25744(05-09-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25744  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA           

Aprobado Acta No.92  

Bogotá, D. C., cinco (5) de septiembre de dos  mil seis (2006).   

VISTOS:  

Dirime  la  Corte  la  colisión  negativa de  competencias,   suscitada   entre   los  Juzgados  4º  Penal  del  Circuito  de  Bucaramanga  y  2º  Penal  del Circuito Especializado de la misma ciudad, en la  causa  que  se  adelanta en contra de JUAN CARLOS LOZANO ARDILA por el delito de  extorsión.   

ANTECEDENTES:  

1.  Por  hechos ocurridos entre el 11 y 17 de  agosto  de 2005, relacionados con una serie de llamadas extorsivas efectuadas al  comerciante  Nelson  Javier  Castiblanco,  mediante  las cuales se le exigía la  suma  de  $  10’000.000, en  operativo  dispuesto  por  el  Gaula de Santander, JUAN CARLOS LOZANO ARDILA fue  capturado  momentos  después de recibir un paquete que aparentaba dicha suma de  dinero.   

2.    Tramitada    la    investigación  correspondiente,  en  decisión del 30 de marzo de 2006, se calificó el mérito  probatorio  del  sumario  con resolución de acusación en contra de JUAN CARLOS  LOZANO  ARDILA,  como autor del delito de extorsión, tipificado en el artículo  244 de la Ley 599 de 2000, modificado por la Ley 733 de 2002.   

3.  Repartido  el asunto para el trámite del  juicio,   el   Juzgado   2º   Penal   del   Circuito  Especializado  de Bucaramanga, en auto del 8 de mayo de  2006  se  declaró  incompetente  para  conocerlo,  porque de conformidad con lo  dispuesto  en  el  artículo 35 de la Ley 906 de 2004, que entró a regir en ese  Distrito  Judicial  desde  el 1º de enero del año en curso, el competente para  tramitar la fase de la causa es el Juez Penal del Circuito.   

Lo anterior, por cuanto, acorde a lo regulado  en  el  artículo 40 de la Ley 153 de 1887, la ley procesal se es de aplicación  inmediata,  “la cual en armonía con el Art. 29 de la  Constitución  ha  concluido que independientemente del efecto general inmediato  de  las  normas  procesales,  el  principio  de  favorabilidad  debe operar para  garantizar la aplicación de la norma más favorable”.   

4. Por auto del 23 de junio del año en curso,  el     Juez    4º    Penal    del    Circuito    de  Bucaramanga,  se  apartó del criterio anterior puesto  que,  a  su juicio, la Ley 906 de 2004, incluídas las normas sobre competencia,  son  aplicables  a  “aquellos casos que se inicien y  tramiten  bajo  el  nuevo  sistema  de  juzgamiento penal, valga decir, bajo los  parámetros  del  sistema penal acusatorio”, tal como  lo    sostuvo    la    Corte   Suprema   de   Justicia,   en   providencia   que  transcribe.   

Precisó,  asimismo,  que  si  bien  es regla  general  que las normas procesales rigen de inmediato, en este evento los hechos  ocurrieron  y  el proceso se inició bajo las previsiones de la Ley 600 de 2000,  y  es  bajo  tal  normatividad  que  debe continuar hasta su culminación.    

CONSIDERACIONES:  

De  conformidad con lo dispuesto en el inciso  2º  del  artículo 18 transitorio de la Ley 600 de 2000, la Corte es competente  para  dirimir  el presente conflicto negativo de competencias suscitado entre un  Juez Penal del Circuito Especializado y un Juez Penal del Circuito.   

El tema sobre el  cual  se  ha  centrado la discrepancia de los jueces colisionantes para rechazar  la  competencia  del  presente  caso  ha  sido  ya  claramente  definido  por la  jurisprudencia  de  la  Sala,  pues  el  hecho de que por primera vez en nuestro  medio  se  haya  debido afrontar una especie de paralelismo normativo en materia  de  procedimiento  penal  ha suscitado diversas inquietudes, entre las cuales no  resultan  ajenas  las  relativas a la regulación que sobre la competencia traen  la Ley 600 de 2000 y la Ley 906 de 2004.   

