24152(20-10-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 24152  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA  DE  CASACIÓN PENAL   

Magistrado Ponente:  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado acta N°  080  

Bogotá D. C., veinte (20) de octubre de dos  mil cinco (2005).   

         V I S T O S   

Resuelve  la  Sala  la  impugnación  que  presenta  el  defensor  del  procesado  JORGE ENRIQUE  CHAMORRO  MOLINEROS  contra la decisión del Tribunal  Superior  de Cali de negar la revocatoria de la medida de aseguramiento impuesta  en  su  contra  como  presunto responsable de la comisión del delito de cohecho  impropio, adoptada en decisión del 10 de junio del presente año.   

ANTECEDENTES   

1.-   Contra   el   doctor   JORGE  ENRIQUE  CHAMORRO MOLINEROS, en su  condición  de ex Fiscal Especializado de la ciudad de Cali, se adelanta proceso  penal  en  el  que  una  Fiscalía Delegada ante la Corte Suprema de Justicia en  decisión  del  2  de  noviembre  de 2004 le profirió resolución de acusación  como  posible  responsable  de  los delitos de prevaricato por acción y cohecho  impropio.   

Esta   determinación   fue   confirmada  integralmente  por el Vice Fiscal General de la Nación en resolución del 22 de  noviembre siguiente.   

Igualmente,  en la misma providencia fueron  acusadas  las  doctoras  Diana  Mota  Pérez  por  el  delito de prevaricato por  acción  y  Luz  María  Rabal Ramos por el delito de destrucción, supresión u  ocultamiento de documento público, agravado.   

2.-   Luego de la ejecutoria de rigor,  arribaron  las  diligencias  al  Tribunal Superior de Cali, Corporación que una  vez   celebró  diligencia  de  audiencia  preparatoria,  convocó  a  audiencia  pública   la   que   se   lleva   a   cabo  en  la  actualidad  ante  la  misma  colegiatura.   

En desarrollo de la fase de juzgamiento, el  defensor   del   procesado   JORGE  ENRIQUE  CHAMORRO  MOLINEROS  solicitó  la aplicación del principio de  favorabilidad  con  la  entrada  en  vigor  de  la Ley 906 de 2004 y por ende la  revocatoria  de la medida de aseguramiento impuesta por el delito de prevaricato  por  acción,  mientras  que  frente  al delito de cohecho impropio solicitó la  imposición  de  medida  de aseguramiento no privativa de la libertad atendiendo  lo  normado  en  el artículo 315 de la citada Ley, pues permite que las medidas  no  privativas  de  la  libertad  se  impongan  para  delitos  cuya pena mínima  “no  exceda” de 4 años  de  prisión, lo que acontece para el delito de cohecho que tiene una pena entre  4  a  7  años  tal como se contempla en el artículo 406 de la Ley 599 de 2000.   

En  estas condiciones, insiste el libelista  que  existe “disonancia”  entre  el  artículo  315  que  señala  los presupuestos para imponer medida de  aseguramiento  no  privativa  de la libertad y el numeral 2° del artículo 313,  de  ahí que prevaleciendo el derecho a la libertad personal, debe resolverse la  duda a favor del procesado.    

Por su parte y de la misma forma, los demás  defensores  solicitaron la revocatoria de las medidas de aseguramiento impuestas  a las demás procesadas.   

3.-  Mediante decisión del 10 de junio  de  2005,  el  Tribunal  Superior  de  Cali, en decisión mayoritaria, resolvió  acceder  a  la  revocatoria  de  la  medida  de aseguramiento por la imputación  derivada  en el delito de prevaricato por acción, sin embargo, no hizo lo mismo  con   relación   al   delito   de  cohecho  impropio  imputado  a  JORGE  ENRIQUE CHAMORRO MOLINEROS por las  siguientes razones:   

Estimó la Corporación que en su criterio,  a  contrario  de lo expuesto por el peticionario y el Magistrado disidente de la  Sala,  el  sistema normativo se caracteriza por la coherencia en sus postulados,  por  ello  no  encuentra posible que el legislador haya señalado una cosa en el  ordinal  2°  del  artículo  313  y  en  el  artículo  315  haya  expuesto  lo  contrario.   

Asegura que las dos normas deben entenderse  armónicamente,    “como    integrantes   de   un  todo”,  advirtiendo  que  la  primera de las normas  consagra   una  “proposición  positiva”  y  la  segunda  una  “proposición  negativa”, para concluir:   

“Si  ello es así, lo lógico es concluir  que  no  existe  contradicción  normativa,  pues  si  la  pena en el caso de la  especie  es  de  cuatro  años  ello  quiere  decir  que se satisface el límite  mínimo  para  imponer  la  detención  y,  a contrario sensu, se ha superado el  límite  máximo  para que sea viable la medida de aseguramiento no privativa de  la  libertad  lo  que de contera implica aplicar el artículo 313-2 y excluir el  315.   

“No  contempla que el legislador acude al  criterio   de   progresión   en   el   disvalor   de  la  acción  –o  de  resultado-  reflejado  en  el  mínimo  de pena, PARA afectar de manera excepcional el derecho a la libertad y,  por  ende,  para ello establece el límite mínimo de 4 años previsto como pena  mínima  en  la  norma lo que se traduce en que sólo si la pena supera los tres  años   y   364   días   es   viable  una  medida  de  aseguramiento  de  menor  entidad.”   

    

4.-  Inconforme con la determinación,  el    defensor    de    JORGE    ENRIQUE   CHAMORRO  MOLINEROS  interpone y sustenta recuso de apelación,  a  contrario de sus colegas de la defensa, apoyado en las mismas consideraciones  expuestas inicialmente, a lo cual agrega lo siguiente:   

Estimó  el  recurrente  que las decisiones  acerca  de  las  medidas  restrictivas de la libertad deben aplicarse atendiendo  los  cometidos  del  respeto por los tratados internacionales y que conforman el  denominado bloque de constitucionalidad.   

Sostiene  que  debe atenderse la previsión  normativa  señalada  en  el  artículo  295 de la Ley 906 de 2004, en la que se  impone  la necesidad de que las disposiciones relacionadas con la restricción a  la   libertad  deben  interpretarse  restrictivamente  y  siempre  a  favor  del  enjuiciado.   

Por  ello,  concluyendo  que se trata de un  típico   caso   de   contradicción  normativa,  asegura  que  debe  resolverse  atendiendo   la   prevalencia   de   la  libertad  como  derecho  universalmente  reconocido,  sin  que  sea  posible  extender los efectos de una interpretación  restrictiva,  pues  es claro que si una disposición refiere a que la pena sea o  exceda  de  4  años,  y otra dice que no exceda de 4 años, el límite de los 4  años  está  referenciado en ambas disposiciones, lo cual deberá interpretarse  de la manera que torne excepcional la privación de la libertad.   

Por  estas  razones  solicita se revoque el  numeral  segundo  de la decisión objeto de censura y por ende se imponga medida  de aseguramiento no privativa de la libertad.   

Para  terminar  de sustentar su tesis, dice  que  aún  más  la interpretación se coloca de su parte, cuando se observa que  la  segunda  de  las  normas, es decir, el artículo 315 es posterior al ordinal  2°  del  artículo 313, lo que es regla general del derecho para identificar la  voluntad del legislador en caso de duda en torno a su prelación.   

5.-  Mediante decisión del 24 de junio  de  2005  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de Cali, por vencimiento del  términos  de  que  trata  el  numeral  5°  del  artículo 365 del C. de P. P.,  concedió  la  libertad  provisional  a  JORGE ENRIQUE  CHAMORRO  MOLINEROS y a Luz María Rabal Ramos, la que  posteriormente,  una  vez  se  consignó  la  caución  correspondiente, se hizo  efectiva.   

LA     CORTE  CONSIDERA   

1.-    Solamente,   atendiendo   las  previsiones   normativas   señaladas   en  el  artículo  204  del  Código  de  Procedimiento  Penal (Ley 600 de 2000), se ocupará y pronunciará la Sala de la  puntual  queja  del recurrente, esto es, sobre la negativa del Tribunal Superior  de   Cali  de  revocar  la  medida  de  aseguramiento  impuesta  a  JORGE  ENRIQUE  CHAMORRO  MOLINEROS   por  el  delito  de cohecho impropio. Además, nótese que los demás procesados  en  esta  actuación penal, si bien es cierto que algunos de ellos personalmente  y   a  través  de  sus  apoderados  interpusieron  recurso  de  apelación,  se  declararon desiertas las demás censuras por dicha colegiatura.   

2.- Dicho lo anterior, la decisión adoptada  por  el Tribunal Superior de Cali en el ordinal segundo de la decisión de fecha  10  de junio de 2005, objeto de censura, atendiendo el reclamo del censor, será  revocada por las siguientes razones:   

2.1.-   Tanto  la  exégesis  como  la  sistemática  son  válidos  métodos  de  interpretación de la ley. El primero  permite  desentrañar la voluntad del legislador en la definición semántica de  las  palabras  o  la  confección  gramatical y lógica de la norma, entre otros  parámetros;  por  su  parte,  en la segunda, el intérprete se vale del derecho  como  un  todo  coherente,  relacionado  e  integrado,  que  le hace entender la  voluntad sistémica del legislador.   

En estas condiciones, no puede afirmarse que  el  juez  el  juez  al  momento  de aplicar la ley se equivoque por el hecho que  escoja  uno u otro método, sino porque su labor de interpretación jurídica se  vea  acompañada  de  una  completa justificación y motivación de su postura o  criterio  sobre  bases  serias  y  lógicas  de racionalidad, coherencia y justa  ponderación  en  la esperada necesidad de que se encuentre el verdadero sentido  de la ley.   

Es   por   ello   que   el   método   de  interpretación  que  más  razones  brinde,  más  coherencia  de postulados se  encuentre,  más  lógica  y  razonable sea su conclusión, bien puede escogerse  como  parámetro  de  interpretación  y  solución al enfrentamiento normativo.   

2.2.-  En  el  caso  concreto,  dos son las  normas  que  han suscitado la problemática que amerita el pronunciamiento de la  Corte  Suprema  de  Justicia,  dando  por  sentado que no hay réplica alguna en  torno  a  la  viabilidad de aplicación de la norma más favorable, a propósito  de  la  expedición  y  vigencia progresiva de la Ley 906 de 2004, tal como esta  Corporación lo ha venido haciendo.   

Tales     disposiciones    son    las  siguientes:   

“Artículo   313.   Procedencia  de  la  detención  preventiva.  Satisfechos  los  requisitos  señalados   en  el  artículo  308,  procederá  la  detención  preventiva  en  establecimiento carcelario, en los siguientes casos:   

…  

    

1. En  los  delitos  investigables  de oficio, cuando el mínimo de la  pena prevista por la ley sea o  exceda de cuatro (4) años.     

…”  

Y,  de otra parte:  

“Artículo  315. Medidas de aseguramiento  no    privativas    de    la   libertad.  Cuando  se  proceda  por  delitos  cuya  pena  principal  no  sea  privativa  de la libertad, o por delitos querellables, o cuando el mínimo de la  pena  señalada  en  la  ley  no  exceda  de  cuatro  (4) años, satisfechos los  requisitos  del  artículo  308,   se  podrá  imponer  una o varias de las  medidas  señaladas en el artículo 307 literal B, siempre que sean razonables y  proporcionadas      para      el     cumplimiento     de     las     finalidades  previstas.”   

Para   lograr   una   debida   labor   de  interpretación  en  el  puntual  aspecto  que  trata  la decisión del Tribunal  Superior  de  Cali  y  al  que  se  circunscribe el reclamo del recurrente, debe  partirse  de  la  identificación  del  problema  normativo frente al cual ha de  tomar postura esta Sala de Casación Penal.   

Dicho  problema  no es otro que resolver el  interrogante  acerca  de  la  antinomia  o  contradicción  que existe entre los  artículos  313-2  y  315,  pues si se refiere a la primera norma, es claro, sin  discusión  alguna,  acudiendo  a  su  propio  tenor  literal,  es  decir,  a la  exégesis,   que   cuando   el   delito   tenga   una   pena   que  sea  o  exceda de 4 años en su mínimo,  procede  la  detención  preventiva,  eso  sí,  satisfechos otros requisitos, y  cuando  miramos  el  artículo  315,  la  norma refiere a que si la pena mínima  no   excede  de  4  años,  satisfechos  otros requisitos, procede una medida de  aseguramiento no privativa de la libertad.   

Esta  situación,  bajo  la  lupa  de  la  exégesis  normativa,  no  arroja  a  otra conclusión, en aplicación de simple  lógica  y  racionalidad  en el entendimiento de la disposición, que el límite  de  4  años  ó  48  meses,  se  encuentra  evidentemente  inmerso  en  las dos  disposiciones, lo que genera un contrasentido.   

En  efecto,  un  meridiano  entendimiento  lógico  lleva  a  concluir que 4 años está incluido cuando el legislador dice  que  por  ese  monto  o  uno  superior  procede  la detención preventiva (sea o  exceda)  y,  al  mismo  tiempo,  cuando  dice  que la medida de aseguramiento no  privativa  de  la libertad procede para delitos que su pena mínima no exceda de  4  años,  pues  si  exceder  es  propasarse,  superar,  pasar  de  algo, ir mas  allá1,  no exceder es lo contrario, no propasarse, no superar o no pasar  de  4  años.  Para  concretar,  exceder  es sencillamente 4 años y 1 día y no  exceder es 4 años.   

En  otras  palabras,  al  mismo  tiempo  el  legislador  sostiene  que  la  privación  de libertad procede para la pena de 4  años  y  que  para  esa  misma  pena es procedente una medida restrictiva de la  libertad personal.   

Entonces,  hasta  aquí  el  problema no se  puede  solucionar  a  través  de la exégesis normativa, pues las disposiciones  son  claras  y  explícitas  en  su  propio contenido. La discusión surge es al  momento  de  entrelazar  las  citadas  normas,  pues  el  lapso de 4 años queda  cobijado  en  ambas  disposiciones,  razón  por  la  cual  debe  acudirse  a la  integración  normativa  que  entra  a  solucionar  esta  evidente violación al  principio  de  no  contradicción,  como  quiera que una proposición lógica no  puede  señalar  que para un mismo evento se es restrictivo frente a la libertad  personal  y,  seguidamente, para idéntico parámetro, se pueda ser permisivo en  la  concesión  de  medidas  que  si  bien restrictivas de la libertad, como las  medidas  de  aseguramiento  no privativas de la libertad, no comportan semejante  afrenta  y  lesión  objetiva  al  derecho  a  la  libertad  como  la detención  preventiva. O sea, no se puede ser y no ser al mismo tiempo.   

Así   las   cosas,   el   método   de  interpretación  sistemática surge como propuesta de solución para concretar e  identificar  el  sentido y orientación que el legislador pretendió darle a las  normas  que  atañen  a un determinado instituto de hondas connotaciones como lo  es  la  privación  de  la  libertad  personal en el procedimiento penal, lo que  observa  la Sala como una lamentable imprecisión legislativa producto quizá de  una  confusión en el uso de variados giros gramaticales, generando la necesidad  de  que sea el intérprete el que proceda a integrar el derecho bajo las propias  orientaciones  constitucionales  y legales que como normas o principios rectores  señala la ley.   

Para  solucionar  tal  situación,  quiere  relievar  la Sala precisamente la consagración novísima de una norma en la Ley  906  de 2004, que surge como presupuesto de interpretación legal y que con base  en    su    propio    titulo    de   “disposición  común”  a  las normas relativas al “RÉGIMEN    DE    LA   LIBERTAD   Y   SU   RESTRICCIÓN”,  señalado  en  el  Título IV, propician su utilización como  punto  de  partida  para  arrojar  claridad  en  torno  a la problemática aquí  propuesta.   

Tal  disposición  no  es  otra  que  el  artículo  295, que a pesar de no encontrarse en el título preliminar del nuevo  Código    de    Procedimiento    Penal    que   señala   los   “PRINCIPIOS    RECTORES    Y    GARANTÍAS    PROCESALES”, bien puede ser considerado como tal, pues reza:   

“TÍTULO  IV   

RÉGIMEN   DE   LA   LIBERTAD   Y   SU  RESTRICCIÓN   

CAPÍTULO  I   

Disposiciones Comunes  

Artículo   295.   Afirmación   de   la  libertad.  Las  disposiciones  de  este  código  que  autorizan  preventivamente  la  privación  o  restricción  de  la libertad del  imputado   tienen   carácter   excepcional;  sólo  podrán  ser  interpretadas  restrictivamente  y  su aplicación debe ser necesaria, adecuada, proporcional y  razonable frente a los contenidos constitucionales.”   

Esta  norma  entrega  herramientas de suma  importancia  para  concluir que, por ejemplo, situaciones en las que se llegue a  la  conclusión  motivada, justificada y, especialmente, razonable acerca de que  pasajes  legales  puedan  ser  oscuros  o  contradictorios,  es necesario que se  interpreten  de  manera  restrictiva, resaltando la excepcionalidad con que debe  ser  vista  la permisión constitucional y legal de autorizar la privación y la  restricción a la libertad personal.   

Norma  evidentemente  que  se edifica como  garantía  en  la labor interpretativa del operador judicial, y que en este caso  se  acude a ella en protección del principio general consagrado en el artículo  28  de  la  Carta  Política,  como  quiera  que la regla general es la libertad  personal  y  no  la  privación o restricción a la misma, que es la excepción.   

3.-   Corolario  de lo anterior, debe  interpretarse  que  en la interrelación de los artículos 313-2 y 315 de la Ley  906  de  2004,  cuando ambas disposiciones coinciden en el límite punitivo de 4  años,   debe  entenderse  que  prevalece  lo  normado  en  la  segunda  de  las  disposiciones,  como  quiera  que  comporta una menor limitación y restricción  que  la  primera a un derecho fundamental, pues permite que se imponga medida de  aseguramiento  no  privativa  de  libertad  a  una  pena  cuyo  mínimo  es de 4  años.       

En   estas   condiciones,   contrario   sensu,  en  esta  labor  de  interpretación,  es posible concluir que la detención preventiva, en el evento  del  artículo  313-2,  sólo procede, entonces, para cuando el delito tiene una  pena  mínima  que excede de  4 años de prisión.   

4.-  Dicho lo anterior, procederá la  Sala  a  pronunciarse  con relación a este caso concreto, como quiera que en la  actualidad   pesa  contra  el  doctor  JORGE  ENRIQUE  CHAMORRO   MOLINEROS   medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva,  aunque  goza de la libertad provisional por vencimiento  de  términos,  determinando  así  la verdadera y real situación benéfica que  comporta   la   aplicación   en  ese  particular  aspecto  de  la  Ley  906  de  2004.   

De    la    evaluación   de      los      criterios     que     se     han   señalado,   se   llega   a   la conclusión  que   lo    procedente    es    acudir   al   artículo   315   de   la   Ley   906  de   2004  cuando   permite     que     se    imponga    medida    de   aseguramiento    no   privativa    de   la   libertad,   sin     embargo,    en    este   caso,    no   es   posible  imponer   alguna   de   las   figuras   señaladas  en  el  literal  B del artículo 307 de la  misma  obra,  como  quiera  que  ninguna de ellas existía para el momento de la  comisión  del  supuesto  hecho  delictivo  por  el que se acusó a CHAMORRO MOLINEROS.   

Razones  éstas   por  las   que   procederá   la   Sala  a  revocar  la   decisión  del   Tribunal   Superior  de  Cali  a   través     de     la    cual    se    negó    la  revocatoria   de   la   detención  preventiva  y   en   su   lugar   se  revocará  dicha medida  que  en   su   momento   impuso   el Tribunal  Superior  de   Cali,     para     lo     cual,    conforme    al   inciso     primero     de     que     trata    el   artículo   354   de   la  Ley 600  de  2000   deberá   suscribir  una   diligencia   de  compromiso   en   la   que   se   obligue  a presentarse  ante   la     autoridad     judicial     competente    cuando   así  sea requerido.   

En   razón  y   mérito   de    lo    anteriormente   expuesto,   la   Sala   de   Casación  Penal   de   la   Corte   Suprema   de  Justicia,   

RESUELVE   

1.-     Revocar    el  numeral segundo de la decisión del  10  de  junio de 2005 a través de la cual el Tribunal Superior de Cali negó la  revocatoria    de    la    detención   preventiva   impuesta   a   JORGE  ENRIQUE  CHAMORRO MOLINEROS como  presunto  responsable  de  la  comisión del delito de cohecho impropio, por las  razones expuestas.   

En  consecuencia,  por  aplicación  del  principio  de  favorabilidad,  se  revoca  la medida de aseguramiento impuesta a  JORGE   ENRIQUE   CHAMORRO   MOLINEROS  como  presunto responsable del delito de cohecho impropio, razón  por  la  cual tan sólo se le hará suscribir diligencia de compromiso en la que  se  obligue  a presentarse ante la autoridad judicial competente cuando así sea  requerido.   

2.-  Para  el  cumplimiento de lo aquí ordenado comisiónase al Tribunal Superior de Cali,  al que se devolverá el expediente.   

Contra  esta decisión no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                           ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO   

            Comisión   de  servicio   

EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                          ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

Comisión de servicio  

JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS             YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                           JAVIER   DE   J.   ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

1  Según   el  Diccionario  de  la  Lengua  Española,  Real  Academia  Española.  Vigésima Primera Edición.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *