24207(25-11-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24207  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 093.  

          Bogotá   D.C.,   noviembre   veinticinco  (25)  de  dos  mil  cinco  (2005).   

VISTOS  

          Decide  la  Sala  sobre  la  admisibilidad  formal  de la demanda de  casación    presentada    por    el   defensor   del   procesado   ORLEY   SUÁREZ   GONZÁLEZ   contra   la  sentencia  del  Tribunal  Superior de Pereira de fecha mayo 6 del año en curso,  por  cuyo  medio  confirmó,  en cuanto al mencionado, la dictada por el Juzgado  Único  Penal  del  Circuito  Especializado  de  la misma ciudad el 4 de febrero  anterior, que lo condenó por el delito de tentativa de extorsión.   

  HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

En horas de la mañana del día 13 de agosto  de   2003,   cuatro  individuos  provistos  de  armas  de  fuego  ingresaron  al  establecimiento  de comercio “Metálicas el Preciso” de propiedad del señor  Melquisedec  Mendoza  Soler,  ubicado  en la calle 72 No. 16-60 de la ciudad de Pereira.  Inmediatamente,  dichos  sujetos  doblegaron  a  su  propietario  y a un empleado y procedieron a  sustraer  la suma de veintidós millones de pesos que había en dinero efectivo,  un  fax,  dos aparatos telefónicos, mercancías varias y un vehículo camioneta  marca Chevrolet Luv, de placas CFT-248.   

Posteriormente,       Mendoza   Soler   recibió  llamadas  por  medio   de  las  cuales  se  le  advertía  que  si pretendía recuperar el  automotor  referido  debía entregar la suma de cinco millones de pesos y que en  caso  de  no  acceder  al requerimiento, se atentaría contra su vida y la de su  grupo familiar.   

En  vista  de  las  amenazas  recibidas,  el  afectado  optó  por  acudir  ante el DAS, cuyo personal procedió al rastreo de  las  llamadas,  labor  que  fructificó  con  la captura el 19 de agosto de 2004  de  ORLEY  SUÁREZ GONZÁLEZ,  en  momentos  en  que  efectuaba  una  comunicación.   La  captura de este  sujeto,   por  la  información  que  suministró,  sirvió  para  aprehender  a  Yorbeni  Muñoz  Martínez;  quien  a  su vez sindicó a Juan Carlos Hurtado García  y   John   Jairo   Granada  Sánchez,    de    hacer    parte    de   la   banda  delictiva.              

          Con   fundamento   en   lo   anterior,   se   decretó  la  apertura  de    instrucción  en  cuyo  marco  fueron vinculados los mencionados  mediante  indagatoria,  a  quienes,  salvo  al  último,  se definió situación  jurídica  con  medida  de aseguramiento de detención preventiva como presuntos  autores  responsables  de  los delitos de hurto calificado agravado y extorsión  en  grado  de  tentativa.   Posteriormente, también fue vinculado mediante  indagatoria    Wilder   Patiño   Llanos,     a     quien     también     se    le    impuso    la    misma  medida.        

Una  vez  clausurada  la  instrucción,  se  calificó  el mérito del sumario con resolución de acusación en contra de los  procesados   SUÁREZ   GONZÁLEZ,   Muñoz  Martínez  y Patiño Llanos,  por  los  mismos  delitos que sustentaron la medida detentiva y a  Hurtado  García  sólo  por  tentativa  de extorsión.  Al procesado John Jairo  Granada  Sánchez,  se le precluyó investigación por  todo cargo.   

Contra esta decisión se interpuso recurso de  apelación,  del cual conoció la Fiscalía Delegada ante el Tribunal de Pereira  el  20  de  abril  de  2004,  revocando  la resolución respecto de Hurtado     García     y    precluyendo  investigación   a   su   favor.           

          La  fase  del  juzgamiento correspondió al Juzgado Único Penal del  Circuito  Especializado  de  la  misma  ciudad  despacho que, luego de surtir el  trámite  legal  pertinente,  profirió  sentencia  el  4 de febrero del año en  curso,  por  cuyo medio condenó a los sindicados ORLEY  SUÁREZ  GONZÁLEZ  y  Wilder  Patiño  Llanos  a  las  penas principales de seis (6)  años  de  prisión  y  multa  por  valor   de  trescientos  (300) salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  y  a  la accesoria de inhabilitación de  derechos  y  funciones  públicas por  el mismo lapso de la privativa de la  libertad,  al  tiempo que los absolvió por los punibles de hurto y porte ilegal  de  armas  de  fuego     de  defensa  personal.  En la misma  decisión   se   condenó   a            Yorbeni        Muñoz  Martínez  por  todas  las  conductas  imputadas en la  resolución  de  acusación  y,  en  forma solidaria, a todos los mencionados al  pago de perjuicios en las sumas estipuladas.     

          En  contra  del  proveído  anterior,  los  sindicados  SUÁREZ     GONZÁLEZ,     Patiño   Llanos   y  las  defensoras  de  Muñoz   Martínez  y  del  segundo  en  mención,  interpusieron  recurso  de  apelación, sobre el cual se  pronunció  el  Tribunal  Superior  de  Pereira  el  20  de  mayo  20 siguiente,  confirmando  la  decisión  impugnada en cuanto a ORLEY  SUÁREZ  GONZÁLEZ  y  modificándola en el sentido de  absolver  por  los  cargos  de  hurto  y  porte  ilegal  de  armas  de  fuego  a  Yorbeny       Muñoz       Martínez.   

Inconformes con la determinación de segunda  instancia,  los  defensores  de  los  procesados ORLEY  SUÁREZ  GONZÁLEZ  y Yorbeny  Muñoz  Martínez interpusieron recurso extraordinario  de  casación.   El  segundo  desistió  de  la  impugnación,  mientras el  primero  presentó  demanda,  sobre  cuya admisibilidad formal se ocupa la Sala.   

LA DEMANDA  

          En  el aparte de la presentación de la demanda el actor señala que  se  dirige  a  esta  Corporación  “con  el  fin  de  presentar  demanda  de  CASACIÓN DE NATURALEZA DISCRECIONAL O EXCEPCIONAL (Art.  205 Inciso 3°. C.P.P.)”.   

Más adelante, en un capítulo independiente,  formula  un  único  cargo  contra  el  fallo  impugnado con soporte legal en la  causal  primera de casación prevista en el artículo 207 de la Ley 600 de 2000,  por  violación directa de la ley sustancial “sentido  falta  de  aplicación  y  aplicación  indebida”  y  “Dentro  de  la  misma  causal, modalidad violación  indirecta   por  error  de  raciocinio  en  la  inferencia  lógica  de  algunas  pruebas”.   

Luego,  indica  que  su  petición principal  apunta   a  la  violación  directa  “por  falta  de  aplicación  el  artículo  32,  numerales 10 y 11 por estar incurso en un error  invencible de tipo”.   

Sostiene  que  el  Tribunal  en  el  fallo  impugnado  incurrió  en  error  porque  la  prueba con la cual se condenó a su  defendido  “fue  nimia,  intrascendente,  basada  en  supuestos  e  hipótesis,  conjeturas,  casi  pálpitos.   No  descansa  la  sentencia   sobre    hechos  de  peso  y  trascendentes  que  pudieran  determinar  de una manera clara y sin dubitaciones la responsabilidad del señor  ORLEY SUAREZ”.   

Lo  cierto, a su juicio, es que su prohijado  fue  víctima  de  una circunstancia “desafortunada y  aciaga   del   destino”,  de  un  engaño,  al  ser  convencido  por Wilder Patiño  de  que su conducta no constituía delito, aprovechándose de su buena fe y, tan  ello  es así “que en la transcripción literal de la  misma  no  aparece  una sola fase amenazante, extorsiva o de constreñimiento en  contra   del   ofendido,  todo  discurre  como  un  cobro  normal”;   por  el  contrario,  agrega,  el  procesado colaboró en la  captura del mencionado.   

Además,  su defendido no fue reconocido por  el  ofendido como uno de los sujetos que participó en el hurto en la respectiva  diligencia  de  reconocimiento  en  fila  de  personas  e,  igualmente,  no  fue  señalado  por  ninguno  de  los  aprehendidos  y  condenados  de  haber sido su  cómplice.   

Por     lo    anterior    “existen  serios  y  profundos  vacíos  para haberse proferido la  presente  sentencia  condenatoria,  la  cual  se considera ligera, superficial y  visceral,  desconociendo  el  sagrado  derecho  de presunción de inocencia y la  duda en materia probatoria”.   

Con    base    en    el    “error   jurídico   por   violación   directa   por   falta   de  aplicación”    señalado,    solicita   se   case  integralmente  el  fallo  y  se dicte el de reemplazo de carácter absolutorio a  favor de su defendido.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          1.  Sea  lo  primero  señalar  que  dada la conducta por la cual se  condenó  al  procesado, esto es, por el delito extorsión en grado de tentativa  y  la  autoridad  que  profirió  el  fallo  -el  Tribunal  Superior de Pereira-  procedía  en  este caso la impugnación extraordinaria  por la vía normal  y no por la discrecional o excepcional invocada en la demanda.   

En efecto, los hechos por los que se procede,  ocurridos  en  agosto  de 2003 y la sentencia objeto del recurso, proferida el 6  de  mayo  del  año  en curso, se dieron en vigencia del artículo 5° de la Ley  733  de 2002, el cual sanciona el delito de extorsión con una pena de doce (12)  a dieciséis (16) años de prisión.    

Sobre  la  pena  máxima  de  16  años  de  prisión,  de  cara  a  establecer la procedencia del recurso extraordinario con  fundamento  en lo dispuesto en el artículo 205 de la Ley 600 de 2000, se aplica  en  este  caso  el  27  del  estatuto  sustantivo penal, en tanto la imputación  contra      el      procesado     ORLEY     SUÁREZ  GONZÁLEZ  es  en  grado  de  tentativa,  en cuyo caso  “no  será  menor  a  las  tres  cuartas  partes del  máximo”,   lo  cual  arroja  doce  (12)  años  de  prisión,  monto  que colma con creces el requisito de la norma procesal en cita  para   acceder   al  medio  extraordinario  en  cuanto  señala  que  es  viable  “por los delitos que tengan señalada pena privativa  de    la   libertad   cuyo   máximo   exceda   de   ocho   años”.       

Si  a  lo anterior su suma, como ya se dijo,  que  el  fallo  impugnado  fue  dictado  por el Tribunal Superior de Pereira, se  tiene  por  establecido que estaban dados los presupuestos para acceder al medio  extraordinario  de casación por la vía normal o tradicional, sin ser necesario  acudir  a  la  llamada  excepcional  o  discrecional,  la  cual, según criterio  reiterado   por  la  Sala,  comporta  una  exigencia  mayor,  pues  a  más  del  cumplimiento  de  los condicionamientos legales que debe contener la demanda, el  inciso  tercero del artículo 205 del estatuto procesal penal también le impone  al   actor  el  deber  de  persuadir  a  la  Corte  de  que  su  pronunciamiento  “es   necesario   para   el   desarrollo   de   la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales”   

De  acuerdo  con  lo anterior, la expresión  consignada  en  la  parte  inicial  del  libelo  en  el  sentido  de acudir a la  casación  excepcional  o  discrecional,  no se tendrá en consideración habida  cuenta  que  exige del demandante una mayor carga demostrativa que legalmente no  es    viable,    por    cumplirse    los    presupuestos    de    la   casación  tradicional.   

Así  la  cosas, la revisión en punto de la  admisibilidad  del libelo se circunscribirá a los requisitos formales previstos  en el artículo 212 de la Ley 600 de 2000.   

          2.  De  acuerdo con el artículo mencionado, vigente para el momento  en  que  se  realizó  la  conducta  por  la  cual  se  procede y para cuando se  profirió   la   sentencia   de   segunda   instancia,   y  específicamente  en  consideración  a  lo  que indican sus numerales 3° y 4° del artículo 212, la  demanda de casación deberá contener:   

“3.  La  enunciación  de  la  causal y la  formulación  del  cargo,  indicando  en forma clara y precisa sus fundamentos y  las normas que el demandante estime infringidas.   

4°   Si  fueran  varios  los  cargos,  se  sustentarán en capítulos separados.   

Es  permitido formular cargos excluyentes de  manera subsidiaria”.   

          En    procura   de   la   “claridad   y  precisión”  que  debe  ostentar el libelo a través  del  cual  se  sustenta  el  recurso  y  por  la  misma naturaleza de este medio  extraordinario  de  impugnación,  en tanto debe constituir un juicio técnico a  la  sentencia  que  llega  precedida  de  la  doble  presunción  de  acierto  y  legalidad,  se han dispuesto una serie de principios para que el ataque dirigido  en  su contra  sea presentado de una manera ordenada, coherente y lógica y  así  evitar  confusiones  o  contradicciones  que  se  traduzcan  en un escrito  ininteligible y contradictorio.   

          En  ese  sentido,  se  destaca  el  principio  de  autonomía  en la  formulación  de  los cargos, según el cual las diversas propuestas que apunten  hacia   el   resquebrajamiento   del   fallo   deben   ser  esbozadas  en  forma  independiente.   

Significa  lo anterior que con el propósito  de  evitar  entremezclas  argumentativas y conceptuales que puedan entorpecer la  comprensión  del  planteamiento,  las censuras deben ser abordadas por separado  y,  en  el  caso  de  que sean excluyentes, no basta con ello sino que, además,  debe indicarse cuáles tienen carácter subsidiario.   

Relacionado   con  el  anterior,  también  adquiere  vital  importancia  en esta sede el denominado principio lógico de no  contradicción,  de  conformidad  con  el  cual  resulta  inadmisible que con el  objetivo  de  demostrar  un  aserto  se  expongan  de forma simultánea premisas  excluyentes.       

El anterior marco referencial permite colegir  que  la  demanda   que  concita  la  atención de la Sala, no satisface los  principios referidos, según pasa a verse:   

El  casacionista  propone  una  censura  con  fundamento  en  la causal primera de casación, por violación directa de la ley  sustancial;    sin   embargo,  involucra  aspectos  incompatibles  con  esa  demostración,  al señalar que a la par se incurrió en violación indirecta de  la  ley  sustancial,  “por error de raciocinio en la  apreciación  lógica  de  algunas pruebas”, aspectos  que   en  virtud  de  su  evidente  disimilitud  ha  debido  postular  en  forma  independiente,  como lo exigen los principios señalados, en correspondencia con  el          artículo          212         del         estatuto         procesal  penal.                 

Es   claro  que  los  diferentes  tópicos  abordados  de  manera  indistinta  y  simultánea  por  el demandante no guardan  relación  conceptual,  ni  tienen  los  mismos  efectos,  por  lo  que  le  era  imperativo  desarrollarlos  en  forma  separada, esto es, en distintos cargos, a  fin  de  conjurar  los  efectos  nocivos a que se ha hecho alusión.     

En  efecto,  al  instaurarse  un  cargo  con  fundamento  en la causal primera de casación por violación “directa” de la  ley   sustancial   y  al  tiempo  señalarse  que  se  incurrió  en  violación  “indirecta”  por  presuntos  errores  en  la  apreciación  de los medios de  prueba,  se incurre en una contradicción absoluta, por cuanto la selección del  motivo  anunciado  impide cuestionar los fundamentos probatorios y fácticos del  fallo impugnado.   

   

Tiene   dicho   en   forma   pacífica  la  jurisprudencia  de  la  Sala  que  cuando  se  trate de desarrollar la causal de  casación  consistente  en  la  violación  directa  de  la  ley  sustancial  el  demandante  está  en  la obligación de sujetarse a los fundamentos fácticos y  probatorios  de la decisión impugnada, pues es de la esencia de este motivo que  el  error  se concentre en un debate puramente jurídico que deviene de la falta  de  aplicación  (no  se  selecciona  la norma llamada a regular el caso), de su  aplicación  indebida  (se  escoge para solucionar el caso una preceptiva que no  es  atinente)  o  de su interpretación errónea (en donde si bien se selecciona  la     normativa    correctamente,    se    le    otorga    una    hermenéutica  equivocada).   

Por el contrario, si el cuestionamiento a la  sentencia  deriva  de  errores  en  la  apreciación  de  las  probazas, la vía  expedita  para  llevar a cabo tal cometido en sede del recurso extraordinario de  casación  es  el  motivo  segundo de la causal primera, esto es, por violación  indirecta  de  la ley sustancial, a condición de que el censor demuestre que el  fallador  incurrió  en  errores de hecho o de derecho, los primeros producto de  falsos  juicios  de  existencia,  de identidad o raciocinio y, los segundos, por  los  llamados falsos juicios de legalidad o de convicción, que a su vez generan  violación  de  la  ley  sustancial  bien  porque el precepto aplicado no debió  serlo   o   en   cuanto   se   dejó   de   aplicar  el  llamado  a  regular  el  caso.    

            Ocurre  la  primera  de  las modalidades  señaladas  del  error  de  hecho  cuando  un  medio de prueba es excluido de la  valoración  que  efectúa  el  juzgador  (ignorancia  u  omisión)  o porque el  juzgador  lo  inventa  o  crea  a  pesar  de  que  no existe materialmente en el  proceso,  otorgándole  un  efecto  trascendente  en la sentencia (suposición o  ideación).   

A  su  turno,  el  segundo  yerro se origina  cuando  el  sentenciador  aprecia  la  prueba desconociendo los postulados de la  sana  crítica  (raciocinio)  y,  el último, cuando tergiversa o distorsiona su  contenido  objetivo  para  hacerla  decir  lo  que ella no expresa materialmente  (identidad).   

En  lo  que  concierne  al error de derecho,  éste  puede  configurarse  por  dos  situaciones, a través del falso juicio de  legalidad  y  el  de  convicción.   El  primero tiene ocurrencia cuando el  juzgador  otorga  valor  a  un  medio  probatorio que ha sido aducido al proceso  irrespetando  las  formalidades legales previstas para su formación o aporte y,  una  segunda  posibilidad, cuando le resta valor a una prueba por considerar que  ha  sido aportada con desconocimiento de los requisitos formales establecidos en  la ley cuando en realidad los cumple.   

Por otro lado, se incurre en error de derecho  por  falso  juicio  de  convicción  cuando  se  le  otorga  mérito a la prueba  contrariando  el  valor  que  la  ley previamente le ha asignado, situación que  resulta frecuente en los sistemas de tarifa legal probatoria.   

En  todos los casos, debe tratarse de prueba  trascendente,  esto  es,  que  tenga  la  entidad de modificar las declaraciones  contenidas en la decisión de forma favorable para quien lo alega.   

Así  las  cosas,  fácil se advierte que al  interior  de la única censura propuesta por la demandante campea la confusión,  al   tratar   simultáneamente   materias  que  en  su  esencia  son  totalmente  contrapuestas  y que, por consiguiente, en procura de su comprensión, ha debido  proponer en cargos independientes.   

De  lo  anterior  se  desprende que, como la  demanda  desconoció  los  principios  en  comento, atentó igualmente contra la  claridad  y  precisión a que refiere el numeral 3° del artículo 212 de la Ley  600 de 2000.   

Por otro lado, también conviene indicar que  el  demandante  no  sólo  incurre  en  el  desacierto  de denunciar yerros bajo  modalidades  yuxtapuestas  dentro de un mismo cargo, sino que a ello se suma que  los  supuestos  errores  de  apreciación  de  la prueba, a los que se limita la  demostración  del  reparo,  se  reducen  a la exposición de su criterio con el  único  fin de que prevalezca sobre el consignado en el fallo impugnado, actitud  que  no  tiene  cabida   en  el  error por falso raciocinio que simplemente  enuncia,  cuyas  características  esenciales ya fueron señaladas, y tampoco se  enmarca en alguna de los diversos errores alegables en esta sede.   

Bastante se ha insistido por la Sala, cuando  se  aborda  la  naturaleza  de  este medio extraordinario de impugnación, en el  sentido  de  que  no está concebido para dirimir cuestionamientos que surjan de  la  convicción personal que se tenga sobre la apreciación probatoria, en tanto  no  constituye  una  tercera instancia.  Además, tampoco se tuvo en cuenta  que  el  fallo  llega  a  la sede cobijado por la doble presunción de acierto y  legalidad,  la  cual  no  se desvirtúa con la simple exposición de un criterio  particular,  sino con la demostración de errores trascendentes que derrumben su  legalidad.   

3.  Los  defectos técnicos reseñados que  acusa  el  libelo  impiden  extraer “de forma clara y  precisa”  los  fundamentos  de la causal y del cargo  que  se  invoca,  por lo que la decisión que se impone es la de su inadmisión;  adicionalmente,  porque  el  principio  de  limitación  que  regenta este medio  extraordinario  de  impugnación,  cuya  regulación  legal  se  encuentra en el  artículo   216  de  la  Ley  600  de  2000,  impide  a  la  Sala  subsanar  las  incorrecciones  anotadas  en  las  que  incurre  el  casacionista, por lo que se  colige  que  el  cargo  no  reúne  los requisitos formales exigidos legalmente.   

          Lo  anterior  constituye razón suficiente para inadmitir la demanda  de   casación   presentada   por   el   defensor   del  procesado  ORLEY  SUÁREZ  GONZÁLEZ  y  devolver  el  expediente  al  despacho de origen, como lo indica el artículo 213 ibídem.    Además,  porque  no  se  advierte  que  se  haya  incurrido en violación de garantías fundamentales que  reclame la intervención oficiosa de la Sala.   

     

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          INADMITIR   la   demanda   de   casación  interpuesta   por  el  defensor  del  procesado  ORLEY  SUÁREZ  GONZÁLEZ,  por las razones consignadas en la  anterior motivación.   

          Contra esta providencia no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase,  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                      

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                          ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN           

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS             YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

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