25666(14-03-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 25666  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

          Magistrado  Ponente   

          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

          Aprobado Acta No. 36   

Bogotá  D. C., catorce (14) de marzo de dos  mil siete (2007)   

VISTOS  

Mediante  sentencia del 31 de marzo de 2004,  el  Juzgado Penal del Circuito Especializado de Barranquilla absolvió a ALFONSO  ANTONIO  ÁVILA  RODRÍGUEZ; y condenó a RAMÓN MENDOZA SANJUÁN, ELSIDA ESTHER  DÍAZ  CANOLE,  LIBARDO  MENDOZA DÍAZ, JAIME SANJUÁN HERNÁNDEZ, RUBIO ANTONIO  MENDOZA  DÍAZ,  NILO  ALFONSO  GUTIÉRREZ GAMERO, LUIS CARLOS BELTRÁN MENDOZA,  SORIEL  MENDOZA DÍAZ y MARÍA LUISA MENDOZA CASTRO, en calidad de coautores del  concurso   de   delitos  integrado  por  tráfico  de  estupefacientes  agravado  por la cantidad (en   la   modalidad   de   conservar)  y  tráfico ilegal de armas de fuego de uso privativo de  las  fuerzas  armadas (en la  modalidad  de  conservar),  a  la  pena  principal  de  doscientos  veintiocho (228) meses más un (1) día de prisión, a interdicción  de  derechos  y  funciones públicas por igual lapso, al pago de multa por valor  de  dos  mil cien (2.100) salarios mínimos legales mensuales vigentes al tiempo  de  los  hechos;  y  les negó la suspensión condicional de la ejecución de la  pena y la prisión domiciliaria.   

Al desatar la apelación interpuesta por los  defensores,  con  fallo  del  30  de  noviembre de 2005, el Tribunal Superior de  Barranquilla  confirmó  la decisión de primera instancia, con la modificación  consistente,  en declarar que MARÍA LUISA MENDOZA CASTRO y ELSIDA DÍAS CANOLE,  intervinieron  en  calidad  de  cómplices,  por  lo  cual  las condenó a la pena de ciento veintitrés (123)  meses  de  prisión,  a  la accesoria de inhabilitación de derechos y funciones  públicas  con  la misma duración, y al pago de multa por valor de dos mil cien  (2.100) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

En  esta  oportunidad,  la  Sala resuelve de  fondo  sobre  el recurso extraordinario de casación interpuesto por el defensor  de RAMÓN MENDOZA SANJUÁN.   

HECHOS  

Atendiendo  al  resultado  de  gestiones  de  inteligencia  previas,  el  Comandante del Batallón de Ingenieros Militares No.  2,  solicitó  a la Fiscalía Seccional de Barranquilla practicar allanamiento a  un   inmueble,   ubicado   en   Puerto  Velero,  municipio  de  Puerto  Colombia  (Atlántico),  donde  probablemente  se  encontraba  un  grupo  de  personas que  poseían  armas  de  fuego  y varios vehículos de transporte para dedicarlos al  comercio de cocaína.   

La Fiscalía Cuarta Seccional de Barranquilla  adscrita  a  la  Unidad de Reacción Inmediata, el 13 de junio de 2002, llevó a  cabo  la  diligencia  de  allanamiento en el sitio indicado, donde efectivamente  encontró  varios  paquetes  con  una  sustancia que resultó ser clorhidrato de  cocaína  en cantidad de 564,1 kilos; varias armas de fuego, municiones, equipos  de    radiocomunicaciones,    lanchas,    motores   fuera   de   borda   y   dos  carros.   

En el lugar se encontraban la siguientes once  personas,  que  fueron  capturadas: RAMÓN MENDOZA SANJUÁN, ELSIDA ESTHER DÍAZ  CANOLE,  LIBARDO MENDOZA DÍAZ, JAIME SANJUÁN HERNÁNDEZ, RUBIO ANTONIO MENDOZA  DÍAZ,  NILO  ALFONSO  GUTIÉRREZ  GAMERO, LUIS CARLOS BELTRÁN MENDOZA, ALFONSO  ANTONIO  ÁVILA  RODRÍGUEZ,  SORIEL  MENDOZA  DÍAZ,  CLAUDIA  PATRICIA BARRIOS  BLANCO y MARÍA LUISA MENDOZA CASTRO.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.  La  Fiscalía  Quinta  Especializada  de  Barranquilla  abrió  investigación  y  dispuso vincular mediante indagatoria a  los implicados.   

2.  Al  definir la situación jurídica, con  resolución  del  4  de  julio  de  2002,  la Fiscalía Tercera Especializada de  Barranquilla  afectó  a  RAMÓN  MENDOZA  SANJUÁN, ELSIDA ESTHER DÍAZ CANOLE,  LIBARDO  MENDOZA  DÍAZ, JAIME SANJUÁN HERNÁNDEZ, RUBIO ANTONIO MENDOZA DÍAZ,  NILO  ALFONSO  GUTIÉRREZ  GAMERO, LUIS CARLOS BELTRÁN MENDOZA, ALFONSO ANTONIO  ÁVILA  RODRÍGUEZ,  SORIEL  MENDOZA  DÍAZ,  CLAUDIA  PATRICIA BARRIOS BLANCO y  MARÍA  LUISA  MENDOZA  CASTRO,  con  medida  de  aseguramiento,  consistente en  detención   preventiva  sin  excarcelación,  por  los  delitos  de  tráfico,  fabricación  o porte de estupefacientes agravado (por  superar  5  kilos  de  cocaína),  porte  ilegal  de  armas  de fuego de defensa  personal  y  porte  ilegal  de  armas  de  fuego de uso privativo de las fuerzas  armadas,  tipificados  en  los  artículos  376,  384  numeral  3°,  365  y  366  del  Código  Penal,  Ley  599 de 2000. (Folio 201 cdno. 1)   

3. Con la evolución del acopio probatorio, a  solicitud  del  defensor,  en resolución del 13 de agosto de 2002, la Fiscalía  instructora  revocó  la  medida  de aseguramiento que había impuesto a CLAUDIA  PATRICIA   BARROS   BLANCO,   a   quien   concedió  la  libertad.  (Folio 36 cdno. 2)   

4.  Recaudada  la  prueba necesaria, el 2 de  diciembre  de  2002,  se  declaró  cerrado  el  ciclo instructivo. (Folio 219 cdno. 2)   

5.  El mérito del sumario fue calificado el  17  de  enero  de  2003, por la Fiscalía Tercera Especializada de Barranquilla,  con  resolución  acusatoria contra RAMÓN MENDOZA SANJUÁN, ELSIDA ESTHER DÍAZ  CANOLE,  LIBARDO MENDOZA DÍAZ, JAIME SANJUÁN HERNÁNDEZ, RUBIO ANTONIO MENDOZA  DÍAZ,  NILO  ALFONSO  GUTIÉRREZ  GAMERO, LUIS CARLOS BELTRÁN MENDOZA, ALFONSO  ANTONIO  ÁVILA RODRÍGUEZ, SORIEL MENDOZA DÍAZ, y MARÍA LUISA MENDOZA CASTRO,  por  los  delitos de tráfico, fabricación o porte de  estupefacientes  agravado  (por  superar  5  kilos de  cocaína)  y  porte  ilegal  de armas de fuego de uso  privativo  de  las  fuerzas  armadas, descritos en los  artículos  376,  384  numeral  3°   y  366  del Código Penal, Ley 599 de  2000.   

En   la  misma  oportunidad  precluyó  la  investigación   a  favor  de  CLAUDIA  PATRICIA  BARRIOS  BLANCO.  (Folio 2 cdno. 3)   

Aunque   en   la  acusación  –que  no  fue  impugnada-  se  menciona  reiteradas  veces  una  empresa u organización delictiva, la Fiscalía delegada  no endilgó circunstancias genéricas de mayor punibilidad.   

6.  Culminada  la  fase  de  la  causa,  con  sentencia  del  31 de marzo de 2004, el Juzgado Penal del Circuito Especializado  de  Barranquilla  absolvió  a  ALFONSO  ANTONIO ÁVILA RODRÍGUEZ; y condenó a  RAMÓN  MENDOZA  SANJUÁN,  ELSIDA  ESTHER  DÍAZ CANOLE, LIBARDO MENDOZA DÍAZ,  JAIME  SANJUÁN HERNÁNDEZ, RUBIO ANTONIO MENDOZA DÍAZ, NILO ALFONSO GUTIÉRREZ  GAMERO,  LUIS  CARLOS  BELTRÁN  MENDOZA,  SORIEL  MENDOZA  DÍAZ y MARÍA LUISA  MENDOZA  CASTRO,  en  calidad de coautores    del    concurso    de   delitos   integrado   por   tráfico  de  estupefacientes  agravado por la cantidad   y  tráfico  ilegal  de  armas de  fuego  de  uso  privativo  de las fuerzas armadas, a la  pena  principal  de doscientos veintiocho (228) meses un (1) día de prisión; y  adoptó  las  otras  determinaciones  indicadas  en  la  parte  inicial  de esta  providencia. (Folio 4 cdno. 5)   

7.   Los   defensores  de  los  implicados  interpusieron  el  recurso  de apelación.  Al desatar la alzada, con fallo  del  30  de noviembre de 2005, el Tribunal Superior de Barranquilla confirmó la  sentencia  de  primera  instancia,  con la modificación consistente en declarar  que  MARÍA  LUISA MENDOZA CASTRO y ELSIDA DÍAZ CANOLE no tenían la calidad de  coautoras,   sino   que  participaron  en  calidad  de  cómplices  de  sus  esposos;   y  por  ello las condenó a ciento veinte  (120)  meses  de  prisión cada una, al mismo lapso contrajo la inhabilidad para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas; y les dejó la pena de multa  por  valor de dos mil cien (2.100) salarios mínimos legales mensuales vigentes,  igual    que    en    la    sentencia   de   primera   instancia.   (Folio 35 cdno. Tribunal)   

8.  El  defensor  de RAMÓN MENDOZA SANJUÁN  interpuso  y  sustentó  el  recurso  extraordinario  de  casación,  cuyo fondo  resuelve la Sala en esta oportunidad.   

LA DEMANDA  

Un  cargo  postula  el  defensor  de  RAMÓN  MENDOZA  SANJUÁN  contra  el  fallo  del Tribunal Superior de Barranquilla, con  base  en  la  causal  primera  de  casación,  prevista  en el artículo 207 del  Código  de  Procedimiento  Penal, Ley 600 de 2000, por violación directa de la  ley   sustancial,  al  aplicar  indebidamente  los  artículos  59  (motivación  de la pena), 60 (determinación  de los mínimos y máximos aplicables)    y    61    (fundamentos   para   la  individualización)  del  Código  Penal,  Ley  599 de  2000.   

Asegura  el  libelista  que la pena resultó  desproporcionada,  porque  los  Jueces de instancia hicieron un doble incremento  punitivo  no  autorizado por el legislador, y por causas extrapenales, morales o  políticas que suelen aducirse en casos de narcotráfico.   

Es       cierto       –dice  el  censor-  que  el tráfico de  estupefacientes  se sanciona con una agravante específica cuando la cantidad de  droga  supera los cinco kilogramos, “pero de ahí en  adelante  poco o nada importa el Quantum de la sustancia incautada. De tal forma  que  no se puede sin infringir la Ley, proceder a realizar Incrementos Punitivos  que  provengan  verbi  gracia:  de  Agravantes  Específicos, para justificar el  aumento  progresivo  y  autónomo  de  la  pena  que  finalmente se impondrá al  penado,  ya que el operador judicial tiene límites en su tarea de Dosificación  Punitiva.”   

Para  el  casacionista,  en  este  caso,  el  A-quo tenía que moverse en  el  primer  cuarto  mínimo;  pero en gracia de discusión, si pudiera aceptarse  que  concurrían circunstancias de agravación específica y de atenuación, era  preciso  seleccionar  la pena en el primer cuarto medio.    Así,  la  sanción  restrictiva  de  la  libertad  no  podía  pasar  de  216 meses de  prisión;   y  no  era  adecuado  tasarla  en  228  meses,  como  finalmente  se  hizo.   

Por lo anterior, solicita a la Corte casar el  fallo  impugnado  y  en  su  lugar  proferir  la  sentencia  de sustitución que  corresponda.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO  

El  Procurador  Primero  Delegado  para  la  Casación  Penal  observa  que  el libelista tiene la razón, por lo cual, en su  criterio, el cargo está llamado a prosperar.   

Luego  de  referirse  a  la  selección del  ámbito   de  punibilidad,  tomando   como   punto   de   partida   el   delito   más   grave  (tráfico      de     estupefacientes  agravado), y de revisar las  motivaciones  del  fallo en  torno  de  la  estimación  de  la  pena  imponible,  advierte que los Jueces de  instancia  “inexplicablemente  partieron de un año  más,  con  base  en  la cantidad de estupefaciente, lo cual resulta equivocado,  porque  ello  significa  una  doble  agravación punitiva, en tanto que por esta  misma  circunstancia (cantidad de estupefaciente) incrementan un año al mínimo  de  la  pena  y,  además,  lo  duplican  de  conformidad con el numeral 3° del  artículo      384     del     Código     Penal1.”   

Concluye que por concurrir la circunstancias  genéricas  de  atenuación  (ausencia de antecedentes  penales)  y  de  agravación  punitiva  (coparticipación  criminal),  la pena a  imponer  debe  ubicarse  en  los  cuartos medios y considerando el concurso y la  gravedad  y modalidades de la conducta, la sanción final para los procesados es  de  216  meses  de prisión; y no 228 meses, como se decidió en la sentencia de  primera instancia y se confirmó en la de segundo grado.   

En  el anterior sentido, sugiere a la Corte  casar  el fallo impugnado, para enmendar el yerro cometido en la tasación de la  pena.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

Razón  asiste  al  libelista  y  en ello es  apoyado  por Procurador Primero Delegado para la Casación Penal, en cuanto hace  consistir  el reproche en la equivocada manera como se dedujo la sanción que le  fue impuesta a RAMÓN MENDOZA SANJUAN y al resto de copartícipes.   

Al  verificarse los yerros cometidos por los  jueces  de instancia en materia de dosificación punitiva, el cargo sale avante;  y  es preciso extender los efectos favorables de la casación a los coautores  no recurrentes, lo cual aplica  también   respecto   de  las  cómplices, en la medida que a ellas corresponda.   

1. En el presente asunto, para tasar la pena,  el   Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Barranquilla  razonó  de  la  siguiente  manera:   

-.  Como  se  trataba  de un concurso entre  tráfico  de estupefacientes  y  porte ilegal de armas de fuego de uso privativo de  las   fuerzas   armadas,  tomó  el  primero  de  esos  ilícitos, por ser el más grave, para iniciar los cálculos.   

-.  Acudió  al  artículo  376 del Código  Penal  (Ley 599 de 2000), que  reprime  el  tráfico  de estupefacientes  con  prisión  de  8 a 20 años y multa de 1.000 a 50.000 salarios  mínimos legales mensuales vigentes.   

-.      Luego,      “considerando     la    cantidad    de    estupefaciente”  incrementó  un  (1)  año al extremo inferior del tipo básico  (8  años),  con  lo  cual  obtuvo un punto de partida de 9 años de prisión.   

-.   Por   tratarse   de   tráfico   de  estupefacientes  agravado,  porque  la cantidad de cocaína decomisada superó los cinco kilogramos, invocó  el  numeral  3°  del  artículo 384 ibídem, que establece que en tal evento el  mínimo de la pena prevista para el tipo básico se duplicará.   

-.  La  sanción  mínima  del tipo básico  (artículo  376  ibídem) es  de   8   años,   según   se   vio.   No   obstante,   como   el   A-quo  decidió  aumentar un (1) año por  la  cantidad  de  sustancia encontrada, entonces obtuvo un tipo básico con pena  mínima de 9 años.   

Esos 9 años los duplicó, en atención a lo  dispuesto    en    el    numeral    3°    del    artículo   384   ibídem,  que consagra como circunstancia  de  agravación  específica,  que  la  pena  mínima  se  duplicará, cuando la  cantidad de sustancia incautada supere los cinco kilogramos.   

Con  tal  discernimiento, el Juez de primer  grado  obtuvo un tipo especial agravado para el delito  de   tráfico   de   estupefacientes,  conjugando  los  artículos  376  y  384  numeral  3°  del  Código  Penal,  con pena de 18 a 20  años.   

-.  Ese tipo así construido, cuya sanción  expresada  en  meses  oscila  entre  216  y  240,  lo  dividió  en cuartos, del  siguiente modo:   

“Mínimo:                                                 216 a 222  meses   

Segundo  cuarto:                                     228 a 228 meses   

Tercer  cuarto:                                     228 a 234 meses   

Máximo:                                                       234 a 240  meses”   

-.      Y      el      A-quo     agregó:     “nos  movemos  en  el  tercer  cuarto  atendiendo que se trata de un  punible  de tráfico de estupefacientes, la cantidad de alcaloide incautado y la  situación   concursal   con   el  punible  de  porte  de  armas  de  la  fuerza  pública”.   

Además,   al   extremo   inferior   del  “Tercer  cuarto”,  que  había  calculado  en  228  meses,  le sumó un (1) día, con lo cual derivó la  pena  finalmente  impuesta  a  los  coautores, esto es, 228 meses un (1) día de  prisión,  los  cuales  incluían  también -según lo indicó en un párrafo de  difícil  resumen-  la  gravedad,  modalidades  de  la  conducta  punible  y  la  intensidad del dolo.   

-.  Sin explicar la manera en que obtuvo la  cifra,  impuso como pena de multa, el pago de dos mil cien (2.100) salarios para  cada uno.   

2.  El  Tribunal  Superior  de Barranquilla  estuvo  de  acuerdo  con  el  procedimiento a través del cual el Juez de primer  grado   llegó   a   la   pena   de   228   meses   más   1   día,   para  los  coautores.   

Pero  la  corporación de segunda instancia  decidió  que  MARÍA  LUISA  MENDOZA  CASTRO  y  ELSIDA  DÍAZ  CANOLE  no eran  coautoras, sino cómplices;  y les impuso una pena de 123  meses   de   prisión,   derivada   únicamente  del  ilícito  de  tráfico     de     estupefacientes     agravado,   y  les dejó la misma pena de multa que a los coautores, es decir,  2.100 salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

3. El anterior recuento permite identificar  varios  errores  cometidos  por  el  Juez  Penal  del  Circuito Especializado de  Barranquilla en su proceso de dosificación punitiva:   

-. Otorgó consecuencias punitivas dos veces  a  la  misma  conducta, vulnerando la prohibición non  bis  in  ídem,  ya  que  la  cantidad de cocaína que  superaba  los  cinco  kilogramos,  la tomó inicialmente para la activación del  tipo  agravado  de  tráfico  de  estupefacientes  y  luego, otra vez, volvió a  sopesarla  como  circunstancia de agravación para ubicarse en el segundo cuarto  medio.   

-.  Omitió determinar cuál era el ámbito  punitivo   de   cada   delito   que   integraba   el  concurso,  con  todas  sus  circunstancias.  Por  ello  no  mencionó  cuánta  pena en concreto aportaba el  ilícito  de  porte  ilegal  de armas de fuego de las  fuerzas  armadas al cómputo de la sanción condigna al  concurso.   

-.  En  cambio  de lo anterior, dijo que el  concurso  de  los  delitos endilgados era otro indicador que autorizaba ubicarse  en el “Tercer cuarto” (o segundo cuarto medio).   

-. Pese a que decidió “moverse” en los  cuartos   medios,   no  identificó  las  circunstancias  de  menor  punibilidad  (artículo   55   del  Código  Penal,  Ley  599  de  2000),  ni las circunstancias de mayor punibilidad que  concurrieren   (artículo   58  ibídem).  Tampoco hizo el contraste necesario con la resolución acusatoria  para efectos de congruencia.   

-.  Esa  manera de pensar llevó al Juez de  primera  instancia  a  tasar  la  pena a imponer dentro del segundo cuarto medio  (que   en   la   sentencia   se   llamó   “Tercer  cuarto),  cuando lo correcto era ubicarse en el primer  cuarto,  toda  vez  que sólo concurrían circunstancias de menor punibilidad de  las   contenidas   en   el   artículo   55   del  Código  Penal,  Ley  599  de  2000.   

-.  Fijó  la pena de multa en dos mil cien  (2.100)  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes, sin explicación clara  acerca de la manera como llegó a esa cifra.   

4. Al resolver el recurso de apelación, en  el  fallo  de  segundo  grado, el Tribunal Superior de Barranquilla incurrió en  las siguientes equivocaciones:   

-. Confirmó, sin crítica alguna, las penas  impuestas a los coautores en la sentencia de primera instancia.   

-.  Para  calcular  la  pena  de prisión a  imponer  a  las  cómplices,  MARÍA   LUISA  MENDOZA  CASTRO  y  ELSIDA  DÍAZ  CANOLE,  aceptó  las  mismas  circunstancias  de  agravación  que  hizo  gravitar  doble  vez el A-quo,  por lo cual, también vulneró el  artículo   29  de  la  Constitución  Política,  en  cuanto  nadie  puede  ser  “juzgado  dos  veces por el mismo hecho”.   

-.  Degradó  la  responsabilidad de dichas  implicadas,  de  coautoras  a cómplices y, sin embargo, les dejó la misma pena  de  multa  (2.100 salarios mínimos legales mensuales  vigentes);  siendo lo correcto redosificar también la  sanción pecuniaria.   

5.  Frente  a dicho panorama, en virtud del  cargo  que  prospera,  la Sala de Casación Penal redosificará por completo las  penas,  en  cuanto  resulte  compatible  con  la prohibición de la reformatio in pejus.   

Para  tal  efecto,  es  necesario rememorar  previamente algunos conceptos.   

Previamente, se precisa aclarar que la Sala  difiere  de  lo conceptuado por el Procurador Primero Delegado para la Casación  Penal,  sólo  en  cuanto  afirma  que  en  contra de los implicados concurre la  circunstancia    de    mayor    punibilidad   consistente   en   “obrar  en  coparticipación  criminal”,  que trae el numeral 10° del artículo 58 del Código Penal.   

Y la Sala difiere de tal aserto, por cuanto  en  la  acusación  no  se  endilgó  ese  factor;  siendo  claro que todos, sin  excepción,  los  factores  que inciden en la mayor punibilidad deben ser objeto  de  imputación fáctico jurídica en la resolución acusatoria; porque, si ello  no  ocurre,  no  quedan  sometidos a la dialéctica que comporta el principio de  contradicción  y,  por  tanto,  el  funcionario  judicial  no puede tenerlos en  cuenta  para  dosificar  la pena, a riesgo de vulnerar el derecho a la defensa y  desconocer el principio de congruencia.   

6.  Cuando  un  factor  constitutivo  de la  conducta  punible  es  considerado  por  el  tipo  penal  básico  o por el tipo  especial  agravado, de modo que dicho factor ya viene ponderado dentro del mismo  tipo  básico  o  dentro  del  tipo especial agravado, en esa estimación que el  legislador hace se agota la pretensión punitiva del Estado.   

Si  ello ocurre, el operador de justicia no  puede   asignarle  al  mismo  factor  –que  es  elemento  de  la  tipicidad- consecuencias adicionales para  incrementar  aún  más  la  sanción imponible; porque de hacerlo, da al traste  con  el  principio  de estricta legalidad de las penas y vulnera la prohibición  non        bis       in       ídem.   

En   el   mismo   orden   de  ideas,  una  manifestación  de la conducta delictiva que el legislador erige en circunstancia   específica   de  agravación  punitiva,  cuyos  efectos  se reflejan en los extremos mínimo y máximo que  el  tipo  penal  agravado  trae por voluntad de la ley, no puede utilizarse otra  vez  por  el  Juez  como  circunstancia de agravación concurrente para fijar el  ámbito de movilidad en los cuartos medios o en el cuarto máximo.   

7. Es lo que ocurre en el presente caso. El  artículo   376   del   Código  Penal  (Ley  599  de  2000)  sanciona  el  tráfico  de  estupefacientes con  prisión de 8 a 20 años.   

En  la  modalidad agravada de esa conducta,  según  el  numeral  3° del artículo 384 ibídem, cuando la cocaína incautada  supera  los  cinco  kilos,  el  mínimo  de  la pena se duplica, por lo cual ese  ilícito agravado se reprime con prisión de 16 a 20 años.   

Vale  decir, la cantidad de cocaína ya fue  sopesada  ex  ante  por  el  legislador  para  incrementar  la sanción mínima del tipo básico (8  años) en el doble, generando así un  tipo    especial    agravado   cuya   pena   mínima   es   de   16   años   de  prisión.   

Ese factor o elemento de la conducta, el de  la  cantidad  de  cocaína,  no  puede  ser  invocado  de  nuevo,  como  hizo el  A-quo,  a  manera  de  una  circunstancia  de  agravación  concurrente para ubicarse en los cuartos medios.  Tal  defecto  en  el razonamiento del Juez de primera instancia produjo un doble  reproche  del  el  mismo  factor y comportó para los implicados una adición de  varios    meses    de    prisión    a    la    sanción   que   realmente   les  correspondía.   

8.  El  artículo  61  del  Código  Penal  (Ley  599 de 2000) estipula:   

“El  sentenciador  sólo  podrá moverse  dentro  del  cuarto  mínimo  cuando  no  existan  atenuantes  ni  agravantes  o  concurran  únicamente  circunstancias  de  atenuación  punitiva, dentro de los  cuartos  medios  cuando  concurran  circunstancias  de atenuación y agravación  punitiva,   y   dentro   del   cuarto   máximo   cuando  únicamente  concurran  circunstancias de agravación punitiva.”   

La  hermenéutica  correcta,  en  el  marco  constitucional,  donde  tiene raíces la prohibición de sancionar a una persona  dos  veces  por  la  misma  conducta  –artículo  29 de la Carta- conduce a inferir que las “atenuantes”  a  que  se  refiere  dicho  precepto   son   las   “circunstancias   de  menor  punibilidad”  del  artículo  55  ibídem; y que las  “circunstancias de agravación punitiva”      a      que      alude,      son     las     “circunstancias  de  mayor  punibilidad”  genéricas  que prevé el artículo 58 ibídem.   

Aquella comprensión de esas normas resulta  atendible  dentro de los marcos constitucional y legal, toda vez que consulta la  prohibición  de  sancionar  dos  veces por la misma conducta y está acorde con  los  principios  pro homine,  favor    libertatis   y  pro reo.   

Es  que,  al  equiparar las “circunstancias  de agravación punitiva”  que  el artículo 61 de la Ley 599 de 2000 autoriza apreciar para seleccionar el  cuarto  de  movilidad,  con  los  elementos  de  la  conducta  punible o con las  circunstancias  específicas  que  generan el tipo especial agravado, se incurre  en  el  error de hacer corresponder doble vez consecuencias punitivas a la misma  variable,  que el legislador de antemano ha sancionado al describir el delito en  la modalidad agravada.   

9.  Es  por  ello  que, bien se trate de un  delito  sancionado  por el tipo penal básico, o bien de un delito sancionado en  un  tipo penal con agravantes específicas, según el artículo 61 de la Ley 599  de 2000, el Juez sólo podrá moverse así:   

9.1.  Dentro del  cuarto mínimo: en dos hipótesis:   

9.1.1  Cuando  no  existan  “circunstancias  de  menor  punibilidad”  (artículo   55  ibídem),  también      denominadas     atenuantes;     ni     existan     “circunstancias  de  mayor  punibilidad”  (artículo   58  ibídem),  denominadas  sencillamente  agravantes,  en  el  lenguaje  del  artículo  61 en  comento.   

9.1.2 Cuando sólo concurran “circunstancias  de  menor  punibilidad”  (artículo   55  ibídem),  también   llamadas   circunstancias  de  atenuación  punitiva,  en  el  citado  artículo 61.   

9.2   Dentro  de    los    cuartos    medios:   cuando   concurran  “circunstancias  de  menor  punibilidad”  (artículo  55  ibídem)    y    “circunstancias   de   mayor  punibilidad” (artículo 58  ibídem),    éstas    conocidas    también    como  circunstancias  genéricas  de  agravación  punitiva, sentido en el que a ellas  alude el artículo 61 del Código Penal.   

9.3  Dentro  del  cuarto    máximo:   Cuando   únicamente   concurran  “circunstancias  de  mayor  punibilidad”  (artículo  58  ibídem),   que  son  las  mismas  circunstancias  de  agravación  punitiva  genéricas a que se refiere el artículo 61 del Código Penal.   

10.   Siguiendo  los  lineamientos  antes  trazados,  a  continuación  se  calculan  las penas imponibles a los implicados  RAMÓN  MENDOZA  SANJUÁN,  LIBARDO  MENDOZA  DÍAZ,  JAIME SANJUÁN HERNÁNDEZ,  RUBIO  ANTONIO  MENDOZA  DÍAZ,  NILO  ALFONSO  GUTIÉRREZ  GAMERO,  LUIS CARLOS  BELTRÁN   MENDOZA   y   SORIEL  MENDOZA  DÍAZ,  condenados  como  coautores  de los delitos de tráfico  de  estupefacientes agravado por  la  cantidad  de narcótico y porte ilegal de armas de  fuego     de     uso    privativo    de    las    fuerzas    armadas.   

Como  se relató en el acápite destinado a  reseñar  la  actuación  procesal,  la  Fiscalía Especializada de Barranquilla  dictó  resolución  acusatoria  escuetamente  por  esos  delitos; sin que dicha  providencia  abarcara  en  su  connotación  fáctico  jurídica  alguna  de las  circunstancias   de   mayor  punibilidad  previstas  en  el  artículo  58  del  Código  Penal,  Ley 599 de  2000.   

10.1  El  artículo  376  del Código Penal  (Ley  599  de 2000) sanciona  el    tráfico    de    estupefacientes con prisión de 8 a 20 años.   

