25181(29-06-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 25181  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE C ASACION PENAL  

                                     Aprobado  Acta No. 61                                                                               Magistrado Ponente:   

                                     Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA   

Bogotá,  D.  C., veintinueve de junio de dos  mil seis.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  Isidoro  Lozano  Prada  contra la sentencia  de  1°  de  junio  de 2005, mediante la cual el Tribunal Superior de Ibagué lo  condenó,  junto  con  otros  procesados,  a  la  pena principal privativa de la  libertad  de  38  años  de  prisión como coautor responsable de los delitos de  homicidio  agravado  en concurso homogéneo sucesivo, y homicidio agravado en la  modalidad de tentativa, también en concurso homogéneo sucesivo.   

Antecedentes.   

1.  El  1°  de julio de 1999, cuatro sujetos  vestidos  con uniformes de uso privativo de las fuerzas militares llegaron hasta  la  vivienda  de  la  señora Stella Perdomo, ubicada en la Vereda Balsillas del  Municipio  de  Ortega  (Tolima),  donde,  tras  anunciarse  como  miembros de la  guerrilla,  convocaron  a  una reunión para tratar los problemas de la Vereda y  zanjar  las  diferencias  entre  los  Cabildos de la región. Una vez agrupados,  dieron  muerte  a José del Carmen Martínez Perdomo, Tiberio Martínez Perdomo,  Fabio  Méndez Martínez y Stella Perdomo, y causaron lesiones graves a Santiago  Martínez Perdomo, Gloria Yate y Edison Martínez Poloche.   

2.  La  Fiscalía vinculó por estos hechos a  Isidoro  Lozano  Prada,  William  Lozano Prada y José  Domingo   Prada   Martínez,   el   primero  mediante  declaración  de  indagatoria  y  los restantes mediante declaración de persona  ausente,  y  el  26  de  diciembre  de 2002 calificó el mérito del sumario con  resolución  de  acusación  en  su contra por los delitos de homicidio agravado  consumado  y  homicidio agravado en la modalidad de tentativa, ambos en concurso  homogéneo  sucesivo.  La  defensa  apeló  esta  decisión, pero el recurso fue  declarado   desierto   por  falta  de  sustentación1.   

3.  Rituado  el  juicio, el Juzgado Penal del  Circuito  de Guamo (Tolima), mediante sentencia de 6 de agosto de 2003, condenó  a  cada uno de los  procesados a la pena principal privativa de la libertad  de  38 años de prisión y la accesoria de interdicción de derechos y funciones  públicas  por 10 años, como coautores responsables de los delitos imputados en  la  resolución  de  acusación.  Apelada este fallo por la defensa, el Tribunal  Superior  de  Ibagué,  mediante  el  suyo de 1° de junio de 2005, que ahora el  mismo   sujeto  procesal  recurre  en  casación,  lo  confirmó  en  todas  sus  partes2.   

La         demanda.   

Dos  cargos,  ambos  al  amparo  de la casual  primera,  cuerpo  primero, por violación directa de la ley sustancial, presenta  el  actor  contra  la sentencia. El contenido literal de los dos reparos es como  sigue:    

Cargo primero: “Yo  acuso  la  sentencia  de  SEGUNDA  INSTANCIA del Tribunal Superior Sala Penal de  Ibagué  Tolima,  de  fecha  1° de junio/05 por violación directa de la norma,  por  la  causal  primera de casación, por falta de aplicación, porque teniendo  plena  existencia  de la norma jurídica, pero se le desconoce o se le niega esa  connotación.  Entonces  se viola la ley sustancial por falta de aplicación. Se  atenta  contra  las  garantías fundamentales, este error ocurre a que debía de  haberse  aplicado  el  artículo  29  de  la Carta Política que dice (…). Hay  violación  al  debido  proceso  por  falta  de aplicación artículo 29 (sic) y  artículo 6° C.P.P. el principio de legalidad (anexo 3)”.   

Cargo segundo: “Yo  acuso  la  sentencia  de  segunda  instancia  del  Tribunal  Superior de Ibagué  Tolima,  de  fecha  1°  de  junio/05  por  la  causal  PRIMERA de casación por  aplicación  indebida, violación directa de la norma. En este caso el error del  fallador  recae sobre la selección de la norma sustancial aplicada; es decir en  la  adecuación  de  ella  al  caso  concreto  por  no ser la que lo contempla y  subsume,   situación   que  comporta  la  inaplicación  de  la  que  realmente  corresponde    (anexo    4).   Aplicó   la   JURISDICCIÓN   PENAL   ORDINARIA,  correspondiéndole  al  procesado  la estipulada en el artículo 246 de la Carta  Política,  es  decir LA JURISDICCIÓN ESPECIAL INDÍGENA, porque las pruebas de  los  procesados  demuestran  que son indígenas, que los hechos se cometieron en  territorio  indígena  y  que los muertos eran indígenas; así están dados los  presupuestos legales requeridos (ver anexos de pruebas)”.   

Sustentado  en esas consideraciones, y en una  relación  que  hace  de   decisiones,  memoriales y documentos procesales,  indicativos,  en  su  opinión,  que  los  procesados  son  indígenas,  que las  víctimas  pertenecían  a  Cabildos  indígenas  y que los hechos sucedieron en  territorio  indígena,  solicita a la Corte anular las sentencias de instancia y  ordenar  la  entrega de las diligencias a la comunidad indígena de Balsillas en  el      Municipio      de     Ortega     (Tolima)3.     

SE        CONSIDERA:   

Insistentemente  la Corte ha sostenido que la  demanda  de  casación  es  un  escrito  vinculado  al  cumplimiento  de ciertas  condiciones  mínimas  de  forma  y contenido, unas de carácter legal, otras de  origen  jurisprudencial,  sin  las cuales no es posible tener acceso al recurso,  siendo  algunas  de  ellas,  el correcto señalamiento de la causal invocada, la  enunciación  clara  y  precisa  del  error  denunciado,  su demostración, y la  indicación de las normas sustanciales o procesales violadas.   

En  el  caso  que  es  objeto  de estudio, el  demandante  presenta  dos  cargos,  ambos  al  amparo  de  la  causal primera de  casación,   cuerpo  primero,  es  decir,  por  violación  directa  de  la  ley  sustancial.   Uno   por  falta  de  aplicación  de  los  artículos  29  de  la  Constitución   Nacional   y  6°  del  estatuto  procesal  penal,  y  otro  por  desconocimiento  del  artículo  146  de la Carta, que consagra la jurisdicción  especial     indígena,     aplicable     en     su     criterio     al     caso  analizado.      

Pues  bien. La invocación en casación de la  causal  primera implica que los juzgadores incurrieron en un error in iudicando,  es  decir,  en  un  error  en  la  aplicación  del derecho sustancial, bien por  equivocaciones  en  la  selección o interpretación de las normas, en cuyo caso  se  habla  de violación directa de la ley, o por desaciertos en la apreciación  de  las  pruebas,  evento  en  el  cual se habla de violación indirecta, siendo  distintas,   en   cada   caso,   las   reglas   técnicas  que  deben  regir  su  fundamentación.      

Cuando  se  invoca  violación  directa,  el  demandante  debe empezar por señalar la norma sustancial violada y el sentido o  concepto  de  la  violación,  es  decir,  si  el  error  provino  por  falta de  aplicación,  aplicación  indebida o interpretación equivocada del precepto, y  exponer  de  manera  clara y precisa las razones del error. Y si lo planteado es  violación   indirecta,   debe  precisar,  además,  el  error  de  apreciación  probatorio  cometido  (si  de  existencia,  identidad,  raciocinio,  legalidad o  convicción),  la  prueba  sobre la cual recayó el error, y su trascendencia en  las conclusiones del fallo.       

Si   confrontamos   estas   exigencias   de  fundamentación  mínima  con  la  sustentación  que  el recurrente hace de los  cargos  propuestos,  se  advierte  sin  mayores esfuerzos que inobserva las más  elementales  reglas  técnicas  que  deben  regentar  esta forma de impugnación  extraordinaria,  tanto  desde el punto de vista formal como sustancial, y que el  escrito  está  lejos  de erigirse en un acto de postulación idóneo para abrir  paso al trámite casacional. Veamos:   

En  el primer ataque, el actor deja el reparo  en  el  simple  enunciado,  pues plantea violación directa de la ley sustancial  por  falta  de  aplicación  de los artículos 29 de la Constitución Nacional y  6°  del  estatuto  procesal penal, pero no dice en qué consistió el error, ni  cuál  de  las distintas garantías que las referidas normas protegen (legalidad  de  los  delitos  y las penas, legalidad del procedimiento, juez natural, debido  proceso,  favorabilidad),  fue  objeto de violación por parte de los juzgadores  de   instancia,   desconociéndose,   de   esta   manera,   en  qué  radica  su  inconformidad.   

Igual acontece con el segundo reproche. Aquí  el  actor  plantea  violación   del  principio  de  juez natural, sobre el  supuesto  de  que  el caso debió ser investigado y fallado por la jurisdicción  especial   indígena,  porque  los  procesados  son  indígenas,  las  víctimas  pertenecían  a  Cabildos indígenas y el territorio donde ocurrieron los hechos  son  de  dominio  indígena,  sin  detenerse  en  más  consideraciones,  en  la  pretensión  equivocada  de que la Corte cumpla la función de sustentación que  le  compete y entre a reconsiderar la decisión tomada por el tribunal encargado  de  dirimir el conflicto de competencias que por dicho motivo se presentó en el  curso del proceso.   

Preciso  es  advertir  que las razones que el  recurrente  aduce  como  fundamento para solicitar la anulación del proceso por  violación  del  postulado  del  Juez  natural,  motivaron  en  su  trámite  un  conflicto  positivo  de  competencias  entre  la  Fiscalía  (Unidad Nacional de  Derechos  Humanos  y  Derecho  Internacional  Humanitario)  y  el Gobernador del  Cabildo  Indígena  de  Balsillas, que fue resuelto el 30 de octubre de 2002 por  el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  Sala Jurisdiccional Disciplinaria, a  favor  de  la justicia ordinaria, con fundamento en pruebas de las que surge que  los   vínculos   de   los   procesados  con  la  cultura  indígena  eran  casi  nulos4.   

Dígase,  finalmente,  que  la vía de ataque  escogida  por  el  impugnante  para  demandar  la  nulidad  de  la actuación es  igualmente   equivocada,   puesto   que   el   error   denunciado  (ausencia  de  jurisdicción  o  competencia)  pertenece  a  la  categoría  de  los  vicios de  actividad  o  in procedendo, y como tal, debió ser propuesto dentro del ámbito  de  la  causal  tercera  de  casación,  con fundamento en lo establecido en los  artículos  207.3 y 306.1 del estatuto procesal penal5,  y  no al amparo de la causal  primera como erróneamente fue planteado.   

Visto, entonces, que la demanda no cumple las  exigencias  mínimas  de  forma  y  contenido requeridas para la declaración de  procedencia  del  trámite  casacional,  y  que  no  se advierten violaciones de  garantías  fundamentales que la Sala esté en el deber de proteger a través de  una  actuación  oficiosa  (artículo  216  de  la  ley  600  de  2000),  se  la  inadmitirá,   y   se   ordenará   devolver  el  expediente  a  la  oficina  de  origen.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de Isidoro  Lozano Prada.   

Contra  esta  decisión no proceden recursos.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ               ALFREDO GOMEZ  QUINTERO               

Permiso  

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO             ALVARO                                  O.                                 PEREZ  PINZON                     

MARINA        PULIDO        DE  BARON              JORGE      L.     QUINTERO     MILANES          

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS               JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria    

1  Folios 270-299, 357, 363 del cuaderno original 4.   

2  Folios   470-496   del   cuaderno   original   4   y   8-23   del  cuaderno  del  Tribunal.   

3  Folios 33-95 del cuaderno del Tribunal.   

4  Folios 4 -12 del cuaderno del Consejo Superior de la Judicatura.   

5 Ley  600 de 2000.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *