23601(04-05-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23601  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 034  

Bogotá D. C., cuatro (4) de mayo de dos mil  cinco (2005)   

V   I   S   T   O  S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de  DARÍO          ENRIQUE         PIMIENTA         LÓPEZ.   

A  N  T E C E D E N T E  S   

1.  Los hechos fueron sintetizados por  el juzgador de segunda instancia de la siguiente manera:   

“El  15  de  octubre  de  1995  el  señor  DARÍO  ENRIQUE  PIMIENTA  LÓPEZ se acercó a la  empresa   Gutiérrez  Dangón  Ltda.  –MARAUTOS       LTDA.–  y  solicitó a su amigo Ricardo Gutiérrez Gutiérrez, gerente de  la  firma,  le vendiera un automóvil Chevrolet Vectra por valor de $16.000.000,  para  cuyo  pago  giró  de  su  cuenta  corriente  N° 285-04289-1 del Banco de  Occidente,   el   cheque   3219266   por   valor   de  $20.800.000  –incluida la financiación–,  para ser cobrado el 12 de marzo de  1996.   

“Llegado el día  señalado  en  el  título  valor  para  el  cobro,  éste  fue  impagado por la  institución  bancaria  al  no  contar  el  titular  de la cuenta con los fondos  suficientes.   

“El  15  de  octubre  de  1996  y  luego  de  ser  requerido  en diferentes oportunidades por  Ricardo  Gutiérrez,  el señor DARÍO ENRIQUE PIMIENTA LÓPEZ le giró a aquél  el  cheque  N°  0817956 del Banco Anglo Colombiano, correspondiente a la cuenta  corriente  N°  012035911,  por  valor  de $29.224.000  para  ser  cobrado al día siguiente, título que fue  impagado  porque  la  cuenta  había  sido  saldada  desde  el  19  de  enero de  1996”.   

2.  El Juzgado Noveno Penal del Circuito de  Bogotá,   mediante  sentencia  fechada  el  5  de  mayo  de  2000,  condenó  a  Darío    Enrique    Pimienta    López   a  las penas principales de 16 meses de prisión y multa de  $20.000,oo,  a la accesoria de rigor y al pago de los perjuicios, como autor del  delito  de  estafa  agravado  por  la  cuantía  imputado  en  la resolución de  acusación.   

3.  Apelado  el  fallo  por el defensor del  procesado,  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  el 18 de noviembre de 2003, lo  confirmó.   

4.  Contra esta determinación, el defensor  de    Pimienta   López  interpuso  el  recurso extraordinario de casación. Superadas unas contingencias  procesales,  el proceso fue remitido a esta Corporación, habiendo sido recibido  el pasado 20 de abril.   

LA     DEMANDA     DE   CASACIÓN   

El   defensor  del  procesado  Pimienta  López,  luego de sintetizar  los  hechos  objeto  de juzgamiento y la actuación procesal, de identificar los  sujetos  procesales  y los fallos de primer y segundo grado y de insinuar que la  conducta  de  su  procurado pertenecía al ámbito del derecho civil y no penal,  afirma  que  “me  permito  invocar  como  causal de  casación  la  primera  de las indicadas en el artículo 207 del C. de P.P., por  considerar  las  dos  sentencias  violatorias  de los Arts. 228, 229 y 230 de la  Constitución   Nacional”,   normas   que,  en  su  criterio, hacen prevalecer el derecho sustancial sobre el formal.   

Considera  que los sentenciadores dejaron a  un   lado   el   citado   derecho  sustancial  para,  en  su  lugar,  sobreponer  “una libre interpretación de aspectos fácticos de  interpretación  errónea  de  la  verdad  histórica  en  este proceso, que han  trasladado  por  sobre  esa  obligación  del  juzgador, el hierro (sic)  interpretativo  y la omisión a la  norma positiva”.   

Dice que los fallos impugnados impidieron a  su   procurado   acceder  a  la  administración  de  justicia,  “desequilibrando  el  principio  de  igualdad  de  las  partes en el  proceso   y   por  consiguiente  vulnerando  el  Art.  29  de  la  Constitución  Nacional”,  sin dejar pasar por alto que el imperio  de  la  ley, la equidad, la jurisprudencia, los principios generales del derecho  y la doctrina también fueron desconocidos por los juzgadores.   

Agrega  que  tales  yerros  “han    trascendido   a   la   espera   de   o   que   (sic)  ha  sido  una errónea adecuación  típica  y  en resultado que excede las facultades del juzgador en esta función  pública    con    la    lesión   de   los   derechos   fundamentales   de   mi  defendido”.   

Por consiguiente, solicita a la Corte casar  la  sentencia  impugnada  y, en su lugar, “dictar la  que  en  derecho  corresponde,  absolviendo  del delito imputado y por el que se  procesó     a     mi     defendido     Darío    Pimienta    López”.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

Se hace imperioso recordar que la casación  es  un  recurso  de  naturaleza  extraordinaria  y rogada, motivo por el cual el  legislador  estatuyó  las  causales  por  las  que resulta procedente atacar la  presunción  de  acierto  y legalidad con que viene amparada la sentencia a esta  sede.  De  igual  modo,  dada  las  citadas características de la impugnación,  también  la  legislación procesal contempla los mínimos presupuestos formales  que debe cumplir el libelo.   

Por  ello,  como  lo  ha dicho la Corte, la  demanda  de  casación  no  es  de  libre formulación, razón por la cual no es  procedente  hacer  cualquier  clase  de cuestionamientos a una sentencia que por  ser  la  culminación  de  un proceso está amparada, como se dijo, por la doble  presunción  de  acierto  y  legalidad,  sino  que debe ser un escrito lógico y  sistemático  en el que sólo es permitido denunciar los errores cometidos en el  fallo,  al  tenor  de  los motivos expresa y taxativamente señalados en la ley,  demostrarlos   dialécticamente  y  evidenciar  su  trascendencia  en  la  parte  dispositiva del mismo.   

En  esas  condiciones,  se  hace  necesario  verificar  si  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre de Darío  Enrique  Pineda López reúne los  presupuestos  formales para su admisibilidad, de acuerdo con lo estipulado en el  artículo 212 del Código de Procedimiento Penal.   

Acatando  dichos  parámetros,  advierte la  Sala  que  si  bien  es  cierto  que el escrito cumplió con lo estatuido en los  numerales  1°  y  2°  del  citado  artículo  212 del Código de Procedimiento  Penal,  esto  es,  que  identificó los sujetos procesales, el fallo demandado e  hizo  una  síntesis  de  los hechos y de la actuación procesal, también lo es  que  desatendió  los presupuestos de claridad, coherencia y precisión respecto  a  la  formulación,  fundamentación y demostración de la causal escogida para  soportar la petición de infirmación de la sentencia del Tribunal.   

En efecto, cierto es que el actor fundó el  ataque  a  la  sentencia por los senderos de la causal primera de casación, sin  embargo,  no señaló la vía de la transgresión de la ley sustancial, esto es,  si  fue  de  manera directa o indirecta, como tampoco indicó cuáles fueron los  preceptos  del Código Penal vulnerados por el juzgador y su sentido, además de  que  no  ilustró  ni  demostró  a  la  Corte  por qué estima quebrantados los  artículos 228, 229 y 230 de la Constitución Política.   

Ahora  bien,  si lo pretendido era mostrar  que   la  conducta  desarrollada  por  el  procesado  Pimienta  López  era  atípica,  por  tratarse  del  simple  incumplimiento  de  obligaciones  civiles, ha debido orientar la censura  por  la  causal primera y evidenciar que los hechos reconocidos como probados no  llevaban  a  esa  conclusión,  por  lo  que la norma que describe la estafa fue  violada de manera directa, por aplicación indebida.   

Contrario sensu, si consideraba que a dicho  quebrantamiento  se  llegó por la vía indirecta, al haberse incurrido en error  en  la apreciación de las pruebas, ha debido indicar la naturaleza del desatino  cometido  por  el  Tribunal, es decir, si lo fue por errores de hecho o de   derecho,  y  el  falso  juicio  que  lo  determinó,  esto es, de existencia, de  identidad  o  de  raciocinio,  respecto  al  primero,  o  de  convicción  o  de  legalidad, en cuanto al segundo, así como su trascendencia.   

En  consecuencia,  al no reunir la demanda  los presupuestos de claridad y precisión, la Corte la inadmitirá.   

Finalmente,  cabe  señalar que el estudio  detenido  del  expediente  permite  a  la  Sala concluir  que no procede la  casación  oficiosa  por  cuanto  no  se  percibe  ninguna  causal de nulidad ni  vulneración de derechos fundamentales.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE     SUPREMA    DE    JUSTICIA,  SALA      DE     CASACIÓN     PENAL,   

R  E  S  U  E  L  V  E   

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor de  DARÍO  ENRIQUE  PIMIENTA LÓPEZ. En consecuencia, se  declara   desierto   el   recurso   extraordinario   de  casación  interpuesto.   

Contra  esta  decisión no procede ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                              HERMAN  GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO                                                 EDGAR  LOMBANA     TRUJILLO                             

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN                                 JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                                 MAURO  SOLARTE PORTILLA   

                   TERESA RUÍZ NÚÑEZ   

                       Secretaria   

    

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