25173(11-07-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25173  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

  Magistrada Ponente:  

                                       MARINA PULIDO DE BARÓN   

                                        Aprobada Acta N° 067   

Bogotá,  D.  C., julio once (11) de dos mil  seis (2006).   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala el recurso de reposición  interpuesto  por  el  apoderado de HUGO ENRIQUE MUENTES  SÁNCHEZ,  contra  el  auto  por  cuyo medio le fueron  denegadas  las  pruebas  que solicitó se practicaran en el presente trámite de  extradición.   

ANTECEDENTES  

1.  Por  auto del pasado 16 de mayo del año  que  avanza,  la  Sala  denegó las pruebas cuya práctica demandó el defensor,  dirigidas  a que se indagara si las labores de investigación que han dado lugar  al  requerimiento en extradición del ciudadano MUENTES  SANCHEZ  fueron  llevadas  a  cabo  por  la  Policía  Nacional  y  la Fiscalía General de la Nación y, de ser ello así, para que se  remitiera  copia  del proceso respectivo que ha debido iniciarse, así como para  que  se  determinara  si  las autoridades de Costa Rica adelantan investigación  por  la  incautación  de  2.548 kilogramos de cocaína que eran trasportados en  una  lancha  averiada  procedente  de Colombia y, de ser así, se informara qué  persona      o      personas      son      sujetos      pasivos     de     dicha  actuación.     

Ello  por  cuanto  se  consideró  que  la  finalidad  perseguida  a  través  de  dichas  pruebas,  desborda  el  marco del  concepto  que  esta Sala debe emitir, en la medida que se pretende demostrar que  los  actos puntuales imputados al requerido en extradición fueron realizados en  Colombia,  y que, a lo sumo, se habrían perfeccionado en Costa Rica, motivo por  el  cual  también se concluyó que su pretensión última no era otra que la de  desvirtuar  la  jurisdicción  que pudiera atribuirse al Estado que ha demandado  la extradición.   

2.  Inconforme  la  defensa con la decisión  adoptada   por   la  Sala,  dentro  del  término  legal  interpuso  recurso  de  reposición  con  la  aspiración  de que se revoque la providencia que viene de  reseñarse,     petición     que     se     apoya     en     las     siguientes  consideraciones:   

a)  Las  pruebas  cuya  práctica se denegó  están    encaminadas   a  demostrar  que  el  delito  imputado  al  señor  MUENTES  SANCHEZ, por el cual  es  requerido  en  extradición,  fue cometido enteramente en Colombia y que por  ello,  la  justicia penal de nuestro país está en la declinable obligación de  iniciar el proceso respectivo.   

b)  La  Sala  Penal  de  la Corte Suprema de  Justicia  está  “amarrando la defensa, implementando  posturas  cada  vez mas restrictivas que hacen de la extradición en Colombia un  verdadero  entuerto  legal  en donde el debate jurídico es impracticable, en el  que  el  derecho  sustancial,  que  también  es  mandato  de  la  Constitución  Política,  se  ahoga,  se  hace  nugatorio  a  favor  del  culto a la forma, en  beneficio  de  intereses  foráneos,  en detrimento de la soberanía del Estado,  enajenando  de  paso  la administración de justicia y con ostensible detrimento  de los mandatos constitucionales”.   

c) La extradición de nacionales procede por  delitos  cometidos en el exterior, al paso que el legislador señala unas pautas  para  determinar  cuándo  la  ley  penal  se  considera  trasgredida dentro del  territorio  nacional,  fijando  así  como  regla  que  la conducta se considera  realizada  “en el lugar en donde se realizó total o  parcialmente  la  acción,  en  el  lugar  en donde debió realizarse la acción  omitida,  en el lugar en donde se produjo o debió producirse el resultado (…)  Lo  anterior  nos  llevaría a concluir que un delito de narcotráfico en el que  los  sujetos  agentes  siembran  y  procesan  la droga en Colombia, transitan el  producto  en  el  territorio  nacional  y  lo  comercializan,  por  más  que la  sustancia  tenga  por  destino  algún  lugar  de los EEUU, se trata de un hecho  punible realizado en Colombia”.   

Por ello, considera el recurrente que la Sala  debe  acceder  a la petición de las pruebas requeridas para que “al  momento  de conceptuar, pueda decidir si el caso bajo estudio se  adecua   o  no  a  la  excepción  constitucional,  consistente  ella  en  hacer  improcedente   la   extradición   por  delitos  cometidos  por  colombianos  de  nacimiento  dentro  de  la  jurisdicción  territorial del Estado Colombiano”.   

PARA RESOLVER SE CONSIDERA  

La  Sala no desconoce que de conformidad con  el  mandato constitucional consagrado por el artículo 35 de la Carta Política,  la  extradición  de  nacionales procede por “delitos  cometidos  en  el  exterior”,  como  tampoco que tal  condicionamiento  es  uno  de aquéllos que han de ser examinados en el concepto  que  emite  esta Corporación dentro del trámite de extradición, para lo cual,  reiteradamente  se  ha dicho, está llamada a valorar la información que brinda  el  país  requirente en la solicitud respectiva y sus anexos, de la cual han de  emanar  nítidamente los actos que determinan la solicitud de extradición, así  como el lugar y la fecha en que fueron ejecutados.   

De suerte que si a partir de tal información  surge  claro  que  la  ejecución  plena de la conducta atribuida al nacional se  verificó  en  territorio colombiano, la Sala habrá de rendir concepto negativo  a  la  extradición  así  la  petición respectiva reúna los requisitos de que  trata  el  artículo  520  del Código de Procedimiento Penal, mas, si lo que se  evidencia  es  la  presencia  de  alguna  de  las  excepciones  del principio de  territorialidad,  el concepto será favorable cuando además estén reunidos los  restantes  requisitos  legales,  pues como también ha sido dicho por esta Sala,  teniendo  tal principio de territorialidad de la ley penal arraigo en el derecho  internacional,   

“…  su  cumplimiento  en el ordenamiento  jurídico  interno  es  obligatorio  al tenor de lo preceptuado por el artículo  9º  de  la  Carta y se da en doble sentido, por cuanto a la vez que legitima la  aplicación  de  la ley penal colombiana a personas que hayan delinquido total o  parcialmente  en  el  exterior,  admite  la  intervención  de  la jurisdicción  extranjera  para  conductas  punibles cometidas así sea parcialmente en nuestro  territorio.   

Hermenéutica  que se aviene a la naturaleza  mixta  del  trámite  de  extradición  pasiva,  en el que la Corte se contrae a  verificar  si  formal y objetivamente se satisfacen los fundamentos del concepto  con   la  documentación  recibida,  quedando  excluida  de  la  posibilidad  de  cuestionar  la  validez  o el mérito de las pruebas acerca de la ejecución del  hecho,  verificar  si  los mismos tuvieron real ocurrencia en el lugar informado  por  las  autoridades  extranjeras,  la  forma  de  participación o el grado de  responsabilidad  del acusado en los delitos a él atribuidos, la concurrencia de  las  categorías de la conducta punible, la pena que merecería de ser condenado  y  la  validez  formal  del  trámite  del  proceso  penal;  por  ser aspectos a  reivindicar  dentro  del  trámite  fuente de la solicitud de extradición, ante  las  autoridades  jurisdiccionales  del país reclamante.” -Cfr., Concepto del  28 de julio del 2004, radicado 21.887-.   

Las   anteriores   razones   sirvieron  de  fundamento  para  negar la práctica de las pruebas por las cuales el recurrente  aboga,  sin  que  éste  logre  a  través  de  los  argumentos que sustentan el  recurso,   persuadir  a  la  Sala  sobre  el  aporte  de  dichos  medios  en  la  acreditación  o  refutación  de alguno de los presupuestos que debe abordar la  Sala  dentro  del  concepto  que  habrá de emitir en este trámite, incluido el  relativo  a  demostrar  que el delito base de la reclamación no fue cometido en  el    exterior,    hipótesis    última    que    en    esencia    motiva    su  inconformidad.   

En  efecto,  no  señala  el  censor cómo a  través  de  la  información  que  pudiera  brindar  la  Policía Nacional y la  Fiscalía   sobre   la   realización   en   territorio  patrio  de  labores  de  investigación  orientadas a develar la existencia de una organización criminal  cuyo  cometido,  se  dice,  está  asociado  al  envío  de narcóticos hacia el  exterior,  pudiera  incidir  de  manera  relevante  en la interpretación de los  principios  de  territorialidad  de  la  ley penal, así como tampoco aborda por  qué  razón  habría  de  estimarse  pertinente  frente a dicho aspecto, u otro  relevante  para  la  emisión  del  concepto,  la  prueba  que también demandó  dirigida  a  que  las  autoridades  judiciales  de  Costa Rica informen sobre la  existencia  o  no  de  un  proceso  por  el  decomiso de cocaína en sus costas,  probanza  que resulta del todo desligada de su pretendido propósito tendiente a  demostrar  que  la conducta punible que se  atribuye al ciudadano requerido  en     extradición,     se     desarrolló     enteramente     en    territorio  colombiano.   

Sin  duda,  el  recurrente  no  encamina sus  esfuerzos  argumentativos  a  demostrar  cómo  las  pruebas cuya practica   negó  la  Sala  resultarían pertinentes y útiles para acreditar que el delito  tuvo  entera  ocurrencia  en  el  Colombia, limitándose a exponer su particular  visión  sobre  cómo debería abordar esta sede lo relativo a la aplicación de  la  ley  penal  nacional,  bajo  el  supuesto  teórico de que tratándose de un  delito  de  “narcotráfico  en  el  que  los sujetos  agentes  siembran  y  procesan la droga en Colombia, transitan el producto en el  territorio  nacional  y  lo  comercializan,  por más que la sustancia tenga por  destino  algún  lugar  de  los  EEUU, se trata de un hecho punible realizado en  Colombia”.   

Como  fácil  se  advierte,  las  anteriores  reflexiones  en  nada  coadyuvan  a  demostrar la incidencia trascendente de las  pruebas  denegadas  por  la  Sala,  máxime  si  se  advierte  que  es el propio  recurrente  quien  admite  tanto  en  su  inicial  petición,  como ahora en los  fundamentos  del  recurso,  que  el   propósito  que persigue a través de  tales   medios   de   convicción  no  es  otro  que  acreditar  el  hipotético  incumplimiento  de  los  deberes  que  pesan  sobre  las  autoridades judiciales  nacionales,  cuando  quiera  que estando llamadas a aprehender la investigación  de  las conductas punibles perseguibles de oficio que por cualquier medio llegan  a  su  conocimiento,  obran  en  sentido  diverso entregando la información por  ellas obtenida a autoridades foráneas.   

Indudable  se  ofrece  que  el  hipotético  incumplimiento  de  los  deberes  que  pesan  sobre  las  autoridades judiciales  nacionales  que  adelantan labores de indagación sobre la presunta comisión de  delitos  de carácter trasnacional, circunstancia que insiste el recurrente debe  ser  acreditada  mediante las pruebas que insiste han de ser practicadas, aun en  el  evento  de ser cierta, no tiene la incidencia que el pretende ni en cuanto a  los  criterios  que  habrán  de  tomarse  en  consideración para determinar el  “lugar    de    ejecución    de    la    conducta  punible”,   ni  respecto  de  alguno  otro  de  los  requisitos  que  debe  evaluar  la  Sala  para  determinar si el concepto que se  emitirá  deberá  ser  favorable  o  desfavorable al pedido de extradición del  señor        MUENTES        SANCHEZ.   

Resta  señalar  que la crítica que hace el  recurrente  sobre  la  labor que la Corte realiza en materia de extradición, la  cual  no  duda  en  calificar  de  nugatoria  del  derecho  sustancial por   privilegiar   lo   que   denomina   “culto   a   la  forma”,    corresponde   a   una  apreciación  subjetiva  en  la  que  desconoce  la  naturaleza  reglada  de las funciones que  competen  a  la  Sala  en este especial trámite, en tanto su intervención, por  razones  de  orden legal, no por capricho, se dirige a examinar si concurren los  presupuestos  jurídicos,  que  no  políticos,  que hagan viable la entrega del  ciudadano  requerido  en  extradición,  examinando para ello el cumplimiento de  los  requisitos contenidos en el artículo 520 de la Ley 600 del 2000, así como  los  condicionamientos  básicos de que trata el inciso segundo del artículo 35  de la Constitución Política.   

Y  como  es  apenas  natural,  unos  y otros  requisitos  disciplinan también el decreto y práctica de pruebas, de forma tal  que  las  que  las  partes  aspiran  a  que  sean objeto de ordenación por esta  instancia,  deben  dirigirse  a demostrar o enervar alguno de esos presupuestos,  esto  es,  la  validez  formal  de  la  documentación,  la  plena  identidad de  requerido,  el  principio  de  la  doble  incriminación o la equivalencia de la  providencia  proferida  en  el extranjero, así como que la conducta punible por  la  cual  se efectúa la reclamación no corresponda a una de aquellas conocidas  como  delito  político,  que  pueda reputarse cometida en el exterior y que sea  posterior  a  la fecha de promulgación del Acto Legislativo No. 1 de 1997, esto  es, al 17 de diciembre de 1997.   

Consecuentemente,  si  el  recurrente  no ha  logrado  demostrar  cuál  sería  la pertinencia de las pruebas que reclama, no  cabe  duda  que  la decisión que corresponde adoptar es la de conformar el auto  impugnado.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          1.-  NO REPONER  la  providencia  del  pasado  16  de  mayo  del  año  en curso, por las razones  expuestas en la anterior motivación.   

2.-  CORRER  el  traslado previsto en el inciso  final  del  artículo  518  del  Código  de  Procedimiento  Penal, para que los  intervinientes presenten sus estudios previos al concepto de fondo.   

          Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

Notifíquese y cúmplase  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ             ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                                       MARINA PULIDO DE BARÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                 YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

                                                                  Secretaria     

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