24013(14-03-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24013  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 036  

Bogotá  D.C.,  catorce (14) de marzo de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

Resuelve  la  Corte  sobre  la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de casación presentada por el defensor de WILLIAM QUINTERO RAMÍREZ.   

ANTECEDENTES  

1.-  Los  hechos  fueron sintetizados por el  juzgador de segunda instancia de la siguiente manera:   

“ El 1° de noviembre de 2002, en el sector  ubicado  en  la  calle  93  con  carrera 11, aledaño a la embajada francesa, el  policial  que  prestaba  servicio, observó el prolongado y sospechoso lapso que  una  pareja  llevaba  dentro  de un cajero automático. Interceptó así a Nancy  Viviana  Escobar  Rincón  y  su  esposo  Eduardo  Ernesto  Valvuena,  que   realizaban  varios  retiros con una tarjeta débito internacional. El uniformado  solicitó  apoyo,  los  aprehendió y los dejó a disposición de los policiales  Ever  Antonio  Fernández  Arroyo  y  William  Quintero Ramírez, que igualmente  patrullaban  el  sector.  Estos  últimos  condujeron al matrimonio hasta un CAI  cercano,  y por dejarlos en libertad los constriñeron, les exigieron la entrega  de  quince  millones  trescientos  cincuenta mil ($ 15.350.000) pesos, que estos  llevaban  consigo;  así  mismo  les  advirtieron que no denunciaran el hecho so  pena de ser objeto de retaliaciones de los policiales.”   

      

2.- Por los anteriores hechos, el 4 de abril  de  2003  La  Fiscalía  238  Seccional  de  Bogotá,  profirió  resolución de  acusación  en  contra  de  Ever  Antonio  Fernández  Arroyo y William Quintero  Ramírez, por el delito de concusión.   

3.- El Juzgado Décimo Penal del Circuito de  Bogotá,  el  19  de  diciembre  de  2003,  condenó  a los procesados a la pena  principal  de  78  meses  de prisión; multa en cuantía de 55 salarios mínimos  legales  mensuales,  y  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  término  de  66  meses,   como  coautores del delito de concusión.   

4.-   Apelado   el   fallo   por   los   procesados  y  la  defensora  de   Quintero   Ramírez,    el    Tribunal   Superior   de   Bogotá    al   desatar  el  recurso confirmó  la  decisión, mediante proveído de fecha 10 de diciembre de 2004.   

LA DEMANDA DE CASACION  

El  defensor  del procesado William Quintero  Ramírez,  formula  dos  cargos  contra  la  sentencia,  con  apoyo en la causal  tercera   y   primera   de   casación   respectivamente,   en   los  siguientes  términos:   

Primer cargo  

Postula  que  la sentencia fue dictada en un  proceso  viciado  de nulidad, y dice: “Se cometió un  error  en  la  denominación  jurídica  de  la  conducta presuntamente punible,  constituyéndose  en  una  violación  directa de la ley sustancial por error de  derecho…”   

Se  refiere  a  normas  de  la Constitución  Política,   Código   Penal   y  Código  de  Procedimiento  Penal  para  hacer  comentarios  sobre  los  principios  de  legalidad, favorabilidad y analogía. A  renglón  seguido  precisa  que  la conducta ha debido adecuarse en el artículo  182  del  Código  Penal  o  Ley  599  del  24  de  julio  de  2000,  denominada  constreñimiento  ilegal,  porque  considera  que  los  hechos  endilgados a los  procesados  se  adecuan  a  esta  descripción,  la cual tiene prevista una pena  menor.   Solicita  en  consecuencia  se  decrete  la  nulidad  a  partir  de  la  resolución  mediante  la  cual  se  definió  la  situación  jurídica  a  los  procesados, para que se califique el delito adecuadamente.   

Anuncia  el  demandante que de este error se  derivan  siete  aspectos  fundamentales,  los  que  demuestra  señalando  otros  posibles  tipos  penales  en  que  mejor  se habría adecuado la conducta; la de  abuso  de  autoridad  por  acto  arbitrario  e  injusto,  abuso de autoridad por  omisión  de  denuncia,  prevaricato  por  omisión  aun con la circunstancia de  agravación,  prevista  por  el  artículo  415 del Código Penal o el delito de  cohecho propio.   

Adicionalmente  plantea  el  recurrente como  otro  aspecto  determinante  de  la nulidad, el que no se adelantó este proceso  ante  la Justicia Penal Militar a pesar de que los procesados son policías y la  conducta  tuvo  relación  con el servicio. Considera que ante esa jurisdicción  el trámite y la pena habrían sido favorables.   

Segundo cargo  

Señala  el  censor  al  amparo de la causal  primera  de  casación,  que  la  sentencia  del ad quem incurrió en violación  indirecta   de   la   ley   sustancial   por   error   de  hecho,“…   al   habérsele  dado  un  sentido  totalmente  distinto…”  al  testimonio  de  Nancy Viviana Escobar Rincón, del  cual   dice:   “si  se  analiza  con  imparcialidad,  entereza  y  buen  juicio,  se  puede  llegar  a  la  certeza  de que miente, es  incongruente,   incoherente,   falso,   expureo,   oscuro,   dubitativo,   falaz  …”.   

Después  de  una  extensa  exposición,  el  casacionista  desarrolla  un  análisis  diferente  de las pruebas, hace severas  críticas  al proceder y afirmaciones de la denunciante, para concluir que no le  merece  ninguna credibilidad y por ello debe proferirse sentencia absolutoria en  favor de los dos policías.   

Finalmente señala, que con fundamento en el  inciso  3°  del  artículo  205  del  Código  de Procedimiento Penal solicita,  “que  de  manera  excepcional,  la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia,  discrecionalmente  admita  la  presente demanda de casación contra la sentencia  de  segunda  instancia considerando todo esto necesario para el desarrollo de la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales…”   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La   Corte,  insistentemente   ha   señalado,   que   el  recurso  de  casación  no   es   una   tercera   instancia  en  que   se   pueden   argumentar   de   manera libre  los   reparos    contra   la   sentencia   de   segunda   instancia,     sino     que    los     yerros    deben   postularse    con    base    en    las   causales   contempladas  para   el   efecto   y  la  demanda   deberá    igualmente   ser   confeccionada  con   los   presupuestos   legales,   entre   ellos,   el  de   claridad   y  precisión respecto  de  la  causal   y     de    la    fundamentación    del    error   invocado   para   soportar  la  infirmación  del   fallo.   

Así mismo, no puede perderse de vista que el  fallo  llega  a  esta sede amparado por las presunciones de acierto y legalidad,  es  decir,  que  se  parte  que  el  fallo  es  acertado  en  lo  atinente  a la  apreciación  que  se  hizo  de  los  hechos  y  de  las  pruebas  y legal en la  aplicación    del   derecho,   correspondiéndole   al   libelista   entrar   a  desvirtuarla.   

Dentro de ese contexto, al abordar el estudio  de  los  cargos  propuestos,  es  claro que la demanda de casación presentada a  nombre  del  procesado  no  cumple  con  los presupuestos para su admisibilidad.  Veamos:   

En  el primer cargo  que  el  demandante  presenta  por  nulidad,  resulta  evidente  el  incumplimiento de las exigencias propias de la alegación por esta  vía,  por  cuanto  la  jurisprudencia  de  la  Corte  ha  indicado  que  en  la  formulación  de  ésta  al  igual  que  en  las otras causales, debe además de  especificarse  la  causal  o  motivo  de  la  nulidad,  demostrar  el  carácter  sustancial  del  vicio  o  la  irregularidad acusados y particularmente la etapa  procesal  a partir de la cual se hace imperativa la anulación, justificando las  razones   que  obligan  a  invalidar  lo  actuado  porque  no  es  posible  otra  alternativa para reparar el error.   

Así  pues, la rigurosidad que se predica de  la   naturaleza   misma   del  recurso  de  casación,  es  predicable  para  la  postulación   de  nulidad,  siendo  así  imperativo  el  cumplimiento  de  los  requisitos  señalados, en cuanto a la postulación y demostración, con lo cual  se  descarta para esta Sede un escrito de demanda de libre confección, libertad  que  tampoco  es  propia  del  libelo  que propende por la  declaración de  nulidad  porque  en  este  caso  debe  igualmente  ajustarse  a tales requisitos  formales que permitan su admisibilidad.   

