25167(05-12-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25167  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº  245  

Bogotá  D.C., cinco (5) de diciembre de dos  mil siete (2007).   

V   I   S   T   O   S   

La  Sala  resuelve  la  admisibilidad  de la  demanda   de   casación   interpuesto   por   el   defensor   de   NORBEY  HURTADO MORALES contra la sentencia  de  segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de Buga, el  20 de  septiembre  de  2005,  mediante  la  cual  modificó  la  dictada por el Juzgado  Primero  Penal  del Circuito de la misma ciudad, el 7 de marzo del mismo año, y  lo  condenó  a  la  pena  principal  de  130  meses de prisión y a la sanción  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  lapso  de  10  años,  como  autor de la conducta punible de  homicidio agravado en grado de tentativa.   

H E C H O S  

El   juzgador  de  segunda  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“El  17  de noviembre de 2002, después de  las  3  de  la  madrugada,  el  señor  David  Andrés  Herrera  Meza,  quien se  desplazaba  en  una  bicicleta  por  la  calle 13A con carrera 10, de este lugar  – Previa estadía y consumo  de  una  cerveza  frente  al  parque  Santa  Bárbara y de no haber aceptado los  saludos  que  el  señor  Norbey  Hurtado Morales, quien estaba en sus cabales y  vestido  con uniforme de coca cola, le enviaba a su hermana Paola Andrea Herrera  -,  fue  atropellado  por  un  carro; y cuando se iba a parar – “ya me habían  cogido  de  las  manos”-  Norbey  Hurtado  Morales  y otro señor ‘calvito’,  con  dientes  separados,  cejón  y  morenito,  quienes  lo  montaron  en  los  asientos  de atrás de “un troper o  toyota  blanco”  al igual que a su bicicleta, diciéndole que iba a conocer el  infierno  porque  iba a ver a satanás, que en el recorrido pararon, en donde el  señor  ‘calvito’  hizo  una  diligencia  en  una  casa,  cuando  con  el  viaje hasta que llegaron a un cañal en donde lo bajaron y a la  vez   que  lo  cogió  su  conocido  Norbey Morales, el chofer – muchacho blanco, gordito, ojón, y con  una  colita  en  el  pelo  (corresponde  a  corcho)- le tiró con un cuchillo en  varias  oportunidades por la espalda y cuello, además de quitarle los zapatos y  botarlo  o tirarlo dentro de un cañaduzal porque él se hizo el muerto ya dejó  de   respirar   mientras   sus   víctimarios   le   colocaban  el  dedo  en  la  nariz.   

“La víctima en ese estado permaneció por  entre  los  cañales arrastrándose y comiendo de esa planta, hasta que el 20 de  ese  mes  fue  hallado  por  un tractorista de ingenio pichichi, auxiliándolo y  trasladándolo al hospital”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Por  los  anteriores  hechos,  la Fiscal  Cuarta   Delegada  de  Buga  (Valle  del Cauca), el 7 de diciembre de 2004,  ante  petición  elevada   por  el  acusado  y  la  defensa   celebró   diligencia  de  formulación  y  aceptación  de     cargos     para     el     trámite     de   sentencia    anticipada,    atribuyéndosele   a  Norbey  Hurtado  Morales    el   delito    de    homicidio   agravado,  en  grado  de  tentativa,   que   el   acusado,   libre   y  voluntariamente,   aceptó.   

2.   El  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Buga,  el   7  de  marzo de 2005, dictó sentencia de primera  instancia  en  la  que  condenó  al  procesado a la pena principal 190 meses de  prisión  y  a  la  sanción  accesoria  de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  lapso  de 10 años, como autor de la  conducta punible de homicidio agravado, en grado de tentativa.   

3.  Apelado el fallo por el defensor, el  Tribunal  Superior  de Buga, al desatar el recurso, el 20 de septiembre de 2005,  lo  modificó,  en tanto que condenó a Norbey  Hurtado Morales  a  la  pena  principal  de  130 meses de  prisión. En los demás lo confirmó.   

Contra  la  anterior  decisión,  el  citado  defensor del acusado interpuso recurso de casación.   

L  A      D  E  M  A N D  A   D E   C A S A C I Ó N   

La  defensa técnica del procesado, con base  en  las  tres  causales  de casación, presenta tres cargos contra la sentencia,  cuyos argumentos se sintetizan de la siguiente manera:   

Primer cargo  

El  citado  defensor,  basado  en  la causal  tercera  de casación, acusa al Tribunal de haber dictado sentencia en un juicio  viciado  de  nulidad  por “comprobada existencia  de irregularidades sustanciales que afectan el debido proceso”.   

Aduce  que  hay nulidad desde la resolución  que  decretó la apertura de instrucción, dado que en el trámite obran pruebas  que  comprometen  a  otras personas. Comenta que en la misión de trabajo que se  ordenó  previamente el Jefe de la Unidad de Policía Judicial de Buga, señaló  algunas  personas  sobre  las  cuales  se  debía iniciar investigación por los  hechos  que se condenó a su defendido, pero sólo figura por parte del Tribunal  una  “leve cita” para que  se   investigare   a   los   sujetos   “el  loco”  y  “el  corcho”.   

Manifiesta nuevamente la falta u omisión de  practicar  algunas  pruebas  que  llevarían a identificar a las personas que la  víctima  señala  como responsables. Dice que Hurtado Morales, con el fin de no  perder  la  rebaja  de  la  pena,  aceptó “unos  cargos  a  costa  de  sacrificar  la  posibilidad  de explicar lo contrario o la  posible  existencia  de  una excluyente de responsabilidad o la sanción con una  pena  más  benigna  porque  su  obrar  delictuoso  está  bajo  la modalidad de  cómplice”.   

A     continuación     procede     a  conceptualizar   sobre la certeza y la terminación anticipada del proceso.  Asevera  que  en  el  debate  procesal en contra de su defendido se “cercenó”      con     clara  vulneración    los    principios   de  legalidad,  de  investigación  integral  y  la  falta de diligencia del abogado defensor cuando se resolvió su  situación  jurídica.  Indica  que no se solicitaron pruebas, dado que  la  indagatoria  de  Hurtado  Morales  fue recibida por un fiscal en el municipio de  Chinchiná (Caldas).   

Reitera   que   se   debió  solicitar  la  declaración  de  la  señora  Aída  Luz  Martínez de Pellicena y que el   acusado  no  contó  con  defensa,  en  la  medida  en  que  el abogado  no  solicitó  la  practica  de  pruebas.  Luego  de  reseñar  un fallo de la Corte  Constitucional  aduce  que  la  declaración  de  la víctima es contradictoria,  situación  que   no  acontece  con  la   versión de su defendido, en  tanto  que  resulta  cierta,  seria  y  real.   Añade  que la culpabilidad  de   Hurtado  Morales   se  infiere  sólo  por  lo  expuesto  por  el  ofendido.   

Asevera     que     el    “acto   irregular,   es   el   cierre   de  la  investigación”.  Añade  que  el principio de legalidad es función del  fiscal  en  la  etapa  de  investigación. En       el       acápite       que       llamó       “conclusiones”,  acota  que si el juez  de  primera  instancia  hubiese  advertido  la  nulidad  del proceso, se habría  enviado  al  Fiscal  para que subsanara esta violación, habida cuenta que no se  investigó  lo  favorable y desfavorable, tampoco se le presentó a su defendido  todos folios que componían la investigación.   

En consecuencia, solicita a la Corte declarar  la  nulidad  de  todo  lo  actuado  a  partir  de  la  providencia  que  ordenó  “la    apertura    de    instrucción    de    la  investigación”.   

Segundo cargo  

El defensor del procesado, esta vez, con base  en  la  causal  primera  de  casación,  acusa  al  Tribunal de haber violado la  ley   “por  falta  de  aplicación de la norma,  exclusión  evidente,  que  lesiona  principios  fundamentales  como  el  debido  proceso,  derechos  fundamentales como la igualdad y procesales en materia penal  como la favorabilidad”.   

Considera  en  lo  que  llamó  “demostración  del  cargo” que aunque  poco  se  ha  vertido  en  materia  jurisprudencial  sobre este tema, la norma a  aplicar  con  respecto  a  la  rebaja  de pena es de la mitad por aceptación de  cargos,  según  lo preceptuado en el artículo 351 de la Ley 906 de 2004, en la  medida  en  que  es  más favorable a su defendido. Aduce que la aplicación del  artículo  40  de  la  Ley 600 de 2000 vulnera el derecho a la igualdad, aspecto  que incidiría en la determinación de la pena.   

Después  de  realizar,  en  su criterio, la  operación  aritmética  señala  que  la  condena  sería de  75 meses + 8  días   y   concluye  que  se  debe  aplicar  por  igualdad   y    favorabilidad      en     “nuestro   territorio    penal”   la   Ley   906  de 2004.   

Tercer cargo  

El defensor, con base en la causal segunda de  casación,  acusa que la sentencia no está en consonancia con la acusación, en  la   medida   en   que   en   el   fallo   se   dispuso   expedir   “copias  de  toda  la  actuación  procesal,  a  efecto  de que la  Fiscalía  Seccional  de la ciudad, investigue el presunto hecho con la libertad  individual  en  que haya podido incurrir Norbey Hurtado Morales, lo que corrompe  la  formulación de cargos y aceptación por parte de Norbey, pues en dicha acta  no  se  consignó  nada  sobre  este  tipo  penal  y así entonces vulnera en lo  fundamental   la   seguridad   jurídica   y   Art.   8   C.   penal,   Art.  40  C.P.Penal”.   

En  el  acápite  que  llamó  “Demostración   del  cargo”,  analiza  apartes  de una decisión de la Sala y aduce que el juzgador advirtió que en el  trámite  de  sentencia  anticipada  se  omitió atribuir el delito de secuestro  simple  a  su  defendido  y   ordenó  la  expedición  de  copias  para su  investigación,      haciendo    más    gravosa    la    situación    del  procesado.   

Anota   que  en la jurisprudencia de la  Corte  antes  reseñada  ni el Fiscal ni el juez pueden variar la calificación,  ésta  omisión  en  el  caso  de  Hurtado   Morales debe ser atribuible al  Estado   y   no   a   “la  parte  más  débil  del  proceso”.   

Concluye  que  lo anterior es violatorio del  debido proceso y los derechos fundamentales.      

En consecuencia, solicita a la Corte casar la  sentencia  impugnada  y,  “declarar la nulidad de lo  actuado  a  partir  e,  inclusive,  desde la resolución de fecha 29 de junio de  2004…  y/o  disponer  como  pena  aplicable  a Norbey Hurtado Morales, la pena  principal  equivalente  a  75  meses  +  8  días de prisión…o modificando la  sentencia en el numeral 5º revocando lo ahí dispuesto”.   

  CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.  De  acuerdo con el resumen de la demanda  hecha  en  precedencia,  se advierte que el censor carece de interés  para  impugnar  en  esta  sede  el  primer  reproche  formulado contra la sentencia de  segunda  instancia,  en  la medida en que pretende retractarse de los cargos que  el  acusado,  de  manera  libre  y  voluntaria,  aceptó  dentro del trámite de  sentencia anticipada.   

Recuérdese que la jurisprudencia de la Sala  ha  sido  uniforme  en  reiterar  que  el  artículo  40  de la Ley 600 de 2000,  estatuye  que  contra  la  sentencia anticipada procederán los recursos de ley,  que  pueden  ser  interpuestos  por  el fiscal o el representante del Ministerio  Público.  Respecto al procesado y su defensor, la citada norma es perentoria en  el  sentido  que  sólo  podrán  ejercitar  los  medios  de  impugnación en lo  relativo  a  la  dosificación  de  la  pena,  los mecanismos sustitutivos de la  sanción privativa de la libertad y la extinción de dominio.   

Así mismo, la Corporación ha sostenido que  cuando  se  advierta que en el trámite se transgredieron garantías de derechos  fundamentales,  también  nace  en  la  defensa  el  interés  para  recurrir el  fallo.    

En  el  evento  que ocupa la atención de la  Sala,  respecto del primer cargo que funda por los senderos de la causal tercera  de  casación,  resulta  claro  y evidente que el censor carece de interés para  recurrir  la  sentencia  de  segunda  instancia,  en  tanto  que amparado en una  presunta  violación  del  debido proceso, en lo que se podría entender como la  fundamentación  del  cargo,  en  vez  de  señalar  en qué consistieron dichas  irregularidades  que  socavan  las bases de la instrucción y/o del juzgamiento,  la   labor  demostrativa  la  emprende  en  señalar  que  el  procesado  no  es  responsable de los hechos que aceptó de manera libre y voluntaria.   

En  efecto, de acuerdo con sus argumentos se  puede  colegir  que  el  censor  pretende  demostrar  que no fue el procesado la  persona  que  cometió  la  conducta  punible  por  la  cual fue condenado, sino  que   basado  en  un  informe  de  la  Unidad de Policía Judicial de Buga,  concluye  que  había  evidencias que fueron otras personas las que participaron  en los hechos criminosos.   

De la misma manera, también se duele que en  el  trámite  se  dejaron  de  practicar  algunas  pruebas  que, en su criterio,  habrían  identificado  a  las citadas personas que señala como responsables de  los hechos.   

Así mismo, en procura de retractarse de los  cargos  formulados contra su defendido y aceptados de acuerdo con el trámite de  sentencia   anticipada,   asevera  que  el  acusado  los  aceptó,  sacrificando  “la  posibilidad  de  explicar  lo  contrario  o  la  posible  existencia  de  una excluyente de responsabilidad o la sanción con una  pena más benigna…”.   

De modo que todos los argumentos presentados  por  el  casacionista  como sustento de la causal tercera de casación tienden a  oponerse  a  la  aceptación  de  cargos  que  el  procesado,  de manera libre y  voluntaria,  aceptó  para  el  trámite  de  sentencia  anticipada. Así, surge  evidente  que  carece  de  interés  para  recurrir  en  esta sede basado en las  anteriores   consideraciones,   en   la   medida  en  que  ello  constituye  una  retractación de los citados cargos.   

Por   último,   de  manera  deshilvanada,  argumenta  que  el  procesado  careció  de  defensa  técnica  en  la  etapa de  instrucción,  en tanto que el comportamiento del profesional del derecho no fue  diligente;   sin  embargo,  tampoco  del  discurso  se   advierte  en  qué  consistió  la actitud omisiva del defensor y que no se trató de una estrategia  defensiva,  argumento  que deja  el reparo en el simple enunciado y que, la  Corte,   en   virtud   del   principio   de   limitación,  no  puede  entrar  a  suplir.   

Y,  que en el proceso se dejó de recibir el  testimonio  de  Aída  Luz Martínez, también se quedó en el simple enunciado,  en  la  medida  en  que  no  enseñó  su  fuente  de pertinencia, conducencia y  utilidad  frente  al  objeto del trámite y   el   convencimiento   del  funcionario  judicial  y,  menos,  su  trascendencia,  es  decir,  cómo  de  haber sido incorporado el citado medio de  prueba,  necesariamente  el  fallo,  por  lo  menos,  habría  sido favorable al  acusado.   

Ahora  bien,  en  lo  que  atañe al segundo  reproche,   si  bien  el actor pretende  que al procesado se le rebaje  la  pena por haberse acogido al trámite de sentencia anticipada, también lo es  que  no  demostró  el  error  en  la  selección  normativa  que le atribuye al  Tribunal.   

El  casacionista  basado  en  la  violación  directa  de  la  ley sustancial acusa al Tribunal de haber violado, por falta de  aplicación,  el  artículo  351  de  la  Ley 906 de 2004, por cuanto que, en su  criterio,  resulta  más  favorable  que  la  rebaja  de  pena  consagrada en el  artículo  40 de la Ley 600 de 2000. Sin embargo, en la labor demostrativa de la  censura  no  hizo  la más mínima mención cómo en este asunto, por virtud del  principio  de  favorabilidad,  la  norma que el juzgador debió seleccionar para  rebajar la pena era la del citado artículo 351.   

Dicho  de  otra  forma,  de  acuerdo  con la  jurisprudencia  de  la  Sala, surgía necesario que el casacionista indicara que  en  este  preciso  asunto,  por  razón del transito de legislación, operaba el  principio  de  favorabilidad,  en  tanto  que  los  institutos  que  regulan  el  artículo  351  de  la  Ley 906 de 2004 y el artículo 40 de la Ley 600 de 2000,  además  de  ser similares, se imponía aplicar la rebaja de pena contemplada en  la  primera de las normas enunciadas, evento que aquí no ocurrió, en tanto que  el  discurso  argumentativo  lo  centró,  de  manera única, en informar que la  primera  de  las  normas citadas era más favorable y que, por ese motivo, se le  debió   reconocer   como   rebaja   de  pena  el  50%  que  en  dicho  tipo  se  consigna.   

En  tales circunstancias, como quiera que el  recurso  de  casación  impera  el  principio de limitación, según el cual, la  Sala  no  puede  entrar a complementar las deficiencias en la formulación de la  censura, este cargo también se inadmitirá.      

   

Y,  en  lo  relativo al tercer reproche, que  funda  por  los  senderos  de  la causal segunda de casación, habida cuenta que  considera  que  el  fallo  no  está en consonancia con los cargos atribuidos al  acusado  en  la  diligencia  de  formulación  y aceptación para el trámite de  sentencia  anticipada,  por cuanto que en la primera decisión se ordenó que se  expidieran   copias  con  el  fin  de  que  se  investigara  el  posible  delito  atentatorio  contra la libertad individual en que pudo incurrir Hurtado Morales,  tampoco  consulta  las  reglas  de  claridad  y precisión y, por esa razón, se  inadmitirá.   

De  acuerdo  con el discurso que presenta el  casacionista,  surge  evidente  que no está denunciando una inconsonancia entre  la  acusación  y  la sentencia, sino que se duele que el sentenciador de primer  grado  hubiese  ordenado  que  se le expidiera copias para que se investigara el  posible  delito en que pudo incurrir el procesado cuando retuvo de manera ilegal  a  la  víctima,  esto  es,  que  el  fallador  precisamente  para guardar dicha  armonía  entre  esas  piezas procesales fue que ordenó que se investigara, por  separado, por la conducta punible de secuestro.   

De otra manera, como quiera que al acusado no  se  le  imputó   la  conducta  punible  de  secuestro  en la diligencia de  formulación  y  aceptación de cargos para el trámite de sentencia anticipada,  fue  lo  que  llevó  a  que  el  juzgador  expidiera  las  copias  para  que se  investigara   si   realmente   la   misma   ocurrió   y   si   el   acusado  es  responsable.      

Así,  emerge con claridad meridiana que  la  sentencia  se dictó  con estrictez a los cargos que se le atribuyó al  acusado  en  la  multicitada  diligencia  de formulación y aceptación de   cargos  a  que  tanto  veces  se  ha  hecho  referencia,  sin que se advierta la  denunciada  inconsonancia  que  el  censor  funda  con base en la causal segunda  casación.   

Así,  la  Corte  inadmitirá  la demanda de  casación.   

Finalmente,  otra razón más para inadmitir  el  libelo  aunado  a  que  no  se  advierte  violación  alguna de los derechos  fundamentales   o   garantías   de   NORBEY  HURTADO  MORALES,  que  determine  el  ejercicio de la facultad  oficiosa  de  índole  legal  que  al  respecto  le asiste a la Sala en punto de  asegurar su salvaguarda.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  por el  defensor  de  NORBEY  HURTADO  MORALES. En  consecuencia,  se  declara  desierto  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Comuníquese  y  cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                             JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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