de  la  doble  incriminación,  en  la   equivalencia  de la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y,  cuando  fuere  el  caso,  en  el  cumplimiento de los previstos en los tratados públicos.   

En esas condiciones, se procederá a emitir  concepto, así:   

1.   La   validez       formal       de      los      documentos   aportados   

Advierte  la  Sala  que  la  documentación  presentada  como  soporte  de  la  petición  de  extradición  de  Viviana  Carolina  Buitrago Paz, cumple con  las  exigencias  legales  contempladas  en los Códigos de Procedimiento Penal y  Civil para tenerla como apta para fundar el respectivo concepto.   

En efecto, no hay duda que los documentos se  allegaron   por  vía  diplomática,  habiendo  sido  debidamente  traducidos  y  autenticados,  dentro  de  los cuales obra la copia de la Acusación Sustitutiva  número  05-316  (ESH)  del  22  de  febrero de 2006, dictada por el Tribunal de  Distrito  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  de Columbia, la cual fue  firmada  por  el  Presidente  del  Gran  Jurado y el Fiscal de Tribunales de los  Estados  Unidos,  señor  Paul  W.  Laymon,  documento  cuya  autenticidad de su  contenido  fue  certificado  con  la  firma  y  el  sello  pertenecientes  a  la  Secretaria de dicho Tribunal, señora Nancy Mayer Whittington.   

A su vez, obran las declaraciones juradas de  Paul  W.  Laymon,  Fiscal de Tribunales de los Estados Unidos, y de Kerri Jasso,  Agente  Especial  de  la  Administración  Antinarcóticos  de los Estado Unidos  (D.E.A.),  rendidas,  el  27  de  junio  de 2006, ante el Magistrado Juez de los  Estados  Unidos, Distrito de Columbia, señor John M. Facciosa, cuyos contenidos  y  traducción  al  español,  junto  con  el resto de la documentación que las  acompaña,  fueron  certificados,  el  3  de  julio  de dicho año, por Jason E.  Carter,  Director  Asociado  de la Oficina de Asuntos Internacionales, División  de lo Penal, del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.   

Así  mismo  aparece  que la documentación  anexa  hace referencia a la orden de captura, a la resolución de acusación y a  las  normas  aplicables  al  caso,  esto  es,  Título  18,  Secciones  2 (de la  autoría)  y  3282  (delitos  no  conminados con la pena de muerte), Título 21,  Secciones  812  (tabla  de  sustancias  controladas),  853  (extinción penal de  dominio),  952  (importación  de  sustancias controladas), 959 (fabricación, o  distribución   de   sustancias  controladas),  960  (actos  prohibidos)  y  963  (tentativa y concierto) del Código de los Estados Unidos.   

Por  su  parte,  la rúbrica y el cargo del  señor  Jason  E. Carter fueron certificados por el señor Alberto R. González,  Procurador  de  los  Estados Unidos, quien según su propia afirmación escrita,  ordenó  que  se  estampara el sello del Departamento de Justicia de los Estados  Unidos,  siendo  atestada  la  firma  de  aquél  por  el Director Adjunto de la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal, y el sello del  Departamento  de   Estado fue ordenado por la Secretaria de Estado, señora  Condoleezza  Rice,  de  cuyo  nombre dio fe la Auxiliar de Autenticaciones de la  misma oficina.   

Por  último,  dichos  documentos  fueron  presentados  para su autenticación ante la Cónsul de Colombia en Washington D.  C.,  señora  María de los Ángeles Barraza, como así lo constató y lo avaló  la   Oficina   de   Legalizaciones  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  cumpliéndose  con  lo  establecido  por  el  artículo  259 del C. de P. Civil,  modificado  por  el  1°,  numeral  118  del  D.  E.  2282  de  1989  que  dice:  “Los   documentos   públicos  otorgados  en  país  extranjero   por  funcionario  de  éste  o  con   su  intervención,   deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el cónsul o agente   diplomático  de  la  República,  y  en su defecto por el de una nación amiga,  lo   cual  hace  presumir que se otorgaron conforme a la ley del respectivo  país.  La firma del cónsul o agente diplomático se abonará por el Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia, y si se trata de agentes consulares de un  país  amigo,  se  autenticará  previamente  por  el funcionario competente del  mismo  y  los  de  éste  por el cónsul colombiano”,  disposición  aplicable al caso en virtud del principio de integración previsto  en  los  artículos 25 y 495, último inciso, del Código de Procedimiento Penal  de 2004.   

Además, el Jefe de la Oficina de Asesoría  Jurídica  del  Ministerio de Relaciones Exteriores, mediante oficio OAJ.E. 1235  del  17  de  julio  de  2006,  certificó  que  la documentación del expediente  procedente  de  la Embajada de los Estados Unidos fue presentado “debidamente autenticado”.   

Por  lo  tanto,  teniendo  en cuenta que la  solicitud  de extradición de Viviana Carolina Buitrago  Paz  se  hizo  por  la  vía  diplomática y que en la  expedición   y  trámite  de  los  mencionados  documentos,  así  como  en  su  traducción,  se cumplieron todos los ritos formales de legalización prescritos  por  las  normas  de  los  Estados Unidos de América, la Corte los tendrá como  aptos  para  servir  de prueba en este asunto, cumpliéndose así con la primera  exigencia legal.   

