24878(03-10-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  24878   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No. 111  

          Bogotá    D.C.,   tres   (3)   de   octubre   de   dos   mil   seis  (2006).   

VISTOS  

          Decide  la  Sala  acerca  de  la  solicitud  de práctica de pruebas  elevada  por  el defensor del reclamado en extradición  ADOLFO  TOLEDO MEDINA, dentro del término de traslado  previsto en el artículo 518 de la Ley 600 de 2000.   

ANTECEDENTES   

         

ADOLFO  TOLEDO  MEDINA  es  requerido  para  comparecer  a  juicio  “por  delitos  de homicidio y  delitos  relacionados” ante la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  para  el  Distrito de Columbia toda vez que el 27 de octubre de  2004  el  Gran  Jurado  profirió  en  su  contra  la  resolución de acusación  sustitutiva  No.  04-354  (RWR)  por hechos que sucedieron el 15 de noviembre de  2003  cuando  en  compañía  de  otro  sujeto,  como miembros de la agrupación  fuerzas  armadas  revolucionarias  de Colombia “FARC”, lanzaron dos granadas  de  mano  contra dos restaurantes de la capital colombiana, ocasionando heridas,  entre otros, a cinco ciudadanos de los Estados Unidos.   

El  Ministerio  del  Interior  y de Justicia  envió  a  esta  Corporación  el  expediente  relacionado  con  el  trámite de  extradición  del requerido a quien estando privado de la libertad en la Cárcel  de  Rivera-Huila  se  le  notificó  la  Resolución  del  14 de octubre de 2005  mediante  la  cual  el Fiscal General de la Nación ordenó su captura con fines  de  extradición  en  razón de la Nota Verbal N° 2286 del 23 de septiembre del  mismo  año que remitió el Gobierno de los Estados Unidos de América por medio  de su embajada en Colombia.   

La petición de extradición fue formalizada  a  través  de  la  Nota  Diplomática  N°  3110  del  16 de diciembre de 2005,  acompañada  de  la documentación correspondiente y el Ministerio de Relaciones  Exteriores  conceptuó  que por no existir convenio aplicable al caso era viable  acudir a las normas del ordenamiento procesal colombiano.   

         

En virtud de lo previsto en el artículo 518  del  estatuto procesal penal (Ley 600 de 2000) se corrió traslado al requerido,  a   su   defensor  y  al  Ministerio  Público  para  que  solicitaran  pruebas,  oportunidad    que    sólo    fue    utilizada    por   el   segundo   de   los  nombrados.   

SOLICITUD  PROBATORIA   

    

1. Bajo      la      premisa      relacionada      con      que     los  comportamientos     

que  motivan la petición de extradición de  su  defendido  corresponden a los mismos por los cuales fue juzgado en Colombia,  que  fueron ejecutados en el territorio nacional, adjunta el defensor y solicita  tener  en  cuenta  el  fallo  de 18 de octubre de 2005 proferido por el Tribunal  Superior  de  Bogotá,  que  confirmó  el  que  de  manera anticipada dictó el  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  Especializado de la misma ciudad por cuyo  medio  condenó  a ADOLFO TOLEDO MEDINA como autor penalmente responsable de los  delitos  de  terrorismo, rebelión, homicidio agravado, tentativa de homicidio y  daño  en  bien  ajeno  por  hechos  acaecidos  en  esta ciudad capital el 15 de  noviembre   de   2003   en   los   establecimientos   comerciales   “Bogotá     Beer     Company”     y  “Palos   de   Moguer”  mediante  el  lanzamiento  de  dos  granadas por miembros de las fuerzas armadas  revolucionarias de Colombia  “FARC”.   

Para clarificar el suceso pide que se oficie  al  Juzgado  Quinto  Penal del Circuito Especializado o al Juez de Ejecución de  Penas  que actualmente conozca de la actuación para que se remita copia de todo  el  expediente  ya  que allí obra la aceptación de TOLEDO MEDINA de pertenecer  al  grupo  de  las FARC y su relación con los delitos de tentativa de homicidio  de las víctimas, algunas de ellas de nacionalidad norteamericana.   

La  conducencia  de  la  citada  probanza la  encuentra  en que impediría la extradición del requerido al acreditarse que es  un  delincuente  político  que  hace  parte  de  la estructura operativa de las  fuerzas  armadas  revolucionarias  de Colombia, organización que por la vía de  las  armas  pretende  derrocar  el  gobierno legalmente constituido y cambiar la  organización  político-social,  además  de que se reafirmaría la competencia  para  juzgar  y  condenar  a  los delincuentes por delitos cometidos en Colombia  disputando  la  pretendida  jurisdicción extraterritorial de los Estados Unidos  de América.   

2. Depreca que por conducto del Ministerio de  Relaciones  Exteriores  se  solicite a la embajada de los Estados Unidos aportar  prueba  sobre la identidad de los ciudadanos de ese país que habrían resultado  víctimas  de  la  tentativa  de  homicidio  en  los  hechos  sucedidos el 15 de  noviembre  de  2003, a fin de establecer si la justicia colombiana ya condenó a  su defendido por ello.   

Resalta  que  el  Estado  colombiano  debe  garantizar   las  garantías  fundamentales,  entre  ellas,  el  principio   ne bis in ídem que al hacer  parte  del  debido  proceso,  impide que una persona sea juzgada o condenada dos  veces por el mismo hecho o que pague doblemente la misma pena.   

Por último anota que si el requerido ya fue  condenado  con  ocasión de los 74 sujetos pasivos de la tentativa de homicidio,  no  procede  su  extradición  a  los  Estados  Unidos  para  que  sea  sometido  nuevamente a juicio por los mismos hechos.   

3. Solicita que por intermedio del Ministerio  de  Relaciones  Exteriores se requiera a la embajada de los Estados Unidos a fin  de  que  se sirva completar la documentación con la copia debidamente traducida  al  idioma  español  por  perito  idóneo y autorizado para ejercer como tal lo  siguiente:   

3.1.  Las  normas  positivas  del  derecho  norteamericano  referentes  al instituto de la jurisdicción extraterritorial en  virtud  de  las  cuales  se  considera competente para conocer de los delitos de  conspiración  para  asesinar  a  ciudadanos  de  los Estados Unidos, intento de  homicidio  y  uso  de  un arma de destrucción masiva contra un ciudadano de los  Estados   Unidos,   por   los   hechos   a   que   se   refiere   el  pedido  en  extradición   

3.2.  Señalar  y  demostrar con las pruebas  correspondientes  si  los  ciudadanos  estadounidenses  que  habrían  resultado  víctimas  en  los  mencionados hechos gozaban de algún fuero pactado entre los  Gobiernos  de  los  Estados Unidos y Colombia, se trataba de personas protegidas  por  el  derecho internacional, o cuál es la razón para que el delito cometido  en  este país contra tales personas sea competencia del Tribunal de Distrito en  los Estados Unidos para el Distrito de Columbia.   

3.3.   Expresar   si  el  Gobierno  y  las  autoridades  judiciales  norteamericanas ofrecen reciprocidad a la justicia y el  Gobierno  de  Colombia para que nuestra jurisdicción penal adquiera competencia  a  fin  de  juzgar los delitos que los ciudadanos de los Estados Unidos pudieran  cometer   dentro   del   territorio   de  ese  país  en  contra  de  nacionales  colombianos.   

3.4.  Adjuntar  las normas del Título 8 del  Código  de  los  Estados  Unidos,  Sección  1189  así  como los documentos de  octubre  de  1997  y  octubre 2 de 2003 a través de los cuales el Secretario de  Estado   norteamericano   habría   “designado”   a   las   fuerzas  armadas  revolucionarias    de    Colombia    (FARC)    como   organización   terrorista  extranjera.   

          Pone     de     manifiesto     que     según     el    indictment   los  sucesos  ocurrieron  en  Colombia  y  según el artículo 35 de la Constitución Nacional la extradición  de  los  ciudadanos  colombianos  por  nacimiento,  como lo es TOLEDO MEDINA, se  concederá  por  delitos cometidos en el exterior, considerados como tales en la  legislación penal patria.   

Apoyado en los textos constitucionales de los  artículo  3°,  101  y  202  para  denotar  que  la capital de la República es  territorio  colombiano,  se  cuestiona el por qué un delito ideado, ejecutado y  consumado  en esta ciudad por parte de un nacional colombiano  se considera  realizado   dentro   de   la   jurisdicción  extraterritorial  de  los  Estados  Unidos.   

Argumenta  el defensor que las disposiciones  del  estatuto  penal no establecen que el Estado colombiano pueda aplicar la ley  patria  a  los  ciudadanos  de  los  Estados  Unidos  que  dentro del territorio  norteamericano  cometan  delitos  contra  la  vida  e  integridad personal de un  ciudadano colombiano.   

Por  lo tanto, estima que se debe clarificar  si  respecto  de  la  extraterritorialidad  existe la reciprocidad por parte del  Estado  requirente  como  fundamento  de  las relaciones exteriores de Colombia,  pues  de  lo  contrario  se aplicaría la tesis “exótica” de que Bogotá es  jurisdicción   extraterritorial  de  los  Estados  Unidos  en  el  trámite  de  extradición.   

4.  Se oficie a la Magistrada de la Sección  Cuarta  del  Honorable  Tribunal Administrativo de Cundinamarca, Stella Jeanette  Carvajal  para  que  se  remitan las pruebas que obran en la acción pública de  cumplimiento  contra el Presidente de la República y el Ministro del Interior y  de  Justicia  con  ocasión  de  las torturas y tratos o penas crueles a que son  sometidos   los   colombianos   extraditados,  ante  el  incumplimiento  de  las  autoridades  judiciales  norteamericanas  y especialmente el buró de prisiones,  de  los  condicionamientos  que el Gobierno y la Corte determinan al conceder la  extradición.   

Aduce  el togado que ante la lucha que desde  los  atentados  del 11 de septiembre de 2001 declaró el Gobierno de los Estados  Unidos  en contra el terrorismo, como TOLEDO MEDINA pertenece a la organización  de  las FARC que ha sido catalogada como empresa terrorista extranjera por dicho  gobierno,    es    probable    que   al   ser   extraditado   sea   sometido   a  tortura.   

Por último anota que con base en pruebas la  defensa  puede  proponer  que  de  acuerdo  con  las  normas internacionales que  conforman  el  bloque  de  constitucionalidad  TOLEDO  MEDINA no sea extraditado  hacia los Estados Unidos.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          La  Sala  de  manera  reiterada  ha  señalado  que el estudio de la  procedencia  de  la  práctica probatoria está determinada por los tópicos que  ha  de abordar en el concepto que le corresponde emitir  de conformidad con  lo  establecido  en  el  artículo  520  del estatuto procesal penal (Ley 600 de  2000),  que  se  fundamenta en la validez formal de la  documentación  aportada  en  sustento  de  la  petición  de  extradición,  la  demostración  plena  de  la  identidad del solicitado, el principio de la doble  incriminación   y   la   equivalencia   de   la  providencia  proferida  en  el  extranjero.   

         De   acuerdo   con   el   concepto  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  al  no  existir  convenio  vigente  con los Estados Unidos, en este  asunto  rigen  los preceptos del estatuto procesal penal que en su artículo 235  establece  los  criterios  para  admitir  las pruebas basados en su conducencia,  pertinencia y utilidad.   

Por  la  conducencia  se  analiza  si  la  realización  o  aporte  de la probanza está permitido legalmente como elemento  demostrativo  de  los  precisos temas sobre los que compete a la Corte rendir su  concepto.  En  la  pertinencia  se  analiza  el nexo del medio probatorio con el  objeto  de  demostración  y su aptitud para acreditar un aspecto de interés al  trámite,  en  tanto  que  lo  no superfluo del elemento de juicio solicitado se  refiere  a  su  utilidad  en el sentido de que acredite algo que aún no ha sido  comprobado en la actuación.   

         Con   base  en  las  anteriores    precisiones    la    Corte  negará  la  incorporación y práctica de las pruebas pedidas por  el  defensor porque ninguna de ellas guarda relación con los  tópicos que  se deben afrontar en el concepto, como se verá:   

Las  expuestas en los dos primeros numerales  con  las  que  pretende  el  defensor  acreditar  que  el  proceso adelantado en  Colombia  en  contra  de  ADOLFO  TOLEDO  MEDINA versa por los mismos hechos que  motivan  la  petición  de  extradición  del Gobierno de los Estados Unidos, se  despacharán  desfavorablemente  dado  que  corresponde  netamente  al  Gobierno  Nacional  estudiar lo concerniente al ejercicio de la jurisdicción y determinar  la  improcedencia de la extradición cuando el requerido esté siendo juzgado en  Colombia o lo haya sido por los mismos hechos.   

          En  efecto,  sobre  este  particular con  anterioridad  la  Sala  precisó  que:  “Tampoco  es  fundamento  del  Concepto que ha de rendir la Corte, el tema de la jurisdicción  del  Estado  requirente.  El  análisis  que  la  ley señala debe hacerse de la  documentación  es  meramente  formal,  lo  que  excluye  temas  como  el que el  requirente  pretende  que  se  pruebe.  Ese  aspecto  – el de la jurisdicción –  también  le  corresponde  al  Gobierno  Nacional  como  parte de su facultad de  extraditar.  Ese  precisamente  es el tema al que hacía referencia el declarado  inexequible  artículo  527  del Código de Procedimiento Penal, cuando ordenaba  que  ‘no habrá lugar a la  extradición  cuando  por  el  mismo  hecho la persona cuya entrega se solicita,  haya     sido     o     esté    siendo    juzgada    en    Colombia’.  En  tales  casos  la  jurisdicción  colombiana    ha   sido   ejercida   –   ‘ha  sido  juzgado’  –  o  se  está  ejerciendo  – ‘está   siendo   juzgada’,   y   por   ello  no  hay  lugar  a  extradición  en  cuanto  en cualquiera de esos dos supuestos de hecho, ya se ha  definido  que  la República de Colombia tiene jurisdicción sobre el hecho y la  autoridad  judicial  que  actúa  en  su nombre ha obrado de conformidad. En tal  situación   la   concesión   de  la  extradición  significaría  declinar  la  jurisdicción  nacional  en favor del Estado extranjero al que se prefiere en el  juzgamiento  del  hecho  que  ya había sido juzgado en Colombia o que lo estaba  siendo.  Pero  el  análisis  de  los  supuestos  de  hecho  que conduzcan a esa  conclusión  le  corresponde  al  Gobierno  Nacional  por  mandato expreso de la  Constitución  y  la ley, pues esa es la autoridad encargada del ejercicio de la  soberanía    exterior    y    de    la    dirección    de    las    relaciones  internacionales”.1   

Acerca de la prohibición  contenida  en  el  principio  denominado  non  bis  in idem  en  que  se  apoya el letrado que en su sentir enervaría la extradición ya que  su  defendido  fue  juzgado  por  las  autoridades colombianas, lo que no haría  viable  investigarlo  y juzgarlo nuevamente por la autoridad extranjera; ello le  compete  al  Gobierno  Nacional, específicamente al Presidente de la República  como   autoridad  competente  para  decidir  si  concede,  niega  o  difiere  la  extradición,  sin  olvidar  que  la  circunstancia  que  hacía improcedente la  extradición  relativa  a  que  la  persona  solicitada estuviera o hubiese sido  juzgada  en  Colombia  por  los  mismos  hechos que es requerida, prevista en el  artículo  565  del Decreto 2700 de 1991 aplicable por virtud de la declaratoria  de  inexequibilidad  del artículo 527 de la Ley 600 de 2000, no fue reproducida  en el nuevo ordenamiento procesal de la Ley 906 de 2004.   

Por  estos  motivos  se  negará  incorporar  al  expediente fotocopia del fallo emitido el 18 de octubre  de  2005  por  el  Tribunal  Superior de Bogotá, así como solicitar al Juzgado  Quinto  Penal del Circuito Especializado o al juzgado de ejecución de penas que  esté  conociendo  de  la actuación el allegar copias de todo el expediente que  se adelantó en contra del requerido.   

De la misma manera no se  acogerá  el  pedimento  de  oficiar  a  la  embajada  de los Estados Unidos por  conducto  del  Ministerio  de Relaciones Exteriores para que aporte la identidad  de  los  ciudadanos que habrían resultado víctimas en los hechos relacionados,  porque  se insiste, no compete a la Corte examinar la probable transgresión del  principio   non   bis  in  idem.   

Acerca  del  lugar  de  ocurrencia  de  los  hechos  en  mención,  resultan  igualmente inconducentes e  improcedentes  las pruebas solicitadas por el defensor si se tiene en cuenta que  para   acreditar dicho suceso en el territorio colombiano no se requiere la  incorporación  al  expediente  de  las  copias  del  proceso  que se siguió en  Colombia  en  contra  del  requerido  en  extradición,  pues para confrontar el  presupuesto  previsto  en el artículo 35 de la Carta Política en relación con  que  los  hechos  hayan  ocurrido en el exterior para ser procedente la entrega,  viene  insistiendo  la Corporación que será al momento de emitir el respectivo  concepto  al analizar la información que obre en la solicitud de extradición y  sus  anexos  respecto  de las circunstancias modales, temporales y espaciales de  los  comportamientos  que  la  motivan, que se valorará tal circunstancia, así  como  también  si  en  tal documentación se aduce alguna de las excepciones al  principio   de   territorialidad   por   ser   viable   constitucionalmente   la  extradición,  dado  que  los  principios  de  extraterritorialidad  del derecho  internacional  han  de  ser  acatados  en  el  ordenamiento jurídico interno en  virtud   de   lo   normado   en   el   artículo   9°   de   la   Constitución  Política.   

Es bueno recordar que en  relación  con  este aspecto la Corte Constitucional precisó que su aplicación  en  el  ámbito internacional opera en doble vía, esto es, permite dinamizar la  ley  penal  colombiana  a  personas  que  hayan  realizado  total o parcialmente  conductas  delictivas  en  territorio  extranjero, y a su vez lleva a admitir la  jurisdicción  del  país extranjero para hechos acaecidos así sea parcialmente  en nuestro territorio.   

En  este  orden  también  resulta superfluo  allegar  las normas positivas del derecho norteamericano referentes al instituto  de   la   jurisdicción   extraterritorial   por  cuanto  se  han  aportado  las  concernientes   a   los  actos  de  terrorismo  que  trascienden  las  fronteras  nacionales  norteamericanas  y   las  de  delitos  de homicidio o intento o  conspiración  respecto  a homicidio de un ciudadano de los Estados Unidos fuera  de  los  Estados  Unidos  que  corresponden  al  Título  18,  del Código de la  Legislatura    Federal    del    Gobierno    de    los    Estados    Unidos   de  Norteamérica.   

          Se  insiste  así en que la intervención de la Sala de Casación en  este  trámite  se contrae a verificar si formalmente se cumplen los fundamentos  del  concepto  con  la  documentación  aportada,  estando  vedado emitir juicio  acerca  del  mérito  de  los elementos de juicio relacionados con la ejecución  del  hecho,  verificación  del lugar reportado por las autoridades extranjeras,  la  participación  o  grado de compromiso del requerido en los delitos por  los  que  se  le  acusa,  la  pena  imponible  en  caso  de  ser condenado, así  como   la  validez  formal  del  trámite  del  proceso  penal,  pues  ello  corresponde  al  diligenciamiento  que  da origen a la solicitud de extradición  ante las autoridades jurisdiccionales del país requeriente.   

          En  suma, como la decisión acerca del ejercicio de la jurisdicción  le  compete  exclusivamente  al  Gobierno  Nacional  y  la  verificación  de la  ocurrencia  del  hecho  se  hace  a  partir  de  la  información que obre en la  solicitud  de  extradición y sus anexos, no se decretaran las pruebas referidas  y   se   ordenará   devolver   al   defensor   las   copias   que   allegó  al  expediente.   

En  cuanto  a  la reciprocidad en materia de  extradición,  la  Corte debe insistir que ello no puede ser objeto de prueba en  el  presente  trámite  por  pertenecer  netamente  al  manejo de las relaciones  internacionales  del  Estado  colombiano  ante  la comunidad internacional, cuyo  único  titular,  por  mandato constitucional, es el Presidente de la República  como    Jefe    de    Estado,    Jefe    de   Gobierno   y   Suprema   Autoridad  Administrativa.     

La  exigencia  de  las  normas  procesales  internas  de  allegar  copia de las disposiciones penales extranjeras aplicables  al  caso  está  referida a las que definen como ilícita la conducta por la que  se  solicita  la extradición y establecen la correspondiente sanción privativa  de  la  libertad,  todo con el fin de permitir el análisis del cumplimiento del  principio  de  la  doble  incriminación,  y no de aquellas que a pesar de estar  llamadas  a  aplicarse  por  las   autoridades  judiciales  extranjeras, no  resulta necesaria su evaluación para los fines del concepto.   

Tampoco  se  accederá  a  las  pretensiones  probatorias  de  la  defensa  orientadas  a  resaltar  la  condición  de TOLEDO  MEDINA   como  integrante de la agrupación de las FARC, ya que no conducen  a  establecer  ninguno de los requisitos en que el concepto ha de estar apoyado,  además,  que  no sobra recordar que al Presidente de la República como supremo  director  de  las  relaciones  internacionales  corresponde  la  decisión final  frente  al  pedido  de  extradición y la facultad de definir si la concede o la  niega o difiriere la entrega del solicitado.   

Igualmente se advierte la inconducencia de la  prueba   relacionada  con  allegar  las  diligencias  que  por  una  acción  de  cumplimiento  contra el Presidente de la República y el Ministro del Interior y  de  Justicia  se  adelanta  en el Tribunal Administrativo de Cundinamarca por el  probable    incumplimiento    de   las   autoridades   norteamericanas   a   los  condicionamientos    impuestos    respecto   de   los   ciudadanos   colombianos  extraditados,  por  cuanto  ello  pertenece  a  la  órbita  de  competencia del  Gobierno   Nacional,  específicamente  al  Presidente  de  la  República  como  director  de   la política exterior y de las relaciones internacionales al  hacer  las  exigencias  que  estime  convenientes  en  aras  a  que  en el país  reclamante   se   le  reconozcan  todos  los  derechos   inherentes  a  los  colombianos  y  las  garantías  ante  la  calidad  de  procesados,  realizar el  seguimiento  de  su  cumplimiento  por  parte del país requirente, así como de  establecer las consecuencias en caso de su inobservancia.   

Así  las cosas, como con anterioridad lo ha  precisado  la  Corte  resultan inconducentes respecto del concepto que debe  emitir  la  Corte  las  pruebas  encaminadas  a  cuestionar  la  imparcialidad o  independencia   de  las  autoridades  norteamericanas,  “pues  no  es  un  asunto que corresponda determinar a la Sala o que la inhiba  para  ejercer  su función en trámites como éste o para que su concepto sea en  uno  u  otro  sentido,  pues es al Gobierno Nacional al que compete en términos  del   artículo   512   del   Código   de   Procedimiento   Penal  ‘subordinar   el   ofrecimiento  o  la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas’”2.   

         Dado  que  no  se  advierte  la  necesidad  de  ordenar de oficio la  práctica  de  medios probatorios acerca de los temas que deben ser abordados en  el  concepto  que  corresponde  emitir  a  la  Sala,  se impone continuar con el  trámite de extradición.   

De  conformidad  con  lo  establecido  en el  artículo  518 de la Ley 600 de 2000 córrase traslado a los intervinientes para  que,  una  vez  en  firme  esta  decisión,  presenten  sus  alegatos previos al  referido concepto de la Corte.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.             NEGAR   por  improcedentes  las  pruebas solicitadas por el defensor de ADOLFO TOLEDO MEDINA,  de    conformidad    con    las    razones    consignadas    en    la   anterior  motivación.   

2.  ORDENAR  que  por secretaría se devuelvan  al defensor las copias allegadas al expediente.   

3.            CORRER TRASLADO  por  el  término  de  cinco  (5)  días,  al solicitado en extradición, ADOLFO  TOLEDO  MEDINA,  a  su defensor y al Procurador Delegado, para que presenten sus  alegatos  previos  al  concepto de la Corte (artículo 518 del estatuto procesal  penal), una vez en firme esta decisión.   

La  Secretaría  de  la  Sala  librará  las  comunicaciones correspondientes.   

Notifíquese y cúmplase.  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                              MARINA    PULIDO    DE  BARÓN   

       Comisión   de  servicio                                                       Permiso   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES               YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Auto  de 18 de enero de 2002. Radicación 16309   

2 Cfr.  Auto del 1° de septiembre de 2004. Radicación 22072     

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