25719(10-10-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25719  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

             SALA    DE  CASACIÓN PENAL   

Magistrado Ponente:  

                                              YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

                                          Aprobada Acta # 114   

Bogotá, D. C., octubre diez (10) de dos mil  seis (2006).   

VISTOS:  

Procede  la Corte a emitir concepto sobre la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano HERIBERTO TORRES ROMERO,  presentada  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos a través de su Embajada en  Colombia.   

ANTECEDENTES:   

1. Al mencionado se  le  requiere  para  que  comparezca en juicio por delitos federales de lavado de  dinero  y  narcóticos  ante  la  Corte  Distrital de los Estados Unidos para el  Distrito  Norte  de  Georgia,  en el cual se le dictó la acusación 1-06-CR-132  del  15  de  marzo de 2006, imputándosele los siguientes cargos, según la Nota  Verbal  #1.524  del 22 de junio de 2006, por la cual se hizo el pedido formal de  extradición:   

“Cargo  Uno.  Concierto para participar en  transacciones   monetarias  con  bienes  derivados  de  negocios  ilícitos,  en  violación  del  Título  18,  Secciones  1956 (a) (1) (A) (i), 1956 (a) (1) (B)  (i), 1956 (h) y 1957 del Código de los Estados Unidos.   

“Cargo  Dos.  Concierto  para  ayudar  y  facilitar  la distribución de cinco kilogramos o más de una mezcla y sustancia  que   contenía  una  cantidad  perceptible  de  cocaína,  y  otras  sustancias  controladas  a  través del lavado de las utilidades provenientes de la venta de  cocaína  y  de  otras  sustancias controladas, lo cual es contra el Título 21,  Sección  841  (a) (1) del Código de los Estados Unidos, todo en violación del  Título  21,  Secciones 841 (b) (1) (A) (ii), 841 (b) (1) (C), y 846 del Código  de los Estados Unidos; y   

Cargos 10 al 37. Ayudar, facilitar, realizar  e  intentar  realizar  transacciones monetarias con bienes derivados de negocios  ilícitos  y  ocultar la naturaleza, la propiedad, la ubicación, la fuente y el  control  de  bienes  derivados  de negocios ilícitos, en violación del Título  18,  Secciones  1956  (a)  (1) (A) (i), 1956 (a) (1) (B) (i), y 2 del Código de  los Estados Unidos”.   

2. Para formalizar  el   trámite  de  extradición  fueron  aportados  los  siguientes  documentos,  efectuada  la  traducción  necesaria  y  la  legalización  respectiva  ante el  Ministerio de Relaciones Exteriores:   

2.1.  Nota  verbal  #0920  de  abril  18  de  2006,  a través de la cual la Embajada de los Estados  Unidos  solicita  la  captura  con  fines  de  extradición  de HERIBERTO TORRES  ROMERO,  conocido  como  “Johnny”,  nacido  el  31  de  diciembre de 1950 en  Colombia y portador de la cédula de ciudadanía #19.143.955.   

2.2. Copia del auto  de  acusación 1-06-CR-132 proferido el 15 de marzo de 2006, entre otros, contra  TORRES ROMERO en el Tribunal de Distrito de Georgia.   

2.3.  Copia  de  disposiciones  penales  del  Código  de  los  Estados  Unidos, relevantes en el  presente caso.   

2.4.  Declaración  jurada     de     Paul     D.     O’brien,  Agente  Especial  del  Servicio  de  Inmigración  y  Aduanas  de  los Estados Unidos en  Atlanta, Georgia, en respaldo a la solicitud de extradición.   

2.5.  Copia de una  fotografía de la persona pedida en extradición.   

3.  En Colombia se  realizó el siguiente trámite:   

3.1.  La  Oficina  Jurídica  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores   le  remitió  a la  Fiscalía  General  de  la Nación la Nota Verbal #0920 del 18 de abril de 2006,  procedente  de  la Embajada de los Estados Unidos, mediante la cual se solicitó  la captura con fines de extradición de HERIBERTO TORRES ROMERO.   

El  Fiscal  General de la Nación dispuso su  aprehensión el 24 de abril siguiente.   

3.2. La mencionada  Oficina  Jurídica,  mediante  oficio  OAJ.E.  1129  del  23  de  junio de 2006,  conceptuó  que  “por  no  existir  Convenio  aplicable al caso, es procedente  obrar  de  conformidad con el ordenamiento procesal penal colombiano”.   

3.3.  El 28 de  junio   de  2006  la  Viceministra  de  Justicia  y  del  Derecho  remitió  las  diligencias  a  la  Corte  y  el  28  de  julio  siguiente se dio iniciación al  trámite.  El  pedido  en  extradición,  recluido  en  la  Cárcel de Cómbita,  designó  defensor  de  confianza  y  la  Corte lo reconoció el 8 de agosto del  mismo año.   

Se surtió el traslado legal de 10 días para  pedir  pruebas  y  como  no  se solicitaron ni se consideró necesario practicar  alguna  de  oficio,  se  corrió traslado para alegar por el término de 5 días  mediante  determinación  del  12  de  septiembre  de 2006, habiéndolo hecho el  defensor y el Ministerio Público.   

4.   Alegato   del  defensor:   

No obstante que no hay observación que hacer  en  lo  atinente  a  la  validez  formal  de la documentación presentada por el  Estado  que  solicita  la  extradición  y  a  que  entiende  la  defensa que la  extradición  es  un  mecanismo de cooperación internacional para luchar contra  la   criminalidad  organizada,  advierte  que  se  ha  venido  manejando  “con  criterios  de  conveniencia  política  y económica de nuestro Estado, donde la  negociación ha dado paso a la imposición”.   

El  resultado de esa política, contraria al  principio  de  soberanía,  “ha  sido   una  masiva entrega de ciudadanos  colombianos,  muy  pocos  reconocidos  delincuentes  y  en no escasas ocasiones,  afectando a personas inocentes”.   

Se  trata   “en  la  mayoría  de las  veces”  de  gente  humilde  y  trabajadora  que  se ve envuelta en procesos de  narcotráfico  o  lavado  de  activos  “cuando  lo único que han realizado es  actividades  de  comercio” que entendían lícitas. Todo ello se ve favorecido  porque  no  se  exige  el  aporte  de  pruebas  de cargo del país solicitante y  prácticamente   el   procedimiento   se   perfecciona   con   un   indicment  sustentado  “en  una  prueba  exigua,  que  en  la mayoría de los casos consiste en delaciones de misteriosos  personajes,  que  se plasman de manera sucinta en la acusación y cuya veracidad  no  es  posible  controvertir sino ante los Tribunales del país requirente, con  todo  lo  que  ello representa para el ciudadano solicitado, al tener que asumir  la  demostración  de  su inocencia sin recursos ni posibilidades para acceder a  una  defensa de confianza adecuada, en la cual pueda controvertir una acusación  construida sobre pruebas que desconoce”.   

Ese  es  el  caso  de  TORRES  ROMERO,  cuya  participación  en  los hechos que se le atribuyen fue bajo el convencimiento de  que  se  trataba  de  una  negociación lícita de textiles. Infortunadamente el  trámite  de extradición no permite el conocimiento integral de los fundamentos  probatorios  de  la acusación que apoya la solicitud del Estado requirente y se  descarta,  consiguientemente,  la posibilidad de ejercer una defensa adecuada en  Colombia  para  desvirtuar  los  cargos  y  evitar  someter  al  nacional  a  la  separación  de  su  familia  y de su entorno para ser juzgado en el extranjero.   

La  petición que el apoderado le presenta a  la  Corte  es,  en  fin,  que  al  emitir  concepto se tome en consideración el  aspecto  social  y humano expuesto “que si bien puede exceder el alcance de la  norma  legal,  se enmarca dentro del concepto de dignidad humana, valor fundante  del  Estado  colombiano,  a  la luz del cual resulta improcedente autorizar, sin  que  el  país  requirente haya demostrado que tiene evidencia contundente en su  contra,   la  extradición  de  una persona de las condiciones de HERIBERTO  TORRES ROMERO”.   

5.   Alegato   de  la  Procuradora 2ª Delegada para la Casación Penal:   

Se  satisfacen  a  cabalidad  los requisitos  formales establecidos en la ley:   

El Gobierno requirente allegó los documentos  pertinentes  por  vía  diplomática,  traducidos y autenticados, con lo cual se  satisface la exigencia de su validez formal.   

Se   cumple  con  el  principio  de  doble  incriminación  en consideración a que las conductas descritas en el indictment  equivalen  en  la legislación colombiana a los artículos 323 y 340 del Código  Penal,  modificados  por  las  Leyes  747 y 733 de 2002, respectivamente, en los  cuales se fijan sanciones mínimas superiores a 4 años.   

El  solicitado  en  extradición es la misma  persona que fue capturada en Colombia el 24 de abril de 2006.   

Se   aportaron   reproducciones   de   las  disposiciones  citadas  en la acusación proferida en el Tribunal de los Estados  Unidos,  la  cual  equivale  a  la  resolución de acusación de la legislación  colombiana.   

Así las cosas, advirtiéndose que los hechos  no  son  constitutivos de delito político y que se realizaron con posterioridad  a  la  vigencia  del  Acto  Legislativo  01  de  1997,  se  encuentran dadas las  condiciones  para  que  la  Corte  emita  concepto  favorable  a la solicitud de  extradición.   

CONCEPTO DE LA CORTE:  

1. Aspectos previos.  

1.1. El artículo 35  de  la  Constitución  Política, modificado por el Acto Legislativo 01 de 1997,  establece  que  la  extradición  se  podrá  solicitar,  conceder  u ofrecer de  acuerdo  con  los  tratados públicos y a falta de éstos con la ley. Así mismo  que  la  extradición  de  colombianos  por nacimiento se concederá por delitos  cometidos  en  el exterior, considerados como tales en la legislación nacional,  que  no  procede  por  delitos políticos y tampoco respecto de hechos cometidos  con  anterioridad  al  17  de  diciembre  de  1997, fecha de promulgación de la  Enmienda Constitucional.   

1.2.  Acerca de la  naturaleza  del  instrumento  de  extradición,  la Corte Constitucional y ésta  Corporación  han  precisado  que no se trata de un proceso en el cual se juzgue  la  conducta  de  la  persona  solicitada, la validez o legalidad de las pruebas  aducidas  en  su   contra,  lo acertado o no del juicio de adecuación o el  grado  de  certeza  sobre  la  conducta  investigada  o  la  responsabilidad del  acusado,   sino  que  es  un  trámite  caracterizado  por  la  agilidad  de  la  cooperación  internacional  en  la  lucha  contra  el  delito.  Por  tanto,  al  resolverse  el  legislador colombiano por un rito que limita la intervención de  la  Corte  a la sola verificación del cumplimiento de unos requisitos formales,  se  encuentra  excluido  del  concepto  a  emitir  el  análisis  sustancial del  material  probatorio,  que  es  propio  del  acto  de  juzgamiento en la nación  extranjera y al cual no concurre la autoridad judicial colombiana.   

Estos  argumentos  son  suficientes  para no  acceder  a  la  petición  del  defensor,  que pese a la claridad que ostenta en  relación  con los alcances del trámite de la extradición y los límites de la  intervención  de  la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia en  él,  tiene  la  aspiración  a que en este caso preciso, en sentido contrario a  como  lo  establece  la  ley,  la  Corporación juzgue el contenido del material  probatorio  en  el  cual  se  sustentó  la  acusación que le sirve de apoyo al  pedido   de   extradición   en  contra  de  su  representado  HERIBERTO  TORRES  ROMERO.   

1.3.  De  acuerdo  con   la solicitud elevada por el Gobierno de los Estados Unidos, a través  de  su  Embajada  en Colombia, y de los documentos aportados, se infiere que las  actividades  delictivas  que  se  le imputan a TORRES ROMERO tuvieron ocurrencia  desde  el  9  de  julio  de  2004,  es  decir, con posterioridad a la entrada en  vigencia  del  Acto  Legislativo  #01  de  1997,  por  el  cual  se modificó el  artículo 35 Constitucional.   

De   otra  parte,  en  la  acusación  que  fundamenta  la solicitud de extradición y en los documentos que se acompañaron  para  respaldarla, se precisa que los miembros de la organización criminal a la  cual  pertenecía  TORRES  se  concertaron  para  lavar  divisas estadounidenses  obtenidas  de  la  venta  de  sustancias  controladas en ese país y lo hicieron  efectivamente  en  distintas oportunidades, convirtiéndolas a pesos colombianos  que  ingresaban  al  país de diferentes formas,  lo cual significa que las  conductas  por  las  cuales  está siendo pedido en extradición traspasaron las  fronteras  colombianas  y se entienden cometidas en el exterior desde cualquiera  de  los  criterios  que la jurisprudencia y la doctrina tienen establecidos para  determinar el lugar de ocurrencia de un hecho.   

2. Cuestión de fondo.  

La  competencia  de  la  Corte  dentro  del  trámite   de  extradición  está  circunscrita  a  emitir  concepto  sobre  la  viabilidad  de  entregar  o no a una persona solicitada por un país extranjero,  después  de  examinar  los aspectos a que se refieren los artículos 511, 513 y  520    del    Código    de    Procedimiento    Penal   de   2000   –que  es  el  aplicable  en el presente  caso—,   sin  dejar  de  considerar,  claro  está,  el  contenido  del  artículo 35 de la Constitución  Nacional.   

Ahora  bien:  dado que no existe tratado de  extradición  entre  Colombia  y  los Estados Unidos aplicable al presente caso,  según  lo  expresó  el  Ministerio  de Relaciones Exteriores, el concepto debe  fundamentarse  en  lo dispuesto por el Código de Procedimiento Penal colombiano  y  debido  a ello le corresponde a la Sala, en concordancia con el artículo 520  de  ese  Estatuto,  examinar la validez formal de la documentación allegada por  el  país  requirente,  si  está  o  no  plenamente acreditada la identidad del  ciudadano  pedido  en  extradición,  si  las conductas que motivan la solicitud  están  previstas como delito en el país extranjero y en Colombia (principio de  doble  incriminación),  si en la legislación interna se encuentran sancionadas  con  pena  mínima  privativa  de  la libertad de 4 o más años y, por último,  establecer  la  equivalencia de la providencia proferida en el extranjero con la  resolución acusatoria del sistema procesal nacional.   

Pues  bien:  en  relación  con cada uno de  tales aspectos, se tiene:   

2.1. Validez formal de la documentación presentada.   

La  solicitud  de extradición, conforme al  artículo  513  de  la  ley 600 de 2000, debe efectuarse por vía diplomática y  excepcionalmente  por  la  consular  o  de gobierno a gobierno, adjuntando copia  auténtica  del  fallo  o  de  la  acusación  proferida  en  el extranjero, con  indicación  de  los  actos  que  determinan la petición, así como del lugar y  fecha  en  que  fueron ejecutados, los datos que permitan identificar plenamente  al  reclamado  y  copia  auténtica  de  las disposiciones penales aplicables al  caso,  documentos  que  deben  ser  expedidos  en  la  forma  establecida por la  legislación  del  reclamante  y  traducida  al  castellano,  si  a ello hubiere  lugar.   

A  su  vez, el artículo 259 del Código de  Procedimiento  Civil,  modificado  por  el  Decreto  2282 de 1989, dispone en el  numeral  118  de  su  artículo 1° que los documentos públicos otorgados en un  país  extranjero  por  uno de sus funcionarios o con su intervención, deberán  presentarse  debidamente autenticados por el Cónsul o agente diplomático de la  República  y  en  su defecto por el de una nación amiga, lo cual hace presumir  que  se  otorgaron  acorde a la ley del respectivo país. La firma del Cónsul o  agente  diplomático  se  abonará por el Ministerio de Relaciones Exteriores de  Colombia  y  si  se  trata de agente consular de un país amigo, se autenticará  previamente  por  el  funcionario  competente  del  mismo  y los de éste por el  Cónsul  colombiano,  disposición  aplicable al caso en virtud del principio de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  23 y el inciso último del  artículo 513 del Código de Procedimiento Penal.   

Por   tanto,  la  validez  formal  de  la  documentación  apunta  a  verificar  que los soportes con base en los cuales el  Estado  requirente solicita la entrega de una persona en extradición se sujeten  a  las referidas exigencias formales. Y para la Sala es claro que se trata de un  requisito  observado  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos al demandar la  extradición  del  ciudadano colombiano HERIBERTO TORRES ROMERO, por conducto de  su Embajada en Colombia.   

Hizo  la  solicitud por vía diplomática y  adjuntó  la  acusación  1:06-CR-132,  dictada  en el Tribunal para el Distrito  Septentrional  de  Giorgia,  en  la  cual  se precisan los actos que soportan la  reclamación,  los  lugares  y   fechas  de  su  ejecución,  y  los  datos  necesarios   para   establecer   la   identidad   de  la  persona  requerida  en  extradición.   

Se  adjuntó, de otro lado, la declaración  de  Paul D. O’brien, Agente  Especial  del  Servicio  de  Inmigración  y  Aduanas  de los Estados Unidos que  confirmó  los  pormenores  de la acusación y copia de los preceptos normativos  aplicables al caso.   

Esos  documentos,  que  obran traducidos al  castellano,  se  certificaron  y  autenticaron  conforme  a  la legislación del  Estado   requirente,   siendo   finalmente   autenticadas   las  firmas  de  los  funcionarios  extranjeros  ante  el  Consulado  de Colombia en Washington, D.C.,  cuya  suscripción,  a la vez, fue autenticada por el Jefe de Legalizaciones del  Ministerio  de Relaciones Exteriores. Por ende, son válidos en consideración a  que  cumplen  con  las  exigencias  previstas en el artículo 259 del Código de  Procedimiento  Civil, modificado por el 1°, numeral 118 del D. E. 2282 de 1989.   

2.2. La  identificación  plena  del ciudadano requerido en extradición.   

En la Nota Verbal #1.524 del 22 de junio de  2006,  la  Embajada  de los Estados Unidos precisó que la persona solicitada en  extradición  es  HERIBERTO TORRES ROMERO, conocido como “Johnny”, nacido el  31  de  diciembre  de  1950 y portador de la cédula de ciudadanía #19.143.955,  allegándose asimismo su fotografía.   

Esa  información, que no ha sido puesta en  tela  de  juicio, coincide con la de la persona capturada el 24 de abril de 2006  con  fines  de  extradición.  Así  se acredita con los datos consignados en el  acta   de  derechos  del  aprehendido  y  con  el  cotejo  efectuado  entre  las  impresiones   dactilares   del  capturado  y  las  de  la  tarjeta  decadactilar  correspondiente    a    su    cédula    de    ciudadanía,    que    resultaron  uniprocedentes.   

No  cabe  duda,  pues, que se satisface a  cabalidad la exigencia que es objeto de examen.   

2.3.  Principio de la doble incriminación.   

Es requisito indispensable para conceder la  extradición,  conforme lo preceptúa el numeral 1° del artículo 511 de la Ley  600  de  2000, que el hecho que la motiva esté previsto en Colombia como delito  y  reprimido  con sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no sea inferior  a cuatro (4) años.   

