23629(31-08-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23629  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADOS PONENTES  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado: Acta No. 064  

Bogotá, D. C., treinta y uno (31) de agosto  del dos mil cinco (2005).   

VISTOS  

Mediante  sentencia  del 10 de diciembre del  2002,  el Juzgado 6° Penal del Circuito de Cali declaró al señor Ánderson  Zambrano  Paz  autor penalmente  responsable  de  los  delitos  de  homicidio agravado y porte ilegal de armas de  fuego  de  defensa  personal.  Le  impuso  25  años  y  6  meses  de  prisión,  interdicción  en  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por 20 años,  la  obligación  de  indemnizar  los  perjuicios  causados y le negó la condena  condicional.   

El  fallo  fue  apelado  por  el  defensor y  ratificado  por  el  Tribunal Superior de la misma ciudad el 26 de noviembre del  2004.   

El  mismo  apoderado acudió a la casación.   

         

El 6 de julio del 2005, la Sala inadmitió la  demanda  presentada  por  ausencia  de  los  requisitos  técnico formales. Pero  dispuso   el   traslado  al  Ministerio  Público  para  su  concepto  sobre  la  posibilidad  de  casar  oficiosamente  por  una  probable  vulneración  de  las  garantías  fundamentales  del  acusado,  por  habérsele  impuesto una sanción  accesoria que excedió el límite legal.   

Recibido   el   concepto   de  la  Señora  Procuradora   Segunda   Delegada   en   lo   Penal,   la   Corte   resuelve   de  fondo.   

HECHOS  

Aproximadamente  a las 11 de la noche del 20  de  junio del 2001 Milton César Romero Quijano salió de su casa, ubicada en el  lote  63, sitio Charco Azul, sector de Sardí, en Cali (Valle). Se dirigió a un  inmueble  cercano  a  recoger  un  maletín.  Allí se encontró con alias “El  Mellizo”   –Ánderson  Zambrano  Paz-, quien luego de un reclamo, le disparó  con  un  “changón”,  causándole  una lesión que desencadenó su muerte al  día siguiente.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Adelantada  la  investigación,  el  14  de  diciembre  del  2001  la fiscalía acusó al procesado como autor de los delitos  de   homicidio   agravado   y   porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de  defensa  personal.   

Luego   fueron   proferidos   los   fallos  indicados.   

EL MINISTERIO PÚBLICO  

1.  Solicita  se  declare  la  nulidad  del  trámite  de  la  Corte,  por cuanto el concepto obligatorio de la Procuraduría  está  supeditado  a  la  admisión de la demanda de casación, según lo ordena  con  claridad  el  artículo  213  de  la  Ley  600  del  2000,  que  no  admite  interpretación diversa.   

2.  Subsidiariamente,  recomienda  se  case  parcialmente  la  sentencia,  porque  el  Tribunal,  al  confirmar la de primera  instancia,  desconoció  el  principio  de  favorabilidad  pues permitió que la  sanción  accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas excediera  el máximo legal permitido.   

CONSIDERACIONES  

La  inadmisión  de la demanda, dispuesta en  auto  del  6 de julio anterior, implica que en esta oportunidad la Sala se ocupe  exclusivamente  de  la posibilidad de casar oficiosamente en los términos allí  señalados.   

Sobre la petición de nulidad  

La  Corte no decretará la nulidad reclamada  por  el  Ministerio Público, con fundamento en que, en su criterio, el concepto  obligatorio  en sede de casación parte del presupuesto necesario de acuerdo con  el   cual   la   demanda   haya   sido   declarada  ajustada  a  las  exigencias  legales.   

La Sala, en forma mayoritaria y reiterada, se  ha  pronunciado  para  decir  que la facultad de casar oficiosamente emana de la  ostensible  vulneración de las garantías fundamentales, conocimiento que surge  de  la  interposición  y  sustentación  oportuna  del  recurso por quien tenga  interés en el mismo.   

Adquirida  la  competencia,  el  Tribunal de  casación  asume  su  potestad oficiosa, independientemente de que el escrito de  la  parte cumpla o no con las exigencias técnico formales. Si no fuera así, su  condición   de   garante   de  los  derechos  fundamentales,  de  connotaciones  eminentemente   sustanciales,  materiales,  quedaría  supeditada  a  mecanismos  simplemente  formales, procedimentales, en detrimento de los mandatos superiores  que obligan a que aquellos prevalezcan sobre estos.   

Pero el cumplimiento de esos fines tampoco se  puede  cumplir  con  desconocimiento de las reglas de un proceso como es debido,  que  en  punto  del  trámite  de  la  casación  imponen el deber de obtener el  concepto   obligatorio   del  Ministerio  Público  antes  de  emitir  el  fallo  correspondiente.   

Sobre la casación oficiosa  

La  Sala  casará  oficiosamente  el  fallo  demandado,    porque    desconoció   la   garantía  fundamental   del   procesado   consistente  en  que,  existiendo  un conflicto de leyes en el tiempo, se debe aplicar la norma benigna  a sus intereses.   

El     principio    de    favorabilidad,  como  excepción  a  los  axiomas    de   legalidad   preexistente   y   de  irretroactividad  de  la  ley,  significa   que,      por     el     primero,     de     manera     ultractiva  se  acuda  a  la disposición  derogada,  en  cuanto  el comportamiento investigado se haya cometido durante su  vigencia;       y,       por       el       segundo,       que      retroactivamente se dé cabida a la nueva  normatividad,  siempre  que  aquella  o ésta contenga enunciados menos gravosos  para el imputado, acusado o condenado.   

La  posibilidad  de  acudir a la oficiosidad  dimana  del  artículo  216  del Código de Procedimiento Penal del 2000, que si  bien  limita a la Corte para  que  no  tenga en cuenta aspectos diversos de los solicitados por el impugnante,  también  la  habilita  tratándose de la causal de nulidad y/o de la violación  ostensible   de  garantías  fundamentales.   

En  el  asunto  que  es objeto de estudio es  nítido  que  los  funcionarios  judiciales  dejaron  de  lado  el  principio de  favorabilidad  pues  aplicaron una sanción accesoria cuantitativamente superior  al máximo legal permitido.   

Los  hechos  sucedieron  el  20 de junio del  2001.  Para  ese  entonces,  estaba  vigente  el artículo 44 del Decreto 100 de  1980,  modificado  por  el  artículo  3°  de  la  Ley  365  de 1997, norma que  dispuso:   

La  duración  máxima  de  la  pena  es la  siguiente:…   

         

. Interdicción de  derechos y funciones públicas hasta diez (10) años.   

Los  fallos  de  1ª y 2ª instancias fueron  proferidos  el  10 de diciembre del 2002 y el 26 de noviembre del 2004, momentos  para los cuales regía la Ley 599 del 2000. Su artículo 51 dice:   

La  inhabilitación  para  el  ejercicio de  derechos  y funciones públicas tendrá una duración de cinco (5) a veinte (20)  años.   

La  simple  comparación  muestra  que  el  Estatuto  derogado  era  más  benéfico  para  el acusado. Por consiguiente, en  virtud  del principio mencionado, debió ser escogido, toda vez que, se reitera,  la conducta delictiva se cometió cuando se encontraba en vigor.   

Para  restablecer la garantía vulnerada, se  casará  parcialmente  la  sentencia.  En  su  lugar,  se dispondrá que la pena  accesoria  de  interdicción  de derechos y funciones públicas sea de diez (10)  años,  teniendo  en  cuenta  que el A quo,  mediante  decisión  que  confirmó  el  Tribunal, la fijó en el  máximo legal previsto.   

En  virtud  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

         

Casar  oficiosa  y  parcialmente  la  sentencia  proferida por el Tribunal Superior de Cali el 26 de  noviembre  del  2004,  en  lo  relacionado  con  la pena accesoria. En su lugar,  dispone:   

Condenar   a  Ánderson  Zambrano  Paz a la  pena  accesoria  de interdicción de derechos y funciones públicas por un lapso  de diez (10) años.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

(salvamento parcial de voto)  

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO            ÁLVARO     ORLANDO     PÉREZ  PINZÓN                                                                                                 (salvamento   parcial   de  voto)   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                YESID        RAMÍREZ  BASTIDAS   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

SALVAMENTO DE VOTO  

(Casación 23.629)  

Consecuente  con  el  salvamento  de  voto  expresado  frente al auto del 6 de julio del 2005, y por las razones en el mismo  anotadas,  estimo  que en vez de pronunciarse de fondo después de descorrido el  traslado  que  se  dio  al  Ministerio  Público,  la  Corte ha debido anular su  actuación  y  entrar  a definir directamente, es decir, sin el desplazamiento y  sin  la  opinión de la Procuraduría, justamente como ésta lo solicitaba en su  escrito.   

Álvaro Orlando Pérez Pinzón  

31-3-2006  

    

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