25661(06-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25661  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N° 088  

Bogotá, D. C., seis (6)  de junio de dos mil siete (2007).   

V   I   S   T   O   S  :   

Se decide el recurso de casación interpuesto  por  el  defensor  del  procesado  RAFAEL RICO ROJANO, contra el fallo del 28 de  septiembre  de 2005, proferido por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Bogotá,   Sala   de  Descongestión  ─Foncolpuertos─,  mediante el cual confirmó, aunque con algunas modificaciones, la  sentencia  condenatoria  emitida  el  31  de  diciembre  de  2004 por el Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Descongestión de esta ciudad, sancionándolo  como   autor   responsable   de   los   delitos  de  fraude  procesal  y  estafa  agravada.   

RELACIÓN FÁCTICA:  

El  Procurador  Cuarto  Delegado  para  la  Casación Penal la describió así:   

“Tuvo origen en tres acciones de amparo que  entre  muchas  otras  la  Corte  Constitucional  revisó  y dispuso remitir a la  Fiscalía  General  de la Nación por la posible comisión de conductas punibles  contra  el  patrimonio del Fondo Pasivo Social de la Empresa Puertos de Colombia  “Foncolpuertos”, de las que se supo lo siguiente:   

     

1. Acción de  Tutela con Radicado N° 101985     

Por  medio  de  ella  Rafael  Rico  Rojano  ─y   otros─  invocó  amparo  contra  el fondo en  cuestión   a   través  de  apoderado  y  en  defensa  de  sus  derechos  a  la  “igualdad” y al pago de  la    “indemnización    moratoria”   causada  por  no  desembolsarle  oportunamente  sus  prestaciones  sociales,  pretensión a la cual accedió el Juzgado Séptimo Penal Municipal de  Santa  Marta  con fallo del 13 de mayo de 1996, y por Resolución N° 1445 del 5  de  julio  del  mismo  año  la accionada dispuso reconocer y pagar por valor de  $21’109.097.21,    no  obstante,     la     Corte    Constitucional    en    sentencia    T─001 del 21 de enero de 1997 lo revocó  por improcedente.   

A   pesar  de  la  decisión  de  la  Alta  Corporación,  el dinero fue cancelado y luego se conoció que no había lugar a  ello     al    estar    prescrito    el    derecho    a    la    “indemnización   moratoria”.  Además,  tiempo  atrás,  cuando  se  generó  dicho  concepto,  se  ordenó  su pago con  Resolución N° 143987 del 10 de diciembre de 1992.   

     

1. Acción de  Tutela con Radicado N° 115210     

El   mismo   Rico   Rojano   ─junto     con     otros─,  también  por  medio  de  abogado y  contra   la   referida   entidad,   acudió   al   amparo  de  sus  derechos  al  “debido  proceso”, a la  “igualdad”   y   al  “pago  oportuno” de sus  prestaciones    sociales    de    “prima    sobre  prima”,                “trienios”,        “dotaciones”     e    “indemnización   moratoria”,  el  cual  obtuvo  por  fallo  del  22  de  octubre  de  1996 del Juzgado Primero Civil del  Circuito  de  El  Banco  (Magdalena),  sin  embargo, por sentencia T─010  del 27 de enero de 1998, la Corte  Constitucional lo revocó por improcedente.   

No  obstante  lo anterior, esas prestaciones  sociales  fueron  canceladas con fundamento en la Resolución N° 1470 del 23 de  junio    de    1995,   donde   se   reconoció   la   suma   de   $7’760.723.43,  decisión a su vez basada  en  la  Resolución N° 141107 del 30 de octubre de 1991, de la cual después se  supo  era  falsa,  pero además, que se había iniciado su cobro ejecutivo en el  Juzgado  Terceo  Laboral de Santa Marta donde fue librado mandamiento de pago el  11 de mayo de 1994.   

     

1. Acción de  Tutela con Radicado N° 71077     

Una  vez  más  Rico  Rojano  ─en  compañía  de  otros─,  a  través de apoderado y contra el  fondo  en  mención,  utilizó  ese  mecanismo  para  que  le  fuera amparado el  “derecho  de petición”,  a  lo  cual  accedió  el  Juzgado  Trece Laboral de Bogotá con fallo de 1° de  marzo  de  1995,  en  concreto  para  que se resolviera su solicitud de reajuste  pensional,   sentencia   que   revocó  la  Corte  Constitucional  con  la  suya  T─010  del 27 de enero de  1998, pues el apoderado carecía de facultades.   

En  este  caso  se  supo  que Rico Rojano no  había suscrito el poder respectivo.”   

ACTUACIÓN  PROCESAL :  

1.             La  Unidad  Investigativa  Especial  de  Foncolpuertos  de la Fiscalía General de la Nación con sede en Bogotá, abrió  investigación  el  30  de  junio  de  1998  y,  entre  otras personas, vinculó  mediante   indagatoria   a   RAFAEL   RICO   ROJANO1,  a  quien  impuso  detención  preventiva  bajo  imputación  de fraude procesal, en resolución del 3 de abril  de    20002, con derecho a la libertad provisional.   

2.             Clausurado  el  ciclo  instructivo,  la  Fiscalía  que  venía  actuando  en  primera  instancia,  el 29 de noviembre de  20013,  al  calificar el mérito sumarial acusó a RAFAEL RICO ROJANO, en  concurrencia  con  otros  implicados, de un concurso de fraude procesal y estafa  agravada,  en  concurso  homogéneo  y a la vez heterogéneo. Esta decisión fue  impugnada  y  la  Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante  el Tribunal Superior de  Cundinamarca,   en   providencia   del   22   de   julio   de   20024, le impartió  confirmación.   

3.            Al Juzgado Primero Penal del Circuito de  Descongestión  de  Bogotá, le correspondió adelantar el juicio y celebrada la  audiencia  pública  emitió  sentencia  de  primer  grado el 31 de diciembre de  20045,  mediante la cual condenó a RAFAEL RICO ROJANO a veinticinco (25)  meses  de  prisión  y multa de cincuenta mil pesos ($50.000.00) por los delitos  endilgados   en   la   resolución   acusatoria,   y  a  la  pena  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un  período       igual,       sanciones       cuya      ejecución      suspendió  condicionalmente.   

Adicionalmente  le  impuso la obligación de  pagar     la     suma     de     $53’170.160.00     como     indemnización     por     los    perjuicios  materiales.   

4.            La providencia anterior fue impugnada por  el  defensor  de  RAFAEL  RICO  ROJANO,  entre  otros  sujetos  procesales, y el  Tribunal    Superior   de   Bogotá,   Sala   de   Descongestión   ─Foncolpuertos─  en sentencia del 28 de septiembre de  20056,  declaró  prescrita la acción penal promovida contra RAFAEL RICO  ROJANO  respecto  del  fraude  procesal  recaído  con ocasión de la acción de  tutela  N°  101985  y,  en  consecuencia,  modificó  la pena de prisión en el  sentido  de  disminuirla  a  veinte  (20) meses, e impartió confirmación a los  restantes ordenamientos.   

5.              La    sentencia   del   Ad   quem  fue  objeto  del  recurso  de  casación  que  ahora  se  decide,  interpuesto  por  el  defensor  del nombrado  condenado.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA  :   

La  demanda:  

El  actor  formula  contra  la  sentencia de  segunda instancia dos cargos:   

    

* Primer  reproche:  Con  fundamento  en  la  causal   tercera  de  casación  propone  nulidad  por  violación del derecho de defensa.     

El   vicio  consiste  en  la  ausencia  de  interrogatorio  a  RAFAEL  RICO ROJANO, en el curso de la indagatoria, sobre los  hechos  que posteriormente se le imputaron como constitutivos de estafa agravada  y que conllevaron a la condena impugnada.   

Para demostrar la irregularidad transcribió  el  contenido  íntegro  del  acta  levantada  por la Fiscalía con motivo de la  diligencia  de  indagatoria  y a continuación afirmó que no suple la señalada  falencia la imputación realizada en los siguientes términos:   

“Un cargo que se le hace a usted es porque  aparece  como  accionante  en la tutela 115210, pretendiendo el reconocimiento y  pago  de  reliquidación  de  prestaciones  sociales, cuando sus prestaciones se  habían  reliquidado y pagado con resoluciones 143987 de 1001 y 1470 de 1995, lo  que puede constituir una conducta punible.”   

La  exclusión  de  interrogante  sobre  los  elementos  constitutivos del tipo penal de estafa torna inválida la imputación  fáctica  y  jurídica de los delitos por los cuales ha sido juzgado RAFAEL RICO  ROJANO  dada  la  gran  dificultad que dicha omisión representa para la defensa  técnica,  por  cuanto  no le es fácil al profesional encargado de ella ofrecer  una  explicación  sobre  determinados  hechos cuando su representado no ha sido  inquirido al respecto.   

Entre   las  normas  infringidas  cita  el  artículo  29  de la Constitución Política, los artículos 337 y 338 del   Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000  que  regulan  la forma como se debe  interrogar  al  testigo,  y  los  artículos  6° y 8° ibídem que consagran el  principio de legalidad y el derecho de defensa, en su orden.   

Por  iniciarse la intervención del defensor  técnico  con  la  realización  de  la  indagatoria, la imposibilidad en que se  encontró  RAFAEL  RICO  ROJANO para dar explicaciones sobre el injusto penal de  estafa   agravada   en  cuanto  no  fue  interrogado  al  respecto,  afectó  la  estructuración  de  la  actividad defensiva e incidió en forma trascendente en  la decisión final de condena.   

En consecuencia, solicita casar la sentencia  impugnada  para  que  se  anule  la  presente  actuación a partir del cierre de  investigación,  inclusive,  para  que  en ampliación de indagatoria el acusado  sea  interrogado sobre todos los cargos penales, única forma de materializar la  garantía procesal reclamada.   

         Planteamiento del sujeto procesal no recurrente:   

          Intervino  en  tal  condición  el apoderado del procesado Sófocles  Adolfo  Bermúdez  Mengual,  más  no  para  referirse  a  la  causal de nulidad  planteada  por  el  casacionista  sino  para  proponer  el análisis de otra, la  conculcación  de  la garantía de juez natural, derivada del pronunciamiento de  la  sentencia  condenatoria  por  un juez que no había sido creado antes de que  ocurrieran  los  hechos investigados, en clara trasgresión de los artículos 29  de  la  Constitución  Política, 8° de la Convención Americana sobre Derechos  Humanos,  11° de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, 15° del  Pacto  Internacional  de  Derechos Civiles y Políticos y 11° del  Código  de Procedimiento Penal.   

Además,  porque la creación por el Consejo  Superior  de  la  Judicatura  de  los  juzgados  para  atender  los  asuntos  de  Foncolpuertos  cuando  ya estaban en trámite, se hizo excediendo las facultades  otorgadas  por  el  artículo  63  de  la  Ley  270  de  1996 y los instrumentos  internacionales antes invocados.   

          Estima  que  dicho  vicio  incidió  en  el sentido condenatorio del  fallo  impugnado,  pues de no haberse presentado, hubiera sido orientado a favor  del  acusado,  razón por la cual pide se declare la nulidad por desconocimiento  de la garantía del juez natural.   

Concepto del Ministerio  Público:   

Considera        infundada   la   causal   de  invalidación  procesal  invocada por  el    demandante   porque   si   bien   acierta  al  identificar  el vicio    y  la indagatoria como el acto  procesal  en el cual  se  produjo, yerra al afirmar     que    dicha    diligencia  estaba    gobernada  por el artículo 338 de la Ley  600    de   2000,   pues  desconoció  que  el  contenido  de  la  preceptiva  360  del  Decreto  2700  de  1991  era   el   vigente   en  la   época  en  que  fue  recepcionada.   

Tal confusión condujo al censor a reclamar  por  la  ausencia  de  la  imputación  jurídica  en  la  mencionada actuación  desconociendo que  el  ordenamiento  procesal  aplicable en aquel entonces solamente  mandaba   hacer   la  de  naturaleza  fáctica, que en  efecto  se  hizo  a  RAFAEL  RICO ROJANO según  revela  el  siguiente texto de su  injurada:   

“PREGUNTADO:  Un cargo se le hace a usted  es   porque   aparece   como   accionante   en   la   tutela  115210,   pretendiendo   el   reconocimiento   y   pago  de  reliquidación  de  prestaciones  sociales, cuando sus prestaciones  se  habían  reliquidado  y  pagado  con  resoluciones  143987 de 1992 y 1470 de  1995…lo   que   puede   constituir   una   conducta   punible   que   dice  al  respecto?   

(…)  

Por  qué razón si usted fue pensionado en  el  año  de  1984, reclama presuntas acreencias laborales por vía de tutela 12  años después?”   

Cuestionamientos      que             corresponden  al  incipiente  estado  de la investigación  cuando  se  le  hicieron,  pero que  implícitamente  estaban  orientados  a  establecer  la posible existencia de un  delito   contra   el   patrimonio   económico            ─con   la   misma   finalidad  se  le  preguntó   acerca  de  las  circunstancias  en  que  suscribió  los  poderes  otorgados  al  profesional del derecho que a su nombre  promovió  las  tres  acciones de tutela relacionadas con esta causa─,    y  aún      cuando  en  la  providencia  mediante  la  cual  se  resolvió situación jurídica a RICO  ROJANO    tan   sólo   se   le   endilgó  el  delito  de  fraude  procesal, con  el  avance  de  la  actividad probatoria se       perfiló      la          confluencia         de         la         estafa  y  por  eso  dicho  cargo fue incluido en la resolución  acusatoria.   

Acota que para  la  demostración  del error de actividad mencionado  no  era  necesaria  la  trascripción  del  texto íntegro de la indagatoria  sino  “…indicar  con  precisión  cómo  de  lo  examinado en forma alguna surgía la verificación de  contenidos inmanentes al delito investigado.”   

Tampoco  era suficiente para demostrar   la  trascendencia  de  la  omisión  alegada,  afirmar    que    la    ausencia  de  formulación de   los  interrogantes    que    extraña    el   libelista,  le  impidió  al procesado defenderse de los delitos  por  los  cuales  finalmente resultó condenado, tema  que  discutió ampliamente  el   juez   corporado   para  concluir  descartando     la    vulneración    del    mencionado    derecho  fundamental.   

Al   final,   se   inclina    por   la   desestimación   del  cargo.   

De    otra    parte,    se  opuso  al  planteamiento del sujeto  procesal  no  recurrente  sobre  la  nulidad  derivada  de  la  conculcación de  la   prerrogativa   del   juez  natural  insertando  jurisprudencia       de       esta       Sala7   contentiva   de   amplia  argumentación  orientada a declarar infundado el ataque de nulidad alegando  igual  motivo en una  causa penal asociada al proceso de  liquidación  de  la Empresa Puertos de Colombia (Colpuertos) y del Fondo Pasivo  Social de esa misma entidad (Foncolpuertos).   

Estudio del cargo:  

La       Sala      considera     que     la  sanción  procesal  solicitada  por  el libelista en razón de  la   vulneración  del  derecho   de   defensa  no    está    llamada    a    ser    impuesta  conforme  a  las  siguientes  precisiones          y          razones:   

1.                Imperaba   el  Decreto  2700  de  1991 ─por  el  cual  se expidieron normas  de    procedimiento  penal─  cuando  la  Unidad  Investigativa  Especial de Foncolpuertos de la  Dirección  Seccional  de  Fiscalías  de  Cundinamarca sometió a indagatoria a  RAFAEL   RICO  ROJANO,  como  quiera  que  dicha  diligencia  fue  realizada  el  14     de    marzo    de    2000,    luego    de    acuerdo   con        el       artículo  40  de  la  Ley 153 de 1887  que  entroniza  en nuestro ordenamiento jurídico el  principio   según   el   cual   las   leyes  concernientes  a  la  sustanciación  y  ritualidad  de los  juicios      son     de     aplicación  general  inmediata,  la señalada  actuación     debía     ceñirse    a   las   formalidades   descritas  en  los   artículos   357   a   363,  ─por  ningún  motivo  a  las reglas  procesales    de    la   Ley   600   de   2000   o   906   de   2004─,  y de  manera    puntual   a  la   preceptiva   360,  según el tema  propuesto  por  el  casacionista, en  cuanto dispone:   

“Preguntas en  relación     con     los     hechos.─  Una  vez cumplidos los requisitos  del  artículo  anterior,  el  funcionario  judicial interrogará al imputado en  relación con los hechos que originaron su vinculación.”   

Esta    codificación    imponía  al  fiscal, por ese entonces,  hacer al indagado la imputación fáctica, entendida  por   tal,   los   hechos   constitutivos  de  la  conducta  típica  objeto  de  investigación,   más   no   le  obligaba  a  hacer  la imputación jurídica,  es decir, determinar el delito cometido o la especie  delictiva  que  la conducta realiza, como con acierto  sostiene  el  Ministerio  Público    con    respaldo    en    jurisprudencia    de    esta    Sala,  siendo oportuno evocar el  siguiente aparte:   

“Deja de considerar el demandante que para  la  fecha  en  que  la  diligencia  de  indagatoria  del  procesado  (…)  tuvo  realización  (5  de  mayo  de  1997),  regía el artículo 360 del Decreto  2700  de  1991  que  disponía que el imputado fuera interrogado “en relación  con  los  hechos  que  originaron  su  vinculación”, sin que se exigiera como  ahora  acontece,  ponerle “de presente la imputación jurídica provisional”  (art. 338 de la ley 600 de 2000).   

Como   se   tiene   establecido   y  la  jurisprudencia  lo  reconoció,  es  la  injurada una garantía procesal para la  efectividad  del  derecho  de  defensa  del imputado, en cuanto corresponde a la  oportunidad   que   el  Estado  le  brinda  para  que  conozca  los  hechos  que  determinaron   su  vinculación  al  proceso.  También  fue  precisado  que  la  normatividad  procesal  entonces  vigente  no  le atribuía carácter de acto de  formulación  de  cargos, y no exigía al instructor precisar definitivamente la  correspondencia  de  la conducta objeto de investigación con alguna valoración  jurídica  concreta,  sino  exhortarlo  a  que libre de juramento respondiera de  manera  clara  y precisa las preguntas que le fueran hechas en relación con los  supuestos  fácticos  que  determinaron su vinculación al proceso con el fin de  que  pudiera explicar su conducta, sin que para la validez de la diligencia o de  las  decisiones  que debían adoptarse con fundamento en ella, debiera cumplirse  determinadas  reglas  o fórmulas sacramentales.”8   

2.              Con  base  en  el  acta  de  la  mencionada  diligencia  ─algunos  de  cuyos apartes trascribieron el  demandante  y  el  Procurador  Delegado,  según se  dejó    anotado    en   precedencia─  es  dable  afirmar  que a  RAFAEL RICO ROJANO se le formularon  preguntas       relacionadas       con  los  hechos  por  los  cuales  fue  vinculado a este proceso,  en cuanto fue interrogado por el período durante el  cual  estuvo  laborando  en  Colpuertos             ─informó  que  desde  el  mes  de  abril  de  1978 hasta agosto de  1984,    cuando    alcanzó    el    estatus    de  pensionado─;    por    las   reclamaciones   de  cancelación  de  prestaciones sociales que elevó ante la jurisdicción laboral  después   de   su  retiro  de  dicha  institución;  por  las  acciones de tutela que promovió,  mediante  apoderado,  con el mismo  fin;  por los poderes que  otorgó,   y   si   los   suscribió   y  presentó  personalmente          ante          alguna  autoridad;   por  la  razón por la cual tardó  doce   años   en   demandar   en  sede  de  tutela  la  misma  pretensión;  y  acerca del ejercicio de acciones constitucionales  para     lograr     el    pago    de    acreencias  laborales  inexistentes y ya satisfechas.   

Es  de  tener  en  cuenta  que   las   preguntas   en   mención  dependieron   de   la  postura  evasiva  de  responsabilidad penal asumida por  el  indagado  sin que esto fuera obstáculo para que  se   orientaran   al   esclarecimiento  de  aspectos  imbricados  con  los  supuestos  de  hecho  de  los delitos de fraude procesal y  estafa  agravada  por  los  cuales fue posteriormente  convocado   a   juicio,  conforme    a    las    siguientes    consideraciones:   

“RAFAEL RICO ROJANO  

“En  el  mismo  año  de  1996,  este  procesado,  entre  otros,  a través del doctor ALFONSO ANTONIO NÚÑEZ MACÍAS,  interpone  la  acción  de  tutela  101985  en  la  que  pretendía  el  pago de  indemnización  moratoria,  que  ya  se  sabe  dentro  del  plenario fue fallada  favorablemente.   

Pues  al  interponer la acción de tutela  115210  y callarle la interposición de la anterior, está pretendiendo el doble  pago  de  un  mismo  derecho  por  demás incierto, faltando a la verdad, que lo  convierte  además  en  actor temerario acorde con los reglamentos de la acción  constitucional.   

Pero  de  otra  parte no tenía derecho a  pretender   a   través  de  una  u  otra  tutela  el  reconocimiento  de  dicha  indemnización  porque para pretender fundamentar la  procedencia  de  la  indemnización  moratoria  pedida, se aporta la resolución  1470  de  1995 que cancela la resolución 141107, en la que aparece que  se  le  reliquidan  las  prestaciones  sociales,  pero  de la  documentación  allegada  al  informativo  mediante  diligencia  de  inspección  judicial  practicada  en  la Unidad de Delitos contra  la  Administración pública de Bogotá, en proceso que allí cursó por el caso  de  Foncolpuertos,  se  estableció que en dicha investigación se demostró que  la  citada  resolución  era  falsa,  lo que quiere significar que si el título  para  reclamar  la  sanción por mora, es apócrifo,  mal  puede  solicitarse  que  se  sancione  a  la empresa por un hecho que no ha  existido.   

Así  las cosas el procesado señalado en  este  numeral  incurre  nuevamente  en el punible de fraude procesal en concurso  homogéneo y sucesivo.   

Ahora bien, como quiera que ante el fallo  favorable  de  la  tutela  101985  Foncolpuertos  expidió  la resolución 1445 de 1996, se tiene que al no  tener  derecho  a nuevo reclamo de moratorios, está  incurso  en  concurso  con el delito de estafa agravada, porque mediante engaño  obtuvo  provecho económico ilegal en detrimento del patrimonio de la entidad en  cuantía         de         $21’109.097.21     (fl.     76     cuaderno     7    de    inspección  judicial).”   

Tampoco  el  instructor  le  puso cortapisas de ninguna naturaleza  a             las            respuestas    injuradas,   ni  al  derecho  del  indagado  a  dejar  las  constancias    convenientes   a   sus  descargos    o    las  provenientes    de   su   defensor,   luego  el yerro de actividad denunciado  resulta             infundado.   

3.                                  Habiéndose   establecido   que   los  supuestos de hecho en que  la   Fiscalía  apoyó  la  calificación  jurídica  realizada   en   la  resolución  mediante  la  cual  lo     acusó     de     fraude     procesal   y   estafa  agravada  fueron  motivo  de averiguación en la indagatoria y que tuvo  incidencia  fundamental  en  dicha  decisión, según  destaca  el representante del Ministerio Público, la  inspección   judicial   practicada   posteriormente    en    otro   proceso   penal   seguido   por  la Fiscalía en relación  con  hechos  análogos  a  los  investigados en este  caso,  la alegada vulneración del derecho de defensa  pierde  toda consistencia.  Más   aún    cuando   se   constata  la  congruencia  entre  el  pliego  de  cargos  y la  sentencia  condenatoria,  y  la  posibilidad concreta que tuvo  RICO ROJANO y su defensor de interponer los recursos  legales  contra dichas providencias, derecho ejercido  respecto de las sentencias.   

       En  conclusión,  infundado  resulta  el  reproche  formulado  a  la  actuación  aduciendo  la  conculcación  del  derecho de defensa de RAFAEL RICO  ROJANO.   

De otra parte, y a pesar de que el sujeto  procesal  no demandante se  abstuvo    de    controvertir    o    de      coadyuvar     el  cargo que se acaba de despachar desfavorablemente, la  Sala estima procedente referirse al  ataque   al   derecho  al  juez  natural      por     él     denunciado  exclusivamente,   con   el   fin   de  despojar   de   rigorismos   formales   el  recurso  de  casación  y   para   reiterar  su  posición  de  garante de los derechos fundamentales  de  las  personas  que  intervienen en la actuación  penal   por   ser  esta  una  de  las  misiones  encomendadas  a esta Corporación en sede extraordinaria  de  casación  (artículo  206 del  Código de Procedimiento Penal de 2000).   

Sin embargo, lo  cierto  es  que,  como  lo  advierte  el  Procurador  Delegado,  carece  de  fundamento la planteada causal  de    nulidad   por   falta   de   competencia   de   la   Unidad   Especial  Investigativa  de  Foncolpuertos de la Fiscalía General  de    la    Nación    para   asumir   la    etapa   de   la   instrucción,  en  cuanto por  el hecho de haber sido   creada   con  posterioridad  a  la  ocurrencia    de    los    episodios   investigados  para    los    procesos    penales    asociados   a   la   liquidación   de   la   empresa  Colpuertos,  asignada a Foncolpuertos,  no    se    puede    admitir    que   su     actuación     es  violatoria  de      la     mencionada     garantía,   si   se   repara  que     tal     determinación     administrativa     fue  adoptada  por la Fiscalía General  de  la  Nación  en razón de los múltiples casos de  corrupción     presentados    en    Foncolpuertos  por pagos ilegales de prestaciones sociales y por la  interposición     de    numerosas    acciones    de    tutelas    con    el    mismo    fin.   

Dicho   fenómeno   criminal  indujo  a  la  Fiscalía General de la Nación, en ejercicio de  las   funciones   asignadas   en  el  artículo  22,  numerales  2°  y 3° de su Estatuto Orgánico, Decreto 2699 de 1991,  a  crear  la      Subunidad      de     Foncolpuertos  dependiendo  de  la Dirección  Seccional  de  Cundinamarca, que empezó a operar en  esta  capital  el 20 de abril de 1998 ─nótese  que la resolución de apertura de instrucción emanada de  dicha  dependencia  data del 30 de junio de 1998 y la  acusatoria,      del      29      de      noviembre      de     2001─  y  lo  hizo  hasta  el  12  de  junio  de  20039.   

         

En ese orden de ideas, es claro que asistía  plena  competencia  a  la  Unidad  Investigativa Especial de Foncolpuertos de la  Dirección  Seccional de Cundinamarca de la Fiscalía General de la Nación, por  razón  de  las  referidas  medidas de carácter administrativo, para investigar  los  hechos  que  dieron  origen  a  esta  actuación, sin que se vislumbre duda  alguna  que impida aseverar que las conductas delictivas imputadas a RAFAEL RICO  ROJANO  están asociadas con el proceso de liquidación de la Empresa Puertos de  Colombia  “COLPUERTOS” y del Fondo de Pasivo Social de la Empresa Puertos de  Colombia   “FONCOLPUERTOS”,  habida  cuenta  que  se  pretendió  de  manera  fraudulenta   obtener   el  reconocimiento  de  unas  prestaciones  sociales  ya  canceladas  y  respecto  de  las cuales las acciones judiciales instituidas para  reclamarlas ya estaban prescritas.   

Por  tanto:  la nulidad por incompetencia  planteada no se configuró.   

    

* Segunda  censura:  Dentro del contexto  de  la  causal  primera  de casación, cuerpo segundo  (artículo  207  del   Código de Procedimiento  Penal),  acusa  el  fallo  recurrido de violación    indirecta    de    la   ley   sustancial   por  aplicación  indebida  de  los  artículos  182,  356,  372 y 26 del Código Penal (Decreto 100 de 1980) y falta  de  aplicación  de  los  artículos  7°,  232,  234 y 238 del  Código de  Procedimiento Penal.     

La trangresión  normativa   denunciada   asegura   el  casacionista  deviene  del  error  de  hecho  por  falso  juicio  de  identidad  en el cual incurrieron los juzgadores  al    valorar    los    poderes    otorgados   por   el   acusado   a             los      abogados     Luis     Alberto     Urquijo     y     Pedro    Saumeth       Díaz       para   instaurar  sendas  acciones de  tutela  que  dieron  lugar  a  la  conformación  de  los       procesos      con      radicaciones  Nos.  115210  y  101985, en  cuanto  distorsionaron  su  contenido  para concluir  equivocadamente        que        contrató   a   dichos  profesionales  para  reclamar  los  mismos  derechos  laborales, cuando en realidad a través del  conferido   al   primer   mandatario   se  propuso obtener el pago oportuno de  las     prestaciones     derivadas     de     la  convención   colectiva  de  trabajo,  tales  como:  primas,  sobre  prima,  trienios,  dotaciones  y sus  respectivas   sanciones   moratorias;  mientras  que  por  medio del otro, el  abogado         reclamó         exclusivamente    la   indemnización  moratoria  por  el  pago  extemporáneo        de        las       prestaciones       sociales.      Además,      RAFAEL  RICO  ROJANO  estaba legitimado  para  demandar el pago de la indemnización moratoria  y   de   no   tener  derecho  a  ella  le  correspondía  al  funcionario  que  asumió  el  conocimiento de la demanda negar la pretensión.   

        De   no   haber   arribado   los   juzgadores  a  la  equivocada  conclusión  antes mencionada no hubieran adecuado los  episodios investigados a  los  delitos  de  fraude  procesal y estafa agravada,  ni  le  hubieran  discernido responsabilidad penal a  su representado.   

        Menos  aún,  cuando  el  remanente probatorio constituido por las  resoluciones  N°  143987  de 1992 y 1470 de 1995 tan  solo  demuestran  que  la  empresa demandada ordenó el pago de las prestaciones  sociales pero en ningún momento   

“…esos  pagos  constituyen un delito.  Sería  necesario  que  los  poderes  hubieran tenido como objetivo los  mismos  derechos  y  que las resoluciones hubieran reconocido  esos  mismos  derechos  para  poder  edificar  con  ellas  los delitos de fraude  procesal y estafa agravada.”   

El    falso   juicio   de  identidad  postulado  obstaculizó la  formación  de  certeza  en  los  funcionarios  constructores  de las sentencias  condenatorias  luego  en  respeto  de  la presunción de inocencia,  consagrada  en  el  artículo 29 de la Constitución Política, y en aplicación  del  principio  del  in  dubio pro reo, pide casar la  sentencia  impugnada  para que sea sustituida por una  de  naturaleza  absolutoria  a favor de su asistido.   

        Alegato   del   sujeto   procesal  no  recurrente:   

         

        Antes   que  replicar  a  la  causal  de  violación  indirecta   de   la   ley  sustancial  elegida  por el libelista, excediendo el marco de la  discusión    acusa   el   fallo   de   trasgredir   directamente   dicha   normatividad  por  interpretación  errónea  de       los       artículos      182      y  356  del Código Penal de   1980   que   regulan    el    fraude    procesal   y   la  estafa,  por  cuanto  el  juzgador  a  pesar  de  no  concurrir  los     elementos     estructurales        de        dichos       tipos       penales          afirma     su     existencia     con    lo    cual    les   da  a  las  citadas normas un  alcance      del     que     carecen.   

        Solicita,  en  consecuencia,  casar el fallo impugnado  para  que  sea  reemplazado  por  uno de contenido absolutorio a  favor de su asistido, Sófocles Adolfo Bermúdez Mengual.   

        Desde  ya se anuncia que este planteamiento no será discutido por  la  Sala  debido  al  desbordamiento del tema propuesto por el recurrente y a la  reiteración  inoportuna  de  una demanda de casación rechazada por haber sido  presentada  extemporáneamente,  situación también  advertida por el Ministerio Público.   

El Procurador Cuarto Delegado:  

Descalifica  los  argumentos esgrimidos  por  el  actor al   sustentar   el  cargo  de  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial   porque   antes   que   encaminarlos  a  socavar   la  fundamentación de la sentencia de  segundo   grado  ─cuya  conformación      de      unidad      jurídica  inescindible   con   la   de   primera   instancia  desconoce─ opta  por formular su propia visión y  justificación    del    comportamiento    de   su  representado  en orden a lograr el reconocimiento de  duda    probatoria,    ineficaz    en    sede   de  casación.   

Considera    infundado   el  error  de  hecho  por  falso  juicio de identidad que   el  demandante  le  atribuye  al  Tribunal  por haber distorsionado el contenido de los  poderes  otorgados por su representado para instaurar  las  acciones  de  tutela  promovidas  en  contra de  Foncolpuertos,    en  razón  de  sustentarlo  en   la   conclusión  contenida   en   el   fallo   consistente   en  que  con  las  acciones de tutela Nos. 101985 y 115210 se  pretendía   “…el   doble   pago  de  un  mismo  derecho…”,   pues  más    adelante   se  aclara   en  la  misma  providencia,    que  la   Resolución  N°  1470  del  23  de  junio  de  1995, mediante la cual se  ordenó      la     cancelación     de           $7’760.723.43   (Tutela   N°   115210),  se    emitió    con  base  en  la Resolución 141107 del 30 de octubre de  1991,  cuya  falsificación  se  estableció  por  la  Fiscalía  en el curso de  inspección   judicial  practicada a proceso  análogo  a éste,  y  también  se  dice  que  la  Resolución  N° 1445 del 5 de  julio   de   1996   que  dispone  pagar la suma de  $21’109.097.21 (Tutela  N°  101985), fue     emitida    para    reconocer  un  derecho ya      amparado      en  la  Resolución  143987  del 10 de  diciembre    de    1992   y   cuando   no   existía  mecanismo  alguno  para  exigir  dicha  obligación  en   razón   de  haber  operado  la  prescripción  de la acción respectiva,  razonamiento    a    partir    del    cual    se    concluye   la   existencia    de    los    delitos    de    fraude    procesal   y  estafa.   

La debilidad del cargo se acentúa con la  comparación  de  los  poderes  como  quiera que las  reclamaciones  por  las  cuales fueron conferidos son  diferentes   pues   mientras   en   uno   se  persigue  la  cancelación  de  la  “indemnización    moratoria    por   pago   extemporáneo   de   prestaciones  sociales”,   en   el  restante  se  pretende  “…la  prima sobre prima,  trienios,     dotaciones     (uniformes)     y    la    moratoria    de    estos  factores”, diversidad que se refleja en  los  fallos  de  tutela  proferidos  dentro  de cada uno de los  procesos promovidos con base en ellos.   

Tampoco otorgó  vocación  de  éxito  a  este reproche y,  en consecuencia, solicitó no casar  la sentencia impugnada.   

Examen de la censura:  

La  Sala  con  el  fin  de  establecer  si  efectivamente  los  juzgadores incurrieron en el error de hecho por falso juicio  de  identidad  que  de  ellos  predica  el  censor  por  haber  distorsionado el  contenido  de  los  poderes  otorgados por RAFAEL RICO ROJANO a los dos abogados  que  de  manera  independiente  y  sucesiva  emprendieron  por vía de tutela la  reclamación   a   Foncolpuertos  de  unas  prestaciones  sociales  alegando  la  vulneración   de   derechos   fundamentales,   revisará  dichos  documentos  y  concentrará la atención en el objeto de tales mandatos.   

    

* En  el  poder  conferido  el 6 de marzo de  199610,  al  profesional  Samuel  Puertas  Montes  y  sustituido a Alfonso  Antonio     Núñez     Macías     ─no  aparece  en  este  documento  Luis Alberto Urquijo Anchique como  señala   el  libelista─,  existente   en   el   proceso   de   tutela  N°  101985,  expresa  RAFAEL  RICO  ROJANO:     

“…para   que   en   mi   nombre   y  representación  formule  ante  su  despacho  ACCIÓN DE TUTELA para proteger el  siguiente   derecho   fundamental:  DERECHO  A  LA  IGUALDAD  AL  PAGO  OPORTUNO  CONSAGRADO  en… el cual está siendo vulnerado como consecuencia de no haberse  cancelado   la  INDEMNIZACIÓN  MORATORIA  por  el  pago  extemporáneo  de  mis  prestaciones sociales.   

Esta  acción  se dirige contra el FONDO DE  PASIVO      SOCIAL      DE      LA      EMPRESA      PUERTOS     DE     COLOMBIA  (FONCOLPUERTOS)…”   

(…)  

Bajo  la  gravedad  del  juramento  que  se  entiende  prestado con la presentación del presente  poder, manifiesto que  no   he   interpuesto  Acción  de  Tutela  por  los  mismos  hechos  ante  otra  autoridad.”   

    

* En  el  poder  concedido al abogado Carlos  Emilio  Collante  Thomas  el  9  de  septiembre  de 1996, quien lo sustituyó al  doctor   Pedro   Saumeth   Díaz,   obrante  dentro  de  la  acción  de  tutela  N°11521011 se lee:     

“…para proteger los siguientes derechos  fundamentales:  Derecho  a  la igualdad y al pago oportuno, debido proceso…los  cuales  me  están  siendo  vulnerados  por  omisión al no cancelar PRIMA SOBRE  PRIMA,  TRIENIOS,  DOTACIONES  (Uniformes)  y  la  MORATORIA  de estos factores,  conceptos estos a los cuales tengo derecho…”   

(…)  

Bajo  la  gravedad  del  juramento  que  se  entiende  prestado  con  la  presentación  de éste poder, manifiesto que no he  interpuesto ACCIÓN DE TUTELA por los mismos hechos y derechos.”   

Critica el censor a los juzgadores por haber  concluido  equivocadamente  con  base  en  el  referido material que los poderes  fueron  otorgados  para  demandar  las mismas acreencias laborales pues el texto  revela  la existencia de diferencias entre el objeto de cada uno de los mandatos  impartidos  por  el  procesado,  sin embargo, se abstuvo de indicar qué dijeron  exactamente   de   dichas   pruebas   los  juzgadores,  omisión  que  encuentra  explicación  en  la  revisión  del  fallo impugnado en el cual las referencias  expresas  al  contenido  de  tales  poderes  no  revelan  el defecto que él les  atribuye  sino  apreciaciones  razonables  sobre  su  valor  probatorio  pero en  relación  con  el  restante  caudal investigativo, conforme indica la siguiente  transcripción:   

“…los  procesados  acudieron  al citado  mecanismo  de  amparo  en procura del pago de acreencias laborales, a las que no  les  asistía  derecho  alguno  porque ya le habían sido reconocidas, o, porque  carecían de soporte legal o convencional.   

(…)  

Aparece  claro que los reclamos de pago por  concepto  de  los  factores  de  prima  sobre  prima,  trienios y dotaciones que  hicieron  los  procesados  en  la tutela presentada a través del doctor Saumeth  Díaz  con la consecuente indemnización moratoria, no resultaban ajustadas a la  legalidad,  pues  de  una  parte  ya  se  les  había  liquidado  y  pagado  sus  prestaciones  al  momento  de  su  retiro,  conforme lo establecen las probanzas  recogidas,   y   de   otra,  no  se  contaba  con  un  derecho  cierto  legal  o  convencionalmente  reconocido,  susceptible  de  ser  objeto  de reclamo por esa  vía.   

(…)  

Ahora  bien, a los  trabajadores  que  optaron  por  acudir  a  las acciones de tutela se les había  liquidado  y pagado sus prestaciones sociales, incluyendo desde luego las primas  semestrales,  de  lo  cual nada se consignó en los memoriales poderes, ni mucho  menos   se   le   informó   en   debida   forma   al   Juez  que  resolvió  el  amparo. Así como tampoco se le hizo saber el monto de  las  indemnizaciones  moratorias recibidas y los pagos obtenidos con antelación  ya  fuere  por  conciliaciones  o  fallos judiciales o por simple petición  administrativa,  y  demás datos que pudieran ser útiles para resolver en forma  legal  la  acción  de  amparo impetrada, dado el afán de obtener una decisión  favorable  a  sus  prestaciones  económicas, mediante la inducción en error al  funcionario  judicial  que  con  antelación  había  recibido las liquidaciones  correspondientes  y  que habían presentado, algunos de estos, otras acciones de  tutela  en  reclamo  de  las  mismas  acreencias  laborales,  lo cual obviamente  habría  llevado a los funcionarios judiciales a proferir una decisión distinta  a la obtenida.   

Queda claro que el actor no logró demostrar  tergiversación  judicial alguna del contenido de los poderes mencionados con lo  cual  condenó al fracaso la acusación presentada contra el fallo impugnado. En  realidad,  se  dedicó  fue  a  presentar sus propias valoraciones de los medios  para  anteponerlas  a  las  vertidas  en  la providencia recurrida, sin tomar en  cuenta  que   frente  a  este  tipo  de discrepancias prima el criterio del  juzgador,  quien  cuenta  con  amplia  libertad  para  ponderar  las  pruebas  y  asignarles  mérito  persuasivo,  limitada  sólo  por  las  reglas  de  la sana  crítica,   cuya   trasgresión   no  se  evidencia,  ni  tampoco  denunció  el  censor.   

En  estas condiciones la valoración de los  medios  de prueba realizada por el Tribunal mantiene la presunción de certeza y  legalidad inherente al fallo que la contiene.   

Por   lo  demás,  es  evidente  que  los  argumentos  sobre  los  cuales se construyó el fallo de segundo grado sustentan  la  autoría  y  responsabilidad  penal  de RAFAEL RICO ROJANO en los delitos de  fraude  procesal  y  estafa  agravada,  a  los cuales dio respaldo el Procurador  Delegado  al  emitir  su  concepto,  a  pesar  de compartir con el accionante la  diferencia existente entre los poderes.   

Así  lo  revela el siguiente análisis del  Tribunal:   

“El procesado Rafael Rico Rojano interpuso  también  la  tutela  101985,  a  través  del  abogado  Alfonso Antonio Núñez  Macías  invocando  una  presunta  vulneración del derecho a la igualdad y pago  oportuno,  ante la no cancelación de la indemnización moratoria causada por el  pago  extemporáneo de las prestaciones sociales, fallada el 13 de mayo de 1996,  por  el  Juzgado  Séptimo  Penal  Municipal  de  Santa  Marta,  que tuteló los  derechos  invocados  y  ordenó a Foncolpuertos que en el término de diez días  restableciera  los  derechos  de  los  accionantes  (fols.  228  s.s.  c. anexos  S─4021).  El  fallo  de  primera  instancia  fue  confirmado por el Juzgado Primero Penal del Circuito de  Santa  Marta  en  sentencia  del  11  de  junio de 1996. La Corte Constitucional  revocó   la  tutela  en  sentencia  T─001  del  21  de  enero de 1997. Fue así como la entidad demandada,  dando  cumplimiento  al fallo de tutela, dictó la resolución N° 1445 del 5 de  julio      de     1996     pagándole     la     suma     de     $21’109.097.21  (fols.  S.s. C─7  anexos Ins. Jud.), por lo que se ha  considerado  que  su  conducta  estructura el delito de fraude procesal y estafa  agravada.  Es  importante anotar que a este procesado se le había reliquidado y  pagado  sus  prestaciones  sociales  y  reajustado  el  monto  de la pensión, a  través  de  la  resolución  143987  del  10  de diciembre de 1982. Además, la  empresa  le  había  dado respuesta a una solicitud, haciéndole saber en oficio  304722  del  19 de julio de 1990, que su reclamo atinente a que el pago de prima  proporcional  de  servicio, no había sido incluido en la liquidación, no tiene  fundamento  alguno,  pues  tal  derecho  se  encontraba prescrito (fol. 230 c. 4  anexos).  Y a través de la resolución 1470 del 23 de julio de 1995 (fol. 14 C.  6A─anexos) se le canceló  el  mandamiento  de pago del 11 de mayo de 1994, del Juzgado Tercero Laboral del  Circuito   de   Santa   Marta  por  valor  de  $7.760.723.43  como  prestaciones  sociales.”   

El   material   probatorio   acopiado  es  suficiente  para  concluir  que  RAFAEL  RICO ROJANO promovió fraudulentamente,  mediante  apoderado,  de  manera  conciente y voluntaria, dos acciones de tutela  para  obtener  providencias  judiciales contrarias a la ley, y so pretexto de la  vulneración  de sus derechos fundamentales reclamó y consiguió que le pagaran  acreencias  laborales  previamente canceladas y otras inexistentes, conducta que  a  su  vez  le  permitió  conseguir  un  provecho  ilícito para sí y para los  abogados que lo representaron, en detrimento del Foncolpuertos.   

Por todo lo antes expuesto y de acuerdo con  el  Procurador  Delegado  la conclusión que se impone es la improsperidad de la  censura.   

A mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

R E S U E L V E :  

1.           NO   CASAR  la  sentencia impugnada. Y,   

2.                   ADVERTIR    que    contra    esta    providencia    no   procede   ningún  recurso.   

Notifíquese,  devuélvase al Tribunal de  origen y cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                                ÁLVARO O. PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                            JORGE    L.    QUINTERO  MILANÉS   

  YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                        JULIO          ENRIQUE          SOCHA  SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE  PORTILLA                                                         JAVIER   ZAPATA  ORTIZ   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.    

1  C.  orig. N° 1 de la Fiscalía, fols. 165-167.   

2  C.  orig. N° 1 A de la Fiscalía, fol. 287-324.   

3  C.  orig. N° 1 de la Fiscalía, fols. 164-205.   

4  C.  orig. II de la instrucción, fols. 2-60.   

5  C.  orig. N° 3 del juicio, fols. 115-207.   

6  C.  orig. del Tribunal, fols. 5-78.   

7 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, Sent.  del 16 de junio de 2006, rad. N° 24.746.   

8 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Auto  del  25  de  mayo  de  2003,  rad. N° 20.684; en el mismo sentido, Sent.  del  29  de octubre de 2003, rad.  N° 19.138.   

9  Información  obtenida a través de la Jefatura de la Unidad Nacional de Delitos  contra la Administración Pública.   

10  Anexos  S-4021,  fols. 228 y 229.   

11  Tutela 115210, cuaderno N° 1, fols. 88 y 71.     

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