23864(07-03-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  23864   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 020.  

Bogotá D.C., marzo siete (7) de dos mil seis  (2006).   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la admisión formal  del  libelo de casación presentado por el defensor de la procesada ANA  HILDA  GUAYACÁN  DE TALERO, contra la  sentencia  de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de Bogotá el  12  de octubre de 2004, confirmatoria de la dictada por el Juzgado Treinta Penal  del  Circuito  de  la  misma ciudad el 16 de abril de la referida anualidad, por  cuyo  medio  la  condenó  como  autora  penalmente  responsable  del  delito de  tráfico de estupefacientes.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

          Aproximadamente  a  las cinco de la tarde del 12 de febrero de 2004,  miembros  de  la  Policía Metropolitana de Bogotá adelantaron un procedimiento  de  vigilancia  en la calle 80 C No. 52 –  37  de esta ciudad, dado que habían tenido información que allí  funcionaba  un  expendio  de  estupefacientes. En efecto, pudieron constatar que  quien    vendía    las   referidas   sustancias   ilegales   era   ANA  HILDA GUAYACÁN DE TALERO, la cual fue  aprehendida  al  hallarse  en  su  poder  347  gramos de marihuana y 3 gramos de  bazuco.   

La  Fiscalía Seccional de Bogotá declaró  abierta   la  instrucción  y  en  su  curso  vinculó  mediante  indagatoria  a  ANA    HILDA    GUAYACÁN   DE   TALERO,   resolviéndole   su   situación   jurídica   con   medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva sin derecho a libertad provisional como  posible autora del delito de tráfico de estupefacientes.   

Habida cuenta que la incriminada expresó su  interés  en  acogerse a sentencia anticipada, el 2 de marzo de 2004 se llevó a  cabo  la  correspondiente diligencia de formulación y aceptación de cargos, en  la  cual  fue  acusada  por  la  Fiscalía  como  presunta autora del delito que  motivó  la  imposición  de medida de aseguramiento, cargo que fue aceptado por  ANA  HILDA  GUAYACÁN  en  presencia de su defensor.   

El  Juzgado  Treinta  Penal  del Circuito de  Bogotá  dictó fallo anticipado el 16 de abril de 2004, por cuyo medio condenó  a  la  procesada, a la pena principal de treinta y cuatro (34) meses de prisión  y  multa  de  catorce  (14)  salarios mínimos legales mensuales vigentes y a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el mismo lapso, como autora penalmente responsable del delito de  tráfico  de  estupefacientes. En la misma decisión le negó el subrogado penal  de la condena de ejecución condicional y la prisión domiciliaria.   

Impugnada la sentencia por el defensor de la  incriminada,  el Tribunal Superior de Bogotá la confirmó mediante fallo del 12  de  octubre  de  2004,  mismo  que  ahora  es  objeto  de  recurso  de casación  discrecional por parte de la defensa.   

LA DEMANDA  

El  censor  aduce  inicialmente que acude al  recurso  de  casación excepcional por considerarlo necesario para el desarrollo  de    la   jurisprudencia,   dado   que   “en   dos  jurisprudencias  emitidas  por el mismo Honorable Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Bogotá,  respecto  de hechos que guardan alto grado de similitud,  existe  clara discrepancia respecto del análisis de los hechos y circunstancias  para  el  otorgamiento de la prisión domiciliaria” y  por  ello,  considera  que  corresponde  a  la Sala pronunciarse con criterio de  autoridad  para clarificar “los criterios encontrados  en  las decisiones jurisprudenciales” del Tribunal de  Bogotá.   

Específicamente   se   refiere  al  fallo  proferido  en  contra de su asistida y al dictado por otra Sala de la mencionada  Colegiatura  contra  Maribel  Henao Alzate por el mismo delito de tráfico de estupefacientes.   

          Entonces,  concluye  que en ambos casos se satisfacen las exigencias  dispuestas  por  el legislador para que las condenadas gocen del beneficio de la  prisión   domiciliaria   y   cuestiona   que   el  ad  quem  haya  asumido  que  ANA  HILDA  GUAYACÁN continuaría vendiendo estupefacientes  en  su  residencia,  en  contra  de  los principios de buena fe y presunción de  inocencia.   

          Los  reproches  que  contra  el  fallo  de  segundo grado formula el  censor son los siguientes:   

          1.        Primer  cargo:  Desfiguración de hechos y circunstancias para negar  la prisión domiciliaria.   

          Al  amparo  de  la  causal  primera de casación, cuerpo segundo, el  defensor  manifiesta  que “tanto en el proceso que se  le  siguió  a  la  señora  MARIBEL  HENAO ALZATE como en el segundo contra ANA  HILDA  GUAYACÁN  DE  TALERO  se  cumplen los hechos, requisitos, tanto formales  como  sustanciales,  así  como  los  objetivos  y  subjetivos  para conceder el  beneficio   de   PRISIÓN   DOMICILIARIA,   sin   embargo   (…)  en  el  fallo  jurisprudencial  emitido  el  12  de octubre de 2004, se desfiguran los hechos y  circunstancias  para el otorgamiento de la PRISIÓN DOMICILIARIA, incurriéndose  de  esta manera en una violación indirecta de la ley, ya que el Juez de segunda  instancia  parte  de  una  premisa falsa, como es la de suponer que la procesada  per  se  continuará  delinquiendo,  es decir, que asume el fallador ad quem que  las  personas  que  han  sido  juzgadas  y  condenadas por el delito de venta de  estupefacientes,   con  toda  seguridad  continuarán  ejerciendo  su  actividad  ilícita,  rompiendo de esta manera con principios y derechos constitucionales y  legalmente  reconocidos  como  el  principio  de  la  buena fe y el principio de  inocencia   que   le   sin   inherentes   a   todas   las   personas”.   

          Concluye   que   el   ad  quem   erró  al  negar  la  prisión  domiciliaria  a  su  representada  “en  clara  contradicción  de otras jurisprudencias  emitidas por el mismo tribunal”.   

          Con  base  en lo expuesto, el recurrente solicita casar parcialmente  el  fallo  atacado,  para que se conceda la prisión domiciliaria a ANA HILDA GUAYACÁN.   

          2.        Segundo  cargo:  Violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  por  violación de un derecho fundamental.   

          Luego  de  transcribir  tanto  el artículo 44 de la Carta Política  que   se   refiere  a  los  derechos  fundamentales  de  los  niños,  como  las  consideraciones  ofrecidas  por  el Tribunal en punto de negar a la procesada la  prisión  domiciliaria,  el  defensor  afirma que el ad  quem  desconoció  que  “la  finalidad  primordial  de  la PRISIÓN DOMICILIARIA es la de proteger la familia  cuando  está  integrada  por madre cabeza de familia, que por circunstancias de  la  vida  se  ve  enfrentada a una proceso penal y una pena, que en el evento de  tener  que  cumplirla  físicamente  privada de la libertad se atenta contra los  derechos  fundamentales de los niños consagrados en el artículo 44 de la misma  norma  constitucional,  principalmente  en  cuanto  a tener una familia y no ser  separados de ella, cuidado y amor”.   

          Agrega     que     si     ANA     HILDA  GAYACÁN  debe  cumplir  su pena en un establecimiento  penitenciario  se verá forzada a abandonar a sus hijos menores, lo cual vulnera  al derecho de estos a no sufrir ninguna clase de abandono.   

          A  partir  de  lo  anterior,  el demandante solicita a la Sala casar  parcialmente  el  fallo  objeto de impugnación, para conceder a su procurada la  prisión domiciliaria.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Según  la  preceptiva del artículo 205 de la Ley 600 de 2000, este  mecanismo  impugnaticio  extraordinario  procede  contra  los  fallos de segundo  grado  proferidos  por  los  tribunales superiores de distrito judicial y por el  Tribunal   Penal   Militar,   siempre   que   se   proceda  por  “delitos   que   tengan  señalada  pena  privativa  de  la  libertad  cuyo   máximo   exceda  de  ocho  años” (subrayas fuera de texto).   

En  tratándose  de  sentencias  de  segunda  instancia  no  proferidos por los mencionados tribunales, o cuando el delito por  el  cual  se  procede  tiene  pena  privativa de la libertad inferior al quantum  señalado  en  precedencia  o  sanción no restrictiva de la libertad, el inciso  3º  del  artículo  205  del  estatuto  procesal penal faculta a esta Sala para  admitir  discrecionalmente los libelos de casación presentados, “cuando   lo   considere   necesario   para   el   desarrollo  de  la  jurisprudencia  o la garantía de los derechos fundamentales, siempre que reúna  los      demás      requisitos      exigidos     por     la     ley”.   

          Para   demandar   en   casación   por   la   vía  discrecional  es  imprescindible  que  el recurrente exprese con claridad y precisión los motivos  por  los  cuales  debe intervenir la Corte, ya para pronunciarse con criterio de  autoridad  respecto  de  un tema jurídico especial, bien para unificar posturas  conceptuales  o  actualizar  la  doctrina,  ora  para abordar un tópico aún no  desarrollado,  con  el  deber  de indicar de qué manera la decisión solicitada  tiene  la  dual  utilidad  de brindar solución al asunto y servir de guía a la  actividad judicial.   

Si la pretensión del impugnante se orienta  a  asegurar  la garantía de derechos fundamentales, tiene el deber de acreditar  la  violación  e  indicar  las  normas constitucionales que protegen el derecho  invocado,    así    como    demostrar    su   desconocimiento   en   el   fallo  recurrido.   

Tiene sentado la Sala que las dos especies de  casación  (ordinaria  y  discrecional)  no  pueden  ser  reclamadas  de  manera  sincrónica,  dado  que  son  excluyentes,  pues la segunda es subsidiaria de la  primera,  es  decir,  sólo  procede  en  la  medida en que no resulte viable la  casación ordinaria.   

         En  el  caso  objeto  de  examen se advierte que por tratarse de un  delito  de tráfico de estupefacientes y de acuerdo con la cantidad de sustancia  incautada,  el legislador le ha señalado una pena privativa de la libertad cuyo  máximo  no  supera los ocho (8) años, motivo por el cual, en punto del recurso  de  casación  se impone acudir a la vía discrecional. En efecto, el inciso 2º  del  artículo  376  de  la Ley 599 de 2000 dispone una sanción de cuatro (4) a  seis (6) años de prisión para el mencionado delito.   

         Habida  cuenta  que  el  censor  fundamenta  la  pretensión  de su  recurso  de  casación  por  el sendero discrecional en la necesidad de unificar  posturas  jurídicas  de  diferentes  salas  del  Tribunal  Superior  de Bogotá  respecto  de  la  prisión  domiciliaria en tratándose de las mujeres cabeza de  familia,  suficiente  resulta expresar que tal planteamiento no persuade la Sala  para    admitir    discrecionalmente    el    libelo    por    las    siguientes  razones.   

         La  primera, porque la Sala ha acometido en múltiples ocasiones el  estudio  de las exigencias dispuestas por el legislador para conceder o negar la  prisión  domiciliaria  respecto  de  las  personas  que  tiene la condición de  padres        cabeza        de        familia1     y    en   tales   oportunidades   ha   fijado  su  criterio sobre  el   

particular,   razón   por  la  cual,  la  invocación  del  motivo  relacionado  con  la  necesidad  de  que  la  Corte se  pronuncie sobre tal temática no resulta atendible.   

         La  segunda, porque como ya ha sido precisado de tiempo atrás y en  contra  de  lo  asumido  por  el demandante, el recurso de casación por la vía  discrecional  “no  tiene  como finalidad solucionar  las  diferencias  de  pensamiento  que  puedan  suscitarse  entre  las  Salas de  Decisión  de  los  Tribunales  (…) Lo que el mismo  permite  son  oportunidades  para  que la Corte desarrolle su jurisprudencia, la  cual  obviamente  sirve  el propósito de unificar la interpretación de la ley,  en  atención  a la función que presenta como criterio auxiliar de la actividad  judicial   (art.  230  de  la  C.  N.)”2  (subrayas  fuera de texto).   

         En  cuanto se refiere a la violación de los derechos fundamentales  de  los  hijos  menores  de  ANA  HILDA  GUAYACÁN DE  TALERO, observa la Sala que el planteamiento se queda  en  el  solo enunciado, pues el impugnante no encamina de manera alguna su labor  a   acreditar   por  qué  razón  el  Estado  representado  a  través  de  sus  funcionarios  judiciales  ha  violado los derechos de aquellos niños al decidir  sobre  un  comportamiento  cometido  por  la  procesada  e imponer las sanciones  correspondientes,  luego  de  surtido  un  trámite  sujeto a las formas propias  dispuestas  por  el legislador y en acatamiento del derecho de la procesada a un  debido proceso.   

Lo   anterior   permite  concluir  que  el  recurrente  no  cumple  las exigencias dispuestas por el legislador para acceder  al  recurso  de  casación por la vía discrecional, circunstancia que impone la  inadmisión  del  libelo con tales falencias presentado, más aún si tampoco la  Sala  advierte  violación  alguna de los derechos fundamentales o garantías de  la  procesada ANA HILDA GUAYACÁN DE TALERO,  como  para  que  ello  determinara  el  ejercicio  de la facultad  oficiosa  de  índole  legal  que  al respecto le asiste en punto de asegurar su  salvaguarda.   

         

          Así  las  cosas,  la conclusión que sin dificultad se deriva es la  de  que  la  demanda  acusa  las  graves  falencias técnicas destacadas, que no  pueden  en  modo  alguno  ser  subsanadas  por  la Corte, pues ello lo impide el  principio  de  limitación  que  rige  el  trámite casacional, imponiéndose de  plano  su  inadmisión de conformidad con lo dispuesto en el artículo 213 de la  Ley 600 de 2000.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación    interpuesta    por    el   defensor   de   ANA  HILDA  GUAYACÁN  DE  TALERO, por las  razones expuestas en la anterior motivación.   

         De  conformidad con lo dispuesto en el artículo 187 del Código de  Procedimiento    Penal,    contra    esta    decisión    no   procede   recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Providencias  del  3 de diciembre de 2003. Rad. 18498; 28 de julio de 2004. Rad.  22564;  25  de  agosto  de  2004.  Rad  22497 y 22636; 13 de abril de 2005. Rad.  21734, entre muchas otras.   

2  Decisiones  del  14  de  septiembre  de 1999. Rad. 16062. 18 de febrero de 2000.  Rad. 15901. 29 de noviembre de 2000. Rad. 17547.     

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