25616(06-07-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25616  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta número 63  

Bogotá,  D.C.,  seis  de  julio  de  dos mil  seis.   

          Decide  la  Corte  lo pertinente con relación a la admisión de la  demanda   de   casación   interpuesta   por   el   defensor   de   Héctor  Javier  Alvarez  en contra de la  sentencia   proferida   por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cundinamarca  el  24  de  noviembre  de  2005, mediante la cual confirmó la del  Juzgado  primero  penal  del circuito de Facatativá, que lo condenó como autor  del delito de homicidio simple.   

HECHOS  

          Así    fueron    narrados    los    hechos    juzgados    en   las  instancias:   

          “El   joven  soldado  Jorge  Armando  Acosta  Guevara  fue  herido  mortalmente  con proyectil de arma de fuego por Héctor  Javier  Alvarez, quien ostentaba el grado de sargento,  el  día  2 de abril de 2004, siendo aproximadamente las 2:40 d ella mañana, en  la  población  de  Facatativá,  después  de  que  abandonaran,  junto con los  soldados  Manuel  Guerra  González y Joaquín Borja Carmona, un establecimiento  público  en el que se encontraban ingiriendo licor. La causa de la agresión no  fue  otra  diversa  al  reclamo verbal que le hiciera el hoy occiso al sargento,  derivado  del  golpe  que  el  último le propinó al primero en la cara, cuando  éste  se  encontraba  realizando  una  necesidad fisiológica contra una pared,  hecho  que  conllevó  a  que  el  soldado  le  recordara   –  al  sargento  – que él ya no tenía esa  calidad,  pues  se  encontraba  próximo  a abandonar la institución castrense.   

          “Iniciada   la  marcha,  y  encontrándose  Jorge  Armando  Acosta  doblando  la  equina  para tomar la calle quinta toda vez que transitaban por la  carrera  primera,  Héctor Javier Alvarez, en estado de embriaguez, esgrimió el  arma  de  fuego  que portaba y disparó en contra de la humanidad del primero de  los  nombrados,  siendo  éste alcanzado por un proyectil que hizo blanco en uno  de  sus  glúteos,  ocasionando  serias  lesiones  a  vasos  sanguíneos de alta  importancia,  tales  como  la  ilíaca interna y externa, lo que desencadenó un  choque  hipovolémico  y  de contera su muerte, pese a la asistencia médica que  recibió  como  consecuencia del auxilio que le prestó el soldado Manuel Guerra  González.   

          “Héctor  Javier  Alvarez  abandonó  el  lugar en compañía de Joaquín Borja Carmona, siendo  capturado  momentos  después  portando  una  arma  de fuego, a la que le hacía  falta  un  proyectil; finalmente se logró demostrar que el proyectil hallado en  el   cuerpo   del   occiso   fue   disparado   con   el  arma  que  Héctor     Javier    Alvarez    llevaba  consigo.”   

         

ACTUACION PROCESAL  

El 2 de abril de 2004, la Unidad de reacción  inmediata  de la Fiscalía General de la Nación con sede en Madrid (Cundinamarca),   abrió  investigación  penal,  e  inmediatamente  ordenó  vincular mediante indagatoria a Héctor   Javier   Alvarez  (fs., 9).   

Luego  de  escucharlo  en  diligencia  de  descargos  (fs.,  32),  la  Fiscalía  delegada  ante  los  Juzgados  penales  del  circuito de Facatativá,  mediante  providencia del 7 de abril siguiente le impuso medida de aseguramiento  como  autor  del  delito  de  homicidio  simple  (fs.,  41).   

El  16 de junio de 2004 la Fiscalía quinta  seccional    cerró    la    investigación    (fs.,  131),  cuya  decisión  quedó en firme el 8 de julio  del  mismo  año,  fecha  en  la  cual  se  resolvió  el recurso de reposición  interpuesto por la defensa(fs.,151).   

El 12 de agosto de 2004, la Fiscalía sexta  seccional  acusó  al sindicado por la comisión del delito de homicidio simple,  descrito  en el Libro 2º, título I, capítulo segundo del código (fs.,   163),  mediante  decisión  que  quedó  en  firme  al ser confirmada el 12 de octubre siguiente por la Fiscalía  delegada    ante    el    tribunal   Superior   de   Cundinamarca   (fs.,   2   cuaderno   segunda   instancia   fiscalía).   

El  Juzgado  primero  penal del circuito de  Facatativá   avocó  el  conocimiento,  realizó  las  audiencias  preparatoria  (fs.,  26 cuaderno juzgado)  y  pública  (fs.,  147), y  finalmente,  mediante  sentencia del 12 de abril de 2005, condenó a   Héctor   Javier  Alvarez  a  la  pena  principal  de  14  años de  prisión  por  la  comisión  de  los  delitos de homicidio simple, por el mismo  tiempo   a  la  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,   así   como   al   pago   de   perjuicios  (fs.,   303).   

          El  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca, al resolver el recurso de  casación  interpuesto  por  la  defensa,  el  24 de noviembre de 2005 del mismo  año,   confirmó  la  decisión  (fs.,  11  cuaderno  tribunal).   

DEMANDA     DE  CASACION   

          Con  fundamento  en  el  cuerpo  segundo  de  la  causal primera de  casación,  el  demandante  formula un solo cargo contra la sentencia de segunda  instancia.   

          Aduce  en  ese  sentido,  que  el  Tribunal incurrió en errores de  hecho  y  de  derecho  al  apreciar distintos medios de prueba que lo llevaron a  aplicar  indebidamente los artículos 103 del código penal y 232 del código de  procedimiento  penal,  y  a  dejar de aplicar los artículos 29, 121 y 250 de la  Constitución Política.   

          En  seguida,  con  base  en  esa  premisa,  señala que el Tribunal  ignoró  las reglas de la sana crítica al estudiar las pruebas relacionadas con  la  identificación  del  autor  del  hecho  punible,  pues  el  tribunal, luego  de   

          “apreciar  las  pruebas  arrimadas  en  conjunto  de  acuerdo a su  criterio  de  la  sana  crítica,  pero  dejando  de lado la comparación de los  testificaciones  con  los  documentos,  los  documentos  con  los  resultados de  dictámenes  emitidos  por  medicina  legal  a  fin de comprobar si todo aquello  formaba  un todo unitario y coherente; inclusive toma su haber y en contra de mi  defendido  los  elementos  probatorios  que  derivan  de  la impresión personal  causada  por  las partes, lo cual, a su vez, pudo tener alguna justificación al  ser  proferida  a  la  luz  preponderante  del  rezagado  y hoy superado sistema  inquisitivo,  cuyos  lineamientos  son  incompatibles y van en contravía de los  artículos  29,  121,  230  y 250 de la Constitución Nacional e incluso podría  pensarse    del    artículo   248   –  congruencia –  de  la  ley  906  de 2004, bajo cuya égida se implantó el imperante sistema de  juzgamiento penal eminentemente de corte acusatorio.”   

          En  suma,  dice, no se estableció debidamente quien fue la persona  que   ejecutó  el  comportamiento,  si  fue  su  defendido  u  otro,  estimando  suficiente  con  ese fin la declaración del solado Joaquín Borja Carmona, pero  sin  tener  en  cuenta  el cuidado que se debía tener con la cadena de custodia  del  arma  incautada,  ni  los  exámenes  forenses que hablan de la incapacidad  síquica de su defendido para ejecutar el hecho punible.   

          En  fin, “para infortunio de la justicia  y  de  mi  cliente  al  no  investigarse  y probarse adecuadamente los hechos la  culpabilidad recayó necesariamente en cabeza de mi poderdante.”   

          En   seguida,   luego   de   transcribir   apartes  de  autorizados  tratadistas  sobre  el concepto de justicia y de resaltar como la legitimidad de  las  decisiones depende de la fidelidad a los principios y valores fundantes del  Estado,  señala  que  una  visión  garantista del proceso penal no entiende la  sentencia  por  fuera de una acusación concreta, de manera que la trascendencia  del  error surge de la infracción al principio de congruencia, consagrado en el  artículo  448  de  la  ley  906  de  2004  y cuya aplicación por favorabilidad  desnuda la ilegalidad de la decisión que demanda.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          La demanda se inadmitirá por las siguientes razones:   

Primero: El recurso  extraordinario   de  casación,  como  medio  de  impugnación  indisolublemente  vinculado  a los fines que persigue, procede, entre otras opciones, cuando en la  sentencia  de  segundo grado se incurre en violación directa o indirecta de una  norma     de     derecho     sustancial     (causal  primera), vista siempre de cara a las finalidades que  a la casación le son inherentes.   

Segundo: Desde esa  perspectiva,  mas  como  un  medio  para cumplir las finalidades del recurso que  como  un  fin  en sí mismo, el artículo 212 del código de procedimiento penal  le  exige  del  recurrente el deber de denunciar la inconstitucionalidad e   ilegalidad  de la decisión mediante la presentación clara, precisa y coherente  de  los  cargos,  de acuerdo con la causal seleccionada, de modo tal que sean en  sí   mismo   autosuficientes,  como  medio  para  garantizar  el  principio  de  limitación a la hora de resolver el recuso.   

         

          Por  eso,  frente  a  la causal primera se ha dicho, tratándose de  errores  de  derecho,  cuyo  origen  radica  en falsos juicios de legalidad o de  convicción,   que   como  tales  deben  proponerse  de  acuerdo  a  modelos  de  argumentación  que  correspondan  al  sentido  del  yerro  denunciado.  O si de  errores  de  hecho  se  trata,  respetando que ellos surgen de falsos juicios de  existencia,  identidad  o  raciocinio,  cuya  esencia  impone  ser  fiel  con su  carácter  objetivo contemplativo, en los dos primeros casos, o con su necesaria  vinculación argumentativa en el último de los eventos.   

          No  obstante,  el  discurso  del  demandante es totalmente etéreo,  impreciso  como  el que más, confuso y difuso, pues su argumentación, luego de  anunciar  la  causal  y  el  sentido  del  cargo,  se desprende totalmente de la  premisa  de  la  cual parte, para exponer una serie de comentarios que no tienen  ninguna vinculación con la censura propuesta.   

          La  lectura  de la demanda refleja las múltiples inconsistencias y  una  variada temática, como que critica en términos genéricos la apreciación  de  los  medios de prueba, sin ninguna conexión entre si, para luego abordar un  discurso  que pretende indicar la infracción al debido proceso y en concreto al  principio  de  congruencia,  pero  sin  la necesaria demostración que impone el  recurso  extraordinario  y  que en el caso ninguna relación tiene con la causal  aducida.   

          Se  destacan  por lo mismo, opiniones generales acerca de la manera  como  se  evaluó  la  ley  y  la prueba, sin consideración alguna por las más  mínima  técnica que el recurso exige, y que en el caso del error de raciocinio  que  medianamente  se alcanza a percibir, requería del casacionista un esfuerzo  adicional  para  demostrar  cuáles fueron las reglas de la sana crítica que se  infringieron en la decisión ameritada.   

          En  fin,  olvida el casacionista que las exigencias del recurso son  insoslayables  y  que  la  casación amerita un discurso serio, coherente, afín  con  la  causal  seleccionada y que no basta un discurso deshilvanado que por lo  confuso le impide a la Corte atender su estudio.   

          Tercero:  La demanda, como queda visto de  los  apartes  que  se  ha  seleccionado,  no  es clara ni coherente a la hora de  formular  los  cargos,  hasta  el  punto  que de admitirla la Corte tendría que  rehacerla,  lo  cual  solo  sería  posible  pasando  por  alto  el principio de  limitación y sustituyendo al actor en sus propósitos.   

          Por  esa  razones,  que  dicen relación con la forma de la demanda  (artículos   207,   212   y   213   del  código  de  procedimiento  penal), y además porque no se observan  violaciones  a  las  garantías  fundamentales que la Corte esté en el deber de  remediar, se inadmitirá.   

          En  consecuencia,  La  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación  penal,   

RESUELVE  

          Inadmitir   la   demanda   de  casación  presentada  a  nombre  de  Héctor   Javier  Alvarez.   

          Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

MAURO            SOLARTE  PORTILLA                    SIGIFREDO  ESPINOSA  PEREZ            

Permiso  

ALFREDO            GOMEZ  QUINTERO                   ALVARO                                  O                                  PEREZ  PINZON                

Permiso  

MARINA         PULIDO        DE  BARON             JORGE  QUINTERO  MILANES              

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS               JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

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