Para la modalidad agravada de esa conducta,  según  el  numeral  3° del artículo 384 ibídem, cuando la cocaína incautada  supera  los  cinco  kilos,  se  duplica la sanción mínima, quedando, entonces,  reprimida  con  prisión  de 16 a 20 años; que expresados en meses son de 192 a  240.   

El ámbito de punibilidad (240 menos 192) es  igual a 48 meses.   

El  ámbito de punibilidad dividido entre 4  genera  como  resultado  la  extensión  punitiva  de  cada  cuarto,  denominada  también  ámbito  punitivo  de  movilidad:  48  dividido  entre  4,  es igual a  12.   

Por tanto:  

Cuarto       mínimo:                        de  192  meses   a 204 meses   

Cuartos       medios:                  de 204 meses 1  día   a 228 meses   

Cuarto       máximo:                  de 228 meses 1  día   a 240 meses   

Por  mandato del artículo 61 de la Ley 599  de  2000,  el  sentenciador  sólo  podrá  moverse  dentro  del  cuarto mínimo  “cuando  concurran  únicamente  circunstancias  de  atenuación  punitiva”,  como  sucede  en este caso,  dado  que  a  favor  de los implicados está la ausencia de antecedentes penales  (numeral   1°,  artículo  55  ibídem).   

Por  la  intensidad  del  dolo, modalidad y  gravedad  de  la  conducta  punible, el Juez de primera instancia no partió del  extremo  inferior  del  cuarto  correspondiente,  sino  que esos indicadores los  mezcló  inapropiadamente con el concurso con el porte  ilegal  de  armas  de  fuego de uso privativo de las fuerzas armadas, generando un incremento de 24 meses.   

No  es  factible  especular  acerca  de los  porcentajes  que  el  A-quo  asignó   o  quiso  asignar  a  tales  indicadores  y  al  concurso,  porque  la  providencia no contiene explicaciones aceptables.   

Así  que,  considerando  que  el delito de  tráfico   de  estupefacientes  agravado  por  la  cantidad de sustancia incautada se sanciona duramente por  el  legislador,  con  prisión de 16 a 20 años, se estima que por la intensidad  del  dolo,  modalidad  y  gravedad  de  la  conducta punible, no se partirá del  extremo  inferior  del cuarto mínimo (192 meses), sino que se adicionarán tres  (3)  meses  más,  obteniendo  un  a pena de 195 meses para los coautores de ese  lícito.  De  ese  modo,  se  hace  un  calculo  razonable  y  queda  a salvo la  prohibición  de  la  reformatio in pejus.   

10.2 Para calcular la pena ponderada por el  delito  concursal debe seguirse el mismo procedimiento. Es decir, individualizar  la pena que correspondiere a los coautores por este ilícito.   

El   artículo   366  del  Código  Penal  (Ley 599 de 2000) reprime el  porte  ilegal  de  armas de fuego de uso privativo de  las  fuerzas armadas con prisión de 3 a 10 años; esto  es de 36 meses a 120 meses.   

El ámbito de punibilidad (120 menos 36) es  igual a 84 meses.   

El  ámbito de punibilidad dividido entre 4  genera  como  resultado  la  extensión  punitiva  de  cada  cuarto,  denominada  también   ámbito   de   movilidad:   84  dividido  entre  4,  es  igual  a  21  meses.   

Por tanto:  

Cuarto       mínimo:                   de 36 meses a  57 meses   

Cuartos       medios:                   de 57 meses 1  día a 99 meses   

Cuarto       máximo:                   de 99 meses 1  día a 120 meses   

Se  observa  que,  partiendo  del  cuarto  inferior,   la   pena   mínima   imponible   por   el  delito  de  porte  ilegal  de  armas  de  fuego de uso privativo de las fuerzas  armadas  es de de 36 meses. Pero como no puede exceder  esos  36  meses,  por  razón del concurso de conductas punibles, la sanción no  puede sobrepasar dicho tope.   

De  otro  lado,  como  el  Juez  de primera  instancia    por    todos    los    factores    que    consideró   (intensidad  del  dolo y concurso) hizo un  incremento  de  24  meses,  este  guarismo  no  podría rebasarse ahora, pues de  hacerlo  se  vulnera  la prohibición de la reformatio  in pejus.   

De ahí que, la Sala encuentra prudente, por  razón  del  concurso con el delito de porte ilegal de  armas   de  uso  privativo  de  las  fuerzas  armadas,  aumentar  6 meses a la pena parcial que se traía, calculada para el delito más  grave,  vale  decir,  195  meses  para  el tráfico de  estupefacientes agravado.   

Así,  sumando 195 y 6, se obtiene un total  de  doscientos  un (201) meses de prisión, que deben descontar los coautores de aquellas conductas punibles.  Al  mismo  término  se  contraerá  la  inhabilitación  para  el  ejercicio de  derechos y funciones públicas.   

Este nivel de sanción es significativamente  inferior   a   los   228  meses  impuestos  en  el  fallo  materia  del  recurso  extraordinario.   

10.3   Con   los   mismos   criterios  de  argumentación debe averiguarse cómo quedará la pena de multa.   

El   artículo   376  del  Código  Penal  (Ley  599  de 2000) sanciona  el    tráfico    de    estupefacientes  con  multa  de  mil  (1.000)  a  cincuenta  mil  (50.000) salarios  mínimos legales mensuales.   

Para la modalidad agravada de esa conducta,  según  el  numeral  3° del artículo 384 ibídem, cuando la cocaína incautada  supera  los  cinco  kilos,  la pena mínima se duplica; lo cual significa que la  multa  va  de dos mil (2.000) a cincuenta mil (50.000) salarios mínimos legales  mensuales vigentes.   

Como  viene  de  verse,  los parámetros de  tasación  de  la  pena  aplicados  al  presente  asunto  indican  que ha debido  partirse  del  extremo  inferior; y como los jueces de instancia no argumentaron  en  torno  del  incremento  que correspondiere a la multa, para no desmejorar la  situación  de  los  implicados,  se  fijará ésta en el límite inferior, vale  decir,     dos    mil    (2.000)    salarios    mínimos    legales    mensuales  vigentes.   

11.  Se precisa, de igual manera, dosificar  las  penas  que  correspondan  a  las  implicadas  MARÍA LUISA MENDOZA CASTRO y  ELSIDA  DÍAZ CANOLE, condenadas en segunda instancia en calidad de cómplices      de      tráfico   de  estupefacientes  agravado,  únicamente.   

El   artículo   30   del  Código  Penal  (Ley  599  de 2000) estipula  que  el  cómplice  “incurrirá en la pena prevista  para  la  correspondiente  infracción,  disminuida  de  una  tercera parte a la  mitad”.   

Después de ponderar todas las variables que  inciden  en  la  punibilidad,  se  concluyó que a los coautores de tráfico  de estupefacientes agravado, por  ese  sólo  delito,  les  sería  imponible  una pena de 195 meses de prisión y  multa    por    valor    de    2.000   salarios   mínimos   legales   mensuales  vigentes.   

Sin  converger circunstancias genéricas de  agravación  punitiva  (o  circunstancia genérica de  mayor  punibilidad,  del  artículo  58 ibídem), no se  vislumbra   razón   alguna  que  impida  disminuir  aquellas  sanciones  en  la  mitad.   

Es  así que, MARÍA LUISA MENDOZA CASTRO y  ELSIDA   DÍAZ   CANOLE,  quedarán  condenadas  en  calidad  de  cómplices  de  tráfico   de  estupefacientes  agravado,  a  noventa  y  siete  (97) meses quince (15) días de prisión, a  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por igual  lapso,  y al pago de multa por valor de un mil (1.000) salarios mínimos legales  mensuales.   

12.  En los anteriores términos se casará  el  fallo del Tribunal Superior de Barranquilla, al prosperar el cargo postulado  por el defensor de RAMÓN MENDOZA SANJUÁN.   

En  todos  los demás aspectos el fallo del  Tribunal Superior de Barranquilla permanecerá incólume.   

Y  por  disposición  del  artículo  229  (aplicación  extensiva) del  Código  de  Procedimiento  Penal,  Ley  600  de  2000, la decisión del recurso  extraordinario se extenderá a los no recurrentes.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

1. Casar  parcialmente el fallo del treinta  (30)  de  noviembre  de dos mil cinco (2005), proferido por el Tribunal Superior  de  Barranquilla,  por  las  razones  expuestas  en  la  parte  motiva  de  esta  sentencia.   

2. Declarar      que      los  procesados  RAMÓN  MENDOZA  SANJUÁN,  LIBARDO  MENDOZA DÍAZ,  JAIME  SANJUÁN HERNÁNDEZ, RUBIO ANTONIO MENDOZA DÍAZ, NILO ALFONSO GUTIÉRREZ  GAMERO,  LUIS  CARLOS BELTRÁN MENDOZA y SORIEL MENDOZA DÍAZ, quedan condenados  como   coautores  de  los  delitos     de    tráfico    de    estupefacientes  agravado  y  porte ilegal de  armas   de   fuego   de   uso   privativo  de  las  fuerzas  armadas,   a   la  pena  de  doscientos  un  (201)  meses  de  prisión,  a  inhabilitación  de  derechos  y funciones públicas por el mismo término, y al  pago  de  multa por valor de dos mil (2.000) salarios mínimos legales mensuales  vigentes.   

3.  Declarar que  MARÍA  LUISA  MENDOZA  CASTRO  y ELSIDA DÍAZ CANOLE,  quedan         condenadas        en        calidad        de        cómplices      de      tráfico  de  estupefacientes  agravado, a  noventa  y  siete  (97)  meses  quince (15) días de prisión, a inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas por mismo término, y al  pago   de   multa  por  valor  de  un  mil  (1.000)  salarios  mínimos  legales  mensuales.   

4. En los demás  aspectos  el  fallo proferido por el Tribunal Superior de Barranquilla permanece  incólume.   

Contra  la  presente  sentencia  no procede  recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                          ÁLVARO O. PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                         JULIO ENRIQUE          SOCHA           SALAMANCA   

                                         Permiso   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIS NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  El  numeral  3°  del  artículo 384 del Código Penal, Ley 599 de 2002, sanciona el  tráfico  de  estupefacientes,  agravado, cuando la cantidad de droga supera los  cinco kilogramos.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *