24163(29-09-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  24163   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                               DR.    SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 75   

          Bogotá    D.   C.,   veintinueve   de   septiembre   de   dos   mil  cinco.   

VISTOS  

          Conforme  con  lo  reglado  en  el  artículo  233  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  examina la Sala de manera preliminar el aspecto formal de  la  demanda  de  revisión  instaurada  por el apoderado especial de  ALEXANDER  LASSO  PIEDRAHITA,  contra  la  sentencia  proferida  por el  Juzgado  Único  Penal del Circuito Especializado de Pereira y confirmada por la  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior de la misma ciudad, por cuyo  medio  se  condenó  al  demandante como coautor del delito de secuestro simple.   

  HECHOS     Y  ANTECEDENTES     

         

         La  síntesis  que  de  los hechos hizo el Juzgado de instancia, es  del siguiente tenor:   

“El  6  de  abril  de  2002,  2  sujetos  ingresaron  a la casa de SANDRA PATRICIA RODRÍGUEZ en el barrio Villa Santa Ana  de  Pereira,  en  donde  se  encontraban  también  AMPARO PARRA y ARCESIO LEÓN  MORALES;  uno  de  los  sujetos se quedó vigilando a las víctimas, mientras el  otro  iba con SANDRA PATRICIA a sustraer dinero de cajeros automáticos, con las  tarjetas  débitos  de  MORALES. Un piquete policial arribó a la casa de SANDRA  PATRICIA  y  liberó  a  los  presentes,  resultando  capturado  CARLOS  ANTONIO  RAMÍREZ  GARCÍA.  El segundo asaltante resultó ser ALEXANDER LASSO PIEDRAHITA  quien fue capturado días después”.    

         Por  tales  hechos,  ALEXANDER  LASSO  PIEDRAHITA fue vinculado a un  proceso  penal  que  culminó con el fallo proferido por el Juzgado Único Penal  del  Circuito  Especializado el 28 de mayo de 2004, mediante el cual lo condenó  a  la  pena  principal  de  12 años de prisión, multa de 600 salarios mínimos  mensuales  e  inhabilitación  en el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  el  mismo  lapso,  como  coautor  del  delito  de secuestro simple, pues en  relación  con  el  hurto  fue  juzgado  en proceso independiente, decisión que  confirmó  el  Tribunal  Superior  de Pereira en el fallo de 29 de septiembre de  2004,  al  revisar  por  vía  de  apelación la determinación de primer grado.   

LA  DEMANDA   

El  demandante invoca la causal de revisión  consagrada  en  el  numeral  6º  del artículo 220 del Código de Procedimiento  Penal, esto es, el cambio favorable de la jurisprudencia.   

En  orden  a sustentar su pretensión, aduce  que  el  fallo  condenatorio  por  el  delito de secuestro simple se basó en la  “prolongación   supuestamente  innecesaria  de  la  retención  de  la  víctima  del hurto”, afirmación  que sustenta en el siguiente aparte que trae del fallo demandado:   

“Cuando un sujeto se queda custodiando al  personaje   amarrado   a  una  dama  por  espacio  de  20  minutos  –no  fueron  más  porque  la policía  ingresó  a  la residencia-, se ha pasado de la retención que necesariamente se  produce  en  toda víctima para poder desposeerla, a la retención configuradora  de  secuestro,  como  modalidad  escogida para la realización de nuevos hurtos,  luego  entonces  existe  un  concurso  de  delitos  conectados entre sí por una  finalidad  teleológica de medio a fin, puesto que el secuestro ha sido escogido  como  delito  medio,  para  la  perpetración hurto (sic) o su ocultación, como  delito  fin,  sin  que  por  ello  se  pueda  hablar  de  delito  complejo, o de  subsunción  en  un  concurso  aparente  porque,  repetimos, no hay necesariedad  absoluta”    

          A   continuación  afirma  que  en  la  comisión  de  un  hurto  la  “necesariedad”  de  la  retención  la  determinan  las  circunstancias  de  lugar,  modo  y  tiempo que  caracterizan  su  ejecución. En el caso objeto de la demanda, agrega, el éxito  del  crimen, en términos de provecho e impunidad, exigía que se impidiera a la  víctima  alertar  a  terceros  y  bloquear  sus tarjetas débito, imponiéndose  necesariamente  su  retención  mientras se retiraba el dinero consignado en las  cuentas  bancarias  y  se  escapaba  con posibilidades de no ser aprehendido, de  donde  concluye que el comportamiento asumido por los asaltantes fue determinado  por  los  requerimientos que demandaba la completa satisfacción de su ánimo de  lucro.   

          Dice  que  a pesar de que el Tribunal coadyuvó la tesis del Juez de  primera  instancia,  en  un fallo posterior, fechado del 3 de noviembre de 2004,  conceptuó que:   

“Para  la  Sala  es  evidente que en este  evento  concreto,  de  acuerdo  con  las  versiones  de  los  ofendidos  y de la  denunciante  en  particular, al producirse el atamiento y amordazamiento, que se  prolongó   por  más  de  media  hora,  sin  que  en  realidad  trascienda  esa  temporalidad,  quedó plasmada la limitación de la libertad de locomoción, sin  embargo,  tal  peculiaridad  se  subsume  dentro de la estructura de la conducta  punible   atentatoria  del  patrimonio  económico,  sin  que  efectivamente  se  configure  aquella  lesiva  de  la libertad individual, como acertadamente lo ha  observado el despacho de conocimiento”.     

Sostiene  que  éste  último  criterio  fue  plasmado  en  un  caso  análogo  al evento que es objeto de la demanda, pues en  ambos  existió “retención coactiva prolongada en el  tiempo”,  de  donde  concluye  que  se está ante un  fallo  posterior  que  contiene  un cambio en la postura de Tribunal Superior de  Pereira  que  debe  favorecer  la  procedencia  y  efectividad  de la acción de  revisión que se impetra.   

Culmina su demanda solicitando que se declare  probada  la  causal  sexta  de revisión y como consecuencia de ello se deje sin  valor  el fallo demandado y en su lugar se decrete la cesación de procedimiento  dado   que   la   acción   no   podía   iniciarse   y   lógicamente   tampoco  proseguirse.   

          Anexa  la  copia  del  fallo  demandado  y  de  aquél que considera  constituye el precedente judicial favorable a su representado.   

          CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

         Sea  lo  primero advertir que las causales  de  revisión  son  excepcionales  y  de  interpretación  restrictiva,  pues lo  contrario  atentaría  contra  la seguridad jurídica, presupuesto necesario del  orden jurídico y de la paz social.   

            De   acuerdo   con   la  causal  sexta  del  artículo  220  del  Procedimiento  Penal  aplicable  a  este  caso  (Ley 600 de 2000), la acción de  revisión   procede   contra   fallos   ejecutoriados,   cuando  “mediante      pronunciamiento     judicial,     la     Corte  haya  cambiado  favorablemente el  criterio     jurídico    que    sirvió    para    sustentar    la    sentencia  condenatoria” (se ha destacado).   

         Dos  condiciones  especiales  se  deducen de la norma transcrita, a  saber:   a)  que  se trate de pronunciamiento judicial en el que se haya cambiado  favorablemente el criterio  que   sirvió   para   sustentar   la   sentencia  condenatoria  y  b)  que  tal pronunciamiento provenga de  la  Corte Suprema de Justicia y por vía jurisprudencial, no pudiendo, por ende,  ser  de  ninguna otra entidad judicial, por cuanto, en su especialidad penal, es  la  máxima  autoridad  judicial y sus pronunciamientos son unívocos, lo que no  sucede a nivel de tribunales superiores o juzgados.   

         La  anterior  reflexión  no  surge  de  un criterio antojado de la  Sala,  sino  emana  de  la misma Carta Política cuando en el artículo 235-1 le  atribuye  a  la Corte Suprema de Justicia la función de actuar como Tribunal de  Casación,  entre  cuyos  fines  se  encuentra  precisamente “… la   unificación   de   la   jurisprudencia   nacional”,  al tenor de lo estatuido en el artículo 206 de la Ley 600 de  2000,   fin   reafirmado   en   el   artículo    180  de  la  Ley  906  de  2004.   

         Pero  además,  el criterio jurídico que sirvió para sustentar la  sentencia  condenatoria  debe  ser de la Corte Suprema de Justicia, pues ella es  fuente  de  producción  de jurisprudencia penal y se trata de una modificación  de  la  misma  hecha  con  posterioridad al fallo cuya revisión se pretende. En  consecuencia,  se  trata  de  que  la condena se base en un determinado criterio  del    tribunal   de   casación   y   que   éste  lo  cambie  en  sentido  favorable.   

         Al    respecto   ha   sostenido   la   Sala   que   “cuando  el  precepto remite a un pronunciamiento judicial que   ‘haya     cambiado  favorablemente  el  criterio  jurídico  que sirvió para sustentar la sentencia  condenatoria’,  sólo se  puede  referir a los que emite la Corte Suprema de Justicia, pues es a ella a la  que  le  concierne  dentro de la jurisdicción ordinaria esa labor unificadora a  la   que   se   ha   aludido   en   precedencia”1   

         Frente  a  lo  expresado  fácil resulta evidenciar el desatino del  libelista   respecto  de  la  comprensión  de  la  causal  sexta  de  revisión  consagrada  en  el artículo 220 de la Ley 600 de 2000, pues lo que invoca es un  supuesto  criterio  nuevo de la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  Pereira,  cuando,  se  reitera,  para  que  proceda  la causal es preciso que la  jurisprudencia  innovadora  emane  de  la  Corte Suprema de Justicia, pues en la  especialidad  penal  sólo  ella  está investida de la autoridad necesaria para  mantener  unívoca la jurisprudencia en esa materia y no otra autoridad judicial  o administrativa.   

                    

          Así  las  cosas,  como  el escrito de demanda incumple básicamente  las  exigencias  formales mínimas previstas en la norma antes citada, se impone  su  inadmisión  de conformidad con lo indicado en el artículo 223 ejusdem.   A  ello  se procederá una  vez  reconocido  el  apoderado  a  cuyo  cargo  estuvo  la  elaboración  de  la  demanda.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

Rechazar la demanda  de  revisión  que  en  representación del condenado ALEXANDER LASSO PIEDRAHITA  instauró   su   defensor,   por   las   razones   consignadas  en  la  anterior  motivación.   

          Contra      esta     decisión     procede     el     recurso     de  reposición.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Excusa  Justificada   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                 ALFREDO         GÓMEZ  QUINTERO                       

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO         ÁLVARO    ORLANDO    PÉREZ   PINZÓN   

Comisión de servicio  

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS      YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

Excusa Justificada  

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

1  M.P.  Dr. Juan Manuel Torres Fresneda, diciembre 2 de  1996. Rad. 12.314.     

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