23266(12-10-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23266  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 115  

Bogotá,  D.  C., doce (12) de octubre de dos  mil seis (2006).   

V    I    S   T   O  S   

Resuelve  la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de  FERNANDO  MOLINA  POLANÍA,  condenado  por  el delito de porte ilegal de armas de fuego de defensa personal, conforme a  los lineamientos de la casación discrecional.   

A  N  T  E  C E D E N T E  S   

1.  Los hechos fueron sintetizados por el  juzgador de segunda instancia de la siguiente manera:   

“Acaecieron el 4  de  noviembre  de 2001 en la carrera 34 con calle 56 esquina, barrio El Vallado,  de   esta   ciudad  (Cali),  cuando      una      patrulla      motorizada     del     grupo     ‘Bloahs’  que  efectuaba labores de vigilancia  sorprendió  a  varios   jóvenes  en  actitud sospechosa; uno de ellos, al  percatarse  de  la presencia de la autoridad, emprendió la huida tropezando con  un  andén  frente  a  una  casa  de nomenclatura 56-14, dejando caer un arma de  fuego  que  al  inspeccionarla  resultó  ser  un  revólver  marca ‘Llama’,   calibre   .38   largo,   cañón  recortado,  cachas de madera, semipavonado, en buen estado de funcionamiento, de  número  interno 395, con 6 cartuchos para el mismo. El capturado se rehusó dar  a  la autoridad sus datos personales, y sólo en ampliación de indagatoria ante  el  funcionario  instructor  dijo  llamarse  FERNANDO  MOLINA POLANÍA”.   

2.  El Juzgado Octavo Penal del Circuito  de  Cali,  mediante  sentencia  fechada  el  27  de  febrero de 2004, condenó a  Fernando Molina Polanía a la  pena  principal de 12 meses de prisión y a la accesoria de inhabilitación para  el  ejercicio  de derechos y funciones pública por el mismo término de la pena  privativa  de  la  libertad,  como  autor del delito de fabricación, tráfico y  porte  de  armas  de  fuego  de  defensa personal, imputado en la resolución de  acusación, la cual cobró ejecutoria el 27 de febrero de 2002 .   

3.  Apelado el fallo por el defensor del  procesado,  quien  consideró  que  no  existía  certeza  para  condenar  a  su  defendido,  el  Tribunal  Superior de Cali, el 15 de junio de 2004, lo confirmó  integralmente,  decisión  contra  la  cual  el  citado  profesional del derecho  interpuso   “RECURSO  EXTRAORDINARIO  DE  CASACIÓN  DISCRECIONAL”.   

LA      DEMANDA     DE   CASACIÓN   

El citado profesional del derecho, después de  identificar  los  sujetos  procesales  y  el  fallo impugnado, de sintetizar los  hechos  y  de  relacionar  la  actuación  procesal, en el título que denominó  “FUNDAMENTO    LEGAL    DEL    RECURSO”  afirma  que apoya la demanda en el contenido del último inciso  del  artículo  205  del Código de Procedimiento Penal, el cual lo transcribió  sin agregar comentario alguno.   

A  continuación,  en el capítulo que llamó  “CAUSAL    DE    CASACIÓN    INVOCADA”,  con  fundamento  en  la  causal  primera, acusa al Tribunal de  haber      “violado     directamente”  la  ley  sustancial  por aplicación indebida del artículo 365  del  Código  Penal  e “infracción del artículo 7°  del  C.  P.  P.”,  toda vez que, en su criterio, los  testimonios  de  cargo fueron analizados “sin ninguna  variación  de  criterio  y  como consecuencia de ello se continuó la sentencia  condenatoria    proferida    en    contra    de    mi   representado”.   

Sostiene  que  se  le otorgó poco valor a la  versión  que  su  procurado  suministró  tanto  en  la  indagatoria como en la  audiencia   pública,   la   cual,  acompañada  de  otros  testimonios,  ofrece  “cierto  margen de duda sobre la responsabilidad del  implicado”,  pues si se tiene en cuenta lo peligroso  del   lugar,   “la  situación  actual  del  sistema  policial”  y el hecho de que no portaba documento de  identidad,  lógico  era  que  saliera  en  huida, máxime cuando quería evitar  estar privado de la libertad por no tener consigo su cédula.   

Así  mismo, estima que si bien es cierto que  se    estableció    la   existencia   del   “hecho  delictivo”,  también  lo  es  que  tales evidencias  procesales  no  edifican  la  certeza  sobre la responsabilidad del acusado como  para  ser  condenado,  máxime  cuando  el  comandante  de  la  patrulla,  quien  suscribió  el  informe  policial, “no hizo presencia  en  el  despacho  para  ratificar  sus dichos, lo que le resta credibilidad a la  prueba”,  siendo  un  imposible  considerar  que  el  citado   informe   sirva   como   prueba,   además   de   que   “los  dichos  de  los  policiales,  de  acuerdo  a  las  reglas de la  experiencia,   no   gozan   de  mucha  aceptación”.   

“Se  comete  un  error  en  la  apreciación  de  la prueba referida, porque se aceptan los   hechos    como    estos    los    señalan,   sin   tener   en   cuenta  la  investigación integral que redunda  a  favor del implicado; la apreciación de los testimonios que sirvieron de base  para  edificar  la  sentencia  condenatoria, me refiero el informe y reponencias  rendidas  por  los  policiales,  trajeron como consecuencia al proceso la causal  invocada  como  consecuencia  razón  por  la cual la Honorable Corte Suprema de  Justicia    debe    CASAR   la   sentencia   materia   del   recurso”.   

Agrega  que  si el juzgador hubiese tomado en  consideración  “el  margen  de  duda concurrente, y  analizado  a  fondo  el exiguo cúmulo probatorio, no habría caído en la falsa  conclusión  de  hallar  responsable  penalmente” al  procesado,  razón  por  la cual solicita a la Corte casar el fallo impugnado y,  en    su    lugar,   absolver   a   Fernando   Molina  Polanía.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.   Es   evidente  que   en   este   caso   sólo   procede   la  casación  discrecional,    toda    vez   que   el   quantum   punitivo    que   la   ley   establece  para  el  delito  de  fabricación,  tráfico  y porte de armas de fuego o munición no contempla pena  máxima  que  exceda  los  ocho  (8)  años de prisión, habida cuenta que dicha  conducta   punible,   por  la  cual  fue  condenado  el  procesado  Fernando  Molina Polanía, prevé como pena  principal  la  prisión  de  uno (1) a cuatro (4) años, según el artículo 365  del Código Penal.   

2.   De  igual  manera, es claro que el  defensor  del  procesado tiene legitimidad e interés para recurrir a través de  esta  vía  extraordinaria  excepcional, según así lo autoriza el inciso final  del artículo 205 del Código de Procedimiento Penal.   

3.   De otra parte, cuando la casación  se  intenta  por  vía  excepcional,  requiere  no  sólo  que  se  trate de una  sentencia  de  segundo  grado  y  que  la  conducta  punible  sea sancionada con  privación  de  la  libertad  inferior  a  la  pena  exigida  para  la casación  ordinaria,  sino  que  también  es  preciso que el actor cumpla con la carga de  fundamentar  los  motivos  por  los cuales considera se ha violado una garantía  fundamental  o  porqué  se  hace  necesario el desarrollo de la jurisprudencia,  pues  sólo  a  esos  eventos se restringe la admisibilidad de esta modalidad de  casación.   

4.  Así,  entonces,  en  lo  relativo  a los  citados  requisitos  formales de la demanda, observa la Sala que el libelista no  expuso  las  razones  por  las  cuales acudió a este medio excepcional, pues si  bien  al  inicio del líbelo afirmó que apoyaba el recurso extraordinario en lo  preceptuado  en  el  inciso final del artículo 205 del Código de Procedimiento  Penal,  también  lo  es  que  no  seleccionó  ninguno  de  los  motivos  allí  contemplados,  esto  es,  el desarrollo de la jurisprudencia o la protección de  la garantía de un derecho fundamental.   

Por  el  contrario, lejos de puntualizar los  motivos  por los cuales la Corte debe admitir el libelo, dedicó su disertación  a  mostrar su inconformidad respecto al grado de apreciación que el juzgador le  otorgó  a  los  medios  de  convicción  que  le  permitieron  concluir  en  la  existencia  de  la  conducta  punible  y  en  la  responsabilidad  del procesado  Fernando  Molina  Polanía,  pruebas  de  las  cuales,  en  su  criterio, no emerge la certeza para fundar la  sentencia condenatoria objeto del recurso de casación.   

En  consecuencia,  como  se  advierte que el  peticionario  en  la demanda no propone ninguna de las hipótesis en precedencia  señaladas,  sino  que la construye con fundamento en la apreciación probatoria  del  sentenciador,  dejando  huérfana la selección y el desarrollo de la tesis  que  lo  motivó  a acudir a esta vía extraordinaria y excepcional, la misma se  inadmitirá.   

Finalmente,  cabe  señalar  que  el estudio  detenido  del  expediente permite a la Sala concluir que no procede la casación  oficiosa  por  cuanto no se percibe ninguna causal de nulidad ni vulneración de  derechos fundamentales.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  por  el defensor de  FERNANDO  MOLINA POLANÍA. En consecuencia, se declara  desierto el recurso extraordinario de casación interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                              MARINA    PULIDO    DE  BARÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

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