24076(27-07-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24076  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                     Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

                                     Aprobado Acta # 77   

Bogotá  D.C., julio veintisiete (27) de dos  mil seis (2006).   

VISTOS:  

Resuelve la Sala si admite o no la demanda de  casación presentada por la apoderada de la parte civil.   

ANTECEDENTES:  

1.   Mediante  sentencia  del  30 de junio de 2004 y en relación con hechos por los cuales fue  acusado  el 24 de julio de 2002, NÉSTOR FABIO GARCÍA VILLADA fue condenado por  el   Juzgado   31   Penal   Municipal   de  Bogotá  a  14  meses  de  prisión,  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por igual  término,  multa  de  10  días  de  salario  mínimo  legal  vigente  y al pago  –en favor de su hija Lesly  Milena  García  Zuluaga— de  $5.374.908.oo  por concepto de perjuicios materiales y 30 gramos oro como daños  morales,  al  hallarlo  autor responsable de la conducta punible de inasistencia  alimentaria1.   

El defensor y la apoderada de la parte civil  apelaron  esa decisión y el Juzgado 44 Penal del Circuito de Bogotá, a través  del  fallo  recurrido  en  casación,  expedido el 20 de abril de 2005, sólo se  pronunció  adversamente  en  relación  con  la impugnación interpuesta por el  primero.    El    otro   recurso   lo   consideró   presentado   y   sustentado  extemporáneamente.   

LA DEMANDA:  

Tras precisar que la casación la formula por  la vía excepcional, la recurrente plantea dos cargos.   

Primero.  

1.  El  juzgador  violó  indirectamente  la  ley  sustancial  porque  ignoró  el peritazgo sobre  perjuicios  practicado  en  la  etapa  probatoria  del juicio. En ésta fase, de  oficio,  se  ordenó  tasarlos  y el dictamen obtenido lo objetó la parte civil  por  error  grave, declarándose fundada la objeción por auto del 6 de junio de  2003  y  disponiéndose  la  realización de uno nuevo, que quedó en firme pues  ningún  sujeto  procesal  pidió su adición, aclaración o complementación, y  que  analizado  “bajo los principios de la sana crítica” debió ser acogido  por    el    juzgador,    afectando   –al  no  hacerlo—  en $30.000.000.oo a la perjudicada.   

2.   Procede  la  casación  para  salvaguardar  los  derechos fundamentales de la víctima, quien  durante  toda  su infancia no contó con la ayuda de su progenitor y actualmente  atraviesa necesidades económicas.   

Si  se  hubiera  realizado  una  evaluación  probatoria  acertada  se habría encontrado que el segundo dictamen cumplía con  las  directrices  procesales  “constituyéndose en una pertinente, conducente,  necesaria,  útil  y eficaz prueba, benéfica no sólo para el abanico plural de  derechos  e  intereses  de la perjudicada, sino consecuencialmente para asegurar  un certero debido proceso”.   

“Descartar el respectivo análisis bajo la  mira  de  los  principios  de  la sana crítica el dictamen pericial producido a  causa  de  la  objeción  presentada,  riñe  igualmente  con  los  presupuestos  legales,   convirtiéndose   en   una   soterrada   burlesca  a  las  garantías  fundamentales  que  le  debe  otorgar el Estado, sus servidores y órganos a los  ciudadanos   en   igualdad   de   condiciones   sin   restricciones  de  ninguna  clase”.   

Prescindir del examen de la segunda pericia,  en  fin,  es  el  error  de hecho en el cual incurrió el fallador, atentándose  así   contra   los   principios   de  dignidad  humana,  justicia  e  igualdad.   

Segundo cargo.  

1.  Se conculcó el  debido  proceso  e  incurrió en nulidad procesal porque la segunda instancia se  negó  a  resolver  el  recurso de apelación que interpuso y sustentó la parte  civil de manera oportuna.   

2.  Dice la abogada  que  se  le  notificó  personalmente la sentencia de primera instancia el 12 de  julio de 2004 y que en ese acto judicial   

“no se encontraba inserto copia del edicto  que  según  aparece  hoy fue fijado el día siete (7) de julio con desfijación  el  nueve  (9) de julio de 2004 y tampoco por lógica consecuencia se encontraba  en  cartelera,  al  igual  que  la  señora  secretaria  no  me  indicó  de  la  notificación  por  edicto  o  mejor  aún,  debieron  abstenerse el despacho de  notificarme  personalmente  y  haberme  remitido  al  edicto, toda vez que en la  fecha    de    mi    comparecencia    comenzaba    a    correr    término    de  ejecutoria”.   

Así  las  cosas,  convencida  de  que  su  notificación  era  la  última  y  que  contaba con el término de 3 días para  recurrir,  apeló el siguiente 15 de julio y sustentó la impugnación el 22 del  mismo  mes,  es  decir,  dentro  del  término legal de 4 días previsto para el  efecto.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1. El inciso 1º del  artículo  205  de la ley 600 de 2000, que rige el presente caso, establece como  requisitos  para  acceder  a la casación por vía ordinaria que la pena máxima  fijada  para la conducta punible objeto del proceso sea de más de 8 años y que  la  sentencia  la  haya  dictado  un Tribunal Superior de Distrito o el Tribunal  Penal Militar.   

En   el  presente  caso  ninguno  de  esos  requisitos  se cumple y, por lo tanto, como bien lo entendió la apoderada de la  parte  civil,  sólo  procedía  el  recurso  en  su  versión  excepcional,  en  concordancia con el último inciso de la misma disposición.    

2.    Esa  opción,  sólo  disponible  cuando  se  busca  a  través de la impugnación el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o la garantía de derechos fundamentales, le  imponía  a  la recurrente como carga adicional a la demanda en forma, sustentar  la  necesidad  del  caso para uno de dichos propósitos y aunque explícitamente  no  se  refirió  a  ella,  para  la  Corte  es manifiesto que del contenido del  segundo  cargo  emana  la  posibilidad de que se le haya vulnerado el derecho al  debido  proceso  al  no resolverle la segunda instancia el recurso de apelación  que interpuso contra la sentencia.   

Aunque   ya   se   había   producido   la  notificación  por  edicto  cuando acudió al Juzgado de primera instancia el 12  de  julio  de  2004  y que justo ese mismo día empezaba a correr el término de  ejecutoria,  la  verdad es que se le notificó personalmente del pronunciamiento  y  bajo esa circunstancia, de pronto generada por un error secretarial porque si  ya   había  tenido  lugar  la  notificación  supletoria  no  tenía  por  qué  producirse  la  personal,  podía pensarse que ésta era la última –como   dice   que   lo   asumió   la  casacionista—  y  con  esa  base  tanto  la  interposición  como la sustentación de la apelación habrían  resultado oportunas.   

Así  las  cosas, para establecer si el acto  secretarial   mencionado   corresponde  o  no  a  uno  de  los  errores  que  la  jurisprudencia  de  la  Sala  ha  señalado  que  son  de  la administración de  justicia  y  cuyos  efectos  desfavorables no pueden trasladarse a las partes, y  concomitantemente  para  determinar  si  era  vinculante  o  no la notificación  personal  a  la apoderada de la parte civil, cabe la admisión de la demanda por  razón  del  cargo  de nulidad y, en consecuencia, para la emisión del concepto  correspondiente,  se  ordenará  correr  traslado  al Procurador Delegado por el  término legal.   

3. En relación con  el  primer  cargo  existe  ausencia  de interés para recurrir. Allí el tema de  discusión  son  los  perjuicios  y,  conforme al artículo 208 de la ley 600 de  2000,  cuando  ese  es  el  objeto  de  la  casación se debe tener en cuenta la  cuantía  establecida  para  la  casación  civil,  resultando notable que en el  presente  caso  los  $30.000.000.oo  en  los  cuales  fijó  su  pretensión  la  recurrente,   que   es  aproximadamente  la  diferencia  entre  los  dictámenes  periciales  practicados,  están lejos de exceder el equivalente de 425 salarios  mínimos  legales  mensuales  de  cuando  se  produjo  la  sentencia,  que es la  cuantía   para   recurrir   prevista   en  el  artículo  366  del  Código  de  Procedimiento Civil.   

Respecto  de dicha censura, por lo tanto, no  hay lugar a la admisión de la demanda.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1.  INADMITIR  la  demanda  de casación presentada por la apoderada de la parte civil en relación  con el primer cargo.   

          2.  ADMITIRLA  respecto  del  segundo.  En  consecuencia,  súrtase  el  traslado  por  el término legal a la Procuraduría  para que emita concepto sobre el mismo.   

          Contra la presente decisión no proceden recursos.   

NOTIFÍQUESE   Y   CÚMPLASE.   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                               ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                              

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                        MARINA      PULIDO      DE     BARÓN                            

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                            YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                                

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                            JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1  .  Folios 151 y 251.     

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