Ahora  bien,  en  virtud  del  principio  de  trascendencia  que  gobierna  la declaratoria de nulidad, no basta con denunciar  irregularidades  o  que estas efectivamente se presenten en el proceso, sino que  se  hace  indispensable  demostrar  que aquellas inciden de forma concreta en el  quebranto  de  los  derechos  de  los sujetos procesales, para lo cual, el actor  debe  hacer  evidente  el  perjuicio  con  el  yerro  denunciado,  porque  de lo  contrario  la  Corte  no  puede  entrar a complementar al censor, por razón del  principio de limitación.   

Esta   corporación  de  igual  manera  ha  señalado,  que si la censura se orienta a la adecuación típica de la conducta  y  la  calificación correcta significa variación del nomen iuris genérico, el  cargo  debe  presentarse  como causal tercera por violación al debido proceso y  su  desarrollo  con  los derroteros técnicos propios de la causal primera; pero  si  al  contrario  el  yerro  afecta  el  nombre  específico,  el  ataque  debe  realizarse  por  la  causal  primera,  por violación directa o indirecta, si el  error  tiene  origen  estrictamente  jurídico  o  se  genera  por errores en la  apreciación de los medios de convicción.   

“En cualquiera de  las  dos  hipótesis,  el  casacionista  debe  cumplir  al  menos las siguientes  exigencias:(1)  exponer las razones por las cuales el tipo penal seleccionado no  es  el  llamado a regular el caso, (2) señalar la norma que recoge típicamente  la   conducta   investigada,   (3)  expresar  las  razones  por  las  cuales  la  calificación  correcta  es  la  que  el  actor propone, y (4) indicar de manera  clara  y  precisa  los  errores de orden jurídico o de carácter probatorio que  viciaron  el  proceso  de  subsunción”  (casaciones  24713 del 13 de julio de 2005 y 24779 del 28 de febrero de 2006).   

Con  fundamento en lo anterior, se tiene que  en  este  asunto,  el  libelista  confeccionó un escrito donde aparentemente le  apunta  a  la  causal  adecuada;  sin  embargo cuando afirma que “se  cometió  un  error en la denominación jurídica de la conducta  presuntamente   punible,  constituyéndose  en  violación  directa  de  la  ley  sustancial  por  error  de  derecho”,  es notoria la  confusión  pues  como  se  señaló  en precedencia, es el sustento el que debe  realizarse  conforme  a la técnica de violación directa, sin que ello autorice  la   combinación   de  causales  como  inadecuadamente   lo  entendió  el  censor.   

Adicionalmente,  referir que se incurrió en  violación  directa por error de derecho, denota confusión en relación con las  causales  en  sede del recurso extraordinario de casación y el sentido que cada  una  de  ellas  recoge,  porque  como  se sabe, cuando se trata de la violación  directa,  el  análisis  recae  exclusivamente  en la normatividad y el error de  derecho,  al  contrario,  se  predica  de  la violación indirecta sea por falso  juicio  de  legalidad o convicción, es decir, la discusión se edifica en torno  a    aspectos    fácticos    o    probatorios    contenidos    en    el   fallo  impugnado.   

Es  igualmente  inadecuado  que  el  censor  formule  en  el  mismo  cargo  lo que denomina derivaciones del error y proponga  varias  alternativas  de adecuación típica, escrito que más bien se asemeja a  un  alegato  de  instancia,  que no logró definir cual es el precepto normativo  que  en su parecer recoge la conducta de su representado, situación que lleva a  concluir  que  el  libelo carece de la claridad y precisión que le permita a la  Corte abordar su estudio en esta Sede.   

En síntesis, el casacionista no atendió los  requerimientos  técnicos  a  que  se  ha  hecho  referencia  y estaba obligado,  limitando  su  extenso escrito a hacer afirmaciones insulares de uno y otro tema  como  cuando  se  refiere  a  que el proceso debió adelantarse ante la Justicia  Penal  Militar,  sin  más argumentación, e insistiendo en mezclar yerros en un  solo  cargo,  labor  situación  que  de  suyo  conlleva  a  la  inadmisión del  cargo.   

