23952(28-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23952  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado  Acta  No.  240   

Bogotá,  D.C., veintiocho (28) de noviembre  de dos mil siete (2007)   

D E C I S I Ó N  

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne  los  requisitos  formales que condicionan su admisión, examina la Sala la demanda de  casación   presentada   por  el  defensor  de  CELSO  CUÉLLAR  SÁNCHEZ,  contra el fallo del 9 de febrero  de  2005,  mediante  el  cual  el Tribunal Superior de  Distrito  Judicial  de  Neiva,  confirmó  la sentencia adoptada por el Juez Penal  del  Circuito de La Plata (Huila), el 28 de septiembre  de 2004.   

HECHOS Y ACTUCIÓN PROCESAL  

1.   La   menor  M. P. Q. C. perteneciente a  una  etnia  aborigen,  quien  se  desempeñaba  en  oficios varios en la casa de  CELSO  CUÉLLAR  SÁNCHEZ,  fue  accedida  carnalmente  por  él, intimidándola moral (mediante amenazas de  muerte)  y  físicamente  (con  machete),  en  varias  oportunidades,  a  fin de  copularla.       

2. La Fiscalía  23 Delegada ante los Juzgados Penales del Circuito de La  Plata  (Huila),  el  28  de  mayo  de 2004, profirió  resolución  de  acusación  por     el     punible    de    “acceso    carnal  violento   en   concurso  sucesivo    y    homogéneo”   contra  CUÉLLAR  SÁNCHEZ. La etapa del juicio  la  adelantó  el  Juzgado  Penal  del Circuito de La  Plata     (Huila),     quien    lo    condenó,  a  la  pena principal de diez  (10)  años de prisión, como autor del delito imputado e inhabilitándolo en el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por un lapso igual al de la pena  principal.    

Contra  el  fallo  interpusieron recurso de  apelación    la   defensa   técnica   y              la  material;  alzada  decidida por el Tribunal de Neiva,  al  confirmar  la  decisión  del  Juez:  proveído  último,  objeto  de  impugnación por los  aludidos  sujetos  procesales,  que  la Sala estudia, con el fin de verificar su  admisibilidad o no.   

RESUMEN DE LA DEMANDA  

El  actor  propone con base en el artículo  207   de   la   Ley   600   de   2000,  un  cargo,  afirmando  que  “el   a-quo…   HA  INCURRIDO  EN  LA  VIOLACIÓN  DE  LA NORMA SUSTANCIAL DERIVADO  DE ERROR DE HECHO  en  la  apreciación  de  varias  de  las  pruebas obrantes en el  proceso”;    al    desconocer   los   testimonios  de   CELSO   CUÉLLAR   MEDINA   y   MANUEL  ANTONIO  MONTILLA.    

Informa que la víctima cambió varias veces  su  versión  respecto  a  la forma como se desarrollaron los hechos, situación  importante  para  el  recurrente,  pues  tales discordancias afectan el concurso  homogéneo      y     sucesivo,     que     son     de     gran     “trascendencia  al tasar la pena, error patente en que se incurre  dentro    de    la    sentencia    atacada    al    pasar    por    alto    esta  contradicción”.                                                             

Sostuvo     que    se    “incurrió  en  la  violación indirecta por error de hecho en la  sentencia  atacada  al  desechar y no tener en  cuenta la versión dada por  PEDRO  JOSE  CUÉLLAR  MEDINA,  hijo  del  procesado,  el cual es contundente al  afirmar  que  observó a su hermano CELSO, cuando se encontraba encima de la hoy  ofendida…  y la estaba besando…” . Indicó, así  mismo,   que   la  víctima  acusó  de  los  hechos  al  hijo  de  CELSO,  ante  otra autoridad; por tanto,  “debió   aplicar   el   principio   de   la  sana  crítica”,   para   beneficiar   a  su  prohijado.   

El  censor alegó que se incurrió en error  al    dar    por   demostrado   el   juzgador   el   indicio   de   “capacidad  para  delinquir”, porque  el   sentenciado   mantuvo   relaciones  sexuales  con  otras  mujeres  jóvenes  voluntariamente,  al deducirle una proclividad en la comisión de delitos contra  la  libertad  sexual;  por  tanto,  se  requiere  que el indicio se construya en  debida  forma,  “teniendo  en cuenta, los elementos  del  hecho  indicador,  una regla de la experiencia, una inferencia lógica y un  hecho  indicador  (sic),  en  desarrollo  de  los  principios de legalidad de la  prueba,  de  publicidad y de controversia, y al no estar demostrado en el juicio  lógico,   se  estaría  desconociendo  el  mandato  Constitucional  del  debido  proceso”;  concluyendo  que  con  tales inferencias  “no  pude  llevar  a  concluir  que  CELSO  tuviese  siempre  la  inclinación  a  someter  a  relacione sexuales a las empleadas que  trabajaban     en    su    casa,    sometimiento    que    equivocadamente    se  deduce”.    

Reforzó la tesis el demandante en el hecho  que   su   prohijado   no   vulneró   ningún   bien   jurídico   “y  menos  aún  que  haya  sido  él  la  persona  que  accedió  carnalmente  a  la  menor  ofendida, incurriéndose en el llamado error de hecho  por   falso   juicio   de   existencia”   ,   para  fundamentarlo,  citó  algunos  tratadistas  como  jurisprudencia  de  la Corte.  Inclusive,  anunció que el principio de culpabilidad también fue vilipendiado,  toda  vez  que,  su  mandante  “nunca ha actuado con  intención  de  trasgredir  el  tipo  penal,  pues  si  miramos  los testimonios  incriminantes, realmente no concuerdan con lo sucedido”.   

Motivó    la   trascendencia   en   el  desconocimiento  de las pruebas, en las contradicciones de la menor ofendida, en  que  ella  hizo  lo  que  quiso  con  otras  personas  y  en  los  enemigos  que  tenía           su         poderdante;         yerros         “protuberantes”    en   donde   se  presentan  las  tres  calases  de  errores  de  hecho, por tanto, solicita fallo  absolutorio.    

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

La censura presentada a favor de  CELSO  CUÉLLAR SÁNCHEZ, no reúne los  presupuestos   de   coherencia  y  lógica-argumentativa  puntualizados  por  la  jurisprudencia  para  admitir  la  demanda.  Pues si bien, propone como punto de  partida  para  lograr  la infirmación del fallo de segundo nivel, la violación  de  la  ley sustancial, con fundamento en la causal primera del artículo 207 de  la  Ley  600  de 2000, en su desarrollo y demostración incurre en graves faltas  que  atentan contra la filosofía que inspira el recurso extraordinario, a pesar  que   vehementemente  afirmó  seguir  la  jurisprudencia  sobe  el  particular.   

No es un escrito de libre confección con el  que  se pretenda derrumbar la doble presunción de acierto y legalidad que viene  unida  a  los  fallos,  tampoco  es  una  adición  de  ideas en busca de un fin  jurídico  subjetivo  o  hipotético del actor para asegurar la demostración de  los cargos seleccionados.   

El   libelista   propuso  un  cargo  y  lo  desarrolló  por los tres sentidos de la vía indirecta que tiene establecido la  ley  y  jurisprudencia  para  tal efecto, siendo ello así, como metodología la  Sala  abordará la censura en bloque, a fin de brindarle al actor mayor claridad  en   todo   lo   que   tiene   que  ver  con  las  falencias  contenidas  en  la  demanda.   

El           primer  yerro consistió en combinar las  tres  formas  de ataque de la vía indirecta en un mismo contexto, esto es   falso  juicio  de  existencia,  falso  juicio  de  identidad y falso raciocinio;  atentando   –con   tal  actuar-  contra  los  principios  de  autonomía  y  claridad  que rigen la  casación.    

El           segundo dislate se presentó al quererle  imprimir  el  libelista su propia percepción de los hechos y las pruebas, hasta  el  punto  de desconocer lo valorado por las instancias, como cuando afirmó que  su  prohijado “nunca ha actuado con la intención de  transgredir  el  tipo penal”, o que los “testimonios   incriminantes,  realmente  no  concuerdan  con  lo  sucedido”  o  cuando  expresa que la menor víctima  “no  se trata propiamente de una ingenua muchachita  sino  de  una  persona,  que  realmente  había  hecho  con su cuerpo, lo que su  voluntad  le  aconsejaba”:  con  lo  cual  su   propuesta  se  quedó en instancias, sin connotación alguna en sede casacional,  pues   pretende  trasladar  toda  la  responsabilidad  en  cabeza  de  la  menor  ultrajada,  para aliviar la del penado, obviando la lógica-argumentativa que es  deber del demandante atender.     

El           tercer  equívoco  se  identifica con un  falso raciocinio que apenas  insinuó,  citando  jurisprudencia  que  desconoció por completo y pretendiendo  que  se le acepte su tesis contra la de los sentenciadores porque la víctima se  contradijo,  pero  sin  que  su  propuesta tuviera una coherencia con el sentido  alegado,  toda  da  vez que, evoca la vía indirecta y la sustenta, cambiándole  la  estimación  que  realizó  el  Tribunal  a los medios de pruebas legalmente  aportados  a  la  actuación, ignorando que además de la proposición, es deber  del  libelista  sustentarla,  desarrollarla  y  verificar  su trascendencia, sin  trasmutar  el  sentido  suasorio proporcionado a las pruebas por las instancias,  con lo cual su propuesta es insustancial.   

Con tales precisiones, advierte la Sala que  el  libelista  tendrá  como  meta  didáctica  cuando  seleccione un ataque por  falso     raciocinio  determinar:  i) qué dice de  manera    objetiva    el    medio,    ii)    qué    infirió    de    él    el    juzgador,   ii)   cuál   valor  persuasivo  le  fue  otorgado,   iii)  se  hace,  además,  imprescindible  indicar  la regla de la lógica omitida o apropiada al  caso,  iv)  o  señalar  la  máxima  de  la  experiencia que debió valorarse, con el objetivo de probar que  el   fallo   motivo  de  impugnación  tuvo  que  ser  sustancialmente  opuesto.  Finalmente,   es  deber  intelectual  del  actor  mostrar  cuál  es  el  aporte  científico      correcto      y,      por     supuesto,     la     trascendencia  del error, para ello tiene  que  presentar  un  nuevo  panorama  fáctico,  contrario  al  declarado por los  falladores,  el que desde ningún punto de vista, se asemeja al debatido por él  en la demanda objeto de estudio.   

Se verifica, entonces, que el actor presenta  una   alegación  producto de su propia percepción del derecho, los hechos  y  las  pruebas   contra  lo  afirmado  por  el Juez Colegiado, sin ninguna  prevalencia  en  la lógica-jurídica requerida para sustentar el libelo, con lo  cual  todas sus pretensiones se alejan de la filosofía que inspira el instituto  casacional.   

Los  defectos sustanciales enunciados atrás  no  le  dejan  otro  camino a la Sala que inadmitir la  demanda    de    casación,   presentada   a   favor  de CELSO CUÉLLAR SÁNCHEZ,  de  conformidad  con  lo  preceptuado en el artículo 213 de la Ley 600 de 2000;  toda  vez  que,  la censura no precisa de las mínimas y elementales condiciones  de  coherencia,  claridad  y  precisión,  indispensables en un debate formulado  contra las decisiones de instancia.   

Ahora  bien:  en  virtud  del  postulado de  limitación,  la  Sala  no  puede  entrar  a subsanar los yerros y de paso reconfeccionar la demanda, porque  actuar  en esa línea, iría contra todos los principios que sustentan el Estado  de  Derecho;  sin  olvidar  que,  estudiado  el  proceso,  no  se  percibe en su  contexto,  que se hubiese violentado alguna garantía fundamental que amerite el  facultativo  ejercicio  de  la  oficiosidad,  en  virtud  de los dispuesto en el  artículo 216 de la misma obra instrumental citada.   

Con   fundamento   en   lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema de  Justicia,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

Primero:         INADMITIR   la   demanda  de  casación  presentada    a    nombre    de    CELSO   CUÉLLAR  SÁNCHEZ.   

Segundo:  contra  la  presente  providencia  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   comuníquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

                                                                                            

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ           MARÍA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

Comisión de servicio  

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN            JORGE LUIS  QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

                                                                                 

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

        Secretaria     

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