24831(09-02-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  24831   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                               DR.    SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 10   

          Bogotá, D.C., nueve de febrero de dos mil seis.   

VISTOS  

          Conforme  con  lo  reglado  en  el  artículo  233  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley 600 de 2000), examina la Sala de manera preliminar el  aspecto  formal  de la demanda de revisión instaurada por el apoderado especial  de   URIEL   DE   JESÚS   ZAPATA  MARÍN,   contra  la  sentencia  proferida  por el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de  Descongestión  de Medellín, el 15 de octubre de 2003, y confirmada por la Sala  de  Decisión  Penal del Tribunal Superior de la misma ciudad, por cuyo medio se  condenó  al  demandante a la pena principal de 34 años y 6 meses de prisión y  multa   de   3.832.66   salarios  mínimos  mensuales,  al  hallarlo  penalmente  responsable  a  título  de  coautor  de  los  delitos  de  secuestro  extorsivo  agravado,  concierto  para delinquir y porte ilegal de armas de fuego de defensa  personal y de uso privativo de las fuerzas armadas.   

  HECHOS     Y  ANTECEDENTES   

         

         La  síntesis  que  de  los  hechos hizo el Tribunal en el fallo de  segunda instancia, es del siguiente tenor:   

“Se  desprende de los presentes infolios,  que  el  día  24  de  noviembre  de  1995  en  la  vía  Entrerios –  San  Pedro de los Milagros mientras  el  señor  Francisco  Antonio  Lopera  Gil  se desplazaba en su vehículo marca  Toyota  de  placas  SAW-528  fue  abordado  intempestivamente por varios sujetos  armados,  quienes  lo  condujeron  a bordo de otro vehículo por la vía Belmira  Horizontes  hasta  el  municipio  de Sopetrán en donde fue mantenido cautivo en  una  casa  campesina  por  espacio  de 46 días, siendo llevado el 8 de enero de  1996  a  una  zona  rural  entre  Liborina y Olaya donde permaneció secuestrado  hasta  el  27 de enero por parte de sujetos armados que se identificaban como el  Grupo Anorí del ELN”.     

         Por  tales  hechos,  URIEL DE JESÚS ZAPATA MARÍN fue condenado por  el  Juzgado Penal del Circuito Especializado de Descongestión de Medellín a la  sanción  corporal señalada en el acápite inicial, como coautor de los delitos  de  secuestro  extorsivo  agravado,  concierto  para delinquir y porte ilegal de  armas  de  fuego  de defensa personal y de uso privativo de las fuerzas armadas,  decisión  que  confirmó el Tribunal Superior de la misma ciudad al revisar por  vía  de  apelación la determinación de primer grado, como igualmente allí se  anotó.    

LA  DEMANDA   

          El  demandante  invoca  la  causal  consagrada en el numeral 3º del  artículo  220  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  esto  es,  bajo  la  consideración  de  que  con posterioridad a la sentencia  surgió  prueba  nueva  no  conocida  al tiempo de los debates que establecen la  inocencia del condenado.   

La  prueba nueva, dice el demandante, está  constituida  por  la  declaración  extrajuicio  vertida  por  Humberto  Patiño  Muñoz,  rendida  a  petición del defensor ante un Notario Público, en la cual  amplió  el  testimonio  que  rindió  en  el  curso  del  proceso  a través de  comisionado,  afirmando  conocer  al hoy condenado URIEL DE JESÚS ZAPATA MARÍN  desde  el  año  de  1995,  a  quien contrató para que trabajara en su finca La  Cuchilla,  hoy  La  Isabela,  ubicada en  la  vía  de Chinapantanillo, lugar en donde laboró desde  mediados  del  mes  de  junio  de 1995 hasta el 22 de enero de 1996, fecha en la  cual    partió    para   el   Oriente   Antioqueño   en   busca   de   mayores  ingresos.   

Sostiene que aunque en el curso del proceso  el  citado  Patiño  Muñoz  rindió  declaración  el  8  de  mayo  de 2001, el  interrogatorio  al que se le sometió fue parco en extremo, al punto que a pesar  de  haber  manifestado  que conocía a ZAPATA MARÍN desde hacía 6 años, no se  le indagó sobre la fecha en que trabajó en su finca.   

Por lo tanto, agrega, debe dársele validez  a  lo  que  dijo  ante  el  Notario  Público,  pues además de que ello lleva a  demostrar  su  inocencia,  se trata de una prueba nueva sobre la que no tuvieron  oportunidad de pronunciarse los falladores.    

         Solicita,  en  consecuencia,  que se revise el fallo demandado y en  su lugar se revoque la condena impuesta contra su representado.   

          CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

         La  acción  de revisión es un medio para conseguir la realización  de  la  justicia  y  un mecanismo excepcional contra la inmutabilidad de la cosa  juzgada  por  la  ocurrencia  de hechos y conductas contrarias a derecho que una  vez  configuradas,  desvirtúan  la  oponibilidad  de la sentencia en firme y la  seguridad  jurídica  que  le  sirve  de fundamento. Dentro de este contexto, la  razón  de  ser  del  instituto  es  la  de  subsanar los defectos materiales de  aquellas  providencias  que  ponen fin al proceso penal tanto en la instrucción  como  en  el  juicio,  proferidas  en contravía de una recta administración de  justicia,  atendiendo  al  interés  general  de la verdad y de la justicia como  forma  de  garantizar  una  convivencia  pacífica  y  un  orden  justo  para el  conglomerado social.   

         

          Por  lo  mismo,  no  es un mecanismo para revisar la legalidad de la  sentencia  como  sucede  con  el  recurso  de  casación,  sino  la justicia  en  su dimensión positiva, para  evitar que se condene a inocentes o se absuelva a los responsables.   

         Dadas  sus especiales características, que como se dijo se dirigen  a  derruir la cosa juzgada, su ejercicio no sólo debe someterse a las taxativas  causales  que  para  su  prosperidad  indica  el  artículo  220  del Código de  Procedimiento  Penal,  sino  que además requiere del aporte de medios de prueba  serios,   procedentes,  idóneos  y  con  suficiente  grado  de  credibilidad  y  trascendencia       para       conducir       a      la      rectifi­ca­ción  del  error que se enrostra a la  providencia  demandada,  superando  en  ella  la  injusticia  que  el  actor  le  adjudica.   

         

Así, frente a la causal tercera, tiene dicho  la  Sala  que  corresponde  al  actor  demostrar  no sólo el surgimiento de los  hechos  nuevos  o  pruebas  de  similar  naturaleza,  que apunten a acreditar la  inocencia  del  condenado o su inimputabilidad, sino, lo más importante, que el  fallador  no  tuvo  oportunidad  de pronunciarse sobre ellos y que de haber sido  conocidos  o  haber  ingresado  oportunamente  al  expediente,  la solución del  asunto    hubiera    sido    sustancialmente    distinta    y   opuesta   a   la  adoptada.   

En  este  caso,  la  demanda  se  edifica  sobre la causal tercera de revisión, porque según el  demandante  con  posterioridad  a  la  sentencia  de condena, surgió una prueba  nueva,  constituida  por  la  ampliación  del  testimonio  rendido por Humberto  Patiño  Muñoz, en el que da  cuenta de que para la fecha de los hechos el  hoy  condenado  se encontraba laborando en su finca la “Cuchilla”, hoy “La  Isabela”, ubicada en  la vía de Chinapantanillo.   

Sin  embargo,  en  modo alguno el demandante  refiere  qué  incidencia  directa  tiene ese hecho con aquellos declarados como  probados  en el proceso, pues ni siquiera especifica a qué distancia quedaba el  supuesto  lugar  de  trabajo  del  implicado  de aquél en el que ocurrieron los  hechos;  o  por  qué  la  demostración de ese hecho lleva a la inocencia de su  cliente.    

Tal  omisión argumentativa, priva a la Sala  de  elementos  de  juicio  para  analizar  si en realidad se trata de una prueba  nueva  que  descarta  la participación del implicado en el secuestro por el que  se le juzgó y condenó.   

Pero  además,  de acuerdo con la sentencia,  la  no  presencia  del  procesado  en el lugar de los  hechos  fue  una  hipótesis descartada con un amplio análisis valorativo de la  prueba  que  daba  razón  de  lo contrario, motivo por el cual la circunstancia  aducida  por el testigo, lejos está de constituirse en hecho nuevo, tratándose  a  lo sumo de la invocación extemporánea de medios encaminados a fortificar un  supuesto  oportunamente  desvirtuado,  con  lo  que el actor pretende impropia e  infructuosamente  desatender  que  la oportunidad de ese debate precluyó con la  superación de las instancias.   

En  síntesis, al cotejar la demanda con el  contenido  de  los  fallos  de  instancia,  sin  dificultad  se  observa  que el  planteamiento  propuesto  por  el  accionante no tiene potencialidad alguna para  derruir  el  fallo  de  condena,  lo  que de bulto contradice su formulación al  interior  de la causal tercera, pues nada tiene de novedad lo ahora expuesto, en  relación   con   lo   que   fuera   objeto   y   centro   del  superado  debate  probatorio.   

          Así  las  cosas,  como  el escrito de demanda incumple básicamente  las  exigencias  formales mínimas previstas en la norma antes citada, se impone  su  inadmisión  de conformidad con lo indicado en el artículo 223 ejusdem.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

Rechazar la demanda  de  revisión que en representación del condenado URIEL DE JESÚS ZAPARA MARÍN  instauró   su   apoderado,   por   las   razones  consignadas  en  la  anterior  motivación.   

          Contra      esta     decisión     procede     el     recurso     de  reposición.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                     ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                       

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                   ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                        JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                 

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                            JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

           Secretaria   

    

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