En cuanto al Segundo  cargo,  con  suficiencia la jurisprudencia de la Corte  Suprema  de Justicia, tiene establecido los lineamientos para formular el reparo  por   violación   indirecta   de   la   ley   sustancial,   de   la   siguiente  manera:   

“  …cuando  en  sede  extraordinaria  se  denuncia  violación  indirecta  de  disposiciones  de  derecho  sustancial,  a consecuencia de incurrir el juzgador en errores de hecho  o  de derecho en la apreciación probatoria, en aras de la claridad y precisión  que  debe regir la fundamentación del recurso extraordinario, compete al censor  identificar  nítidamente  el tipo de desacierto en que se funda, individualizar  el  medio o medios de prueba sobre los que predica el yerro, e indicar de manera  objetiva  su  contenido,  el mérito atribuido por el juzgador, la incidencia de  éste  en  las  conclusiones  del  fallo,  y  la norma de derecho sustancial que  indirectamente resultó excluida o indebidamente aplicada.   

Igualmente, la misma naturaleza rogada que la  casación  ostenta, impone al demandante el deber de abordar la demostración de  cómo  habría de corregirse el yerro probatorio que denuncia, modificando tanto  el  supuesto  fáctico  como  la  parte  dispositiva  de la sentencia, tarea que  comprende  un nuevo análisis del acervo probatorio, valorando correctamente las  pruebas  omitidas,  cercenadas  o  tergiversadas,  excluyendo  las  supuestas, o  apreciando  acorde  con  las  reglas  de  la  sana  crítica  aquellas  en  cuya  ponderación  fueron transgredidos los postulados de la lógica, las leyes de la  ciencia   o   los   dictados   de  la  experiencia.”  (Casación 22240 del 23 de agosto de 2006).   

La  modalidad  del  error de hecho por falso  juicio  de  identidad  que  propone  el  censor,  también  se  queda  en simple  enunciado  que  no  se  concreta  en  el  desarrollo  correspondiente,  cual  es  identificar  la  prueba  sobre  la  cual  recae  la incorrección que denuncia y  revelar  lo  que surge de ella  con apego a su contenido material, precisar  en  qué  radicó  la  tergiversación  sea  por  supresiones  o agregados de su  contexto,  con  lo cual  se mutó su sentido, y finalmente la trascendencia  de error en el fallo.      

Ninguna  de  estas  exigencias  cumplió  el  recurrente,  quien  se dedica a hacer oposición a la valoración de las pruebas  que  obran  en  el  proceso  en  especial  del testimonio de la denunciante, sin  destacar  como debía, el aparte o apartes del medio de convicción que entiende  distorsionados,  menos  aun la correcta forma de entenderla, ni la trascendencia  del  yerro  en  la  decisión;  por  el  contrario, es evidente su propósito de  desconocer  la  valoración  de los falladores la cual se encuentra amparada por  las  presunciones  de  acierto  y  legalidad, disparidad de criterios que no son  objeto de este recurso.   

De  igual  manera y en total desatención de  las   normas   que   rigen   esta   sede   así  como  de  los  pronunciamientos  jurisprudenciales,  es  la  solicitud  de  que se admita la demanda de casación  discrecional,  pues  esta  excepcional  forma  reclama  el  cumplimiento  de las  exigencias  propias  de  la casación ordinaria al presentar los cargos, que por  lo  demás  deben  ser  coherentes  con el derecho fundamental cuya garantía se  persigue  o  el  tema  jurídico  sobre  el  cual  se considera indispensable un  pronunciamiento por parte de esta Corporación.   

En esas condiciones, la Corte advierte que el  cargo  se  quedó  a  mitad  de camino en su elaboración, aspecto que impone la  inadmisión de la censura.   

Finalmente,  cabe  señalar  que  el estudio  detenido  del  expediente permite a la Sala concluir que no procede la casación  oficiosa,  por cuanto no se percibe ninguna causal de nulidad ni vulneración de  derechos fundamentales.   

En  razón  y  mérito  de  lo  expuesto  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA  en  Sala  de  Casación  Penal,   

RESUELVE  

1.-  Inadmitir la demanda de casación  presentada    por    el    apoderado   judicial   del   procesado   WILLIAM QUINTERO RAMIREZ   

2.-  Contra  esta  decisión no procede recurso alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                          ÁLVARO   ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                                             

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                                          JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                 JAVIER ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

                                                                  Secretaria     

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