25342(01-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25342  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  009   

Bogotá, D. C., primero (1) de febrero de dos  mil siete (2007).   

V    I   S   T   O  S   

Resuelve la Corte las solicitudes de pruebas  elevadas  en  el  trámite de extradición del ciudadano colombiano VÍCTOR DANIEL SALAMANCA.   

A  N  T  E C E D E N T E  S   

1.   El   Gobierno  de los Estados  Unidos  de  América, mediante Nota Verbal  número 0730 del 24 de marzo de  2006,  a  través  de  su  Embajada  en  Colombia, solicitó formalmente la  extradición  del  ciudadano  colombiano Víctor Daniel  Salamanca.   

2.     Mediante    oficio   número  OFI06-7386-DIJ-0100  del  30  de  marzo de 2006, el Ministerio del Interior y de  Justicia,   luego   de  considerar  perfeccionado  el  expediente,  remitió  la  documentación   relacionada   con  la  solicitud  de  extradición  presentada,  demandando de la Sala el respectivo concepto.   

3.  La normatividad que rige al presente  trámite  es  la  contemplada  en  el  Capítulo II, Libro V del Código de  Procedimiento  Penal,  en  la   medida que no existe en el momento convenio  aplicable  que  regule  el   asunto,  como así lo conceptuó el Jefe de la  Oficina  de  Asesoría Jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores, según  oficio   número   OAJ.E.   0512   del  27  de  marzo  de  2006,  quien  además  certificó    que    la  documentación  del  expediente  procedente de la Embajada de los Estados Unidos  de    América,    fue    presentada   “debidamente  autenticada”.   

SOLICITUD  DEL   DEFENSOR   

Corrido el traslado de que trata el artículo  500  del  Código de Procedimiento Penal, el defensor de oficio del requerido en  extradición,  en  escrito  presentado  dentro  del  término legal, solicita la  práctica de las siguientes pruebas:   

1.   Que se identifique e individualice  plenamente    a    su    representado,   toda   vez   que   el   “requerido  figura  igualmente  como  si  se  tratara de Gustavo Ruiz  Quijano  lo  cual  pone  en  duda que el por extraditar en el evento de que ello  proceda, sea él y no otra persona”.   

2.  Que se oficie a la Fiscalía General  de  la  Nación con el fin de que certifique si en contra del requerido cursa en  la  actualidad  investigación  penal, precisándose el delito, la autoridad que  conoce,  la fecha de su iniciación y “otros aspectos  que deban interesar”.   

3.   Que se allegue al diligenciamiento  “copia  del  compromiso  adquirido  por  parte  del  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  con  el  Gobierno  Nacional, de respetar los  condicionamientos,  especialmente  en  cuanto  se relaciona a que no podrán ser  investigados,  ni  condenados  por  delitos  diferentes  a  los  que  motivan la  solicitud   de  extradición,  y  mucho  menos  que  se  hubieren  cometido  con  anterioridad  al  16 de diciembre de 1997, de conformidad con lo dispuesto en el  artículo 508 del C. de P. P.”.   

Añade  que  lo  anterior  con  el  fin  de  garantizar,  así sea de manera mínima, el derecho que le asiste a su defendido  al ejercicio de la defensa material.   

SOLICITUD     DEL     REQUERIDO     EN  EXTRADICIÓN   

En  escrito  allegado  por  solicitado  en  extradición,   ciudadano  Colombiano  Víctor  Daniel  Salamanca,  afirma  que la Corte no puede aceptar, sin  respaldo  en  la  realidad  fáctica,  que la Fiscalía de los Estados Unidos le  impute    caprichosamente    conductas    tales    como    que   “elaboré   pasaportes   para   agrupaciones  terroristas”.   

Dice   que   acepta   la   “autoría  de  los  pasaportes  pero rechazo de plano que los hubiera  elaborado  para  destinatarios que se proponían consumar actos terroristas, eso  no     me     lo     dijeron     ellos    ni    lo    advertí    yo”.   

Afirma que los investigadores Fabián Enciso,  Giovanni  Gutiérrez  y Nubia Rodríguez no merecen ninguna credibilidad, motivo  por  el  cual  rechaza  tanto  el  informe  que ellos rindieron como las pruebas  allegadas  en  su  contra,  las  que  se  obtuvieron  con  violación del debido  proceso.   

Arguye    que    es    “posible  que  sea  proclive  al  delito  de  falsedad  en  documento  público,  pero  de  esta  confesión  no puede inferirse la ejecución de actos  terroristas”,    pues    nunca    “he  consumado  actividades  terroristas”,  razón  por la cual “solicito que se me pruebe que he  tenido nexos con grupos terroristas”.   

Considera que la imputación que la Fiscalía  de  los  Estados Unidos le hace en el sentido de pertenecer a grupos terroristas  es     “un    ridículo    subliminal”,  además  de  que no entiende cómo dicha Fiscalía se inventó  que  lavó activos por la suma de 30.000 dólares, dinero que nunca ha ingresado  a su patrimonio.   

Finaliza reiterando su inocencia frente a los  cargos  que  sustentan  la  solicitud  de  extradición  en  su  contra  y, para  demostrarlo, depreca la práctica de las siguientes pruebas:   

1.  Que  se  alleguen  a  este  trámite las  filmaciones  o  las  interceptaciones   telefónicas  que  han servido para  afirmar que pertenece a un grupo terroristas.   

2.   Que  se  incorporen las decisiones  judiciales  que autorizaron la intervención de funcionarios del D.A.S. para que  adelantaran esta indagación, y   

3.    Que   se  traiga  copia  de  la  providencia  dictada  por  la  Fiscalía Cuarenta y Ocho Seccional, despacho que  adelanta en Colombia el proceso penal en su contra.   .   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

Sobre  la  petición  de  pruebas       de       la      defensa.   

Teniendo en cuenta que el  concepto  de  la  Sala  acerca  de  la  viabilidad  o  no de la extradición, se  fundamenta  en  la  demostración  plena  de  la identidad del solicitado, en la  validez  formal  de  la  documentación  presentada, en el principio de la doble  incriminación,  en la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero  y,  cuando  fuere  el caso, en el cumplimiento de los tratados públicos, según  así  lo  dispone el artículo 502 del Código de Procedimiento Penal, necesario  es  entonces  que  las  pruebas solicitadas tengan estricta relación con dichos  aspectos y que así lo sustente el peticionario.   

Por  consiguiente,  lo  concerniente  a  la  aducción  y  práctica  de  pruebas  se  rige  por  las  reglas  generales  que  establecen  la  admisibilidad  por  razón  de su conducencia, como se ha venido  resolviendo  por la Corte, lo que significa que serán inadmitidos los medios de  convicción  que  no  conduzcan  a  evidenciar  o  a enervar los fundamentos del  concepto  o  los  que  versen  sobre  hechos  notoriamente  impertinentes  y los  manifiestamente superfluos.   

Consecuente con lo anterior, la Sala negará  las   pruebas   solicitadas   por   el   defensor   del  ciudadano  Víctor   Daniel   Salamanca,   por   las  siguientes razones:   

1.   En  cuanto  a la identificación e  individualización  de  su  procurado,  observa la Sala que el expediente cuenta  con  suficientes  elementos  de  juicio para establecer la plena identidad de la  persona  requerida  por  el  Estado  extranjero.  Así,  por  ejemplo, obran las  correspondientes  Notas  Verbales  y  los documentos enviados por el Gobierno de  los  Estados  Unidos,  en  las que se suministran los datos necesarios, incluida  una  fotografía,  que,  entre  otros,  permitieron  la  captura  de  Víctor Daniel Salamanca, “también  conocido como ‘’El  Viejito’,  también     conocido     como     ‘Don  Daniel’,  también      conocido      como’’José   Gustavo  Ruíz-Quijano”,  siendo  este  último  nombre un alias que en manera alguna pone en tela de juicio, como  lo pretende la defensa, la identidad plena del requerido.   

Así   mismo,  también  hacen  parte  del  expediente  fotocopia de la tarjeta decadactilar, el informe de captura, el acta  de   notificación   personal  y  de  los  derechos  del  aprehendido  y  demás  instrumentos  emitidos  por  la  Fiscalía  General de la Nación, en los cuales  constan   los   datos  personales  de  Víctor  Daniel  Salamanca,  que  serán  objeto  de  apreciación,  de  manera  individual  y mancomunada, al momento de emitirse el respectivo concepto  por parte de la Sala.   

Por consiguiente, resulta superfluo practicar  las  pruebas solicitadas por la defensa, toda vez que el diligenciamiento cuenta  con  los  suficientes  medios de convicción para predicar la existencia de este  presupuesto en que se debe fundar el concepto de extradición.   

2.  Lo relacionado con que se solicite a  la  Fiscalía  General  de la Nación certificación sobre la existencia o no de  investigación  penal alguna en contra del requerido en extradición, tampoco se  decretará,  pues  no  suministró   a  la  Corte  los   motivos   que   sustenten  dicha  petición  en aras de  determinar  la  conducencia,  pertinencia  y  utilidad del medio de convicción.   

Ahora bien, si se entendiese que la solicitud  está  encaminada  a  demostrar que a su representado se le está investigando o  juzgando  en  Colombia  por  los  mismos  hechos  sobre  los  cuales se apoya la  solicitud  de  extradición, la misma no es procedente, toda vez que la eventual  trasgresión  del  principio  non  bis  in  idem  no  es tema que le corresponda  examinar  a  la  Corte en el concepto que habrá de emitir, en la medida en que,  como  lo  tiene  dicho  la  Jurisprudencia  de  esta  Corporación,  su  estudio  concierne  al Gobierno Nacional para decidir si concede o no la extradición, en  el evento que dicho concepto sea favorable.    

Al respecto la Sala ha dicho:  

“…si bien es  cierto  que  el  principio  del non bis in idem es regulado por el artículo 565  del  Código  de  Procedimiento  Penal derogado, pero aplicable a este asunto en  razón  del efecto de la inexequibilidad del artículo 527 del actual Código de  Procedimiento  Penal, al prever que no habrá lugar a la extradición cuando por  el  mismo  delito  la  persona cuya entrega se solicita, esté investigada   o     haya     sido    juzgada    en    Colombia;   también    lo    es    que    la    Sala   tiene   establecido    de    tiempo   atrás   que   este   principio   debe   ser   en  su aplicación estudiado por el  Gobierno  Nacional  al  decidir  si  concede  o  no  la extradición”.1   

3.   Finalmente,  en  cuanto  a  que se  allegue  copia  del  “compromiso  adquirido  por  el  Gobierno   de   los   Estados   Unidos   con  el  Gobierno  Nacional”,  a  través  del cual aquél se compromete con éste a respetar  los  derechos  fundamentales  del  ciudadano  colombiano  extraditado,  también  resulta  superfluo,  toda vez que los condicionamientos para la concesión de la  extradición  es  un asunto que por imposición del artículo 494 del Código de  Procedimiento  Penal  corresponde al Gobierno, sin perjuicio de que la Corte, en  el  eventual concepto favorable, lo exhorte al respecto y, al mismo tiempo, para  que  efectúe  el respectivo seguimiento a los condicionamientos que se impongan  y   determinar   las   consecuencias   que   se   derivarían   de  su  eventual  incumplimiento,  al tenor de lo señalado en el ordinal 2° del artículo 189 de  la Carta Política.   

En  esas  condiciones,  los medios de prueba  solicitados por la defensa no  se decretarán.   

Sobre la solicitud del requerido  

En  cuanto  a las pruebas solicitadas por el  ciudadano    Víctor   Daniel   Salamanca,  se  observa,  como  lo  sostiene  con insistencia, que las mismas  buscan   establecer   que   es   inocente  de  los  cargos  por  los  cuales  el  Gobierno   de   los   Estados   Unidos   solicita   su   entrega,   aspecto  que permite concluir en la inconducencia  de los medios de convicción deprecados.   

En  efecto,  el  concepto que debe rendir la  Corte  como  culminación  de la fase judicial de trámite de extradición, como  lo  ha  reiterado  la jurisprudencia de la Sala, no tiene por objeto examinar la  suficiencia  de  los  cargos  que  en  el  país  requirente  se  le formulan al  ciudadano  requerido, como tampoco el alcance persuasivo de las posibles pruebas  que  se  puedan  aducir  en  su  contra,  sino aquellos temas que constituyen el  objeto  de dicho concepto, los cuales se encuentran establecidos en el artículo  502  de  la  Ley  906  de  2004,  que  no  son otros que la validez formal de la  documentación   presentada,   la   demostración  de  la  plena  identidad  del  solicitado,  el  principio  de  la  doble  incriminación, la equivalencia de la  providencia  proferida  en el extranjero y el cumplimiento de lo previsto en los  tratados públicos, cuando fuere el caso.   

Por  lo  mismo,  resulta  inconducente  la  pretensión  de  que  se  alleguen  las  filmaciones  o  las  grabaciones de las  interceptaciones  telefónicas,  o  las  decisiones judiciales que autorizaron a  funcionarios  del  D.A.S.  investigar los hechos, o las copias del proceso penal  que  en  su  contra  se  adelanta  en  Colombia,  pues  tales  elementos  están  dirigidos,  como  lo  señala  el peticionario, a demostrar que no participó en  las  conductas  que  se  le  imputan  y  no  llevan  a esclarecer ninguno de los  elementos que son objeto del concepto que debe rendir la Corte.   

Por  tal  razón, las pruebas solicitadas se  negarán.   

Finalmente,  como  la  Corte  no  observa la  necesidad  de  ordenar  pruebas  de oficio, dispondrá que se dé traslado a los  intervinientes  por  el término de cinco días, para que presenten alegatos, de  conformidad   con   el  inciso  final  del  artículo  500  de  la  Ley  906  de  2004.   

Por   último,   como  el  solicitado  en  extradición  le  otorgó  poder al abogado Pedro Alberto Barón Sepúlveda para  que  lo  represente  en esta actuación, el mismo será reconocido como su nuevo  defensor.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

1.          NEGAR    la    práctica   de    las    pruebas    pedidas   tanto  por   el   solicitado  en  extradición,  ciudadano VÍCTOR DANIEL  SALAMANCA, como por su defensor.   

2. Téngase al abogado Pedro Alberto Barón  Sepúlveda  como  defensor del ciudadano VÍCTOR DANIEL  SALAMANCA,  para  los  efectos  y  en  los  términos  consignados en el memorial poder (fl. 19).   

3.    Ejecutoriada   la   presente  providencia,  conforme  lo dispone el artículo 500 del Código de Procedimiento  Penal,  córrase traslado por el término de 5 días, para que las partes, si lo  estiman a bien, presenten las alegaciones respectivas.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                          ÁLVARO   ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                                             

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                                          JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO  ENRIQUE  SOCHA         SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                 JAVIER ZAPATA  ORTIZ   

Excusa justificada  

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria     

1 Ver,  entre  otros,  Rad.  19963, auto del 21 de enero de 2003; Rad. 21989, auto del 9  de junio de 2004; Rad. 22072, auto del 1° de septiembre de 2004.     

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