En este sentido, en lo que concierne al delito  de  extorsión,  es  cierto,  como  lo  advirtió el Juez 2º Penal del Circuito  Especializado,  la  nueva normatividad asigna el conocimiento de tales asuntos a  esa  clase  de  funcionarios,  cuando  la  cuantía  es  superior a 500 salarios  mínimos  legales  mensuales; mientras que de conformidad con lo dispuesto en la  Ley  733  de 2002 (art. 14), que modificó en ese sentido la Ley 599 de 2000, lo  era en todos los casos por la naturaleza del delito.   

Lo  anterior,  sin  embargo,  frente a hechos  ocurridos  antes  de  la  entrada  en  vigencia  de  la  Ley  906 de 2004 en los  distintos  Distritos  en que gradualmente ha comenzado a operar el sistema penal  acusatorio,  no  implica  una mera variación o redistribución de competencias,  precisamente   porque   se  trata  de  sistemas  diferentes  que  se  rigen  por  parámetros  procedimentales  distintos,  sin  que sea posible sostener, como lo  hace  el  Juez  Penal del Circuito Especializado, que permita la aplicación del  principio de favorabilidad por razón de la competencia.   

La  gradualidad de la implantación del nuevo  sistema  supone  primordialmente,  como  la  propia  Ley  906 lo señaló en los  artículos  529  y  530,  la  capacidad de cada Distrito para aplicar el proceso  acusatorio.  De  ahí  que, los criterios de valoración que permitieron definir  las  fechas  en  que  entraría  a  regir  en cada Distrito Judicial, estuvieron  determinadas  por  el  número  de despachos y procesos en la Fiscalía y en los  Juzgados,  el  registro  de  servidores  capacitados,  el  número  de  salas de  audiencia,  la  demanda  de  justicia  penal  y  el  nivel de congestión, entre  otros.   

Por  eso  mismo,  independientemente  de  las  situaciones  de  favorabilidad  que  se  han  ido decantando como posibles y que  permiten  la conjugación de un sistema y otro, no puede entenderse que a medida  que  el  sistema  entra a operar en un determinado Distrito Judicial, varíen de  inmediato  las  reglas  de  competencia,  porque  su  aplicación  no  supone la  desaparición  de  la  Ley  600  de  2000, la cual, como bien lo sostuvo el Juez  Penal  del  Circuito  en este caso, es la aplicable a asuntos ocurridos antes de  que entrara a regir la Ley 906 de 2006.   

Sobre este tema, oportuno resulta recordar, lo  sostenido por la Sala en un caso similar:   

“…no  hay  duda que fue en el propio Acto  Legislativo  03/02  donde  se  acuñó la aplicación gradual del nuevo sistema,  atribuyéndole  a la ley además del señalamiento del inicio de la vigencia, la  designación  de  los  distritos  judiciales  donde  operaría en un principio y  gradualmente  hasta  finales  de  2008,  época  para la cual la implementación  nacional  total  deberá  ser  una  realidad. Y si se recuerda -asimismo- que la  gradualidad  ya encontró el aval de la Corte Constitucional (C-1092/03), no hay  lugar  a  la  discusión  al tener que aceptarse que la nueva normatividad sólo  rige  en  los  cuatro  distritos judiciales reseñados en el párrafo anterior y  respecto  de delitos cometidos en esas jurisdicciones a partir del 1 de enero de  2005.   