2.  La   identificación    plena    de   la    solicitada   en   extradición   

No    hay   duda   que   la   ciudadana  colombiana  Viviana  Carolina Buitrago Paz,  a  quien  se  refiere  este trámite, es la persona solicitada en  extradición por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

En efecto, de la documentación remitida por  vía  diplomática se colige claramente, como lo resalta el Procurador Delegado,  que   se   trata   de   Viviana   Carolina   Buitrago  Paz,  pues basta observar que el número de cédula de  ciudadanía  que  suministró  la  Embajada de los Estados Unidos de América, a  través  de  las  Notas  Verbales números 1068 y 1672 del 2 de mayo y del 14 de  julio  de  2006,  concuerda  con  el  que  aparece  en  el acta de notificación  personal  de  la  providencia por medio de la cual se dispuso su captura y en la  diligencia   mediante  la  cual  se  le  comunicó  sus  derechos  de  capturada  (66.990.143),  además  de  que  dicho  aspecto  no  ha  sido cuestionado por la  defensa.   

Igualmente,  todos  los  datos suministrados  coinciden  con  los que obran en la documentación, es decir, que nació en Cali  (Valle)  el  21  de  noviembre  de  1975  y  que se identifica con la cédula de  ciudadanía   N°   66.990.143   expedida   Cali,   información  que  concuerda  integralmente  con  aquella que aparece  registrada  en  la   ficha    técnica    elaborada   por   la   DIJIN   de   la  Policía  Nacional,  sin  dejar  pasar por alto que se aportó una  fotografía de su rostro.   

En esas condiciones, resulta evidente que la  persona   detenida   es   Viviana  carolina  Buitrago  Paz,  de  nacionalidad  colombiana  y  es la ciudadana  requerida en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos.   

3.  El   principio  de  la  doble  incriminación   

De  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo  493  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  para  que  la  extradición  se  pueda  conceder  se  requiere que el hecho que la motiva esté  previsto  como  delito  en Colombia y reprimido con una sanción privativa de la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

Teniendo en cuenta la Acusación Sustitutiva  número   05-316(ESH)   del    22    de   febrero   de   2006,   dictada  por  el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el  Distrito  de  Columbia,  se sabe que a Viviana Carolina  Buitrago   Paz   se   le  acusó  de  “concertarse”    para   “importar  a los Estados Unidos cinco kilogramos o más de una mezcla  y  sustancia  que  contenía  una  cantidad  perceptible de cocaína”  (cargo 1 (1))  y  de  “fabricar y distribuir cinco kilogramos o más  de   cocaína”  (cargo  1  (2)),  según  las normas penales del país requirente  en precedencia citadas.   

En  esas  condiciones,  advierte la Sala que  dichos  cargos, de acuerdo con los hechos que se imputan y las normas allegadas,  encuentran  adecuación  típica  en  nuestro sistema penal en lo reglado en los  artículos  340,  inciso  segundo,  y  376  del   Código Penal, el primero  modificado  por  el artículo 8° de la Ley 733 del 29 de enero de 2002 y por el  artículo  19  de  la  Ley  1121  del  29  de  diciembre de 2006, que prevén el  concierto   para   delinquir   relacionado  con  narcotráfico  y  el  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes, respectivamente, habida cuenta que,  como   quedó   visto,   Viviana   Carolina  Buitrago  Paz,  con  conocimiento  conspiró  para  importar  y  fabricó  y  distribuyó  sustancias  que  contenía una cantidad perceptible de  cocaína.   

Cabe  agregar  que  los  citados  delitos de  concierto  para  delinquir (relacionado con el tráfico de estupefacientes) y de  tráfico,   fabricación   o   porte  de  estupefacientes,  de  acuerdo  con  la  legislación   nacional   anteriormente   citada,   contemplan    una   pena   privativa   de  la   libertad  que  oscila   entre   ocho  (8)  y  dieciocho  (18)  años   de   prisión,  para  el  primero,  y  entre   ocho   (8)  y  veinte  (20) años,  para  el   segundo,  punibilidad  esta última que se aumentó en la tercera parte respecto  del  mínimo  y  en la mitad en cuanto al máximo por disposición del artículo  14 de la Ley 890 de 2004.   

En esas condiciones, resulta evidente que se  cumple con el principio de la doble incriminación.   

4.   Equivalencia  de  la  providencia   proferida  en  el  extranjero   

Advierte  la Corte que no existe dificultad  alguna  para  concluir  que  se  cumple  con  el  requisito  de  la equivalencia  contemplado  en  el  numeral  2° del artículo 493 del Código de Procedimiento  Penal  de  2004,  el  cual exige “que por lo menos se  haya    dictado    en    el    exterior   resolución   de   acusación   o   su  equivalente”.   

En  efecto, el Tribunal de Distrito de  los   Estados   Unidos   para   el   Distrito   de   Columbia,   “acusó”   a  Viviana   Carolina  Buitrago  Paz  por  las  conductas  punibles  señaladas  en  precedencia,  mediante  acto  procesal  que en nuestra  legislación  equivale  a  la  acusación,  equivalencia que emerge de las   siguientes similitudes:   

     

a. Es  un  escrito  de acusación en el cual se atribuyen los cargos en  contra de la acusada para que se defienda de ellos en el juicio.     

     

a. Formulada  la  acusación  se inicia el juicio oral que finaliza con  el respectivo fallo de mérito.   

b. Se     señalan     los     hechos,    con   especificación     de     las    circunstancias    de   tiempo   modo  y  lugar  en  que  ocurrieron   y    la    calificación    jurídica   de   las  conductas,  con  indicación de las disposiciones sustanciales  aplicables.     

Por  lo tanto, se observa que la acusación  emitida  por  el  tribunal  extranjero  es  equivalente  y tiene la misma fuerza  vinculante  de  la  acusación  propia  de nuestro sistema judicial, pudiéndose  concluir que esta exigencia legal también se cumple.   

5.  Irretroactividad  de  la  solicitud  por  hechos anteriores al 17 de diciembre de 1997.   

Cabe  precisar  que  los cargos imputados a  Viviana Carolina Buitrago Paz  en  la  acusación  extranjera,  se  refieren  a hechos que se habrían cometido  “Desde   alrededor   de   enero   de   1990  y  con  continuación  desde  entonces  hasta e inclusive” el  22  de  febrero  de  2006,  esto  es,  comprende  conductas desarrolladas por la  requerida  en extradición con antelación al 17 de diciembre, fecha para la que  entró  a regir el Acto Legislativo N° 01 de 1997, que reformó el artículo 35  de  la  Constitución  Política, por cuyo medio se autorizó la extradición de  colombianos por nacimiento, sin retroactividad.   

Por  consiguiente, es indispensable aclarar  que  la  solicitud  de  extradición  promovida por el  Gobierno   de   los   Estados   Unidos  sólo  es  viable  con  respecto  a  los  comportamientos  imputados  con  posterioridad  a  tal fecha, al indicarse en la  acusación   sustitutiva   que   Viviana   Carolina   Buitrago   Paz  continuó con su comisión, mas no así  en  relación  con  los hechos precedentes, por lo cual  es necesario dejar salvedad a ese respecto.   

ACOTACIÓN    FINAL   

Se pone de presente al Gobierno Nacional que  en  caso  de  concederse  la  extradición,  debe  condicionar  la entrega en el  sentido    de    que   Viviana   Carolina   Buitrago  Paz  no  será  juzgada por hechos distintos a los que  originaron   la   reclamación,  ni  sometido  a  tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  se  le  impondrá  la  pena  capital  o perpetua, al tenor del  artículo 494 del Código de Procedimiento Penal de 2004.   

De la misma manera, se exhorta al Gobierno,  encabezado  por  señor  Presidente de la República como supremo director de la  política  exterior  y  las  relaciones  internacionales,  para  que efectúe el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos que se impongan a la concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias que se derivarían de su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de  lo  señalado  en  el  ordinal 2° del  artículo 189 de la Carta Política.   

Finalmente, se pide al ejecutivo recomiende  al  Estado  requirente que, en caso de condena, tenga en cuenta como parte de la  pena  el  tiempo  que la solicitada haya podido estar privada de la libertad con  motivo del trámite de extradición.   

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos   formales   contemplados   en   el  artículo  502  del  Código  de  Procedimiento   Penal  se  cumplen  satisfactoriamente,  la  Corte  CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a    la    solicitud    de    extradición   elevada   por   el   Gobierno   de   los   Estados  Unidos   de   América,   respecto   de   la   ciudadana  colombiana     VIVIANA     CAROLINA     BUITRAGO  PAZ,  en  cuanto  tiene  que  ver  con el cargo   1  que  le  fue  imputado  en  la  Acusación  Sustitutiva  número  05-316(ESH) del 22 de febrero de 2006, dictada  por  el  Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia  y  con  la  aclaración  de  que  sólo  es viable con  respecto  a  los  comportamientos imputados con posterioridad al 17 de diciembre  de 1997.   

Comuníquese  esta  determinación  a  la  requerida,   ciudadana   Viviana   Carolina  Buitrago  Paz, quien se halla en el Centro de Reclusión el Buen  Pastor   de   Bogotá,   a   su   defensora,  al  Ministerio  Público y al Fiscal General de la Nación, para lo de su cargo.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia, para lo de ley.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                          ÁLVARO   ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                        Aclaración de voto                      

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                                          JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO   ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA           

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                 JAVIER ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes1 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por otra parte, se observa por la Corte, que  la   Constitución   colombiana,   prohíbe  en  su  artículo  34  ‘las   penas  de  destierro,  prisión  perpetua  y confiscación’,  a  las  cuales,  por  las  mismas  razones  anteriormente  expuestas,  no podrá  someterse  al  extraditado  por  el  país  que  lo  juzgue,  lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”2   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce3,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

2  Sentencia C-1106/00.   

3 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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