24078(28-09-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     No  24078   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  Aprobado   acta  N°  107   

Bogotá,   D.   C.,  veintiocho  (28)  de  septiembre de dos mil seis (2006).   

         V I S T O S   

Sería del caso que la Corte se pronunciara  sobre  la  admisibilidad  formal  de  la  demanda de casación presentada por el  defensor     de    GLADYS    STELLA    COLÓN    DE  MUÑOZ,  si  no  fuera  porque observa que la acción  penal   de  los  delitos  por  los  que  se  profirió  sentencia  se  encuentra  prescrita.   

A  N  T E C E D E N T E  S   

1.  Los hechos fueron sintetizados por  el juzgador de segunda instancia de la siguiente manera:   

“El día 15 de  diciembre  de  1994,  en  territorio  del Brasil, la tripulación de la aeronave  tipo  Bandeirante,  con  matrícula  de esa país PT-OHF de la empresa Taba, fue  obligada  por  dos  individuos  a  dirigirse a una pista clandestina, ubicada en  territorio  peruano,  donde después de reabastecerla de combustible la llevaron  al  siguiente  día a la finca denominada La Venturosa y La Aurora, de la vereda  Alto  del  Melón  en  jurisdicción  de  la inspección de policía El Pororio,  comprensión  del  municipio  de San Martín (Meta), donde gracias a la versión  de  un  informante  con  reserva  de  identidad,  fue ubicada por unidades de la  Policía  Antinarcóticos  en  diligencia realizada el día 16 de junio de 1995,  camuflada  dentro  de  una  mata de monte aledaña a una pista de aterrizaje y a  distancia  aproximada  inferior  a  tres  mil  metros  de la casa de la finca de  propiedad   de  los  esposos  José  Antonio  Muñoz  Argüello  y  GLADYS  STELLA  COLÓN DE MUÑOZ, y junto  a  ella  algunos elementos demostrativos de estar siendo alistada para cambiarla  de  color  y  de  número  de matrícula; igualmente, al inspeccionar la cercana  casa  de  la  finca,  se encontró a la señora GLADYS  STELLA  COLÓN  DE  MUÑOZ,  así como una pistola de  aluminio  para  aplicar  pintura,,  un compresor portátil, manómetro y acople,  entre  otros  elementos,  todo  dirigido  a  modificar  la  identificación y la  pintura de la nave.   

“La  señor  GLADYS    STELLA   COLÓN   DE   MUÑOZ  fue vinculada mediante indagatoria y detenida preventivamente por  resolución  del 7 de julio de 1995, se le concedió la libertad provisional por  vencimiento   de   términos   para  la  calificación.  En  el  decurso  de  la  investigación  formal  fueron  vinculados  a  las sumarias otras personas, pero  hubo  ruptura de la unidad procesal y se siguió en cuerda separada lo referente  a esta sindicada”.   

2.   Clausurada  la investigación, un  Fiscal  Regional de Villavicencio, el 22 de marzo de 1996, profirió resolución  de   acusación   contra   Gladys  Stella  Colón  de  Muñoz    por    los    delitos   de   secuestro    de   aeronaves,   naves   o   medios   de   transporte  colectivo  [artículo  281  del  Decreto 100 de 1980,  modificado  por  el  artículo  28  del  Decreto  180  de  1988,  convertido  en  legislación  permanente  mediante  el  Decreto  2266  de  1991]  y construcción    o    utilización    ilegal    de    pistas   para  aterrizaje  [literal a) del artículo 64 de la Ley 30  de  1986, elevado a condición de delito a través del artículo 1° del Decreto  1198  de  1987,  adoptado  como  legislación  permanente por el Decreto 2266 de  1991].   

3.    Finalizado  el  juicio  y  proferida  sentencia de primera instancia, la cual fue impugnada por el defensor  de  la  procesada, el entonces Tribunal Nacional, mediante providencia del 30 de  enero  de  1998,  declaró  “la  nulidad  a partir,  inclusive,  del  acto  de  notificación por estado de fecha 26 de abril de 1996  respecto  de  la  resolución  de acusación proferida en contra de Gladys        Stella       Colón       de       Muñoz”.   

4.   En cumplimiento a lo ordenado por  el  Tribunal  Nacional  se  realizaron  de manera correcta las notificaciones de  ley.   De   esa   manera,  la  resolución  de  acusación  quedó  ejecutoriada    el    27    de    noviembre   de   1998.   

5.   En  sentencia  del  18 de mayo de  2004,  el  Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Descongestión de  Villavicencio  condenó  a  Gladys  Stella  Colón de  Muñoz  a  las  penas  principales  de  100  meses de  prisión  y 100 salarios mínimos legales mensuales vigentes y a la accesoria de  rigor,          “como          cómplice  penalmente  responsable  del  hecho  punible de apoderamiento y desvío de aeronave, de que trata el artículo  28  del  decreto  Ley  2266 de 1991”. Así mismo, la  absolvió  del  “punible  de utilización ilegal de  pistas  para  aterrizaje  de avión” que había sido  imputado en la resolución de acusación.   

5.  Apelado el fallo por el defensor de  la  acusada,  el Tribunal Superior de Villavicencio, el 1° de abril de 2005, lo  confirmó, “con  la  modificación  de que la pena que se le impone es de cinco  años  (60 meses) de prisión y multa por valor equivalente a cinco (5) salarios  mínimos  legales  mensuales,  como  responsable  del  delito de APODERAMIENTO Y  DESVÍO  DE  AERONAVES,  en  grado  de COMPLICIDAD”,  decisión  contra  la  cual  el citado profesional del derecho interpuso recurso  extraordinario de casación.   

LA     DEMANDA     DE   CASACIÓN   

Con base en la causal primera de casación,  el   defensor   de   la   procesada   plantea   los  siguientes  “errores  de hecho y de derecho” en que,  a su juicio, incurrió el sentenciador, así:   

En  forma  ininteligible,  expone el primer  error de la siguiente manera:   

“El  error  de  derecho  lo  alego en el sentido de que la 2ª instancia no citó norma violada,  que  se  podía  referir  como  los  artículos  281  del C.P., Ley 100 de 1980,  decreto  2266  de  1991,  artículo  4, artículo 173 del C.P., Ley 599 de 2000,  artículo  173 del C.P., Ley 890 de 2004. En la sentencia de 2ª instancia no se  puede  establecer  cuál fue la norma presuntamente violada. Si bien se menciona  EL  TÍTULO  DEL  DELITO,  NO  SE  MENCIONA LA NORMA EN CONCRETO. También es un  ERROR  DE DERECHO, cuando en la sentencia de 2ª instancia se dice en el numeral  1°  CONFIRMAR  y lo correcto en materia penal, era o es Modificar la pena, como  así se hizo, pero no se enunció”.   

El segundo yerro lo plantea así:  

“Otro error de  derecho     es     el     testimonio    secreto    del    sujeto    ‘MARGARITA’,  sobre  esa  base  se  edificó  el  proceso  y  jamás  se  tuvieron en cuenta las declaraciones de varias personas,  así  como  de documentos. No se podía saber la existencia de la aeronave en la  finca  de  propiedad de su cónyuge. La distancia donde está ubicada la casa de  habitación  y  el  lugar  donde  fue  encontrada la aeronave, es una distancia,  según      la      misma      policía      de     3.000     metros”.   

A  continuación, sostiene el libelista que  los  jueces  de  instancia  no  valoraron  “todo ese  inmenso   recaudo   de   pruebas   que   se  llevaron  a  cabo  durante  casi  6  años”,    originándose   así   una   sentencia  condenatoria  ajena  a  la  realidad de los medios de convicción, irregularidad  que,   en   su  criterio,  genera  otro  “error  de  hecho”,  razón  por  la  cual  solicita a la Corte  casar el fallo impugnado y, en su lugar, absolver a su defendida.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

1.   Como  se indicó, sería del caso  que  la  Corte  se  pronunciara  sobre  la admisibilidad formal de la demanda de  casación  presentada  a  nombre  de la procesada, sino observara que la acción  penal  de  los  delitos  por  los  cuales  se  profirió  sentencia se encuentra  prescrita.   

2.   En efecto, como quedó consignado  en  los  antecedentes  de esta providencia, un Fiscal Regional de Villavicencio,  el  22 de marzo de 1996, profirió resolución de acusación contra Gladys  Stella  Colón  de Muñoz por los  delitos  de  i) secuestro de aeronaves, naves o medios  de   transporte   colectivo   y   ii)   construcción    o    utilización    ilegal    de    pistas   para  aterrizaje,  conductas  punibles  que consagraban los  artículos  281  del  Decreto  100  de  1980, modificado por el artículo 28 del  Decreto  180  de  1988,  y  64,  literal  a)  de  la  Ley  30 de 1986, elevado a  condición  de  delito  a  través  del  artículo 1° del Decreto 1198 de 1987,  ambas  preceptivas,  es  decir,  Decretos  180  de  1988   y  1198 de 1987,  adoptadas   como   legislación   permanente   por  el  Decreto  2266  de  1991,  normatividades vigentes para la época de los hechos.   

Cabe  agrega  que  la citada resolución de  acusación  quedó  ejecutoriada el 27 de noviembre de  1998.   

Teniendo en cuenta las normas citadas, debe  precisarse    que    para    el    primer   delito,   es   decir,   secuestro    de   aeronaves,   naves   o   medios   de   transporte  colectivo  se preveía una pena que oscilaba entre 10  y  15 años de prisión, mientras que para la segunda conducta punible, esto es,  construcción  o  utilización  ilegal de pistas para  aterrizaje, se contemplaba pena de prisión de 3 a 10  años,  punibilidad  que en ambos casos se mantiene igual en los artículos 173,  inciso  1°, y 385, numeral 1°, del actual Código Penal (Ley 599 de 2000), los  cuales  tipifican  el  “apoderamiento de aeronaves,  naves   o   medios   de   transporte  colectivo”  y  “existencia, construcción y utilización ilegal de  pistas     de    aterrizaje”,    respectivamente.   

3.  Ahora bien, debe recordarse que en  el  fallo  de  primer  grado,  fechado  el  18  de  mayo  de  2004, a la acusada  Colón  de  Muñoz  se  le  condenó       como      “CÓMPLICE”   del   delito   de   secuestro  de  aeronaves,  naves  o medios de transporte colectivo y,  a    su    vez,    se    le   absolvió   por   el   punible   de   construcción    o    utilización    ilegal    de    pistas   para  aterrizaje,  decisión  que  fue  confirmada  por  el  Tribunal Superior de Villavicencio el 1° de abril de 2005.   

Por  lo  tanto, en cuanto al primer delito,  siendo  la  pena  máxima  de 15 años (180 meses) y teniendo en cuenta que a la  procesada  se  le condenó como cómplice (última  y  definitiva  calificación  de la conducta), de acuerdo  con  el artículo 30 de la Ley 599 de 2000, antes artículo 24 del Código Penal  de  1980, a dicho quantum se le debe disminuir una sexta (1/6) parte, obteniendo  un  total  parcial  de 12 años y 6 meses (150 meses) como sanción máxima para  efectos de la prescripción.   

No   obstante,   como   se   produjo   la  interrupción  del  término  prescriptivo de la acción penal con la ejecutoria  de  la  resolución  de  acusación  (27  de noviembre de 1998), caso en el cual  principia  a correr de nuevo por un tiempo igual a la mitad del máximo indicado  (artículos  84  del  Decreto  100  de  1980,  hoy artículo 86 de la Ley 599 de  2000),  implica  que  el  término  de  prescripción  es de 6 años 3 meses (75  meses).   

Significa  lo anterior que la acción penal  del  delito  de secuestro de aeronaves, naves o medios  de  transporte  colectivo prescribió el 27 de febrero  de  2005,  es  decir,  dos  días  antes  de  haberse  proferido  la  sentencia  de segunda instancia (1° de  abril  de  2005),  la cual aún no ha cobrado ejecutoria por razón del trámite  de la casación.   

Respecto  del  ilícito  de  construcción    o    utilización    ilegal    de    pistas   para  aterrizaje  debe  predicarse  igual conclusión, toda  vez  que,  como  se  precisó, al reducir a la mitad la pena máxima de 10 años  (120  meses) por razón de la interrupción del término prescriptivo, arroja un  resultado  5  años,  situación  que  conlleva  a concluir que la acción penal  prescribió   el   27   de   noviembre   de   2003,   es   decir,   antes     de     haberse     dictado     sentencia    de    primera  instancia.   

Cabe  agregar que en estos eventos, como lo  tiene  dicho  la  Corte,  “a  pesar  de  que  se ha  quebrantado  el  debido  proceso  porque el Ad quem expidió una providencia que  jurídicamente  no  podía  dictar dada la presencia del fenómeno prescriptivo,  no  tiene  sentido darle traslado al Ministerio Público para que emita concepto  sobre  la posibilidad de declarar de oficio esa causal objetiva de extinción de  la   acción   penal,   pues   su   reconocimiento   debe   hacerse   de  manera  inmediata”.1   

Por  lo tanto, al ser incuestionable que la  acción  penal  se  ha  extinguido  por causa del fenómeno de la prescripción,  necesariamente  se  impone  la  declaratoria  de  tal  fenómeno  procesal y, en  consecuencia,  se dispondrá la cesación de todo procedimiento en relación con  los citados punibles.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION PENAL,   

R E S U E L V E  

1.   Abstenerse   de   emitir  pronunciamiento  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  GLADYS STELLA COLÓN DE MUÑOZ.   

2.   DECLARAR  que  la  acción penal por los delitos de  secuestro de aeronaves, naves o medios  de  transporte  colectivo  y  construcción o utilización ilegal de pistas para  aterrizaje  a  que  se  contrae  este  expediente  y  en  el  que  aparece  como  procesada  GLADYS STELLA COLÓN DE MUÑOZ,  se encuentra prescrita. En consecuencia, decretar en su favor la  cesación   de  la  actuación  procesal.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase al  Tribunal de origen.   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                              MARINA    PULIDO    DE  BARÓN   

                                                                                                                                                        Impedida   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

1  Radicaciones  25422  y  25540,  autos  del 4 de mayo y del 1° de junio de 2006,  respectivamente.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *