22643(23-02-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22643  

CORTE SUPREMA DE JUSTICA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr.  EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No.012  

Bogotá, D.C., veintitrés (23) de febrero de  dos mil cinco (2005).   

VISTOS:  

Decide  la Sala la petición de prescripción  de  la acción penal elevada por el defensor del procesado JORGE ANTONIO GAVASSA  MORANTES,   RUBÉN   VIRGILIO   GAVASSA   MORANTES   y   CECILIA   MORANTES   DE  GAVASSA.   

ANTECEDENTES:  

1.  Los  hechos que dieron origen al presente  proceso  fueron  resumidos  así  por  el  Juez  Cuarto  Penal  del  Circuito de  Bucaramanga:   

“Se notician debido a la denuncia del señor  Alberto  Gavassa Villamizar, socio de la empresa Gavassa & Compañía Ltda.,  quien  por  la fecha del 8 de febrero de 1995, informó a las autoridades que en  la  referida empresa, se estaba adelantando doble contabilidad, perjudicando con  ello  no  solo  al Estado sino a los señores Beatriz Villamizar de Gavassa, Ana  Delina  Gavassa  Villamizar, Rafael Gavassa Villamizar, Fanny Gavassa de Vargas,  Alberto  Gavassa Villamizar, Ramón Enrique Gavassa Villamizar, Isolina Orduz de  Gavassa  y María Eugencia Gavassa de Ordóñez, socios de tal compañía; en el  lapso de los años 1992, 1993 y 1994”.   

   

2.  Mediante  resolución  del 25 de marzo de  1999,  la  Fiscalía  Once de la Unidad de Patrimonio Económico de la Fiscalía  Seccional  de  Bucaramanga,  acusó a CECILIA MORANTES DE GAVASSA, JORGE ANTONIO  GAVASSA  MORANTES,  RAFAEFL  VIRGILIO GAVASSA MORANTES, EDILBERTO ARDILA RUEDA y  GLORIA  RICARDA  RODRÍGUEZ  SANABRIA, como coautores de los delitos de estafa y  falsedad en documento privado, en concurso homogéneo y sucesivo.   

3.  Recurrida  en  apelación  la  decisión  anterior,  el  primero  de junio de 1999 la Unidad de Fiscalía Delegada ante el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  confirmó  el  llamamiento  a  juicio en lo  pertinente  al  delito  contra  la fe pública, y lo revocó en relación con el  ilícito  de  estafa,  pues  por  esta infracción precluyó la investigación a  favor de todos los procesados.    

4.  Rituado  el  trámite  del  juicio,  en  sentencia  del  9  de  noviembre de 2000 el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de  Bucaramanga,   condenó   a  JORGE  ANTONIO  GAVASSA  MORANTES,  GLORIA  RICARDA  RODRÍGUEZ  SANABRIA, EDILBERTO ARDILA RUEDA, RUBÉN VIRGILIO GAVASSA MORANTES y  a  INÉS  CECILIA  MORANTES  DE  GAVASSA,  a  la  pena  principal de 18 meses de  prisión,  a  la  accesoria  de  interdicción  para  el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por el mismo lapso, y al pago solidario de 1000 gramos oro  (indexado)  por  los  perjuicios  ocasionados,  como  coautores  de  un concurso  homogéneo  y  sucesivo del delito de falsedad en documento privado. A todos los  sentenciados   se   les  otorgó  el  subrogado  de  la  condena  de  ejecución  condicional.   

5.  La  anterior sentencia fue apelada por la  defensa  de los procesados, y confirmada el 27 de agosto de 2003 por el Tribunal  Superior de Bucaramanga.   

6. El fallo de segundo grado fue recurrido en  casación,  en la modalidad excepcional, por el defensor de los procesados JORGE  ANTONIO  GAVASSA  MORANTES,  RUBÉN VIRGILIO GAVASSA MORANTES y CECILIA MORANTES  DE GAVASSA.   

7.  El proceso fue recibido en la Secretaría  de la Sala el 27 de julio pasado para el trámite correspondiente.   

FUNDAMENTOS DE LA PETICIÓN:  

La  defensa  de  los  procesados  sustenta su  petición  en  el artículo 531 de la Ley 906 del 31 de agosto de 2004, la cual,  por      expreso      mandato      del      artículo      532      ibídem  empezó  a  regir el 31 de agosto  del   presente   año,   fecha   en  que  se  publicó  y  promulgó  la  citada  normatividad.   

Explica al respecto, que el precepto legal en  cita,  previsto  con  el  fin de descongestionar y depurar los procesos penales,  establece  que  “los  términos  de  prescripción y  caducidad  de las acciones que hubiesen tenido ocurrencia antes de la entrada en  vigencia  de  este código, serán reducidos en una cuarta parte que se restará  de  los  términos  fijados en la ley. En ningún caso, el término prescriptivo  podrá ser inferior a 3 años”.   

Por  lo  anterior  concluye  que “como  los  hechos  tuvieron ocurrencia el 8 de febrero de 1995 en  la  ciudad de Bucaramanga y la resolución de acusación cobró ejecutoria en el  mes  de  octubre  de  1998, quiere decir que a la fecha han transcurrido más de  tres años alcanzando los términos de prescripción”.   

CONSIDERACIONES:  

Teniendo  en  cuenta  el  apoyo normativo del  petente  para  demandar  de  la  Sala  la declaratoria de la prescripción de la  acción  penal, lo primero que corresponde precisar es que en el presente asunto  no  concurre  ninguna  de las hipótesis reguladas en el artículo 531 de la Ley  906 de 2004, que haga viable su aplicación.   

En   efecto,  no  obstante  la  ambigüedad  argumentativa  del  solicitante,  en  tanto  que  no precisa si el cómputo para  efectos  de  la  prescripción  lo  hace  desde  la  fecha en que ocurrieron los  hechos,  como pareciera en principio; o si por el contrario, desde la ejecutoria  de  la  acusación;  lo cierto es que no le asiste la razón en su pedimento por  cuanto  se  trata de un proceso que ya superó la etapa de investigación, y esa  situación,  precisamente,  lo excluye de los asuntos a los que les es aplicable  anticipadamente el artículo en comento.   

En  este  sentido,  no  tuvo  en  cuenta  el  memorialista  que  la  parte final del inciso tercero del referido artículo 531  de  la  Ley  906  del  año  en curso, exceptúa del proceso de descongestión y  depuración  a  las actuaciones en las que se haya emitido resolución de cierre  de            la            investigación1.   

No  obstante lo anterior, para la Sala, en el  presente  evento, sí ha operado el fenómeno de la prescripción, pero conforme  a   las   reglas   previstas   en   la   Ley  599  de  2002,  como  se  verá  a  continuación:   

     

a. De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo 83 del actual  Estatuto  Sustantivo, la acción penal prescribe en un término igual al máximo  fijado  en  la  ley,  sin  que  pueda en ningún caso ser inferior a 5 años, ni  superior  de  20,  excepción  hecha  de  los  delitos de desaparición forzada,  tortura  y  desplazamiento  forzado,  para  los cuales dicho lapso se extiende a  30.     

     

a. De  conformidad  con  lo  dispuesto  en el artículo 86 ibídem,  el  término de prescripción de  la  acción  penal  se interrumpe con la resolución acusatoria o su equivalente  debidamente  ejecutoriada; debiéndose por tanto, comenzar a contar de nuevo por  un  tiempo  igual  a la mitad del señalado en el artículo 83, sin que pueda en  ningún caso ser inferior a 5 años, ni superior a 10.     

     

a. En  este  caso,  el  único  delito  por  el  que  finalmente fueron  llamados  a  juicio  los  sindicados  es  el  de  falsedad en documento privado,  descrito  y  sancionado en el artículo 221 del Decreto 100 de 1980, con pena de  prisión  de  1  a  6  años.  En  idénticos  términos y con la misma sanción  aparece  tipificado  en  el  artículo  289  de la Ley 599 de 2000, es decir, no  obstante  el  tránsito legislativo ocurrido durante el trámite del proceso, no  se  presenta  situación  que  implique  resolverse  bajo  los  presupuestos del  principio de favorabildiad.     

     

a. Como  se  anotó  en  precedencia,  en  este  asunto  la resolución  acusatoria  quedó  ejecutoriada,  conforme  al  ordenamiento  bajo  el  cual se  dictó,  el día en que fue suscrita la decisión de segunda instancia, esto es,  el  primero  de junio de 1999, fecha desde la cual han transcurrido 5 años, que  se  cumplieron el primero de junio de 2004. Esto significa que cuando el proceso  llegó  a la Corte para el respectivo trámite de la casación, ya se encontraba  prescrito.     

Lo  anterior si se tiene en cuenta que al ser  inferior  a  5  años  la mitad del máximo punitivo señalado en la ley para el  delito  objeto  de  la  acusación  y  la  condena,  pues la mitad de 6 es 3, es  evidente  que  conforme  lo  prescribe el artículo 86 de la Ley 599 de 2000, el  término  de  prescripción  en  el  juicio,  no  podía  ser  inferior  al tope  inicialmente referido.   

Por tales razones, entonces, se declarará la  prescripción  de la acción penal con respecto a todos los procesados, esto es,  JORGE  ANTONIO  GAVASSA  MORANTES,  GLORIA  RICARDA RODRÍGUEZ, EDILBERTO ARDILA  RUEDA,  RUBÉN  VIRGILIO GAVASSA MORANTES e INÉS CECILIA MORANTES DE GAVASSA, y  se cesará todo procedimiento a su favor.   

Ahora  bien,  como  quiera que en este asunto  hubo  parte  civil  reconocida  a  nombre  de  Alberto Gavassa Villamizar, igual  declaración  deberá  hacerse  con  respecto  a este sujeto procesal, ya que al  haberse  ejercitado  conjuntamente  dicha  acción  con  el  proceso penal, esta  prescribió   “en   relación  con  los  penalmente  responsables,  en  tiempo  igual al de la prescripción de la respectiva acción  penal” (art. 98 Ley 599 de 2000).   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.  Declarar  prescrita  la  acción penal en  relación   con  el  delito  de  falsedad  en  documento  privado,  en  concurso  homogéneo  y  sucesivo,  por el que fueron acusados y condenados los procesados  JORGE  ANTONIO  GAVASSA  MORANTES,  GLORIA  RICARDA RODRÍGUEZ, EDILBERTO ARDILA  RUEDA,  RUBÉN  VIRGILIO GAVASSA MORANTES e INÉS CECILIA MORANTES DE GAVASSA, y  en consecuencia cesar todo procedimiento a favor de los citados.   

2.  Declarar  prescrita  la  acción  civil  intentada en este proceso a nombre de Alberto Gavassa Villamizar.   

3.  Contra  esta decisión procede recurso de  reposición.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                               ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                             

No hay firma  

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO                             ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                                   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                                 JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                      

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                           MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria   

    

1  En  igual sentido se pronunció la Sala en auto del 8  de  septiembre  de  2004,  rad.  22.545,  M.P.,  Dr.  Mauro  Solarte Portilla; y  sentencia  de casación del 27 de octubre del mismo año, rad. 21.090, M.P., Dr.  Alfredo Gómez Quintero.     

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