24208(03-10-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24208  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

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Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº  188  

Bogotá  D.C., tres (3) de octubre de dos mil  siete (2007).   

V   I   S   T   O   S   

La Sala resuelve la admisibilidad del recurso  de  casación  interpuesto  por  la defensora de CARLOS  ENRIQUE  BARRETO  SALGUERO,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida por el Tribunal Superior de Cundinamarca, el   8  de  marzo de 2005, mediante la cual confirmó la dictada por el Juzgado Penal  del  Circuito  de  Zipaquirá,  el  19 de julio de 2004, y lo condenó a la pena  principal  de  25  años  y  6  meses  de  prisión y a la sanción accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por 20  años,   como  coautor  de  las  conductas  punibles  de  homicidio  agravado  y  fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o municiones.   

H E C H O S  

El   juzgador   de  segunda  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“El  22  de  diciembre de 1999, pasadas las  ocho  de  la  noche,  en  inmediaciones  del  Barrio La Esperanza de Zipaquirá,  cuando  el  señor  José  Raúl  Gómez  Gómez, se desplazaba en una buseta de  servicio  público en compañía de su esposa e hijas, recibió impactos de arma  de  fuego  en  el  cráneo que le ocasionaron la muerte, por varias personas que  abordaron  el  vehículo  entre  las que se encontraban los implicados Barreto y  Roncancio”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Por  los  anteriores hechos, la Fiscalía  Delegada  ante  el  Juzgado  Penal del Circuito de Zipaquirá, el 22 de julio de  2003,  acusó  a   Carlos Enrique Barreto Salguero  y     a    Héctor  Julio  Roncancio  Soto  por las conductas punibles de   homicidio  agravado  y  fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  de fuego o  municiones.   

2.   El  Juzgado  Penal  del Circuito de  Zipaquirá,  el  19  de julio de 2004, dictó sentencia de primera instancia, en  la  que  condenó  a  los citados procesados a la pena principal de 25 años y 6  meses  de  prisión  y  a  la  sanción  accesoria  de  inhabilitación  para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por el lapso de 20 años, como  coautores  de  las  conductas  punibles  de  homicidio  agravado y fabricación,  tráfico y porte de armas de fuego o municiones.   

3.  Apelado el fallo por Barreto Salguero  y  su  defensor, el Tribunal Superior de Cundinamarca, el 8 de marzo de 2005, al  desatar el recurso, lo confirmó.   

Contra  la anterior decisión, la defensora  del   acusado   Carlos   Enrique   Barreto   Salguero   interpuso   recurso   de  casación.   

L  A      D  E  M  A N D  A   D E   C A S A C I Ó N   

La  defensa técnica del procesado, con base  en  la  causal  primera  de  casación,  presenta  un  único  cargo  contra  la  sentencia, cuyos argumentos se sintetizan de la siguiente manera:   

Previamente  a  la  formulación  del único  cargo,  la  casacionista  afirma,  entre  otros,  en  un  capitulo al que llamó  “SOMERA RESEÑA PROCESAL BREVE ANOTACION CRÍTICA DE  LAS       ACTUACIONES       JUDICIALES”.      Lo  siguiente:   

“La  Fiscalia  Seccional  Delegada  ante el Juzgado Penal del Circuito de Zipaquirá, procedió  a   decretar   medida   de  aseguramiento,  teniendo  con  base  para  ello  las  declaraciones  de los fulanos testigos citados ESPERANZA FORERO Y ALIRIO TOLOSA,  testigos  que  no  les  consta  nada, lo que dicen fue por que un tercero (PEDRO  RODRÍGUEZ) supuestamente lo manifestó.   

“…  No entiendo  la  razón  porque  no  se le da credibilidad en las exculpaciones dadas y si al  contrario  se da credibilidad a unas declaraciones amañadas, de oídas y que no  tiene  otro  sentido  que  el de perjudicar a BARRETO y a su cuñado”.   

Único cargo  

La  citada  defensora,  basada  en la causal  primera   de   casación,  acusa  al  Tribunal  de  haber  violado  “Norma   de  Derecho  Sustancial,  en  razón,  de  ERROR,  en  la  apreciación de la prueba testimonial”.   

Afirma  que  la  sentencia contiene errores,  toda  vez que no se le dio credibilidad a lo manifestado por su defendido dentro  del  proceso,  pero  sí   a  las  aseveraciones  tendenciosas  de  algunos  testimonios  “que  no  encuentran  respaldo  con  la  realidad fáctica”.   

Dicho de otra manera, asevera que los citados  medios   de   prueba   son   imprecisos   y    contradictorios.     

Acota que no se puede desconocer que el hecho  objeto   del  trámite  sucedió.  Sin  embargo,  referente  al  “aspecto      subjetivo”     de     la  responsabilidad,  estima  que  debió  ser  demostrado  al interior del proceso.   

En consecuencia, solicita a la Corte casar la  sentencia impugnada y, en su lugar, dictar sentencia absolutoria.   CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.  De acuerdo con la pacifica jurisprudencia  de  la  Sala,  el  recurso  de casación constituye el instrumento para demandar  errores  de  derecho  o  de  actividad   cometidos  en la sentencia o en el  proceso,  según  el  caso, con estricto apoyo en las causales que el legislador  contempló para el efecto.   

Así   mismo,    como  quiera  que  la  impugnación   extraordinaria   es   un   recurso    de  carácter  rogado,  corresponde  al  censor,  de  acuerdo  con  los  presupuestos  que  contempla el  artículo  212 de la Ley 600 de 2000, señalar la causal con la cual se pretende  derrumbar  la  sentencia,  enunciar en qué consistió el vicio y cómo el mismo  incidió en la parte dispositiva de la sentencia.   

Por  manera que si el censor no cumple con la  anterior  carga,  la  Corte,  en virtud del principio de limitación que rige la  casación,  no  puede  entrar a suplir las deficiencias de la postulación de la  censura.   

2.   Teniendo   en  cuenta  los  anteriores  conceptos,  la  Sala  advierte que el cargo formulado contra el fallo de segunda  instancia  carece  de  la  debida  claridad  y precisión, motivo por el cual el  libelo se desestimará.   

Si bien es cierto que la casacionista funda el  reparo  en  la causal primera de casación, también lo es que no señaló si lo  hacía por la vía directa o indirecta.   

Ahora bien, en el entendido que se trata de la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial, en la medida en que anota que la  trasgresión  de  la  norma provino de la apreciación de la prueba testimonial,  de  todos  modos  no  señaló la clase de error, es decir, si fue de hecho o de  derecho  y el falso juicio que lo determinó, esto es, de identidad, raciocinio,  existencia, legalidad o convicción.   

En  lo  que  se  podría  entender  como  la  fundamentacion  de  la  censura, claramente se advierte que la inconformidad del  censor  consiste  en  la credibilidad dada a los testimonios en que se fundó el  juicio   de   responsabilidad,  en  tanto  que  considera  que  sus  dichos  son  tendenciosos  y  que no encuentran respaldo con la realidad fáctica, hipótesis  que  no  es  susceptible  de  ser  demandada  ante  esta sede, máxime cuando la  sentencia  llega  amparada  por  la doble presunción de acierto y legalidad, es  decir,  que  los  hechos  declarados  como  probados corresponden a la actividad  probatoria  desplegada  en  el  proceso,  y  que  la  norma  seleccionada por el  juzgador  para  darle  solución  al  conflicto  era  la  llamada  a gobernar el  asunto.   

Además, recuérdese que dentro del sistema de  apreciación  probatoria  que  rige  nuestro  sistema penal, el juzgador goza de  libertad  para  darle  mérito  a  los  medios  de  convicción  dentro  de  los  parámetros    de   la  sana  crítica,  cuyo  desconocimiento  sí  da  la  posibilidad  para  recurrir  en  casación  por la vía de la causal primera por  error de hecho por falso raciocinio, evento que aquí no ocurrió.   

Así,  como quiera que la inconformidad de la  censora  radica  en  la  disparidad  de  criterios  frente al mérito dado a las  pruebas,  argumento que no constituye motivo para ser recurrido en casación, la  demanda se inadmitirá.         

3.  No  obstante,  de  acuerdo  con  la nueva  posición  jurisprudencial  de  la  Sala,  se casará parcialmente el fallo y de  oficio,  sin  concepto  previo  del  Ministerio  Público,  de  acuerdo  con  el  artículo  216  de  la  Ley  600 de 2000, en la medida en que se advierte que se  vulneró  el  principio  de  legalidad  de  las  penas  por  desconocimiento del  postulado de favorabilidad.   

En  efecto, teniendo en cuenta que los hechos  ocurrieron  en  el  año  de  1999,  claro  resulta  que  la  pena  accesoria de  interdicción  de  derechos  y  funciones públicas (hoy inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas) no podía exceder del término de  10  años,  de  acuerdo  con  lo  que reglaba el artículo 44 del Decreto 100 de  1980,  modificado  por  el  artículo  3°  de  la  Ley 365 de 1997.     

En  el supuesto que ocupa la atención de  Sala,  se  advierte  que  el juzgador de primera instancia, confirmado por el de  segunda,  determinó  la  citada  sanción  accesoria  en  el plazo de 20 años,  quantum    que    desborda    los    10    años    anteriormente    reseñados,  desconociéndose       de      esta      manera     el     principio     de  favorabilidad.   

Por  manera que la Corte casará parcialmente  la  sentencia  y  de  oficio,  haciendo  extensivo sus efectos al no recurrente,  según  lo previsto por el artículo 229 de la Ley 600 de 2000, condenando a los  acusados    Carlos   Enrique   Barreto  Salguero  y     a    Héctor  Julio Roncancio Soto a la pena accesoria de inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas (antes interdicción de  derechos y funciones públicas) por el término de 10 años.   

En  lo  demás,  el  fallo  no  sufre ninguna  modificación   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E   

1.           INADMITIR   la   demanda  de  casación  presentada   a   nombre   del  procesado,      CARLOS      ENRIQUE     BARRETO  SALGUERO, por lo anotado en  la motivación de este proveído.   

2.  CASAR  parcialmente  y  de  oficio  la  sentencia  impugnada.  En  consecuencia, se condena a  los   procesados   Carlos  Enrique  Barreto  Salguero  y     Héctor  Julio  Roncancio  Soto   a  la pena accesoria de   inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas (antes  interdicción  de derechos y funciones publicas) por el término de 10 años, de  acuerdo con lo expuesto en las consideraciones de este fallo.   

3.  PRECISAR    que   en  lo  demás  la  sentencia no sufre ninguna modificación.   

4.  Contra  esta  decisión no procede ningún recurso.   

Comuníquese       y              Cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Permiso  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                              JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                        JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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