24336(04-05-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24336  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                

Magistrado Ponente:  

                                                  Dr.  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO   

                                               Aprobado Acta  No 42   

Bogotá, D.C., cuatro (04) de mayo de dos mil  seis (2.006)   

VISTOS:  

La  Sala se pronuncia acerca de la viabilidad  de  la  demanda sustento del recurso de casación instaurado por el defensor del  procesado  JORGE  PINEDA contra la sentencia proferida el 9 de junio de 2005 por  el  Tribunal Superior de Armenia, mediante la cual confirmó  la emitida el  14  de  febrero  del  mismo año por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de la  misma  ciudad,  que  lo  condenó  a  la  pena  de cuarenta y ocho (48) meses de  prisión   por   un   delito   de  tráfico  de  estupefacientes,  sustento  del  mismo.   

LOS HECHOS:  

El  9 de marzo de 2004 alrededor de las cinco  de  la tarde, JORGE PINEDA quien se movilizaba en una moto en compañía de Jhon  Gerson  Hernández  por  el  barrio Zuldemayda de Armenia, al ser sometido a una  requisa   por  agentes  de  la  policía  que  transitaban  por  el  sector  fue  sorprendido   llevando   consigo   3.8   gramos   de   sustancia   a   base   de  cocaína.   

La  conducta  punible  por  la  cual  se  le  investiga  y se le juzga, se halla descrita en el artículo 376 de la ley 599 de  2000  y  sancionada  en su inciso segundo con pena privativa de la libertad cuyo  máximo es igual a seis (6) años de prisión.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN:  

Con  sustento  en  la  causal  primera  del  artículo  207  y  en consonancia con el numeral 1º del artículo 181 de la ley  906  de  2004, se aduce una violación directa de la norma de derecho sustancial  por   falta  de  aplicación  del  artículo  351  de  la  última  disposición  citada.   

El  censor expresa que al confesar el hecho y  solicitar  sentencia  anticipada  en  el curso de la indagatoria, en aplicación  del  principio  de  favorabilidad  como  lo ha admitido esta Sala y declarado la  Corte  Constitucional el procesado tiene derecho a la disminución de la pena en  la  proporción  prevista  en  el  artículo  351  de  la  ley 906 de 2004, pues  –a   su  juicio-  existe  afinidad  entre  el allanamiento a la imputación cargos o la aceptación de los  cargos  en  la  formulación  de  la  imputación  prevista  en  la ley 906 y la  sentencia anticipada consagrada en la ley 600 de 2000.   

Manifiesta  que en los fallos de instancia la  negativa   se   sustentó  con   el  argumento  de  que  las  disposiciones  contenidas  en  la  ley  906  se aplican únicamente a los delitos cometidos con  posterioridad  al  1º  de  enero  de  2005  y  en  la ausencia del trámite que  permitiera  auscultar  la voluntariedad de la decisión del acusado –acta  de  imposición de cargos- por su  marginación del proceso.   

Para  el recurrente dichas razones desconocen  la  prevalencia del derecho sustancial, el principio de favorabilidad inmerso en  el  debido  proceso  y sentencias de la Corte Constitucional que hacen parte del  ordenamiento  jurídico  interno,  ocupándose  finalmente en hacer referencia a  los  dos  sistemas  procesales  para demostrar que el Tribunal no aplicó la ley  bajo    la    cual    debía    determinarse    la   punibilidad   impuesta   al  inculpado.   

CONSIDERACIONES:  

La ley 600 de 2000 que gobierna la procedencia  de  la  casación  en  los  procesos  adelantados  por delitos cometidos bajo su  vigencia,  dispone  en  su  artículo  205  que  la  impugnación extraordinaria  procede   contra   las  sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  por  los  tribunales  superiores de distrito judicial y el Tribunal Penal Militar, siempre  y   cuando   la   pena  prevista  para  ellos  exceda  los  ocho  (8)  años  de  prisión.   

Asimismo en el inciso segundo se establece que  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  discrecionalmente puede admitir la demanda de  casación  contra sentencias de segunda instancia distintas de las mencionadas a  solicitud   de  cualquiera  de  los  sujetos  procesales,  cuando  lo  considere  necesario  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la protección de la  garantía   de  los  derechos  fundamentales,  siempre  que  reúna  los  demás  requisitos exigidos por la ley.   

Conforme a la disposición en cita existen dos  clases  de  casación:  la  ordinaria  para  aquellos  fallos  de  segundo grado  proferidos   por   los   tribunales  superiores  y  militar,  cuando  el  delito  investigado  se halle sancionado con pena superior a ocho (8) años de prisión;  y  la  discrecional  o  excepcional  que  procede contra todas las sentencias de  segunda  instancia  dictadas  por  los  tribunales  mencionados  y  los juzgados  penales  del  circuito,  cuando  la  pena señalada para la conducta punible sea  igual o inferior a ocho (8) años de prisión.   

Ahora  bien  cuando  se  acude a la casación  discrecional  por  alguna  de  las causas señaladas o por ambas, se tiene dicho  que  el  recurrente está obligado de acuerdo al motivo alegado en la demanda, a  exponer  y  sustentar  las  razones  según  las  cuales  se  hace  necesaria la  intervención de la Corte Suprema de Justicia.   

Asimismo,  la  Sala  de  manera  reiterada ha  sostenido  que  en  el  cumplimiento de esa obligación no se le exige al censor  fórmulas  rigurosas  ni sacramentales distintas a la simple indicación expresa  del  motivo  o  motivos  que dan lugar ella y de su exposición clara aun cuando  sea  breve,  compromiso  que  surge  de  la  facultad discrecional que la ley le  otorga  para  admitir  la  demanda  y  que  es  el  que  legitima  finalmente su  intervención.   

El  actor  no se percató que la pena máxima  prevista  para el delito por el cual se investigó y condenó al procesado es de  seis  (6)  años,  en  cuyo caso conforme a la ley 600 de 2000 era imperioso que  acudiera  a la casación discrecional y en algún capítulo aparte de la demanda  o  en  su  desarrollo manifestara que la intervención de la Corte era necesaria  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía  de  los derechos  fundamentales.   

Como en un principio manifestó que acudía a  la  ordinaria  sin  que  la  casación  fuera  procedente  por razón de la pena  prevista  para  la  conducta  punible, ignoró lo que en ese sentido consagra el  artículo  205 de la ley 600 de 2000 para la discrecional y lo dicho por la Sala  respecto  de  la  obligatoriedad  de  la  sustentación del motivo para acudir a  ella,  norma  que  actualmente  se  encuentra  vigente  y  a  cuyo  amparo  debe  examinarse   la  procedencia  de  la  impugnación  extraordinaria  en  aquellos  procesos adelantados acorde con ese procedimiento.    

Dado  que  en  la  demanda se ignora en forma  absoluta ese deber, la misma será inadmitida.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda de casación discrecional  instaurada por el apoderado judicial del acusado JORGE PINEDA.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Notifíquese  y  devuélvase el expediente al  tribunal de origen.   

Cópiese y Cúmplase.  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                   

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO           ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN    

MARINA         PULIDO        DE  BARON            JORGE  LUIS   QUINTERO   MILANÉS                             

YESID            RAMÍREZ  BASTIDAS                                 JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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