25704(10-08-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25704  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN   

APROBADO ACTA No. 84  

Bogotá, D. C., diez (10) de agosto de dos mil  seis (2006).   

VISTOS  

Se pronuncia la Sala sobre la admisibilidad de  la   demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de  JUAN   CARLOS   REINOSO  DÍAZ  contra  la  sentencia  dictada el 7 de febrero del 2006 por el Juzgado Penal del Circuito de  Purificación,  Tolima,  que  confirmó la condena a 26 meses de prisión, multa  por  valor equivalente a un salario mínimo legal mensual e inhabilitación para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo término de la  privación  de  libertad,  que le impuso el Juzgado Promiscuo Municipal de Prado  el  10  de  noviembre  del  2005  por  el delito de lesiones personales dolosas.   

ANTECEDENTES   

En  la  noche  del  10 de abril del 2004, los  hermanos  DIEGO y JUAN CARLOS REINOSO DÍAZ  agredieron  en  una  discoteca  del municipio de Prado, Tolima, al  señor  Jaison  Miguel Vásquez Restrepo, a quien le ocasionaron lesiones que le  produjeron   deformidad   física   en  el  rostro  de  carácter  permanente  e  incapacidad física por el término de 15 días.   

Mediante resolución del 10 de marzo del 2005,  la  fiscalía  local  acusó  a  JUAN  CARLOS  REINOSO  por  el  delito  de  lesiones  personales  dolosas  y  declaró  la  extinción  de  la acción penal por muerte respecto de su hermano  DIEGO,  ilícito  por  el  que  fue condenado en sentencias de primera y segunda  instancias en la forma como quedó indicada antes.   

LA DEMANDA Y SUS CONSIDERACIONES  

Con  fundamento  en  la  causal  tercera  de  casación,  el  defensor  acusó la sentencia de segunda instancia de haber sido  expedida  en  un  juicio  viciado  de nulidad por violación del debido proceso,  pues  a pesar del claro mandato contenido en el inciso 1º del artículo 331 del  Código   de   Procedimiento   Penal,  la  fiscalía  decretó  la  apertura  de  instrucción  sin  indicar  los  fundamentos  de  la decisión, las personas por  vincular ni las pruebas a practicar.   

En  criterio  del  recurrente la demanda debe  admitirse,  porque  es  necesario  que  la  Corte Suprema de Justicia desarrolle  jurisprudencialmente  el contenido del artículo 331 del estatuto procesal, para  que se tenga plena claridad sobre los tópicos que regula.   

Pide que se case la sentencia y se decrete la  nulidad   de   lo  actuado  a  partir  de  la  resolución  que  dio  inicio  al  proceso.   

Presentada  la demanda en estos términos, es  evidente  que  no  reúne  los  requisitos  formales  para ser admitida, por dos  razones fundamentales:   

En primer lugar, porque cuando se invoca como  motivo  de  procedencia  de  la  casación  discrecional  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia,  no  basta  con que simplemente se enuncie el tema que según el  actor  requiere  ser  examinado  por la Corte, sino que además es indispensable  expresar  en  qué  sentido  se  precisa ese pronunciamiento y la incidencia que  tiene  frente  al  caso  concreto,  tarea  que  el  censor  ni siquiera intentó  emprender.   

En segundo lugar, porque cuando se reclama la  invalidez  del  proceso  no  es  suficiente  señalar  la supuesta irregularidad  cometida,  sino que es imprescindible acreditar la trascendencia del vicio o, lo  que     es     lo     mismo,     de    qué    manera    afectó    sustancialmente  las  garantías  de  los  sujetos procesales.   

Esta es, justamente, la exigencia que consagra  el  artículo  310  del  Código  de  Procedimiento Penal, que al establecer los  principios  que  orientan  la  declaratoria de las nulidades manda en su numeral  2º que   

Quien alegue la nulidad debe demostrar que la  irregularidad   sustancial  afecta  garantías  de  los  sujetos  procesales,  o  desconoce    las    bases    fundamentales    de    la    instrucción    y   el  juzgamiento.   

Nada  aportó  en  ese sentido el demandante,  quien  apenas dejó enunciado el reproche pero no dijo cómo la que critica como  incompleta  resolución  de  apertura de instrucción pudo lesionar los derechos  de su cliente.   

En  estas  condiciones,  se  reitera,  por no  cumplir  con las exigencias previstas en los artículos 205 y 212, numeral 3º.,  del   Código   de   Procedimiento   Penal  -que  exige  no  sólo  enunciar    la   causal   sino   también  formular   el   cargo   y  expresar    en    forma    clara   y   precisa   sus  fundamentos-  la  Corte  inadmitirá la demanda como lo ordena el artículo 213 de  la  misma  obra,  sin que tampoco sea procedente casar de oficio la sentencia de  segunda  instancia,  porque  la  Sala  no  advierte  transgresión alguna de las  garantías fundamentales.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia   

RESUELVE  

Inadmitir  la demanda de casación presentada  por    el    defensor    de   JUAN   CARLOS   REINOSO  DÍAZ.   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

  MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÁLVARO   O.  PÉREZ  PINZÓN                                                           MARINA  PULIDO  DE  BARÓN            

JORGE  L.  QUINTERO  MILANÉS                           YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS             

  JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA            JAVIER ZAPATA  ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

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