23761(22-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  23761   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 051.  

Bogotá D.C., veintidós (22) de junio de dos  mil cinco (2005)   

  VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  revisión  presentada  por el apoderado especial de  CONSTANTINO      MANTILLA     MANTILLA,  quien  fue  condenado  el  23 de noviembre de 1999 por el Juzgado  Primero  Penal  del Circuito de Pamplona a la pena principal de veinticinco (25)  años  de  prisión,  a  la  accesoria  de interdicción de derechos y funciones  públicas  por diez (10) años y al pago de la correspondiente indemnización de  perjuicios,  como  autor  penalmente  responsable  del  delito  de  homicidio en  Marcos  Villamizar  Florez,  providencia  confirmada  por el Tribunal Superior de Pamplona mediante fallo del  28 de febrero de 2001.   

HECHOS  

          En  horas  de  la tarde del día 2 de enero de 1998, al interior del  establecimiento       comercial       “Billares  Agrado”,   ubicado   en   la  ciudad  de  Pamplona,  CONSTANTINO    MANTILLA    MANTILLA    hirió  con arma blanca a Marcos Villamizar  Florez,    causándole  lesiones  en  diferentes  partes del cuerpo, determinantes de su deceso.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

Dispuesta la apertura de la instrucción, la  Fiscalía  vinculó  mediante  declaratoria  de  persona  ausente a CONSTANTINO  MANTILLA  MANTILLA, quien ante  Notario  otorgó  poder  especial  a  un  profesional  del  derecho  para que se  encargara de su defensa, lo que efectivamente sucedió.   

La  situación  jurídica  del sindicado fue  resuelta   con   imposición   de   medida   de   aseguramiento   de  detención  preventiva   y  luego de cerrada la investigación, el sumario se calificó  con   resolución  de  acusación  contra  CONSTANTINO  MANTILLA  MANTILLA  como  posible  autor del delito de  homicidio.   

La etapa del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado Primero Penal del Circuito de Pamplona, despacho que luego de surtir  el  rito  pertinente  profirió  sentencia  el 23 de noviembre de 1999, por cuyo  medio  condenó  al  procesado  a  las  penas  señaladas en el introito de esta  decisión,  fallo  confirmado,  como  allí también se indicó, por el Tribunal  Superior de la misma ciudad el 28 de febrero de 2001.   

LA  DEMANDA   

El  defensor solicita la revisión del fallo  con  fundamento  en  el  numeral 3° del artículo 220 de la Ley 600 de 2000, en  atención  a  que  luego de su ejecutoria “surgió un  hecho   nuevo,   cual   es  la  versión  autografiada  del  testigo  de  cargo”,  persona  que  ahora  manifiesta  que  Marcos Villamizar  Florez   inició  la  agresión  contra  CONSTATINO   MANTILLA   MANTILLA.   Así,  señala  el actor, de haberse conocido esta circunstancia en su momento, habría  variado el sentido de la sentencia.   

Para  apoyar  su  pretensión  el demandante  aporta:  (i)  copia auténtica de los fallos de primera y segunda instancia, con  la  respectiva  constancia  de  ejecutoria  y  (ii)  un escrito dirigido el 6 de  octubre   de  2003  por  Luis  Alfonso  Solano  Cañas  al  Juez  Primero  Penal del Circuito de Pamplona, sin  constancia  de  presentación  ante tal despacho u otra autoridad, a través del  cual  manifiesta  que  el  2  de enero de 1998 al declarar en el proceso seguido  contra   CONSTATINO   MANTILLA   MANTILLA,  estaba  presionado  por  los  familiares  de  la  víctima  y  se  encontraba  en  estado  de  embriaguez, todo lo cual lo determinó a no informar  que  Marcos Villamizar Florez  fue   quien   agredió   a  CONSTANTINO,  último que se limitó a defenderse.   

          Con  apoyo  en  el  referido  documento,  solicita  el demandante se  declare    sin    valor    la    sentencia    proferida    contra   CONSTANTINO   MANTILLA   MANTILLA   y  se  devuelva  la  actuación  a  la  Fiscalía para que se rehaga el procedimiento a  partir  de  la  declaración  de  Luis  Alfonso Solano  Cañas.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

Dado  que la acción de revisión tiene como  finalidad  esencial la remoción de la intangibilidad propia de la cosa juzgada,  el  legislador  ha  previsto  como condición de admisibilidad de la demanda, el  cumplimiento  de las rigurosas y taxativas exigencias señaladas en el artículo  222 de la Ley 600 de 2000.   

En  ese  sentido,  como esta acción procede  únicamente  contra  providencias  ejecutoriadas  (sentencias,  resoluciones  de  preclusión  de  la  investigación  o  autos de cesación de procedimiento), es  deber  del  demandante  allegar  copia  de  las decisiones de primero y segundos  grados con su respectiva constancia de ejecutoria.   

A su turno, en tratándose de la invocación  de  la  causal  establecida en el numeral 3º del artículo 220 de la Ley 600 de  2000,  esto  es,  por la aparición de hechos nuevos o el surgimiento de pruebas  de  la  misma  índole  no  conocidas al tiempo de los debates y que cuenten con  virtualidad  suficiente  para  demostrar  la  inocencia  del  sentenciado  o  su  inimputabilidad,  tales  elementos  probatorios  novedosos  deben  ser aportados  junto   con  la  demanda  y  ser  idóneos  para  acreditar  cualquiera  de  las  finalidades ya señaladas.   

En el asunto objeto de estudio se observa que  el  actor  allega  copias  de las sentencias de primera y segunda instancia, con  constancia  de  su  ejecutoria,  con  lo  cual  satisface  una de las exigencias  legales para la admisión del libelo.   

         

No  obstante,  en  cuanto  a  los  restantes  requisitos  surge  claro que la prueba aportada como fundamento de la causal que  se  invoca,  consistente  en  un  documento  privado cuya autoría se atribuye a  quien  en  el  trámite  del  proceso  fue  testigo de cargo y que data del 6 de  octubre  de 2003, carece de idoneidad para iniciar un trámite orientado en este  caso  a  demostrar  la  inocencia de quien fue condenado como culminación de un  proceso  adelantado de conformidad con las normas sustanciales y procedimentales  previstas por el legislador.   

En efecto, aun cuando por regla general y de  acuerdo  con  el  postulado  de  la  buena  fe existe una marcada tendencia a la  supresión  de  trámites  para  la  aportación  de  documentos  por  parte  de  particulares  ante  las  autoridades,  es evidente que la mínima formalidad del  reconocimiento  de  firma  ante  Notario   resulta  exigible  frente  a  la  pretensión  incoada,  en  aras  de dotar de aptitud al documento privado que se  pretende  hacer  valer  para remover los efectos de cosa juzgada de la sentencia  que  en  su  momento  se  profirió  previo el agotamiento de toda la actuación  procesal.   

Ello  porque  los  elementos  de  juicio que  examina  esta Corporación para decidir si admite o no la revisión del proceso,  deben  estar  revestidos  de  unas  características  de  seriedad, actualidad e  idoneidad  que le permitan formarse un criterio sobre la probable injusticia del  fallo  que se profirió, requisitos que se echan de menos frente a la prueba que  pretende hacer valer el demandante.   

          Pero,  además, aun en el evento en que la retractación del testigo  Luis Alfonso Solano Cañas se  hubiere   aportado   a  través  de  una  declaración  extrajuicio,  o  con  el  reconocimiento  de  su  firma  ante Notario, ello tampoco sería suficiente para  que  se  admitiera  el líbelo, pues como de tiempo atrás ha sostenido la Sala,  de manera por demás pacífica y reiterada,   

“no  se  le  da  trámite  a  una acción de revisión, por el sólo hecho de la retractación de  uno  o varios de los testimonios vertidos en el proceso comoquiera que no existe  certidumbre   sobre  en  dónde  fue  que  el  declarante  respetó  la  verdad,  continuando  el  fallo  en  consecuencia, en posición privilegiada por la doble  presunción  de  acierto  y  legalidad  con  la  que  está amparado”1.   

         

Así las cosas, como el análisis precedente  orienta  la  conclusión  hacia  el  incumplimiento  de  la exigencia formal que  establece  el  numeral  3º  del  artículo  222 de la Ley 600 del 2000, resulta  imperiosa  la  inadmisión  de  la  demanda de conformidad con lo indicado en el  artículo 223 del mismo estatuto.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         1.                      RECONOCER  personería  al  doctor  Fabio Iván  García      García,     como     apoderado     del     señor     CONSTANTINO  MANTILLA  MANTILLA,  en los  términos y para los efectos señalados en el poder otorgado.   

         2.                      INADMITIR  la  demanda  de revisión presentada  por  el  defensor  del mencionado ciudadano,   de   conformidad   con  las  razones  consignadas en la anterior motivación.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                 HERMAN      GALÁN  CASTELLANOS   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN           JORGE LUIS  QUINTERO MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1  Providencia  del  8  de  febrero  de  1995.  Rad. 9203. M.P. Dr. Carlos E Mejía  Escobar, entre otras.     

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