24816(01-06-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24816  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No.53  

Bogotá,  D.C., primero (1º) de junio de dos  mil seis (2006).   

VISTOS:  

En  sentencia  proferida en primera instancia  por  el  Juzgado  5º  Penal  del  Circuito  de Armenia, ÁLVARO NEL ESCRUCERÍA  MANZI,  fue  condenado  a la pena principal de 46 meses y 20 días de prisión y  al  mismo  tiempo  de  inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas,  más el pago de los perjuicios ocasionados, como autor del delito de  abuso  de  confianza  calificada.  Le  negó  la  suspensión  condicional de la  ejecución   de   la   condena   y  le  otorgó  el  sustituto  de  la  prisión  domiciliaria.   

Apelada la anterior decisión por el apoderado  de  la  parte  civil y el Ministerio Público, en fallo del 23 de agosto de 2005  por  el Tribunal Superior de Armenia, lo modificó en el sentido de imponerle al  sentenciado  54  meses  de  prisión,  tiempo  al  que  igualmente  extendió la  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas, precisó  los  montos de la indemnización, el plazo para su pago; lo adicionó condenando  en costas al procesado  y  a favor de BANCAFE.   

Recurrido  en  casación  el fallo de segundo  grado,  por  el  defensor  de  PEDRO  NEL  ESCRUCERÍA  MANZI, procede la Sala a  calificar formalmente la respectiva demanda sustentatoria.   

LOS HECHOS:  

De acuerdo a lo probado, así los resumió el  Tribunal:   

“El ciudadano Álvaro Nel Escrucería Manzi,  en  su  condición de abogado externo de la entidad financiera BANCAFE, con sede  en  esta  ciudad,  obtuvo poderes especiales para gestionar varios procesos ante  la  jurisdicción  civil.  En  ejercicio  del mandato conferido, recibió dinero  producto  de  remates  realizados  en los procesos judiciales a favor del banco;  pero, en vez de entregarlos a la empresa se apropió de ellos.   

Los  fundamentos fácticos de la acusación y  de  la  sentencia  de  primer  grado,  se  refieren  a  la  apropiación  de las  siguientes cantidades:   

-$ 79’631.550,  recibidos del Juzgado 3º Civil del Circuito de Armenia en  proceso  ejecutivo  adelantado  por BANCAFE contra el señor Carlos Arturo Suaza  Castañeda  y  otra,  dinero cuya entrega fue autorizada por medio de oficio 125  de marzo 2 de 1001.   

-$ 44’116.807,  entregados  a él, según oficio 812 de agosto 23 de 2001,  por  el  Juzgado  Cuarto  Civil del Circuito de esta misma ciudad, como producto  del  proceso ejecutivo promovido por el mismo banco contra el señor Jorge Tulio  Orozco Quintero.   

-$  2’155.000,  correspondientes  a  parte  del  dinero que le entregó el  Juzgado  Civil  del  Circuito  de  Sevilla  (Valle) dentro del proceso ejecutivo  instaurado  por BANCAFE contra la señora Adelaida López de  Arbeláez. En  relación  con  esta  actuación, el abogado Escrucería entregó al banco parte  de    la    suma    que    recibió,   pero   se   apropió   de   la   cantidad  mencionada.   

BANCAFE  es una sociedad de economía mixta,  en     la     cual     tiene     participación     mayoritaria     el    Estado  colombiano”.   

LA DEMANDA:  

Al  amparo  del  cuerpo  segundo de la causal  primera  de  casación,  acusa el demandante el fallo de segundo grado de violar  los  artículos  280, 282 y 283 del Código de Procedimiento Penal, “como  consecuencia  de un error de hecho en la apreciación de la  prueba de la confesión”.   

Sostiene,  así, que el juzgador incurrió en  un  error  de  apreciación  porque  desconoció  la confesión calificada de su  defendido,  y  valoró  equivocadamente  los  hechos  investigados  “y  le  dio  una observación inexacta a los elementos o reglas de  la  sana  crítica  tenidos  en  cuenta  por el juzgador de primera instancia en  dicho    reconocimiento,    como    son;   la   lógica,   la   ciencia   y   la  experiencia”.   