   

El  ciudadano  colombiano  HERIBERTO TORRES  ROMERO  es  requerido para que comparezca en juicio ante el Tribunal de Distrito  de  los  Estados  Unidos  para el Distrito de Georgia por los siguientes cargos,  según la acusación 1:06-CR-132:   

“CARGO  UNO”   

“A partir de una fecha desconocida para el  gran  jurado,  pero al menos por el 9 de julio de 2004 o alrededor de esa fecha,  y   continuando  hasta  o  aproximadamente  la  fecha  en  que  se  dictó  esta  acusación,  dentro  del  Distrito  Septentrional de Georgia, Bogotá, Colombia,  América   del   Sur,   Nueva   York,   Nueva  York  y  en  otros  lugares,  los  acusados,   

(…)  

HERIBERTO TORRES ROMERO  

Alias          ‘Johnny’   

(…)  

“Junto  con  otros,  tanto conocidos como  desconocidos  para  el gran jurado, con conocimiento de causa e intencionalmente  se  combinaron,  concertaron,  se  confederaron,  concordaron  y  llegaron  a un  acuerdo  tácito  entre sí para cometer infracciones a las leyes de los Estados  Unidos  de América, a saber: de la Sección 1956 (a) (1) (A) (i), (a)(1)(B)(i),  y  1957  del Título 18 del  Código de los Estados Unidos, de la siguiente  manera:  realizar  e  intentar  realizar una operación financiera que afecta el  comercio  interestatal y externo, (1) que dicha operación involucra el producto  de  una actividad ilícita especificada, esto es, la importación, ocultamiento,  compra  y  venta  y  otras  negociaciones con sustancias controladas, conminadas  bajo  las leyes de los Estados Unidos de América, con la intención de promover  la  realización  de  tal  actividad  ilícita  especificada;  y  (2)  ocultar y  disfrazar  la  naturaleza, la ubicación, el origen, la titularidad y el control  del   producto  de  dicha  actividad  ilícita  especificada,  sabiendo  que  la  propiedad  involucrada  en  la  operación financiera consistía del producto de  alguna  forma  de  actividad  ilícita;  y  (3)  a  sabiendas realizó, intentó  realizar  y  causó  y ayudó e instigó a otros para que realizaran operaciones  monetarias  con  propiedad  derivada de delitos con un valor mayor de US$10.000,  en  violación  a  la  Sección  1957  del Título 18 del Código de los Estados  Unidos;   

“MANERA Y MEDIOS”  

“Para  promover el propósito de realizar  operaciones  financieras  con el producto de una actividad ilícita especificada  con  la  intención  de  promover  la  realización  de  la  actividad  ilícita  especificada  y  con  la  intención de ocultar y encubrir la naturaleza, lugar,  fuente,  propiedad  y  control  de  dicho  producto,  y  a sabiendas realizar, e  intentar  realizar  y  causar  y  ayudar  e instigar a otros para que realizaran  operaciones  monetarias  con propiedad derivada de delitos con un valor mayor de  $10.000,   los   miembros   del   concierto   usaron  las  siguientes  manera  y  medios:   

“1.  Los  miembros  del  concierto dieron  instrucciones  para  iniciar  la  recolección  del  producto de la venta de las  drogas  (efectivo),  en  varios  lugares,  inclusive  Nueva  York,  Nueva York y  Atlanta,  Georgia  y  los miembros del concierto entregaron dicho producto de la  venta de las drogas a los agentes encubiertos.   

“2. El producto de la venta de las drogas  en  dinero  en efectivo (billetes), que se entregaron a los agentes encubiertos,  se  depositó  en varias entidades financieras así convirtiendo los billetes en  fondos electrónicos mantenidos en cuentas bancarias.   

“3.  Afectando el comercio interestatal y  con  el  extranjero,  los  fondos  electrónicos  se  transfirieron a través de  entidades  financieras  del  lugar  original  donde  se recogió el dinero a una  cuenta  bancaria  en Lilburn, Georgia, en donde se usaron esos fondos para pagar  textiles  y  los  costos  de  flete,  y  para  las ganancias, de Be and Ba, LLC.   

“4. Los miembros del concierto en Colombia  recibieron  una  cantidad  en  pesos  colombianos  equivalente  a la cantidad de  dólares  estadounidenses  que  se  habían  recolectado  y  que  consistía del  producto  de  la  venta de drogas en los Estados Unidos. Esos pesos se generaron  de  la venta de los textiles enviados por B and Ba, LLC, de los Estados Unidos y  de otros lugares a Colombia y se vendieron a clientes en Colombia.   

“5. En algunos casos, en lugar de recibir  los  pesos colombianos generados por la venta de textiles en Colombia por Be and  Ba,  LLC,  los  miembros del concierto proporcionaron instrucciones y/o causaron  que  otros  proporcionaran instrucciones por medio del teléfono, fax y/o correo  electrónico    para    realizar    operaciones    financieras   (transferencias  electrónicas   de   fondos)   afectando  el  comercio  interestatal  y  con  el  extranjero,  así  transfiriendo  los  fondos  electrónicos  (el producto de la  venta  de  drogas  recogido  y  depositado  en  cuentas  bancarias) a través de  entidades  financieras  desde  el  lugar  original  de la recogida del dinero en  efectivo a las cuentas en los Estados Unidos y en el extranjero.   

“Todo  esto  en violación a las Sección  1956 (h) del Título18 del Código de los Estados Unidos”.   

“CARGO  2”   

“Desde una fecha desconocida para el gran  jurado,  pero al menos por el 9 de julio de 2004 o alrededor de esa fecha, y con  continuación  hasta la fecha en que se dictó esta acusación o aproximadamente  en  esa  fecha,  en el Distrito Septentrional de Georgia y en otros lugares, los  acusados,   

(…)  

HERIBERTO TORRES ROMERO  

Alias          ‘johnny’   

(…)  

“Junto  con  otros,  tanto conocidos como  desconocidos  para  el gran jurado, con conocimiento de causa e intencionalmente  se  combinaron,  concertaron,  se  confederaron,  concordaron  y  llegaron  a un  acuerdo  tácito  entre  sí para cometer infracciones a la Sección 841 (a) (1)  del   Título   21   del    Código   de   los  Estados  Unidos,  esto  es,  intencionalmente  instigar  la distribución de al menos cinco (5) kilogramos de  una  mezcla  que contenía la cocaína, una sustancia controlada de la Tabla II,  y   otras   sustancias   controladas   por   y   a   través   del  ‘lavado’  del producto de la venta de cocaína  y otras sustancias controladas.   

Todo  en violación a las Secciones 841 (b)  (1)  (A)  (ii),  841 (b) (1) (C) y 846 del Título 21 del Código de los Estados  Unidos   y   la   Sección   2  del  Título  18  del  Código  de  los  Estados  Unidos”.   

“CARGOS  DEL  DIEZ AL  TREINTA Y SIETE”   

“En  las  fechas  indicadas  arriba,  o  alrededor  de  esas  fechas,  en el Distrito Septentrional de Georgia y en otros  lugares,  el acusado CARLOS FABIO CORREA MEJÍA, alias Caliche, y otros acusados  como  se especifica a continuación, ayudados e instigados entre sí y por otros  tanto  conocidos como desconocidos para el gran jurado, a sabiendas realizaron e  intentaron   realizar   operaciones   financieras   que  afectaron  el  comercio  interestatal  y  con el extranjero, (1) operaciones que involucraron el producto  de  una actividad ilícita especificada, esto es, la importación, ocultamiento,  compra,  venta y otras negociaciones con sustancias controladas, conminadas bajo  las  leyes  de  los Estados Unidos de América, con la intención de promover la  realización  de  tal actividad ilícita especificada; y (2) ocultar y disfrazar  la  naturaleza,  la  ubicación,  el  origen,  la  titularidad  y el control del  producto  de  tal  actividad  ilícita  especificada,  a  sabiendas  de  que  la  propiedad  involucrada en las operaciones financieras consistía del producto de  alguna forma de actividad ilícita:   

(…)  

“En  relación  con la recogida de dinero  del 16 de febrero de 2005, en Atlanta, Georgia,   

Cargo             

Fecha             

Acusados  adicionales             

Cantidad aproximada  transferida             

Fondos transferidos  a:  

10             

17/02/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$948.526             

Suntrust  Bank   

Atlanta, Georgia  

11             

18/02/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$851.710             

BB&T  Bank   

Lilburn, Georgia  

12             

25/02/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$ 45.568             

BB&T  Bank   

Lilburn, Georgia  

13             

08/04/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$999.970             

Suntrust  Bank   

Atlanta, Georgia  

14             

08/04/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$ 50.000             

Mashreq   Bank  PSC  

15             

12/05/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$ 25.000             

Bank    of  America  

16             

12/04/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$   3.200             

Hanmi  Bank  

17             

12/04/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$ 35.411             

Wachovia   

NY INTL  

18             

12/04/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$ 48.280             

Wachovia   

NY INTL  

19             

12/04/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$   8.500             

Bank   United  FSB  

20             

12/04/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$   8.000             

Bank   United  FSB  

21             

12/04/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$ 22.000             

HSBC    Bank  Usa   

Nueva York, NY  

22             

12/04/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$ 10.000             

First   Union  Natl   

Bank for Beneficiary  

Korea Eschange Bank  

23             

12/04/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$ 18.000             

UFJ    Bank  Limited   

Tokio  

Osaka, Japón  

24             

12/04/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$ 20.000             

Northwest  Bank   

Of Texas  

25             

12/04/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$ 25.865             

Union  Planters   

Bank. N.A.  

26             

12/04/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$ 77.000             

Citybank  Federal   

Savings Bank  

27             

12/04/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$120.289             

Citybank  NYC  for  beneficiary Conavi Banco Comercial y de ahorro  

28             

12/04/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$ 17.000             

Bank    of  China   

Suc. Guangdong  

29             

12/04/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$ 38.500             

Bank    of  China  

30             

12/04/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$ 10.000             

Bank    of  America   

Miami, Florida  

31             

12/04/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$ 10.000             

Bank    of  America   

Miami, Florida  

32             

12/04/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$100.000             

Wachovia Bank NA of  Florida  

33             

14/04/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$ 90.000             

Wachovia Bank NA of  Florida  

34             

14/04/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$ 90.924             

Washington  Mutual  Bank, F.A.  

35             

14/04/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$ 25.000             

Transatlantic   

Bank  

36             

15/04/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$ 87.000             

Wachovia Bank NA of  Georgia  

37             

29/04/05             

Heriberto  Torres  Romero  y otros             

$ 20.000             

BB&T  Bank   

Lilburn, Georgia  

“Todo esto en violación de las Secciones  1956  (a)  (1)  (A)  (i), 1956 (a) (1) (B) (i) y 2 del Título 18 del Código de  los Estados Unidos”.   

Los  cargos de concierto para participar en  transacciones  monetarias  con bienes derivados de negocios ilícitos, concierto  para  ayudar  y  facilitar la distribución de 5 kilogramos o más de cocaína a  través  del  lavado  de  las  utilidades provenientes de su venta y la de otras  sustancias  controladas  y  de  ayudar,  facilitar, realizar e intentar realizar  transacciones  monetarias  con  bienes derivados de negocios ilícitos y ocultar  la  naturaleza,  la  propiedad,  la ubicación, la fuente y el control de bienes  derivados  de  negocios  ilícitos,  según  la  síntesis  realizada en la Nota  Verbal  #1524  del  22 de junio de 2006, son modalidades que guardan consonancia  con  las  conductas  que  penalmente se encuentran reprimidas en Colombia en los  artículos 340 y 323  del Código Penal, así:   

“Artículo  340.  Modificado L. 733/2002,  Art.   8º.  Concierto  para  delinquir.  Cuando  varias  personas   se  concierten con el fin de cometer  delitos,  cada una de ellas será penada, por esa sola conducta, con prisión de  tres (3) a seis (6) años.   

“Cuando  el  concierto  sea  para cometer  delitos    de   genocidio,   desaparición   forzada   de   personas,   tortura,  desplazamiento  forzado,  homicidio,  terrorismo,  tráfico  de drogas tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,  secuestro,  secuestro extorsivo,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y  conexos,  o para organizar, promover, armar o financiar grupos armados al margen  de  la  ley,  la pena será de prisión de seis (6) a doce (12) años y multa de  dos   mil   (2.000)   hasta   veinte  mil  (20.000)  salarios  mínimos  legales  mensuales.   

“La  pena  privativa  de  la  libertad se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,   constituyan   o  financien  el  concierto  o  la  asociación  para  delinquir.”   

“Artículo  323.  Modificado L. 747/2002,  art.  8º.  Lavado de activos.  El  que  adquiera,  resguarde,  invierta,  transporte,  transforme,  custodie  o  administre  bienes  que  tengan  su origen mediato o inmediato en actividades de  tráfico  de migrantes, trata de personas, extorsión, enriquecimiento ilícito,  secuestro  extorsivo,  rebelión,  tráfico  de armas, delitos contra el sistema  financiero,  la  administración  pública,  o vinculados con el producto de los  delitos  objeto  de  un concierto para delinquir, relacionada con el tráfico de  drogas  tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias sicotrópicas, o les dé a los  bienes  provenientes  de  dichas  actividades  apariencia  de  legalidad  o  los  legalice,   oculte  o  encubra  la  verdadera  naturaleza,  origen,  ubicación,  destino,  movimiento  o derecho sobre tales bienes o realice cualquier otro acto  para  ocultar  o  encubrir su origen ilícito, incurrirá por esa sola conducta,  en  prisión  de  seis  a  quince  años  y  multa de quinientos a cincuenta mil  salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

“La  misma  pena  se aplicará cuando las  conductas  descritas  en  el  inciso  anterior  se  realicen  sobre  bienes cuya  extinción de dominio haya sido declarada.   

“El  lavado  de activos será punible aun  cuando  las  actividades  de  que provinieren los bienes, o los actos penados en  los  apartados  anteriores,  se  hubiesen realizado, total o parcialmente, en el  extranjero.   

“  Las  penas  privativas  de la libertad  previstas  en  el  presente  artículo  se aumentarán de una tercera parte a la  mitad  cuando para la realización de las conductas se efectuaren operaciones de  cambio  o  de  comercio  exterior,  o  se introdujeren mercancías al territorio  nacional.   

“El aumento de pena previsto en el inciso  anterior,   también   se   aplicará  cuando  se  introdujeren  mercancías  de  contrabando al territorio nacional”.   

Queda demostrado, entonces, que los hechos o  cargos  descritos  en  la acusación formulada contra HERIBERTO TORRES ROMERO en  el  Tribunal  de  Distrito  de  los Estados Unidos, cumplen los requisitos de la  doble  incriminación  y  con  el  de la pena mínima privativa de la libertad a  partir  de la cual es procedente la extradición, que como puede evidenciarse es  superior  a  4 años frente a las hipótesis delictivas objeto del requerimiento  materia de estudio.   

2.4. Equivalencia  de  la  providencia  proferida en el extranjero con la  acusación del sistema procesal colombiano.   

Es  una exigencia que también se encuentra  satisfecha  pues  la decisión proferida por el Gran Jurado ante el Tribunal del  Distrito  Septentrional  de  Georgia, guarda equivalencia con el contenido de la  acusación prevista en la ley colombiana.   

En  tal  pieza  procesal se concretaron los  hechos  imputados  al  requerido  en  extradición,  las fechas y los lugares de  ocurrencia,  así como las disposiciones penales transgredidas y los datos   correspondientes a la identidad de la persona reclamada.   

En relación con las pruebas que soportan la  acusación,  de  otra  parte,  el Agente Especial del Servicio de Inmigración y  Aduanas   Paul   O’brien  manifestó  en  la  declaración  que  rindió  en  respaldo  de la petición de  extradición   que   ellas  incluyen,  pero  no  se  limitan,  a  conversaciones  telefónicas  debidamente interceptadas por Jueces colombianos y de América del  Sur, reuniones grabadas y testigos colaboradores.   

Así,  pues, es claro que la pieza procesal  aportada  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos   en  sustento  de la  extradición,  equivale  a  la  acusación  del  sistema  procesal colombiano. E  igualmente  que  el procedimiento foráneo y el patrio se asemejan pues en ambos  comienza  el  juicio  con la acusación y es allí donde HERIBERTO TORRES ROMERO  podrá  controvertir  las  pruebas  y la acusación que  le ha formulado la  justicia de los Estados Unidos.   

3. Otros aspectos.  

Los  delitos  por  los  cuales  se acusó a  TORRES,  según  las  copias  de las disposiciones legales pertinentes allegadas  con  la  solicitud  de  extradición,  tienen  señalada como pena máxima la de  cadena  perpetua,  prohibida  en  Colombia  de acuerdo con el artículo 34 de la  Constitución Política.   

El Gobierno Nacional, por lo tanto, está en  la  obligación de condicionar la entrega de la persona solicitada, en el evento  de  que acceda a la extradición, a que dicha pena no sea impuesta. Y también a  que  el  requerido no pueda ser en ningún caso juzgado por un hecho anterior ni  distinto  a  los  que  motivan  la  extradición,  ni sometido a tratos crueles,  inhumanos  o  degradantes.  Debe  indicarle  al  Estado  requirente, además, el  tiempo  que  la  persona  pedida  en  extradición  ha permanecido privada de la  libertad  por  razón  del presente trámite, con la finalidad de que sea tomado  en consideración.   

Es  del  caso señalar, por último, que en  virtud  de  lo dispuesto en el numeral 2° del artículo 189 de la Constitución  Política,  le  corresponde  al  Presidente de la República en su condición de  Jefe  de  Estado y Supremo Director de la política exterior y de las relaciones  internacionales,  realizar el respectivo seguimiento a los condicionamientos que  se  impongan  a  la  concesión  de  la  extradición y la determinación de las  consecuencias que se deriven de su eventual incumplimiento.   

A    mérito    de    lo  expuesto,   la   Sala   de  Casación   Penal  de   la  Corte Suprema de Justicia,   

CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a   la   extradición  del  ciudadano  colombiano  HERIBERTO  TORRES  ROMERO,    en    las  condiciones  atrás  referidas  y  en  relación  con los cargos a los cuales se  contrajo  el  pedido de extradición realizado vía diplomática por el Gobierno  de  los  Estados  Unidos,  es decir, los cargos uno, dos y del diez al treinta y  siete  de  la  acusación  1:06-CR-132  dictada  el  15  de  marzo de 2006 en el  Tribunal  de  Distrito  de  los Estados Unidos para el Distrito Septentrional de  Georgia.   

Resulta   pertinente   reiterar   que  en  consideración  a  que la pena máxima para los delitos por los cuales se acusó  a  TORRES  ROMERO  en  los  Estados  Unidos  es  la de cadena perpetua y ella en  Colombia  está  prohibida,  le  corresponde al Gobierno Nacional condicionar su  entrega,  en  el  evento  de acceder a la extradición, a que esa sanción no le  sea  impuesta  y  a  exigir  que  no podrá ser juzgado por hechos anteriores ni  distintos  a  los  que  motivan  la  solicitud,  ni  sometido  a tratos crueles,  inhumanos o degradantes.   

Comuníquese al requerido, a su defensor, al  Ministerio   Público  y  al  Fiscal  General  de  la  Nación.  Devuélvase  al  Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho  para  lo  de  su competencia y la del  Gobierno Nacional.   

CÚMPLASE  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                               ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                              

Aclaración de voto  

ÁLVARO      ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                        MARINA      PULIDO      DE     BARÓN                            

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                            YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                                

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                            JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes1 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”2   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce3,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

2  Sentencia C-1106/00.   

3 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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