24807(18-07-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24807  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

                                                                                 Magistrado  Ponente:   

                                                                   Dr.       ALFREDO       GÓMEZ  QUINTERO   

                                                                                    Aprobado    Acta   No.  72   

Bogotá, D.C., dieciocho (18) de julio de dos  mil seis (2.006)   

VISTOS:  

Se  pronuncia  la Corte sobre la nulidad que  del  trámite  de extradición en esta fase plantea el defensor de HERNÁN PRADA  CORTÉS,   ciudadano  colombiano  requerido  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos.   

ANTECEDENTES:  

1.  Según  Nota  Verbal No. 2980 del 1º de  diciembre  de  2.005 el Gobierno de los Estados Unidos de América, a través de  su  Embajada  solicitó  la extradición de Hernán Prada, quien es requerido en  ese  país  para  “comparecer  a juicio por delitos  federales  de narcóticos y delitos relacionados” de  conformidad    con    la    resolución    de    acusación    sustitutiva   No.  04-20446-CR-Jordan(s)  dictada  el 5 de noviembre de 2.004 en la Corte Distrital  de los Estados Unidos para el Distrito Sur de la Florida.   

2. En tal virtud el Ministerio de Relaciones  Exteriores,   conceptuando   que  “por  no  existir  Convenio  aplicable  al  caso  es procedente obrar de conformidad con las normas  pertinentes   del  Código  de  Procedimiento  Penal  Colombiano”,  remitió  el  asunto  al  Ministerio del Interior y de Justicia y  éste  a  su turno lo envió a la Corte “teniendo en  cuenta  que  se  encuentran  reunidos  los  requisitos  formales  exigidos en la  normatividad procesal penal aplicable”.   

3.   Una   vez  las  diligencias  en  esta  Corporación  y  proveído  el  requerido  de  su  correspondiente  defensor, se  surtió  el traslado previsto en el artículo 518 de la Ley 600 de 2.000, dentro  del  cual  éste  solicitó  la práctica de unas pruebas que la Sala dispuso no  decretar  en  auto  del  pasado  28 de marzo del año en curso contra el cual el  mismo  sujeto  interpuso recurso de reposición que adversamente se le resolvió  en proveído de mayo 23.   

4.  Dispuesto y surtido entonces el traslado  que  para  alegar  prevé la norma antes mencionada, el defensor planteó dentro  del  mismo  la  nulidad  de  lo  actuado  pues considera que se ha infringido el  derecho  de  defensa,  el  debido  proceso  y el principio de contradicción por  haberse  negado  la  práctica  de aquellas pruebas con que -en el propósito de  obtener   un   concepto  negativo  de  la  Sala  por  aplicación  de  convenios  internacionales-  se  pretendía  demostrar: 1.Que los hechos materia del pedido  de  extradición fueron cometidos no en territorio de los Estados Unidos sino en  jurisdicción  de  la  Gran  Bretaña  o  de  México.  2.Que los Estados Unidos  practican  la tortura como política estatal y 3.Que Hernán Prada Cortés no es  la  misma  persona a la que se refiere la acusación extranjera toda vez que él  no  ejecutó  las  conductas  que  le  atribuyen  y  todo  obedece  a un caso de  homonimia.   

En esas condiciones cuestiona el defensor las  razones  en  que  la  Corte se sustentó para denegar las pruebas que dentro del  término señalado legalmente para ello aquél solicitó.   

CONSIDERACIONES:  

No  obstante la denominación de nulidad que  habilidosamente  y  con innegable ánimo dilatorio se le da al planteamiento que  se  examina,  es  incuestionable  que  ante  lo  infructuoso  de  sus argumentos  esbozados  en  la  solicitud  de  pruebas  y  en  el  recurso  de reposición ya  reseñado,  pretende  el defensor mantener latente el debate de la conducencia y  pertinencia  de  los  medios de convicción cuya práctica deprecó cuando ya en  este  trámite  dicha etapa se ha superado, de modo que los argumentos en que se  funda  la supuesta invalidez no tienden más que a cuestionar los fundamentos de  aquellas decisiones.   

Además   de  tal  precisión  formal  que  bastaría  para  rechazar  la pretensión invalidatoria, el contenido argumental  de  la  petición  tampoco  evidencia  la  vulneración  que  se  acusa  de  las  garantías constitucionales aducidas.   

Es  que  si  bien  es  cierto el trámite de  extradición   -como   lo   indica   el   defensor-   se   sujeta  a  principios  constitucionales  como  el  debido proceso y la defensa y del ordenamiento legal  también  hacen  parte  los  convenios  internacionales,  que la Corte en manera  alguna  desconoce  o  soslaya,  no menos lo es que aquéllos y la aplicación de  éstos  deben  entenderse  no  en la forma en que lo pretende el letrado sino en  relación  con  la función y objetivos de este específico trámite, por manera  que  las  pruebas  que a él aspiren aportarse deben observar los postulados que  le  son  propios  pero en relación con el objeto de la extradición y los temas  que  respecto  de  ella habrán de ser tratados en el concepto que se demanda de  la  Corte,  esto  es,  “la  validez  formal  de  la  documentación  presentada,  en  la  demostración  plena  de  la  identidad del  solicitado,  en  el  principio de la doble incriminación, en la equivalencia de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y,  cuando  fuere el caso, en el  cumplimiento   de   lo   previsto   en   los  tratados  públicos”.   

Por fuera de dichas restricciones que emanan  de  la  propia  ley  la  Corte  -de  un  lado-   carece de competencia para  pronunciarse  y  -de  otro-  le  queda  vedado  en  tales  condiciones admitir o  decretar  pruebas  que pretendan demostrar aspectos que no sean los determinados  por  el  ordenamiento,  máxime  que  este  no es un proceso penal con todas sus  connotaciones  sino  un  particular  trámite  que en esta fase se surte ante la  jurisdicción  cuyo objeto no es propiamente el establecimiento del delito y sus  consecuencias  o  la  determinación  del responsable, ni por ende es el ámbito  donde  pueda  aportarse  pruebas  o  controvertirse  aquellas  que supuestamente  acreditan  esos  tópicos,  ni tampoco una fase donde la Corte sea la que decida  la  concesión  de  la  extradición  pues  su rol se agota en la emisión de un  concepto  sobre  específicos  temas y no sobre todos los que quiera plantear la  defensa  por  muy  razonados  que  puedan  serlo,  porque  lo  contrario  y  con  infracción  al principio de legalidad sería infringir el orden de competencias  y   facultades   que   la   Constitución   y   la   ley  le  han  fijado  a  la  Corporación.   

No  por diversas razones la Sala denegó las  pruebas  deprecadas  por  la  defensa toda vez que en nada se relacionan con los  temas  materia  del  concepto  que habrá de rendirse en su oportunidad y eso en  manera  alguna  comporta  un menoscabo a las garantías alegadas cuando no puede  so   pretexto  de  ellas  y  en  su  irregular  ejercicio  admitirse  medios  de  convicción  que resultan improcedentes, superfluos o inconducentes al objeto de  este especial trámite.   

La denegación de pruebas es una alternativa  que  el  propio  ordenamiento  y  como expresión también del debido proceso ha  establecido  en aras de la depuración y ordenación de los trámites, de no ser  así  sería  asentir en el vicioso extremo de aceptarse cuanto medio probatorio  se  les  antoje  a los sujetos procesales sin relación ninguna con el proceso o  asunto de que se trate.   

Por ello, si el objeto de la extradición en  esta  fase  es  que la Corte rinda un concepto sobre los temas ya indicados qué  conducencia  podrán  tener  aquellos  medios  de  convicción  que tienden a la  aplicación  de  convenios  de  extradición  existentes  con  países que no la  están  solicitando,  o  que  pretenden  sobre  una  equivocada comprensión del  requisito  referido  a  la  identidad  del solicitado demostrar que éste no fue  quien  cometió  los  delitos  materia  de  acusación,  o aspiran en últimas a  acreditar  que  el Estado requirente somete a nuestros nacionales extraditados a  tortura?  Obviamente  ninguna  porque,  independientemente  de su acierto que no  corresponde  valorar  a  la  Sala,  ese  debate  no  concierne  al  trámite  de  extradición  en  esta  fase, pues no es este el campo  donde  sea  posible  controvertir  los fundamentos fácticos o probatorios de la  acusación  proferida  en  el  país  requirente  ni las pruebas en que ellos se  sustenten,  ni  mucho  menos  establecer  hechos  que  concierne  valorar  al  Gobierno  Nacional  en aras de decidir si ordena o no la  extradición que se le solicita.   

La denegación de pruebas aquí optada por la  Sala  por encontrar que las solicitadas por el letrado resultaban inconducentes,  más  aún  cuando  se  deprecaban  como  tales  la  adjunción  de  tratados de  extradición  suscritos  con naciones que no la están demandando, o la de otras  que  pretendían  no  cuestionar la identidad del requerido sino la autoría que  se  le  reprocha  de  los delitos objeto de la acusación, amén de aquellas que  aspiraban  a  acreditar  la  práctica  de  torturas  en el país requirente, no  comporta  vulneración  alguna  a  las  garantías  invocadas menos cuando en el  pedido  de  invalidez se propugna por la aplicación irrestricta de determinados  ordenamientos sin atención alguna al orden de competencias.   

En esas condiciones se abstendrá la Sala de  declarar la nulidad que de este trámite planteó el defensor.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

No  decretar la nulidad que de la actuación  planteó el defensor del requerido HERNÁN PRADA CORTÉS.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase,   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

Permiso  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                         ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                      

ÁLVARO     ORLANDO     PÉREZ  PINZÓN                         MARINA                                 PULIDO                                 DE  BARÓN                     

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                 YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

                                         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria.   

    

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