25628(12-09-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 25628  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 096.  

          Bogotá    D.C.,    septiembre   doce   (12)   de   dos   mil   seis  (2006).   

VISTOS  

La  Sala  decide en punto de la solicitud de  práctica  de  pruebas que dentro del término previsto en el inciso primero del  artículo  518  de  la  Ley  600  de 2000 presentó el requerido en extradición  OSCAR   RAMIRO  POZO  MERA.   

ANTECEDENTES   

El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América,  mediante Nota Verbal No. 679 de fecha septiembre 7 de 1995, solicitó  la   detención   provisional   con   fines   de   extradición   del  ciudadano  ecuatoriano   OSCAR   RAMIRO   POZO  MERA,  a  quien  las  autoridades  judiciales de ese país a través del  complaint  No. 95-MAG-1767 de  fecha  agoto 31 del mismo año (luego ratificado con la acusación No. 95-CR-873  (SHS)  del  28 de septiembre siguiente), le profirieron un cargo relacionado con  el delito de tráfico de estupefacientes.   

         

Con  fundamento en la anterior petición, el  Fiscal  General  de  la  Nación,  mediante  resolución del 19 de septiembre de  1995,  decretó  la  captura  con  fines de extradición del solicitado, la cual  apenas  se  produjo  el  29 de marzo del año en curso por parte de funcionarios  del  DAS,  pertenecientes  a  la  Seccional  Nariño-Putumayo,  en la oficina de  Rumichaca, cuando tramitaba permiso para ingresar al país.    

Mediante  la  Nota Verbal No. 1229 del 24 de  mayo  posterior,  la  Embajada  de  los Estados Unidos de América formalizó la  solicitud  de  extradición  del  mencionado,  lo  que  dio lugar a que el   Ministerio  de  Relaciones  Exteriores, a través del oficio No. OAJ.E. 0985 del  día  siguiente,  conceptuara  que “En atención a lo  establecido   en   nuestra  legislación  procesal  penal  interna,  me  permito  manifestarle  que  por no existir Convenio aplicable al caso es procedente obrar  de  conformidad  con  el  ordenamiento  procesal penal colombiano”.   

Proveniente del Ministerio de Justicia y del  Derecho  se  recibió  por esta Sala la aludida solicitud de extradición con la  documentación    anexa.     De   inmediato,   se   dio   inicio   a   este  trámite        garantizando el derecho de defensa  al  requerido  y  luego se dispuso, mediante auto del pasado 10 de julio, correr  el  traslado  previsto  en  el inciso primero del artículo 518 de la Ley 600 de  2000,  dentro del cual en forma exclusiva el reclamado en extradición presentó  memorial deprecando la práctica de pruebas.   

En  dicho escrito solicita, en primer lugar,  requerir  a  la  Embajada de los Estados Unidos para que aporte copia auténtica  de  las  entrevistas  realizadas por agentes del Grupo Operativo Antinarcóticos  de  Nueva  York  (“MYDETF”)  a los agentes antinarcóticos e informantes que  asistieron  y protagonizaron las reuniones efectuadas durante el año de 1994 en  las  ciudades  de Bogotá, el 10 de febrero;  Barranquilla, entre los días  1°   al   3   de   mayo   y   “en  una  ciudad  de  Ecuador”,   durante   los   días  2,  3  y  20  de  junio.   

En  segundo  orden,  pide oficiar a la misma  representación  diplomática para que aporte la transcripción de la grabación  telefónica   “realizada   supuestamente  entre  el  suscrito…y   el   agente   antidrogas   UC-1   el   día   17   de  agosto  de  1995”.   

Señala  que  con  dichas  pruebas  pretende  demostrar  que  las  conductas  por  las  cuales  se le solicita en extradición  “fueron   realizadas  en  territorio  colombiano  y  ecuatoriano,  y  por  ende  son  las autoridades de Colombia y/o Ecuador las que  deben   investigar,   y   no   las   autoridades  norteamericanas”.   

Especialmente,    agrega,   “en  el caso de Colombia, -por ser éste el único país al que se  pidió  mi  extradición,  y en el que me encuentro detenido por tal motivo -por  el  principio  de  territorialidad  consagrado  en  el Art. 14 del Código Penal  Colombiano”.   

    

Lo   anterior,   añade,   porque   de  la  declaración   jurada   de   Paul  Stuewer,  agente  investigador del Grupo Operativo Antinarcóticos de Nueva  York   (“MYDETF”)   de   la   DEA,   aportada  en apoyo de su solicitud de extradición, se desprende que  su  conducta  fue  realizada  en  las ciudades de Bogotá, Barranquilla y Quito,  “nunca  en  territorio norteamericano”.    

Todo  lo  dicho,  destaca,  se  armoniza con  “reciente       pronunciamiento”  de la Sala de fecha junio 20 del año en curso, a través del cual  se  hizo alusión al requisito relativo al lugar en donde se cometió el delito,  en  el  sentido de que “tal circunstancia se verifica  a  partir  de  los  documentos  suministrados  en  respaldo  de  la solicitud de  extradición,  que deben ser autosuficientes en orden a permitir la emisión del  concepto por parte de la Corte”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE    

Para  la  Sala  no  se  remite a duda que la  decisión  que  se  impone  adoptar en relación con la solicitud elevada por el  ciudadano     ecuatoriano    OSCAR    RAMIRO    POZO  MERA, requerido en extradición por el Gobierno de los  Estados Unidos, es la de negar su práctica por improcedentes.   

      

A dicha conclusión se llega con sustento en  los siguientes argumentos:     

El  objetivo  que  con  ellas  persigue  el  peticionario,  como  en forma expresa lo señala, es demostrar que las conductas  por  la  cuales se lo pide en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos  “fueron   realizadas  en  territorio  colombiano  y  ecuatoriano,  y  por  ende  son  las autoridades de Colombia y/o Ecuador las que  deben   investigar,   y   no   las   autoridades  norteamericanas”.   

Pues bien, en punto de la determinación del  lugar  donde  se  cometió  el  delito  por  el  cual  se  eleva la petición de  extradición,   fin  que  persigue  el  peticionario  con  su  realización,  ha  expresado  la  Corte a través de su pacífica jurisprudencia que un tal aspecto  corresponde  analizarlo  al  momento  de  emitir  el  concepto  con  base en los  documentos  aportados  por  el  Gobierno  del  país requirente en soporte de la  solicitud,  de  modo  que, como bien lo destaca el peticionario citando para tal  efecto   una   decisión   de   la   Sala,  tales  documentos  han  de  resultar  autosuficientes para asumir dicho estudio.   

          Al   respecto,   bien   está  traer  a  colación  algunos  apartes  pertinentes  de  una  decisión  de  la  Corporación,  a  través de la cual se  consigna el criterio anunciado:   

“En  lo  que  atañe  a  este  requisito,  previsto  en  el artículo 35 de la Carta, modificado por el Acto Legislativo 01  de  1.997,  importa  evocar que la Sala tiene establecido que su concurrencia la  verifica  al  instante  de  conceptuar, valorando para el efecto la información  brindada  por  el país requirente en la solicitud de extradición y sus anexos,  la  que  debe  cumplir  con  los  requerimientos hechos por el artículo 513 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  esto  es,  entregar:  copia o transcripción  auténtica  de  la  sentencia,  la resolución de acusación o su equivalente, e  indicar  con  exactitud  los actos que determinaron la solicitud de extradición  y, el lugar y la fecha en que fueron ejecutados.   

Si la misma demuestra la ejecución plena de  la  conducta  en  territorio colombiano rinde concepto adverso a la extradición  así  se  reúnan  los requisitos del artículo 520 del Código de Procedimiento  Penal,  empero, si lo que evidencia es la presencia de alguna de las excepciones  del  principio  de  territorialidad  la opinión será favorable siempre que los  fundamentos  legales  estén  acreditados,  fundada  en que siendo principios de  derecho  internacional  su  cumplimiento en el ordenamiento jurídico interno es  obligatorio  al  tenor  de lo preceptuado por el artículo 9º de la Carta, y en  razón  a  que la Corte Constitucional estableció que su vigencia en el ámbito  internacional  se  da  en doble sentido, a la vez que legitima la aplicación de  la  ley penal colombiana a personas que hayan delinquido total o parcialmente en  el  exterior,  admite  la  intervención  de  la  jurisdicción  extranjera para  conductas    punibles    cometidas    así    sea    parcialmente   en   nuestro  territorio.   

Hermenéutica  que se aviene a la naturaleza  mixta  del  trámite  de  extradición  pasiva,  en el que la Corte se contrae a  verificar  si  formal y objetivamente se satisfacen los fundamentos del concepto  con   la  documentación  recibida,  quedando  excluida  de  la  posibilidad  de  cuestionar  la  validez  o el mérito de las pruebas acerca de la ejecución del  hecho,  verificar  si  los mismos tuvieron real ocurrencia en el lugar informado  por  las  autoridades  extranjeras,  la  forma  de  participación o el grado de  responsabilidad  del acusado en los delitos a él atribuidos, la concurrencia de  las  categorías de la conducta punible, la pena que merecería de ser condenado  y  la  validez  formal  del  trámite  del  proceso  penal;  por  ser aspectos a  reivindicar  dentro  del  trámite  fuente de la solicitud de extradición, ante  las   autoridades   jurisdiccionales   del   país   reclamante”  1   

.  

Por consiguiente, si la verificación acerca  del  lugar  donde  se  cometió  la conducta por la cual procede la solicitud de  extradición  es  asunto  que  se determina al momento de rendir el concepto que  legalmente  le  corresponde  emitir a la Sala a partir de la información que el  Estado  requirente brinde en la solicitud de extradición, sin dificultad alguna  se  concluye  que  no  resulta  procedente  decretar  las pruebas deprecadas por  OSCAR   RAMIRO  POZO  MERA.   

          En    consecuencia,    tal    petición    ha    de   negarse,   por  improcedente.   

         Finalmente,  dado  que  no se advierte la  necesidad  de ordenar de oficio la práctica de medios probatorios acerca de los  temas  que  deben  ser  abordados  en  el  concepto  que  ponga  fin al presente  trámite, se impone la continuación del mismo.   

Así  las  cosas,  de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  artículo  518  de  la  Ley  600  de 2000, se ordena correr  traslado  a  los  intervinientes  por  el  término  de  cinco (5) días para la  presentación   de   sus   alegatos   previos   al   referido   concepto  de  la  Corte.   

     

         

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.             NEGAR   por  improcedente  la solicitud probatoria elevada por OSCAR  RAMIRO  POZO  MERA,  de  conformidad  con  las razones  consignadas en la anterior motivación.   

2.            CORRER TRASLADO  por  el  término  de  cinco  (5)  días,  al  solicitado  en extradición, a su  defensor  y  al  Procurador Delegado, para que presenten sus alegatos previos al  concepto  de  la  Corte  (artículo 518 del estatuto procesal penal), una vez en  firme esta decisión.   

La  Secretaría  de  la  Sala  librará  las  comunicaciones correspondientes.   

Notifíquese y cúmplase.  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Excusa justificada  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                               ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                            MARINA  PULIDO  DE  BARÓN              

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES               YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                 

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                  JAVIER           ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1Concepto del 28 de julio del 2004, rad. 21.887.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *