25565(07-09-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  25565   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 093.  

Bogotá D.C., septiembre siete (7) de dos mil  seis (2006).   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala  el  recurso de casación  interpuesto  por el defensor del procesado EDWIN JAVIER  SALAMANCA  RESTREPO,  contra  la  sentencia de segunda  instancia  proferida por el Tribunal Superior de Pereira el 31 de enero del año  que  transcurre,  confirmatoria  de  la dictada por el Juzgado Tercero Penal del  Circuito  de  la  misma  ciudad  el  29  de noviembre de 2005, por cuyo medio lo  condenó  como autor penalmente responsable del concurso de delitos de homicidio  agravado,  tentativa  de  homicidio  y porte ilegal de armas de fuego de defensa  personal.   

A  través  del mismo fallo y por los mismos  delitos,    también   fue   condenado   Jhonatan  Alexander   Jaramillo  Posada,  quien  no  acudió  al  recurso de casación.   

HECHOS Y ACTUACION PROCESAL  

Aproximadamente  a las 9:00 p.m. del día 22  de  enero  de  la anualidad anterior, en el sector de Villa Santana de la ciudad  de  Pereira,  en  momentos  en  que  se  encontraban  departiendo  en plena vía  pública   los   hermanos  Gladys  Elena  y      José      Jesús      Carvajal  García  con  Derly  Yurani  Grajales  Holguín  y Jhonatan  Enrique  Torres  Correa  -este  último de 16 años de  edad  para  ese  entonces y de quien se dice sufría trastornos mentales- fueron  agredidos  por tres sujetos que portaban armas de fuego, resultando José  Jesús  y  Jhonatan lesionados a consecuencia de los disparos que  contra   ellos  se  realizaron,  habiendo  fallecido  únicamente  el  menor  de  edad.   

De  acuerdo  con  el  señalamiento  de  los  ofendidos,   el  ataque  fue  llevado  a  cabo  por  lo  sujetos  apodados  como  “Ratón”,  “Nelson”  y  “Gasparín”,  quienes  responden  a  los  nombres  de  EDWIN JAVIER SALAMANCA  RESTREPO,    Jhonatan  Alexander  Jaramillo Posada y John Jairo Muñoz Marín,  respectivamente,  el  último  de  los  cuales,  según  se  tuvo  conocimiento,  falleció  posteriormente  en  otros  hechos  violentos  ocurridos  en  la misma  ciudad.  Es de resaltar,  igualmente,  que  el  lesionado  José Jesús Carvajal  García  previo a estos sucesos se hallaba involucrado  en   el   homicidio   de   un   hermano  de  SALAMANCA  RESTREPO.   

      

Luego  de  efectuada  la  captura  de  los  indiciados     SALAMANCA    RESTREPO    y      Jaramillo     Posada,  durante  audiencia  que  tuvo  lugar  ante  el Juez Tercero Penal  Municipal  con funciones de control de garantías de Pereira, la Fiscalía   formuló  imputación en contra de los mencionados por la comisión del concurso  de   delitos   de   tentativa   homicidio   en   la   persona   de  José  Jesús  Carvajal  García, homicidio  agravado  (num.  7°  del artículo 104 de la Ley 599 de 2000) a título de dolo  eventual   en   el   menor   Jhonatan  Enrique  Torres  Correa   y  porte  ilegal  de  armas  de fuego de  defensa   personal,   cargos  que  no  fueron  aceptados  por  los  mencionados;  igualmente,  solicitó  imposición  de  medida  de  aseguramiento de detención  preventiva, a cuyo decreto accedió el Juez de Garantías.   

Posteriormente,   la  Fiscalía  presentó  escrito  de acusación contra los incriminados, motivo por el cual el Juzgado de  conocimiento,    Tercero  Penal  del  Circuito  de  Pereira,  realizó  las  respectivas    audiencias    de    acusación,   preparatoria   y   del   juicio  oral.   

El  mencionado  despacho  judicial profirió  fallo  de  primer grado el 29 de noviembre de la misma anualidad, por cuyo medio  condenó  a  los  procesados  a la pena principal de cuatrocientos catorce (414)  meses  de  prisión  y  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas por diez (10) años, como coautores penalmente  responsables  del  concurso  de  delitos  por  los cuales fueron acusados. En la  misma  decisión,  les  negó  el  subrogado  penal  de la condena de ejecución  condicional, así como la prisión domiciliaria.   

Contra la anterior sentencia, los defensores  de  los   procesados  interpusieron recurso de apelación que, resuelto por  el  Tribunal  Superior  de  Pereira  el  31 de enero de 2006, lo confirmó en su  integridad,  decisión que ahora es recurrida en casación exclusivamente por el  defensor      de     EDWIN     JAVIER     SALAMANCA  RESTREPO.    

La  impugnación extraordinaria se sustentó  mediante  demanda  oportunamente  allegada,  sobre  cuya admisibilidad formal se  pronunció  la Sala el pasado 8 de junio admitiendo únicamente el segundo cargo  allí propuesto.   

LA DEMANDA  

A  través del único reproche admitido por  la  Sala  en  la  decisión  referida,  propuesto bajo la égida de la causal de  casación  prevista  en  el numeral 1° del artículo 181 de la Ley 906 de 2004,  esto  es, por violación directa de la ley sustancial,  estima  el  censor  que  en  el  fallo  impugnado  se  incurrió en “APLICACIÓN    INDEBIDA    DEL   ARTÍCULO   104   NUMERAL   7°  DEL  CODIGO PENAL Y A LA VEZ FALTA DE APLICACIÓN DEL  ARTÍCULO 103 DE LA MISMA OBRA”.   

Lo anterior, debido a que se dio aplicación  incorrecta   a  la  circunstancia  de  agravación  específica  del  delito  de  homicidio  prevista  en la primera disposición aludida, que tiene relación con  haber  colocado  a  la  víctima  en situación de indefensión o inferioridad o  aprovecharse  de  esa  situación,  pues  a  partir  del  reconocimiento  en  la  sentencia  de  que  el  objetivo  de  la  agresión no fue el menor Jhonatan  Enrique  Torres  Correa, quien  murió  a  consecuencia  de  ella, sino  la persona que resultó lesionada,  esto  es, José de Jesús Carvajal García,  fruto  de  un  plan  criminal  previamente  concertado entre los  acusados,  e  inferir  que el primer resultado surge a título de dolo eventual,  es de imposible aplicación dicha circunstancia.   

En esas condiciones, prosigue el libelista,  es  diáfano  que  contrario  a  lo aceptado por el ad  quem  ni  se  colocó  al  menor  en  condiciones  de  inferioridad,  ni  hubo  aprovechamiento  de  esa  situación  por  parte de los  agresores,  pues ello “supondría reconocer al menor  víctima  como  objetivo  directo  de  la  agresión,  lo  cual está descartado  totalmente  por  el  fallador  en  la sentencia, y por el sentido lógico de los  acontecimientos”, ya que para ello sería necesario  que  dentro  del  proceso  estuviera  probada  la  cadena causal cumplida con el  único  objetivo  de agredir a Jhonatan Enrique Torres  Correa, aspecto que fue descartado en el fallo objeto  del recurso.   

En esa medida, si bien encuentra acertada la  condena  de  los  procesados  a  título de dolo eventual en cuanto al resultado  muerte,  igual  no  acontece  con  la actualización con efectos punitivos de la  causal  específica  prevista  en el numeral 7º del artículo 104 de la Ley 599  de 2000.   

Finaliza señalando que el anterior vicio es  trascendente   en  cuanto  acarreó  la  aplicación  indebida  de  la  referida  normatividad  y,  a  su  vez,  la  falta  de  aplicación  de la dispuesta en el  artículo        103        ibídem.   

Con  fundamento  en las anteriores razones,  solicita  se  case  la  sentencia  y,  en su lugar, se profiera la de reemplazo,  “redosificando  la  pena a partir de la aplicación  de    la    norma    correspondiente”.    

AUDIENCIA DE SUSTENTACIÓN  

1.       Intervención       del  casacionista:   

Se centró en dos puntuales aspectos: de una  parte,   a   señalar   que   a   favor   de   su   defendido   se  “redefina  la  adecuación punitiva” en  virtud  del cargo admitido “en el entendido de que si  su  objetivo  era  terminar con la vida de otra de las personas la situación de  indefensión  en  la  que  se  encontraba  la  víctima  Jhonatan Enrique Torres  Correa,     no    tendría    porque    haber    sido    imputada”.   

Y  de  otra,  a  sugerir que se considere la  posibilidad  de casar oficiosamente el fallo condenatorio y proferir en su lugar  absolución,  de  conformidad  con  las  atribuciones  legales  previstas en tal  sentido,  habida  cuenta  que la sentencia se sustenta exclusivamente en pruebas  de  referencia,  cuya  realización  tuvo  lugar  en  la  fase  preparatoria  de  instrucción   y   no  durante  el  juicio,  desconociéndose  que  “el  éxito  del  sistema  acusatorio  y  la  modificación que se  plantea  tiene  origen  entre  otras  cosas en la redefinición del principio de  permanencia  de  la prueba”.   

2. Intervención del Fiscal Delegado ante la  Corte:   

Comienza  por  indicar  que tras revisar los  registros  de  la  audiencia  del  juicio  oral  se encuentra que, efectivamente  “el  objetivo  de  la  agresión  no  fue  el  menor  Jhonatan    Enrique,   sino   José   Jesús   Carvajal   García”  por  lo que “no puede predicarse de los  condenados   EDWIN   JAVIER   SALAMANCA   RESTREPO   y  Jhonatan  Alexander  Jaramillo  Posada  que  se  hayan  aprovechado  del  estado  de  indefensión  o inferioridad o que quisieran sacar  provecho de ello”.   

Y  luego,  a  partir  de  tal constatación,  solicita  “se  atienda la petición planteada por el  casacionista  en  el sentido de proferir una sentencia de reemplazo en la que se  aplique  el  artículo  103  del  Código Penal y no el que viene por la segunda  instancia      104.7      de      la      misma      normatividad”.   

3.   Intervención  de  la Procuradora  Segunda Delegada para la Casación Penal:   

Se  ocupó  de dos aspectos en particular, a  los cuales se refirió separadamente, así:   

En primer lugar, destaca la Representante del  Ministerio  Público  que  al  demandante no le asiste interés para recurrir en  casación,   por  no  existir  identidad  temática entre los puntos que en  esta  sede  plantea, relativos a la actualización de la circunstancia agravante  cuestionada  y  los  que sustentaron la apelación que interpuso contra el fallo  de  primer grado, en donde “se centró en discutir la  prueba   del   juicio   oral  frente  a  la  autoría  del  procesado  SALAMANCA  RESTREPO” .   

Con  fundamento  en  lo expuesto, su primera  petición  está  orientada a que se desestime por falta de interés el cargo ya  admitido por la Sala.   

       

En  segundo  orden,  y ya con relación a la  censura  que  motivó  la  realización  de  la  audiencia  de sustentación, la  Procuradora  Delegada  encuentra  que  no debe prosperar y así lo solicita a la  Sala a partir de las siguientes consideraciones:   

Luego  de  destacar  algunos  pasajes de los  fallos  de  instancia,  de  acuerdo con los cuales era notorio el retardo mental  que  padecía el menor víctima de los hechos, situación que no era desconocida  para  los  agresores, pone de presente que ellos, a su modo de ver,  fueron  aceptados por el casacionista.   

Acto seguido, sostiene que es evidente que el  dolo  tiene  que  cubrir  las circunstancias del delito, lo cual se deriva de la  proscripción   de   toda   forma   de  responsabilidad  objetiva,  “sin  embargo,  tanto  el  tipo  básico como los subordinados, en  este  caso  el  homicidio  con  sus  agravantes  pueden ser susceptibles de dolo  eventual,  siempre  que  la  naturaleza  de  esta acción descrita en el tipo lo  permita o se concilie con ésta”.   

Por  ello, disiente de la tesis expuesta por  el  casacionista  en  el  sentido  de  que  sólo  es  deducible la agravante en  cuestión  para  los  casos  en  que se actúa con dolo directo, advirtiendo que  “esto  no  es así, por la naturaleza objetiva de la  agravante”,   pues  “su  desvalor   radica   en   la   conducta   y  no  en  el  resultado”,  de  modo  que  en  todos  los  casos  en  que la acción se agote  colocando  a  la  víctima  en  situación  de  indefensión o de inferioridad o  aprovechándose  de  esa  circunstancia, la agravante queda cubierta por el dolo  eventual,  pero  “para ello debe estar prevista como  acto  consciente  o  voluntario  del  sujeto activo”.   

Y agrega que el artículo 22 de la Ley 599 de  2000  zanjó  la  controversia doctrinaria que de tiempo atrás se presentaba al  inclinarse  por  la teoría de la voluntad frente a la de la simple probabilidad  “aunque  definiendo  en su propio texto que se asume  como  voluntario  el  acto no controlable del autor y, por lo tanto, aquél cuyo  resultado se deja librado al azar”.   

Luego,  al  referirse  al  asunto  objeto de  examen,  indica  que  los autores realizaron una acción dirigida a terminar con  la  vida  de  José Jesús Carvajal García,  pero  ella  también  era potencialmente idónea para producir el  mismo  u otro resultado respecto de personas diferentes que se encontraban en el  lugar  en  donde  ocurrieron  los hechos, “resultados  que dejaron librados al azar”.   

Y  complementa  el  argumento señalando que  “como la realización de esa acción a conciencia de  la  condición  de  inferioridad psíquica que disminuía la reacción defensiva  del  citado” fue “prevista  y  querida  por  los  autores  …  queda  cubierta  por  el  dolo de llevarla a  cabo”.   

Lo expuesto la llevó a concluir en que no se  configura   la  violación  directa  de  la  ley  sustancial  en  los  términos  propuestos  por  el  actor,  motivo  por  el cual solicita a la Sala no casar el  fallo impugnado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Cuestiones previas.   

          Durante   la   diligencia   de   sustentación   oral   del  recurso  extraordinario,  el  casacionista  y  la Procuradora Delegada, de acuerdo con el  orden  de  sus  respectivas  intervenciones, plantearon dos aspectos que para la  Sala  es  preciso definir previo a ocuparse de la temática central contenida en  la censura admitida.   

          Dichos  tópicos  son  los concernientes a la solicitud de casación  oficiosa  por  la  que  propugna  el  defensor  y  la  petición  elevada por la  colaboradora  del  Ministerio  Público  orientada  a  que se desestime el cargo  admitido  por  falta de interés para impugnar que predica del demandante, a los  cuales  la  Sala  se  referirá  en el mismo orden en que fueron introducidos al  debate casacional, así:   

          1.   Propuesta   de  casación  oficiosa:   

          La  casación  oficiosa del fallo de segundo grado fue propuesta por  el  casacionista,  aduciendo  como único sustento a una tal intervención de la  Sala  el hecho de que la declaración de responsabilidad se basó exclusivamente  en  pruebas  de  referencia,  cuya  realización, además, tuvo lugar durante la  fase  preparatoria  y  no durante el juicio oral lo cual, en su criterio, atenta  contra  el  principio  de  permanencia  de  la prueba inherente al sistema penal  acusatorio.   

         

          En  relación con esta particular solicitud,  lo primero que se  observa  es  que  ella corresponde al mismo planteamiento contenido en el primer  cargo  del  libelo  de casación que, como bien está recordarlo, fue inadmitido  por  la Sala mediante auto de fecha junio 8 del año que transcurre, decisión a  la  cual  se  arribó,  entre otras razones, porque el actor omitió referirse a  los  fundamentos  que  sobre  el  particular  consignó  el Tribunal en el fallo  impugnado  para  inaceptar  propuesta  fundada  en la misma razón, en tanto que  también  ese  argumento  fue presentado por la defensa cuando promovió recurso  de apelación contra el fallo adverso de primer grado.   

          Por  ello,  suficiente  resulta  ahora  precisar  que si en aquélla  oportunidad,  esto es, cuando la Sala estudió la demanda en orden de establecer  si  cumplía  con las exigencias previstas en el inciso 2º del artículo 184, o  si  aún  ante  falencias en su formulación y desarrollo se imponía superarlas  porque  se  advirtiera  fundadamente  que  se  precisaba  del fallo “para   cumplir   alguna   de   las  finalidades  del  recurso”,  no  se  encontró  razonable  franquear  el  acceso al  estudio  de  fondo de la pretensión casacional contenida en el cargo primero de  la  misma, no obstante que para ello la defensa había presentado argumentos que  no  pudieron  se  atendidas,  menos  ahora  resulta  procedente  acceder  a  una  petición  de  intervención  oficiosa que además de inmotivada, lo que en ella  subyace  es,  sin  lugar  a  dudas,  el  deseo  del demandante de insistir en su  propuesta  que  fue inadmitida con las razones que no discutió, habiendo podido  hacerlo,  a través del mecanismo de insistencia previsto por la ley para cuando  de inadmisión de la demanda de casación se trata.   

          Además,  es  de meridiana claridad que si en el momento del estudio  de  la  demanda la Sala hubiera advertido la necesidad de intervención oficiosa  en  cuanto  al  tema de la prueba de referencia, en orden a lograr alguno de los  fines  del  recurso de casación, a ello habría procedido superando, como ahora  lo permite la ley, las deficiencias del libelo.   

          En  ese  orden  de  ideas,  la  Sala no estima procedente abordar la  propuesta   de   casación   oficiosa   del   fallo  impugnado  incoada  por  el  casacionista.   

          2. Interés para recurrir:   

          Tampoco  la  Corte  accederá  a la petición de la colaboradora del  Ministerio  Público  encaminada  a que se desestime el único cargo admitido de  la  demanda, con fundamento en una posible falta de interés del demandante para  recurrir  en casación, por ausencia de identidad temática entre los puntos que  sustentaron  el  recurso de apelación y los que ahora motivan la censura contra  el fallo de segundo grado.     

         

          A  través  de  la decisión de fecha junio 8 del año en curso, por  cuyo  medio  se  admitió  el  segundo  cargo  de  la  demanda presentada por el  defensor     de    SALAMANCA    RESTREPO,  si  bien la Corte no se refirió en forma concreta al punto de la  falta  de  interés  para  recurrir  del casacionista que plantea la Procuradora  Delegada,  es  lo  cierto que ello quedó superado para poder acceder al estudio  de   fondo,   de   acuerdo  con  la  dimensión  que  ha  adquirido  el  recurso  extraordinario  de casación por razón de las regulaciones contenidas en la Ley  906  de  2006,  imponiéndose  como  conclusión que el legislador privilegia la  necesidad  de  intervención  para  lograr  alguna  de  las  finalidades de este  extraordinario  recurso  de casación, sobre las falencias o apego de la demanda  a las exigencias señaladas en su artículo 184, inciso 3º.   

          No  a  conclusión distinta puede llegarse del contenido material de  tal disposición que sobre el particular reza:   

“No   será   seleccionada,   por   auto  debidamente  motivado que admite recurso de insistencia presentado por alguno de  los  magistrados  de  la  Sala  o  por el Ministerio Público, la demanda que se  encuentre  en cualquiera de los siguientes supuestos: si el demandante carece de  interés,  prescinde  de  señalar  la  causal,  no  desarrolla  los  cargos  de  sustentación  o  cuando  de  su  contexto  se  advierta  fundadamente que no se  precisa    del   fallo   para   cumplir   algunas   de   las   finalidades   del  recurso.   

          Norma  que se complementa con lo dispuesto en el inciso siguiente, a  través de la siguiente preceptiva:   

“En principio, la Corte no podrá tener en  cuenta  causales  diferentes  de  las  alegadas  por el demandante. Sin   embargo,   atendiendo   a   los   fines  de  la  casación  ,  fundamentación  de  los  mismos,  posición del impugnante dentro del proceso e  índole     de     la     controversia     planteada,    deberá    superar  los defectos de la demanda para  decidir  de fondo” (Subrayas  y resaltado fuera del texto).   

          Fines  o finalidad del recurso de casación que de manera precisa se  encuentran  consignados  en  el artículo 180 de la referida Ley 906 de 2004, en  los siguientes términos:   

“Artículo  180.  Finalidad.  El  recurso  pretende  la  efectividad  del derecho material, el respeto de las garantías de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los  agravios inferidos a estos, y la  unificación de la jurisprudencia.   

         

          Con  sustento  en  la  anterior  marco  legal, en la providencia por  virtud  de  la  cual  se  admitió el segundo de los cargos formulados contra el  fallo  de  segundo  grado,  se  precisó  como razón para ello que “ante   una problemática como la que formula el casacionista  en  la  censura,  según  la  cual  es  inadmisible  dogmáticamente  deducir la  circunstancia  de  la  puesta  a  la  víctima  en condiciones de indefensión e  inferioridad  o  el  aprovechamiento de tal situación cuando la responsabilidad  por  el  delito  de homicidio se imputa a título de dolo eventual, indudablemente   se  evidencia  que  puede  estar  comprometida  la  efectividad   del  derecho  material  al  propiciarse  una  situación  que,  de  verificarse,  resultaría  notoriamente  injusta,  con  una  repercusión  en el  ámbito  de  la  punibilidad  significativa,  que  ameritaría  eventualmente la  casación  del  fallo  para  restaurar  el  presunto daño ocasionado al acusado  EDWIN     SALAMANCA     RESTREPO”    (subrayas fuera de texto).   

         

          De  ahí, entonces, que a pesar de asistirle razón a la Procuradora  Delegada  al  señalar  que  el demandante carecía de interés para formular la  segunda   censura  respecto  del  tema  propuesto,  esto  es,  en  punto  de  la  imputación  de la referida circunstancia de agravación del delito de homicidio  realizado   en   el  menor  Jhonatan  Enrique  Torres  Correa, en tanto que no fue  contemplado  para sustentar el recurso de apelación limitándose  en dicha  oportunidad  a  discutir  en  derredor  de  la  valoración  de  la  prueba  que  fundamentó  el juicio de responsabilidad en contra de su prohijado, con lo cual  desatendió  el  denominado  principio  de unidad temática, es lo cierto que la  Sala,  aún  cuando,  como  ya  se  dijo, no lo señaló expresamente en el auto  aludido  por medio del cual admitió el cargo, encontró procedente la necesidad  de  proferir  fallo de fondo en cuanto al aspecto propuesto en dicha censura con  el  objetivo  de  cumplir  una de las finalidades del  recurso  extraordinario  a las que hace alusión el inciso 3° del artículo 184  de   la   Ley   906   de   2004,   como   en   efecto   lo  es  la  efectividad  del  derecho material ante la  posibilidad  de  descartarse  jurídicamente  la  aplicación  de  la mencionada  circunstancia.    

         Por   lo   expuesto,   la   Sala   no  atenderá  la  solicitud  de  desestimación   del   cargo   con  fundamento  en  la  falta  de  interés  del  casacionista   que   postuló   la   Procuradora   Delegada  al  momento  de  su  intervención     en    la    audiencia    de    sustentación    del    recurso  extraordinario.           

         

         Cuestión de fondo:   

         La  discusión  que concita la atención de la Sala y que condujo a  admitir  el segundo cargo de la demanda presentada por el defensor del procesado  SALAMANCA   RESTREPO,  de  conformidad  con la delimitación temática señalada en el auto del pasado 8 de  junio,  se  concreta  a  establecer  si,  no  obstante  haberse  atribuido a los  coautores    del    delito    de    homicidio    en    el   menor   Jhonatan       Enrique       Torres       Correa       responsabilidad  a  título  de  dolo eventual, puede concurrir con  efectos  punitivos  la  circunstancia  de agravación prevista en el numeral 7°  del  artículo  104  de  la  Ley  599  de  2000,  por  haber  aprovechado de las  condiciones de inferioridad de la víctima.   

                  Clarificado  lo  anterior,  también  importa  advertir que, para dar respuesta al debate que  suscita  el  mismo  sujeto  procesal, es necesario partir del presupuesto de que  dicha  circunstancia de agravación se dedujo exclusivamente frente al resultado  referido,  esto  es,  en  relación  con  el  homicidio  en la persona del menor  Torres  Correa  y  no  con  respecto   al   homicidio   en   la   modalidad   de   tentativa   que   afectó  a    José   Jesús  Carvajal    García,   como   así   se   contempló  inicialmente   desde  la  misma  formulación  de  la  imputación,  luego  en el escrito de acusación y, finalmente, en los fallos de  instancia.   

         Ello,     en    cuanto    su  aplicación  devino  específicamente del aprovechamiento de la  situación  de inferioridad en que se encontraba el menor víctima del homicidio  a  consecuencia  de  la  disfunción  mental  que  padecía  y  que,  según los  funcionarios,  no  era  desconocida  para los procesados, por ser residentes del  mismo  sector  de  ocurrencia de los acontecimientos en donde tal situación era  de  dominio  público  deficiencia que, a la postre, le impidió evitar el aleve  ataque  dirigido  contra  otra persona y que terminara con su vida.  Razón  por  la cual, dicha circunstancia específica de agravación no se hubiera hecho  extensiva,  como  ya  se  señaló,  al  delito  de  homicidio tentado contra la  humanidad     de    Carvajal    García.   

         Sobre  ese  particular,  de manera puntual y precisa se señaló en  la sentencia de primer grado, lo siguiente:   

“Dígase  también en este acápite y con  relación  a la agravante deducida, que si bien no se obtuvo el testimonio de la  sicóloga  de  Cindes,  Dra.  Marcela del Pilar Rodríguez, la historia clínica  del  niño  fallecido  y  las  manifestaciones de todos los intervinientes en la  audiencia,  los  progenitores  del  menor, los testigos y aún la víctima José  Jesús  Carvajal  García,  dejaron saber su condición de retardo mental;   igualmente  está  acreditado que el occiso era residente del sector desde años  atrás,  donde  era ampliamente conocido, es decir, era notoria su condición de  retardo,  lo que se traduce en su incapacidad para repeler el ataque o ponerse a  salvo,  lo que le impidió en esa noche, asumir la misma reacción de las demás  personas  que  en  esa  esquina  se  encontraban  y  emprender  la  huída, y al  confundir  en  su  mente  los  disparos  con  la  pólvora propia de las recién  pasadas  festividades  decembrinas y sin dimensionar el peligro que sobre él se  cernía,  condición  conocida  por los agresores a quienes esta presencia en el  sitio,  no  tuvo la virtualidad de detenerlos, descripción que estructura dicha  agravación      y      la      sustenta      con      rotundidad”.               

         Importante  también  se  ofrece  señalar  que,  de acuerdo con lo  consignado  en  los  fallos de instancia, el homicidio  del  menor Torres Correa se  imputó   a   título  de  dolo  eventual,  bajo  la  consideración  según  la  cual  los coautores de los  hechos  objeto  de  investigación,   mediante  el  uso  de  armas de fuego  tuvieron   como  objetivo  eliminar  a  José  Jesús  Carvajal,   con   quien  SALAMANCA  RESTREPO  tenía  desavenencias por estar  involucrado  en la muerte de un hermano suyo, motivo por el cual el homicidio en  la  modalidad  de  tentativa  del  que  aquél  resultó víctima se atribuyó a  título  de  dolo directo.  Y  también  se  tuvo en cuenta que, no obstante ser el objetivo de su agresión  el  señor  Carvajal,  al  disparar  en  forma indiscriminada hacia la vía pública en donde se encontraba  un  número  plural  de personas, los procesados asumieron el riesgo de producir  otros  resultados  concomitantes  con  esa intención que, por lo mismo, les son  igualmente  imputables,  como aquí ocurrió con el deceso del menor cuya muerte  se  produjo  a raíz de tales disparos, resultado que fue dejado al azar por los  aquí procesados.   

        Ahora  bien,  la Sala en el objetivo de determinar si es viable la  imputación  de  la  circunstancia  de agravación prevista en el artículo 104,  numeral  7°  de la Ley 599 de 2000 frente a la responsabilidad de los coautores  por  el  delito  de  homicidio  realizado  en  la persona del menor Jhonatan   Enrique   Torres   Correa,  debe   precisar  que  no  comparte  los  argumentos  expuestos  por  el  sentenciador  de  primer  grado respecto de los cuales, bien  está  aclarar, el Tribunal no hizo pronunciamiento alguno por cuanto el tema no  fue  planteado  en  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por el defensor de  SALAMANCA RESTREPO, en el  sentido  de  que  la  condición  de  retardo  mental del menor era notoria y de  público  conocimiento  en el sector en donde residían tanto las víctimas como  los  agresores  y  que,  por lo tanto, les resulta imputable a estos últimos la  circunstancia   agravante  referida  al  aprovechamiento  de  la  situación  de  inferioridad derivada de tal situación personal.   

        En  primer  lugar,  porque  ese  estado de la víctima ni siquiera  aparece   científicamente   probado   en   el  proceso,  contándose  sobre  el  particular,      como      incluso     lo     reconoció     el     a-quo,   únicamente   con   algunos  testimonios en tal sentido.   

        En  segundo orden, en tanto que no se puede afirmar con la certeza  que   se  exige  para  condenar  que  la  circunstancia  intensificadora  de  la  punibilidad   prevista  para  homicidio  del  que  resultó  víctima  el  menor  Jhonatan   Enrique   Torres   Correa   era  conocida por los sujetos activos de la conducta, para lo cual  no   es   suficiente   con  pregonar  una  supuesta  notoriedad  de  ese  estado, término que se torna absolutamente relativo.    

En  tercer  lugar,  porque es diáfano que a  diferencia   del   resultado   muerte,   la  circunstancia  relativa  al estado de inferioridad del occiso no  fue  prevista  como  probable  por  los  procesados,  ni su producción se dejó  librada   al   azar,   en   tanto  que  la  presencia  de  la  misma,  atribuida  exclusivamente  por  razón  del  trastorno  mental  padecido  por  la víctima,  irrumpe   como  una  situación  fortuita  pues,  como  se  reconoció  por  los  falladores,  el  objetivo  específico  de  los  coautores  era segar la vida de  José     Jesús    Carvajal    García,  de  modo  que la supuesta condición de inferioridad del menor no  tuvo  ningún  nexo  de  relación  causal  con  la  conducta desplegada por los  coautores.   Su  imputación,  en  tales  términos,  resulta  lesiva de la  proscripción  de  toda  forma de responsabilidad objetiva, principio consagrado  en el artículo 12 de la Ley 599 de 2000.   

Y,  por  último, toda vez que tampoco está  demostrado  que efectivamente los coautores hayan encausado su comportamiento al  aprovechamiento  de  una tal condición de inferioridad en la forma dispuesta en  las  instancias, como así lo exige expresamente el precepto legal que regula la  circunstancia  de  agravación,  por lo que su atribución vulnera igualmente el  principio de legalidad.   

        Si  lo anterior es así, como en efecto lo es, la conclusión a la  que  sin  dificultad  se  llega  es  la  de  que se debe proceder a la casación  parcial  del fallo como lo solicita el demandante, con fundamento en las razones  expuestas  que  impiden  actualizar  la circunstancia específica de agravación  con  sus  efectos  nocivos  en  la  puniblidad  en  relación  con  el delito de  homicidio  en  el  menor  Torres Correa, deducida  por  razón de su estado mental, todo lo cual deviene en  la   prosperidad   del  cargo  para  introducir  las  modificaciones  a  que  su  marginación  da  lugar,  sin  que  se  imponga  incursionar  en  temas como los  propuestos  por  la  Procuradora  Delegada durante la audiencia de sustentación  del recurso de casación .   

        Para  establecer,  entonces,   la necesaria incidencia que la  marginación  de  la  referida  circunstancia específica de incremento punitivo  debe  tener  en  la  pena  a  purgar  por  los  procesados,  la Sala, como es de  elemental  rigor  jurídico,  tendrá  en  cuenta  los factores de dosificación  ponderados  en  el fallo de primer grado, habida cuenta que sobre ese particular  aspecto    ninguna   modificación   efectuó   el   Tribunal.      

        Lo  anterior, porque si bien en casación sólo acudió la defensa  del  procesado EDWIN SALAMANCA RESTREPO, los  efectos  de  la  casación  parcial del fallo aquí decretada  deben  hacerse  extensivos  en  favor  del  procesado no recurrente Jhonatan  Alexander  Jaramillo  Posada,  de  conformidad con la previsión contenida en el artículo 187 de la Ley 906 de  2004.   

        Dosificación punitiva:    

         

        De  acuerdo  con  el  a-quo, a efectos  de  imponer  la  sanción  a  los  procesados  EDWIN  SALAMANCA      RESTREPO      y      Jhonatan  Alexander  Jaramillo  Posada,  se  partió  de  la  pena  más  grave prevista para los delitos imputados en su  contra,  esto  es,  homicidio  agravado, homicidio en grado de tentativa y porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de defensa personal.  Por ello, partió de la  pena  señalada  para  la primera conducta punible, la cual fluctúa entre 400 y  720  meses  de  prisión,  incrementando  su  mínimo  en una tercera parte y el  máximo  en  la mitad, con sujeción a lo dispuesto en el artículo 14 de la Ley  890 de 2004.   

         

         

        Dicho  marco  punitivo  lo  dividió en los respectivos cuartos de  movilidad,  en  atención  a  lo  dispuesto  en el artículo 61 de la Ley 599 de  2000,  ubicándose  en el primero de ellos, comprendido entre 400 y 480 meses de  prisión,  en cuanto “se sabe que no concurren a la  conducta     punible    circunstancias    de    mayor    y    sí    de    menor  puniblidad”   y   de  ahí  partió  del  mínimo  previsto,  el  cual,  a  su  vez,  incrementó  en 14 meses más, por virtud del  concurso  con las dos conductas punibles concurrentes (homicidio tentado y porte  ilegal  de  armas de fuego de defensa personal), para obtener un total de pena a  imponer  de  cuatrocientos  catorce  (414)  meses  de prisión. Ya se dijo, pero  ahora  es  bueno  recordarlo, que el Tribunal en el fallo impugnado no modificó  ni el procedimiento de dosimetría ni su resultado.   

          Pues   bien,  respetando  la  pautas  anteriores  se tiene que la conducta más grave continua siendo la de homicidio,  sólo  que  de acuerdo con lo expuesto en precedencia se prescindirá de aplicar  la  circunstancia  de  agravación específica contemplada en el numeral 7° del  artículo  104  de  la  Ley 599 de 2000, situación que afecta necesariamente el  marco    punitivo,    según   lo   señala   el   artículo   60   ibídem,  quedando  el mismo según lo  dispone  el  artículo  103  de  la  misma normatividad comprendido entre ciento  cincuenta  y seis (156) y trescientos (300) meses de prisión, cuya pena mínima  se  incrementa  en una tercera parte y el máximo en la mitad, en atención a lo  previsto  en  el  artículo  14  de  la  Ley 890 de 2004, para obtener un margen  punitivo  de  doscientos  ocho  (208)  a  cuatrocientos cincuenta (450) meses de  prisión.   

         

        La  pena,  tal como lo efectuó el sentenciador, se ubicará en el  primer  cuarto  de movilidad que oscila entre doscientos ocho (208) y doscientos  sesenta  y  ocho  (268)  meses  y  quince  (15)  días  de prisión, en tanto no  concurren   circunstancias   genéricas   de   intensificación  punitiva,  sino  exclusivamente de menor punibilidad.   

        Dentro  de este rango punitivo, también siguiendo los parámetros  consignados  por el sentenciador de primera instancia, se tomará el mínimo, es  decir  doscientos  ocho (208) meses, el cual se incrementa en los mismos catorce  (14)  meses  por razón del concurso heterogéneo de conductas punibles, para un  total  de  pena  a  imponer  a los incriminados EDWIN  SALAMANCA      RESTREPO      y      Jhonatan  Alexander Jaramillo Posada de  doscientos            veintidós            (222)            meses            de  prisión.         

        Resta  señalar  que, por razón de la casación parcial del fallo  impugnado,  las  restantes  determinaciones  adoptadas  a  través  del mismo no  resultan  afectas  en  modo  alguno  o,  lo  que es lo mismo, mantienen su plena  vigencia,   como   así   se   precisará   en   la  parte  resolutiva  de  esta  decisión.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

1.                  CASAR    parcialmente  el  fallo de segundo grado, para marginar del delito  de  homicidio  en  Jhonatan  Enrique  Torres  Correa  la   causal  específica  de  agravación  punitiva  prevista  en  el  numeral  7º  del  artículo104  de  la  Ley 599 de 2000 y, en  consecuencia,  reducir  la  pena principal de prisión impuesta a los procesados  EDWIN   JAVIER   SALAMANCA   RESTREPO  y    Jhonatan   Alexander   Jaramillo  Posada   a   doscientos  veintidós   (222)  meses,  de  conformidad  con  la  argumentación precedente.   

2.           PRECISAR que los  restantes    ordenamientos    de    la    sentencia   impugnada   se   mantienen  incólumes.   

Contra esta providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

MAURO   SOLARTE  PORTILLA   

Cita medica  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                               ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

Permiso  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN                           MARINA  PULIDO  DE BARÓN            

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANES                                      YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS            

Comisión de servicio  

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                  JAVIER           ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

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