Para el Tribunal, si bien en la versión libre  y  en  la  indagatoria  el  sindicado reconoció haberse apoderado de diferentes  sumas  de  dinero  que  recibió  a  nombre   BANCAFE,  nunca  admitió  su  responsabilidad.  Esa  apreciación,  en  criterio  del  demandante desconoce el  principio  de  indivisibilidad  de la confesión, porque mientras, aplicando las  reglas  de  la  sana  crítica el Juez sí reconoció rebaja por este motivo, el  Ad     Quem    se    la  negó.   

A  su  juicio, debe entenderse como lógico y  razonable,  que  su  defendido  confesara  haber dispuesto de unos dineros, y al  tiempo,   en   ejercicio  del  derecho  a  la  defensa  justificó  “su  actuación  debido  al  planteamiento  propuesto  por BANCAFE  dentro  de la demanda ordinaria laboral propuesta por él contra dicha entidad y  en  la  cual  el  Banco Cafetero propuso una de sus excepciones, la figura de la  compensación  regulada por  el  artículo  1714  del  Código Civil Colombiano, aduciendo principalmente que  los  dineros adeudados por BANCAFE al doctor ESCRUCERÍA MANZI, se compensarían  por  ministerio  de  la  Ley,  con  la  suma que este conservó, producto de los  títulos  judiciales retirados, suma que de acuerdo a los conceptos emitidos por  peritos  judiciales  dentro  de dicho proceso, resultaba notoriamente inferior a  lo adeudado por concepto de honorarios.   

Solicita, entonces, se case el fallo recurrido  y  se le reconozca al sentenciado PEDRO NEL ESCRUCERÍA MANZI, la rebaja de pena  por confesión.   

CONSIDERACIONES:  

1.  El  recurso  de  casación es un medio de  impugnación  extraordinario,  en esencia rogado. Eso significa que solo procede  una  vez agotadas las instancias ordinarias, en la precisa oportunidad fijada en  la  ley,  a  solicitud  de  las  partes  legitimadas  para su ejercicio, por los  motivos  allí  expresamente  señalados,  y  conforme a los requisitos exigidos  para su sustentación.   

2.  De la misma manera y atendiendo los fines  que  inspiran este instituto, esto es, la efectividad del derecho material y las  garantías  debidas  a  las  personas que intervienen en la actuación penal, la  unificación  de  la jurisprudencia y la reparación de los agravios inferidos a  las  partes  con  la  sentencia  demandada, como lo dispone el artículo 206 del  Código  de  Procedimiento Penal, su ejercicio supone un juicio lógico sobre la  legalidad  de  un  fallo  que  se presume acertado y respetuoso del ordenamiento  jurídico.   

2.  En ese orden, la labor que corresponde al  demandante  frente  a  este  extraordinario recurso, es de suyo exigente, ya que  debe  asumir  una  carga  argumentativa que debe caracterizarse por su seriedad,  logicidad  y  coherencia, la cual se cumple a través de la presentación de una  demanda  que  reúna  los  requisitos  indicados en el artículo 211, sin omitir  ninguno,   y   de  especial  manera,  indicar  de  manera  clara  y  precisa  la  causal   aducida para pedir la revocatoria del fallo, los fundamentos de la  misma  y las normas infringidas (numeral 3º ibídem), para que la Corte proceda  a  su  estudio  de  fondo,  pues de lo contrario la demanda deviene inepta, y en  tales  condiciones,  en  virtud  del  principio  de  limitación  no  es posible  pronunciarse  sobre  cargos  no  propuestos  o  causales no invocadas, ya que de  hacerlo  se  estaría  desbordando  la  función constitucional que le compete a  esta  Corporación  como  Juez  de  casación,  excepción  hecha de los eventos  previstos en el artículo 216 del Código de Procedimiento Penal.   

3. En el presente evento, la demanda puesta a  consideración   de  la  Sala  se  reduce  a  afirmar  que  el  Tribunal  debió  reconocerle  al  sindicado  la  rebaja  de  pena  por  confesión,  sin  que tal  pretensión  esté  precedida  de  la demostración contundente, pero sobre todo  clara  y  precisa, sobre la naturaleza del yerro alegado, y la confrontación de  los   supuestos   fácticos   a  partir  de  los  cuales,  conforme  a  la  ley,  necesariamente  se imponía como consecuencia de la correcta apreciación de las  pruebas,  la  aplicación  del  precepto  que  regula  esa específica rebaja de  pena.   

4. Por el contrario, a partir de la genérica  expresión  sobre  un error en la apreciación de la prueba, concretamente de la  indagatoria  del  sindicado, el censor apenas aparenta el cumplimiento formal de  los  requisitos señalados en el artículo 212, pues a la postre, no concreta el  sentido  y  la  clase  de  yerro  que  condujo  al  quebranto  mediato de la ley  sustancial,  como  quiera que las expresiones de las que se vale para cuestionar  las  razones por las cuales el Tribunal estimó que no era procedente en el caso  concreto  rebaja  de  pena por confesión, sólo logran dejar al descubierto que  pretende  a toda costa, y sin ningún fundamento fáctico o jurídico, que se le  otorgue  entera  credibilidad  a  la tesis de la compensación, que el procesado  expuso como circunstancia justificante de su comportamiento.   

5.  Sin embargo, de los comentarios hechos al  respecto,  no es posible inferir si en últimas el ataque se pretendió orientar  por  los  senderos de un error de hecho por falso juicio de existencia, bien por  omisión  o  suposición;  o  por  errores  de  identidad  por distorsión,  tergiversación,  cercenamiento  o añadidura. Y aunque en una laxa comprensión  de  su  texto,  pudiera  al  menos  inferirse  que procuró postular un error de  raciocinio  en  la  apreciación  de  la  indagatoria de ÁLVARO NEL ESCRUCERÍA  MANZI,  en  la  medida  en que se queja por la inobservancia de las reglas de la  sana  crítica,  el libelo no muestra esfuerzo alguno por acreditar, de un lado,  cuáles  fueron  las  reglas  de  la  ciencia,  la experiencia o la lógica cuya  aplicación   se   imponía   observar  en  el  complejo  probatorio  dadas  las  circunstancias  de los hechos; y mucho menos por supuesto, por qué, a partir de  tal  definición necesariamente habría de reconocerse que fueron probados todos  los  presupuestos que la ley exige para que la rebaja de pena que se reclama sea  concedida,  esto es, que en términos del artículo 283 de la Ley 600 de 2000 el  procesado  “reconoció  su autoría o participación  en  la  conducta  punible  que  se investiga”, que lo  hizo  en  la  primera  versión  rendida  en  el  proceso;  que  no  se presenta  situación  de  flagrancia,  y  que  no  obstante ser cualificada, constituye el  único fundamento de la sentencia.   

6.  Como  esa  labor  no  fue cumplida por el  demandante,  el  desarrollo  del  cargo  quedó  trunco,  y no pudiendo la Corte  entrar  a complementar esas deficiencias argumentativas se impone la inadmisión  del  libelo,  pues  en  el presente caso no se advierten motivos que indiquen la  necesidad  de acudir a las facultades oficiosas de que trata el artículo 216 de  la  Ley  600  de  2000,  bien  para  decretar  la  nulidad de lo actuado, o para  restablecer garantías fundamentales de los sujetos procesales.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.   Inadmitir   la  demanda  de  casación  presentada a nombre del sentenciado ÁLVARO NEL ESCRUCERÍA MANZI.   

2.  Contra  esta decisión no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                               ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                                        

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO                             ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                     

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                                JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                                  

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                                   JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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