25819(26-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

Proceso No 25819  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado  Acta  No.  181   

Bogotá, D.C., veintiséis (26) de septiembre  de dos mil siete (2007)   

DECISIÓN  

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne  los  requisitos  formales que condicionan su admisión, examina la Sala la demanda de  casación   discrecional  presentada  por  el  defensor  de DOMINGO JOSÉ DONATO  HOYOS,  contra el fallo del 1º de febrero de 2006 de  2006,  mediante  el  cual  el Juzgado Cuarto Penal del  Circuito      de      Montería,     confirmó  la  sentencia adoptada por el  Juez   Tercero   Penal   Municipal   de   la   misma  ciudad, el 5 de julio de 2005.   

HECHOS Y ACTUCIÓN PROCESAL  

1. El 2 de diciembre  de  2000,  colisionaron  en  la  calle  41 con carrera 9ª de Montería, la moto  Yamaha  FZR-600, conducida por JAVIER DE JESÚS HERERA  ORTIZ,  con el vehículo Suzuki PBC-914, manejado por  DOMINGO JOSÉ DONATO HOYOS,  sucesos   en   los  cuales  resultó  lesionado  el  primero,  fijándosele  una  incapacidad  médico  legal  definitiva  de  cuarenta  y  cinco  (45) días, con  secuelas:   i)  deformidad  física  y  ii)  deformidad  física en el rostro; ambas de carácter permanente.    

2.  La Fiscalía   1º    Delegada   ante  el  Tribunal  Superior  de  Montería,  el  2  de diciembre de 2003, confirmó la  resolución  de  acusación  proferida  por el Fiscal 26 Delegado ante los Juzgados  penales  Municipales  y  Promiscuos de la mima ciudad,  el   12   de   agosto   de   2002,   contra,   DONATO  HOYOS, por el punible de lesiones personales culposas  agravado.   

El Juzgado Tercero  Penal    Municipal    de   Montería,   condenó       a       DOMINGO  JOSÉ  DONATO  HOYOS, como autor  responsable   del   punible  de  lesiones  personales  culposas,  a  la pena principal de siete (7) meses de  prisión,  multa  de  quince  mil ($ 15.000) pesos, la suspensión para conducir  vehículos  automotores  por  seis  (6)  meses  e inhabilidad en el ejercicio de  derechos   y   funciones   públicas   por   un   lapso  igual  al  de  la  pena  principal.    

Contra  el  fallo  de  primera  instancia  interpuso  la  defensa  técnica  recurso de apelación; alzada que resolvió el  Juzgado    Cuarto    Penal    del    Circuito    de  Montería,  al  confirmar  en  todas  sus  partes  la  providencia recurrida.   

El     defensor    de    DONATO  HOYOS,  interpuso y sustentó el  recurso extraordinario de casación discrecional.   

RESUMEN DE LA DEMANDA  

Motiva   el   libelista   la   casación  excepcional,  en  el  sentido que la sentencia de segunda instancia “es   violatoria   del  derecho  fundamental  de  presunción  de  inocencia  de  DOMINGO  JÓSE  DONATO  HOYOS,  porque  el  señor juez, debiendo  hacerlo  no  reconoció  la  duda  razonable  que  claramente  emanó del debate  probatorio”.   

Propuso, así mismo, con base en la Ley 600  de   2000,   artículo   207,   un   cargo   por  vía  indirecta,  error    de    hecho,   falso   juicio   de   identidad   porque  se  presentó  “distorsión  entre  la  realidad  de cómo ocurrió el hecho y lo que la prueba objetivamente  indica.   En  realidad  de  este  accidente,  no  hubo  impacto  entre  los  dos  automotores,   el   Estado   nuca   probó  ese  hecho,  tampoco  se  probó  la  responsabilidad de DOMINGO”.   

Afirma,   que   si  bien  es  cierto  los  uniformados  de tránsito rindieron el informe señalando en el croquis el punto  de  impacto  entre los rodantes, “también es cierto  de  que  quien realizó el informe no estuvo presente al momento en que ocurrió  el  accidente…  no  puede  dar  fe de la ocurrencia del impacto”;  luego  el  informe  de  tránsito  es  producto  de distorsión,  teniendo  en  cuenta  que  los  hechos por los que se condenó a su prohijado no  están probados.   

Sostuvo      que      “estamos    ante    una   sentencia   ejecutoriada   de   segunda  instancia,  la  defensa ha presentado la solicitud de  Casación  discrecional,  y  estamos ante una condena de 7 meses de prisión por  el  delito  de  lesiones  personales  culposas, por lo que el requisito objetivo  para que se admita esta demanda de Casación está dado”   

Por  último, Solicita fallo de reemplazo e  informa  que  la  trascendencia  se  verifica  al  haberse  valorado  una prueba  distorsionada     (informe     y    croquis    del    accidente)    “que  muestra  la duda acerca del impacto de los automotores… y  la  responsabilidad de DOMINGO… porque la duda nunca  se   despejó   con   testimonios   fehacientes,  creíbles,  contundentes,  con  testimonios  de  plena  prueba”. Subrayado fuera de  texto.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

La censura presentada a favor de  DOMINGO  JOSÉ  DONATO HOYOS, no reúne  los  presupuestos  de  coherencia  y  lógica-argumentativa puntualizados por la  jurisprudencia  para  admitir  la  demanda.  Pues si bien, propone como punto de  partida  para  lograr  la infirmación del fallo de segundo nivel, violación de  la  ley sustancial cuerpo segundo del artículo 207 de la Ley 600 de 2000, en su  desarrollo  y  demostración  incurre  en  graves  fallas  que atentan contra la  filosofía que inspira el recurso extraordinario.   

No es un escrito de libre confección con el  que  se pretenda derrumbar la doble presunción de acierto y legalidad que viene  unida  a  los  fallos,  tampoco  es una adición de ideas en búsqueda de un fin  jurídico  subjetivo  o hipotético del censor para asegurar la demostración de  la violación de la ley sustancial.   

1. El primer   yerro   del   actor   consiste  pretender   asimilar  la  duda  razonable  a  una vulneración de derechos fundamentales como sustento de la  casación    discrecional.   La   aplicación   o   derrota   del   in  dubio  pro  reo lleva implícita una  ponderación  de todo el plexo probatorio bajo el rasero de los postulados de la  lógica,  las  leyes  de la ciencia o las reglas de la experiencia. Es decir, la  duda  siempre  deberá  ser  sopesada  por  el  demandante, bajo una valoración  razonada,  por  ello,  no  es  en  sí  misma  una conculcación a una garantía  fundamental,  sino  una  violación a la ley sustancial que debe ser alegada por  vía  directa  o  indirecta,  en  el contexto de la demanda y no como fundamento  para acreditar la admisión discrecional de la misma.   

2. El segundo   dislate   lo  centra  en  una  confrontación  entre  el  juicio de credibilidad que al conglomerado probatorio  le  otorgó  el  fallador  contra  la  hipotética  y  subjetiva  visión que el  libelista  le  acredita  a las pruebas; desde luego el recurso extraordinario no  es  un  medio  expedito  para  atacar de esta particular forma las pruebas, pues  convierte  la  propuesta  en  un  análisis de instancia, sin ningún desarrollo  para efectos de demostrar la causal alegada.    

El           Tercer  equívoco  consistió  en  haber  sustentado   sobre   una   hipótesis   el   error  de  hecho  por  falso   juicio   de   identidad,  cuando  afirmó  que en todos los casos donde se presenta una colisión entre vehículos  nunca  el  agente de tránsito que elabora el croquis y el informe es testigo de  lo  que  firma.  Desde  luego,  esa  precisión  es  una  suposición  que no se  identifica  con  la prueba en sí misma considerada, sino con una circunstancia,  si  se  quiere, que excluye el medio probatorio por él atacado; con lo cual, la  protesta se traduce en un simple debate de criterios encontrados.   

El           cuarto desacierto se consolidó al decir  el  actor  que  “la  duda  nunca  se  despejó  con  testimonios  fehacientes,  creíbles,  contundentes,  con  testimonios  de plena  prueba”,  criterio  en  contra del expresado por el  funcionario  de  segunda instancia, proponiendo una vulneración al principio de  investigación  integral  que  no  sustentó y en detrimento de la sana critica,  pues  la  prueba  tarifada  ya  no  hace  parte  del  sistema  de  derecho penal  colombiano.    

El           quinto  desatino  lo  hizo  consistir en  entender  que  para  admitir  la demanda, uno de los requisitos esenciales es el  que         la         sentencia         se        encuentre        “ejecutoriada”,  situación que pone  de  manifiesto  el  error  del  censor,  toda  vez  que, es precisamente todo lo  contrario,  su no ejecutoria,  legitima  uno  de  los  presupuestos  para  su  admisión,  por  cuanto la Corte  Constitucional  en  sentencia  C-552  de  28  de  febrero  de  2001, declaró la  expresión   ejecutoriada  inexequible.    

Se  verifica,  entonces,  que  el libelista  presenta  una   alegación  producto  de su propia percepción del derecho,  los  hechos  y  las  pruebas  contra lo afirmado por el Juez Colegiado, sin  ninguna   prevalencia  en  la  lógica-jurídica  requerida  para  sustentar  la  demanda,  con  lo  cual  todas  sus  pretensiones se alejan de la filosofía que  inspira el instituto casacional.   

Los  defectos sustanciales enunciados atrás  no  le  dejan  otro  camino a la Sala que inadmitir la  demanda  de casación discrecional, presentada a favor  de    DOMINGO    JOSÉ   DONATO   HOYOS,  de  conformidad con lo preceptuado en el artículo 213 de la Ley  600  de  2000;  sin  olvidar  que,  estudiado  el  proceso,  no se percibe en su  contexto,  que se hubiese violentado alguna garantía fundamental que amerite el  facultativo  ejercicio  de  la  oficiosidad,  en  virtud  de los dispuesto en el  artículo 216 de la misma obra instrumental citada.   

Con   fundamento   en   lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema de  Justicia,   

RESUELVE   

INADMITIR  la  demanda   de   casación   discrecional  presentada  a  nombre  de  DOMINGO JOSÉ  DONATO HOYOS.   

Contra  la  presente providencia no procede  recurso alguno.   

         Cópiese,   comuníquese,   cúmplase  y  devuélvase   al  Juzgado  de origen.   

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

Cita medica  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ           MARÍA DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                       

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN             JORGE LUIS  QUINTERO    MILANÉS                      

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

         

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                 JAVIER ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

         Secretaria   

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *