24972(10-05-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24972  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

DR. MAURO SOLARTE PORTILLA  

Aprobado        acta        No.  44          

Bogotá, D.C., diez de mayo  del año dos  mil seis.   

Sería el caso que la Corte proveyera sobre la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del  procesado    FERNANDO   BEDOYA   BELTRÁN,  contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Cundinamarca  mediante  la  cual  lo  condenó  por el concurso de  delitos  de  concierto  para delinquir y receptación, si no se observara que ha  operado   el   fenómeno   jurídico   de   la   prescripción   de  la  acción  penal.   

Hechos y actuación procesal.-  

1.-   Aquellos  fueron  declarados  por  el  juzgador, de la manera siguiente:   

“El  8  de  febrero  de  1998  en  la  vía  Bogotá-Mosquera,  fue  hurtado  un  camión  cargado con productos ‘Colombina’,  por  varios  sujetos  desconocidos,  portando  armas  de fuego. El automotor fue hallado más tarde, sin carga, en la  vía Funza-Siberia.   

“De otro lado, el 14 de marzo del mismo año  fue  asaltado  un tracto camión en la vía Medellín-Bogotá, con mercancía de  la  empresa NOEL, por un sujeto armado con revólver. Alertadas las autoridades,  siguieron  el  rodante hasta que ingresó a MAXIABASTOS,  y fueron privados  de  la  libertad  los  individuos  que  lo descargaban en las bodegas 63 y 64 de  dicho complejo comercial.   

“Al observar que en la bodega No. 66 estaban  almacenadas   cajas   con   logotipo  de  la  empresa  Colombina,  se  practicó  allanamiento,  previa  orden  judicial  (de  la  Fiscalía)  y  resultó  que la  mercancía  hallada correspondía efectivamente, a la hurtada el 8 de febrero, y  el    arrendatario    de   ese   inmueble   era   el   señor   WILLIAM   JAIMES  MORALES.   

“El  13  de  marzo  de  1998  sobre la vía  Fusagasugá-Bogotá,  fue hurtado un cargamento de atún, marca LEVAMAR, el cual  iba  con  destino  a  la  bodega  No.  66 de MAXIABASTOS, pero como su ocupante,  señor  WILLIAM  JAIMES  MORALES,  se  encontraba fuera de la ciudad y no había  dejado  las llaves, dicha mercancía fue descargada por FERNANDO BEDOYA BELTRÁN  y  GUILLERMO  JAIMES  DURÁN, en la subestación telefónica de MAXIABASTOS, con  la     autorización     del     encargado     de    mantenimiento    de    esas  dependencias.   

“Siguiendo con las pesquisas, por orden del  fiscal  que  conoció  del  caso,  fueron  allanados  las  bodegas  y locales de  ‘San Andresito’ de la Avenida Caracas con calle 17 No.  14-20,  pertenecientes  a  WILLIAM  JAIMES  MORALES,  GUILLERMO  JAIMES DURÁN y  FERNANDO  BEDOYA  BELTRÁN,  en los que se halló mercancía hurtada; hechos por  los  cuales  fueron  condenados  dentro  de  este  proceso,  por  los delitos ya  referidos”.    

2.- Después de practicar algunas diligencias  preliminares,  el  dieciocho  de  marzo  de  mil  novecientos noventa y ocho, la  Fiscalía  Primera  Delegada  ante  el  Juez  Promiscuo  del  Circuito de Funza-  Cundinamarca,  dio  inicio  a  la  formal  investigación  penal  (fl.  102-1) y  vinculó  mediante  declaratoria de personas ausentes a FERNANDO BEDOYA BELTRÁN  (fl.  175-1),  WILLIAM JAIMES MORALES (fl. 176-1),  GUILLERMO JAIMES DURÁN  (fl.  177),  NELSON  EFRÉN  MORENO  FORERO  (fl.  191-1) y RÉGULO RICARDO (fl.  295-1),  a  quienes definió su situación jurídica con medida de aseguramiento  consistente  en  detención  preventiva  por el concurso de delitos de concierto  para  delinquir,  secuestro  simple  y  hurto  calificado-agravado  (fls.  304 y  ss.-1).   

3.- Con posterioridad a la clausura del ciclo  instructivo  (fl.  376-1),  el  diez  de  marzo del año dos mil se calificó el  mérito  probatorio  del  sumario con resolución de acusación en contra de los  procesados  GUILLERMO  JAIMES  DURÁN,  NÉLSON  EFRÉN  MORENO  FORERO, RÉGULO  RICARDO,  FERNANDO  BEDOYA BELTRÁN y WILLIAM JAIMES MORALES, como coautores del  concurso  de  delitos  de  concierto  para  delinquir,  secuestro  simple, hurto  calificado-agravado  y  porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de defensa personal  –arts. 349 (hurto),   350  (hurto  calificado),  351  (circunstancias  de  agravación  punitiva), 372  (circunstancias  genéricas  de  agravación  punitiva), 269 (secuestro simple),  186  (concierto para delinquir) y 201 (porte ilegal de armas de fuego de defensa  personal)  del  Código  Penal  de  1980-  (fls. 393 y  ss.-1),  mediante  determinación  que  el  10 de noviembre de 2000 la Fiscalía  Novena  Delegada  ante  los  Tribunales  Superiores  de  Bogotá y Cundinamarca,  confirmó  íntegramente  al  conocer  en  segunda  instancia  de  la apelación  promovida  por  el defensor de FERNANDO BEDOYA BELTRÁN (fls. 16 y ss. cno. Sda.  Inst. Fiscalía).   

4.-   Después  de  algunas  incidencias  procesales  que no son del caso referir, el trámite del juicio fue inicialmente  asumido  por el Juzgado Penal del Circuito de Funza (fl. 169-2) y posteriormente  por  el  Juzgado  Segundo Penal del Circuito Especializado de Cundinamarca (fls.  232  y  ss.  cno.  3)  en donde, después de haberse llevado a cabo la audiencia  preparatoria  y la vista pública, el veintisiete (27) de abril de dos mil cinco  (2005)  se  puso  fin a la instancia condenando a los procesados FERNANDO BEDOYA  BELTRÁN,  GUILLERMO  JAIMES  DURÁN  y  WILLIAM  JAIMES  MORALES,  a  las penas  principales  de  cincuenta  y  ocho  (58)  meses de prisión y multa en cuantía  equivalente  a  ocho  (8)  salarios  mínimos  legales  mensuales,  así como la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  término  igual  al  de  la  pena  privativa  de  la libertad, a  consecuencia  de  encontrarlos coautores penalmente responsables del concurso de  delitos   de   concierto  para  delinquir  (art.  186 del C.P. de 1980, modificado por el artículo 8º de la  Ley   365   de   1997)   y   receptación  (art.  447  de la Ley 599 de 2000, modificado por el artículo 4º  de la Ley 813 de 2003).   

En esa misma decisión resolvió ABSOLVER  a los procesados RÉGULO RICARDO  y  NELSON EFRÉN MORENO FORERO, de los cargos que les fueron formulados, y a los  procesados  FERNANDO BEDOYA BELTRÁN, GUILLERMO JAIMES  DURÁN,  y  WILLIAM  JAIMES  MORALES, de los cargos que  por  los  delitos de secuestro simple y porte ilegal de  armas  de  fuego, les fueran imputados por la Fiscalía  (fls. 42 y ss.-5).   

En  la  sentencia el juzgador a quo optó por  variar  la  imputación  de  hurto a receptación, y consideró que “al  hacer  un  análisis pormenorizado de las circunstancias que  rodearon  los  hechos  y,  de  las  pruebas  aportadas  a la investigación, nos  encontramos  frente  a un comportamiento delictual que atenta contra la eficaz y  recta      impartición      de      justicia,     esto     es,     RECEPTACIÓN, y no  como se dijo en  la  acusación, contra el patrimonio económico” (fl.  53 cno. 5)..   

Anotó,     además,     “en    relación    con    las    conductas    de    porte   ilegal   de   armas   de   defensa   personal  y  secuestro  simple,  ya  se  dijo al inicio de este acápite, que  como  quiera  que  no  se  demostró probatoriamente que los acusados fueron las  personas  que el día de marras, intimidaron al conductor del tracto camión con  arma   de fuego y se apropiaron del mismo, junto con la carga transportada,  se  absolverá  a  los acusados por estos comportamientos delictuales, ya que no  se    demostró   su   participación   en   el   desarrollo   de   los   hechos  referidos” (fl. 70).   

Apelado  el  fallo por la defensa de FERNANDO  BEDOYA  BELTRÁN  (fls.  104  y  ss. cno. 5.), el Tribunal Superior del Distrito  Judicial   de   Cundinamarca    al  conocer  en  segunda  instancia  de  la  impugnación  interpuesta,  mediante  sentencia proferida el veintinueve (29) de  agosto  de  dos  mil  cinco  (2005)  lo  confirmó en lo sustancial, con la sola  modificación  de  “imponer  como  pena  principal  a FERNANDO BEDOYA BELTRÁN  cuarenta  y nueve (49) meses de prisión”, lapso por el cual “se extiende la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas” (fl. 21 cno. Trib.)   

Al    efecto,   decidió   aplicar,   por  favorabilidad,  lo  dispuesto  por  el  artículo 177 del Código Penal de 1980,  modificado  por el artículo 7º de la Ley 365 de 1997 que establece pena de 1 a  5  años  de  prisión  para  el  delito  de  receptación,  y  no la previsión  punitiva   aplicada  por  el a quo, contenida en el artículo 447 de la Ley  599  de  2000,  modificado por el artículo 4º de la ley 813 de 2003, que en su  inciso   primero   prevé   pena   de  prisión  de  2  a  8  años  para  dicho  comportamiento.   

5.- Contra el fallo de segunda instancia, en  oportunidad  este  mismo  sujeto  procesal  interpuso  recurso extraordinario de  casación  (fl.  29)  el cual fue concedido por el ad quem (fl. 34) y dentro del  término  legal  presentó  la  correspondiente  demanda (fls. 44 y ss.), siendo  remitidas  las  diligencias a la Corte en donde se sometieron a reparto el 31 de  enero  de 2006, correspondiéndole su conocimiento al Magistrado que aquí funge  como  ponente  (fl.  3 cno. Corte), a cuyo despacho ingresaron el 1º de febrero  siguiente.   

La demanda.-  

Con  apoyo en la causal primera de casación,  cuerpo  segundo,  el  demandante  formula  un  cargo  contra  la  sentencia  del  Tribunal,  en  el  que  la  acusa  de  ser  violatoria,  por  vía indirecta, de  disposiciones  de  derecho  sustancial,  como consecuencia de haber incurrido en  error  de  derecho  por  falso  juicio  de  legalidad  en  la apreciación de la  diligencia  de  allanamiento practicada por la Policía Judicial en la bodega de  la  Subestación  Telefónica,  ya que “no contó con los requisitos legales y  sí  obró  dentro  del  proceso  como  medio  de  prueba  determinante  para la  condena”.   

Con fundamento en lo expuesto, solicita de la  Corte  casar  la  sentencia  materia  de  recurso extraordinario y absolver a su  asistido  del  concurso  de  delitos  de concierto para delinquir y receptación  (fls. 44 y ss. cno. Trib.).   

SE CONSIDERA:  

En materia penal el fenómeno prescriptivo de  la  acción  opera  en  un  tiempo  igual  al máximo de la pena privativa de la  libertad  prevista para el delito imputado, tenidas en cuenta las circunstancias  sustanciales  modificadoras  de  la punibilidad concurrentes, sin que en ningún  caso  pueda  ser  inferior  de  cinco  años  o  superior  de  veinte, salvo las  excepciones  que  la  propia  normatividad  establece (Artículos 80 del Código  Penal de 1980 y 83 del nuevo estatuto).   

Dicho   término   se   interrumpe  con  la  resolución  de  acusación  o  su  equivalente debidamente ejecutoriada. Cuando  esto  acontece,  debe  comenzar  a  correr  de  nuevo  desde  entonces,  pero el  fenómeno  se  consolida  en  la  mitad del tiempo respectivo, sin que pueda ser  inferior  a  cinco  años,  ni superior de diez (Artículos 84 del Código Penal  anterior y 86 de la ley 599 de 2000).      

En  el presente caso, los procesados FERNANDO  BEDOYA  BELTRÁN, GUILLERMO JAIMES DURÁN y WILLIAM JAIMES MORALES, entre otros,  fueron  acusados  como  coautores  del  concurso  de  delitos  de concierto para  delinquir,  secuestro  simple, hurto calificado-agravado y porte ilegal de armas  de   fuego   de   defensa   personal  –arts.    349    (hurto),     350   (hurto   calificado),   351  (circunstancias  de  agravación  punitiva),  372  (circunstancias genéricas de  agravación  punitiva), 269 (secuestro simple), 186 (concierto para delinquir) y  201  (porte  ilegal  de armas de fuego de defensa personal) del Código Penal de  1980-.   

En los fallos de primera y segunda instancia,  se  varió  la  calificación  jurídica  de  la  conducta  contra el patrimonio  económico  y  se  les  condenó  por  el  concurso de delitos de receptación y  concierto  para  delinquir de conformidad con lo dispuesto en los artículos 186  y  177  del  Código  Penal de 1980, con las modificaciones introducidas por los  artículos  8º  y  7º de la ley 365 de 1997, respectivamente, vigentes para la  época en que los hechos tuvieron realización.   

Dichas normas adscribían como sanciones penas  privativas  de  la  libertad  de  tres  (3)  a  seis (6) años para el delito de  concierto  para  delinquir,  y  de  uno  (1)  a  cinco  (5)  años  para  el  de  receptación,  de  manera que el término de prescripción, frente a la referida  normativa,   sería,   en   consecuencia,   de  seis  (6)  y  cinco  (5)  años,  respectivamente,  durante   la  fase  de instrucción, y de cinco (5) años  durante la etapa del juicio.   

La  resolución  de acusación en el caso sub  judice  causó  ejecutoria  el  diez  (10) de noviembre de dos mil (2000), si se  toma  en  cuenta que en esa fecha se produjo la decisión de segunda instancia a  través  de  la  cual  se  resolvió la impugnación interpuesta. Contados desde  entonces  los  cinco  (5)  años  para los delitos de concierto para delinquir y  receptación,  se  constata  que  se cumplieron el 10 de noviembre de 2005, esto  es,  con  posterioridad al proferimiento de la sentencia de segunda instancia lo  que  tuvo lugar el 29 de agosto de 2005, y antes de que llegaran las diligencias  a la Corte (30 de enero de 2006).   

Sobre la base entonces, de la prescripción de  la  acción  penal por los referidos delitos, la Sala declarará la cesación de  procedimiento  a  favor  de  los  procesados FERNANDO BEDOYA BELTRÁN, GUILLERMO  JAIMES DURÁN y WILLIAM JAIMES MORALES.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

1.-   DECLARAR  PRESCRITA  la acción penal respecto de los delitos de  concierto  para  delinquir  y  receptación,  por  los  que en primera y segunda  instancia  se  condenó  a  los  procesados  FERNANDO BEDOYA BELTRÁN, GUILLERMO  JAIMES  DURÁN  y WILLIAM JAIMES MORALES. Ordenar, en consecuencia, la cesación  del  procedimiento  adelantado  en  su  contra  por  razón  de  estas conductas  punibles.   

2.-  Devolver  la  actuación  al Tribunal de  origen,  el  cual,  procederá  a  cancelar  las  órdenes  de  captura  que  se  encuentren  vigentes  y  las  cauciones que hubieren sido prestadas, así como a  levantar  la  prohibición  de  salir  del  país y las medidas cautelares sobre  bienes  que se encuentren vigentes. Además, comunicará lo aquí resuelto a las  mismas  autoridades  a  las  que se les comunicó la medida de aseguramiento, el  calificatorio    del   sumario   y   la   sentencia   de   primera   y   segunda  instancias.   

Contra  esta  decisión procede el recurso de  reposición.   

NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE.  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ               ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO                 ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                  JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS      

    

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                    JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Permiso  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

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