“Y  ha  de  advertirse  que  el  campo  de  aplicación  -en  tales  condiciones-  es  absoluto, esto es, entre otros, en lo  relacionado  con  la  oralidad de la actuación, la inmediación, la publicidad,  la  concentración,  etc.  y  no  sólo  de  las  disposiciones  “relativas al  procedimiento  acusatorio  que a través de dicha normatividad se implanta en el  país”,  como limitadamente lo considera el juez especializado, sino -además-  con  todas  las  regulaciones que en el nuevo código se establecen, entre ellas  el  señalamiento  de competencias, como que de no ser así, verbi gratia, todas  las   sentencias  que  dictadas  por  los  jueces  municipales  fueran  apeladas  tendrían   que  ser  conocidas  por  los  tribunales  superiores,  acatando  lo  dispuesto por el artículo 34-1 del nuevo estatuto procesal.   

“En esas condiciones -en torno al problema  que  ocupa  a la Corte-resulta factible predicar que habiendo sido consagrada en  el  nuevo  estatuto  procesal una asignación de competencias, tal señalamiento  no  puede  mirarse  como  un  simple  cambio  de las mismas (vale decir del juez  Especializado  al de Circuito o al Municipal atendida la cuantía), en la medida  en  que  los nuevos señalamientos normativos tienen consagración o regulación  en  un  novedoso  estatuto  con  restricción  en  su  aplicación, como que tal  orientación  o imposición legislativa sólo tiene cabida en las circunstancias  de  tiempo  y de lugar atrás reseñadas, esto es, en los distritos pioneros del  sistema y a partir de enero de 2005.   

“Distinto  sería  que  la  mutación  de  competencias  tuviera  lugar  al interior de una misma legislación, de un mismo  código,  o  de  un  mismo  procedimiento,  ya que en tal evento el manejo de la  situación  sí se resolvería con lo previsto en la Ley 153 de 1887, artículos  43  y  40:  las  leyes  que  establecen los jueces y determinan el procedimiento  prevalecen  sobre  las anteriores desde el momento en que deban empezar a regir,  cosa  que  no ocurre en el caso bajo examen -se itera- si en cuenta se tiene que  la   asignación  de  competencia  se  ha  efectuado  al  interior  de  códigos  diferentes,   que  tienen  campos  de  aplicación  diversos  y  con  coberturas  igualmente disímiles.   

“En  conclusión,  las  normas que asignan  competencias  en  el  nuevo código de procedimiento -a partir del artículo 32-  comenzando  por  la Sala Penal de la Corte Suprema son aplicables exclusivamente  -por  ahora-  por  los  jueces  de los cuatro mencionados distritos judiciales y  reservadas  a los delitos cometidos después del 1 de enero del año que avanza,  en  la  medida  en que ha sido la propia ley la que ha fijado la fecha cuando ha  de  empezar  a  regir  la  nueva  normatividad,  siendo  legalmente  viable  tal  previsión  conforme  lo  autoriza el artículo 53 de la Ley 4 de 1913, respecto  de  la  cual  puede  predicarse  su  carácter  de  excepción  frente  a  la ya  mencionada  norma  de  la Ley 153 de 1887 que impone la inmediata aplicación de  las  normas  que regulan la sustanciación y ritualidad en las actuaciones (auto  de colisión del 6 de abril de 2005, Rad. 23.373).   

Así  las  cosas, es claro que la competencia  para  conocer  del  trámite del juicio en este caso, le corresponde al Juez 2º  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Bucaramanga,  a  donde  se remitirá el  expediente.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.   Asignar  la  competencia  para  conocer  de  este  proceso  al  Juzgado 2o Penal del Circuito  Especializado de Bucaramanga, a donde será remitido el expediente.   

2. Enviar copia de este proveído al Juzgado  4º Penal del Circuito de Bucaramanga, para su conocimiento.   

3. Contra el presente auto no procede recurso  alguno.   

Cúmplase   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                               ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                                        

ÁLVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN                         MARINA                                 PULIDO                                 DE  BARÓN                                 

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                 YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                                    

        Excusa  justificada   

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                 JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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