23597(25-05-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23597  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta número 041  

Bogotá, D.C., veinticinco (25) de mayo de dos  mil cinco (2005)   

          Decide  la  Corte  lo pertinente con relación a la admisión de la  demanda   de   casación   interpuesta   por   el   defensor   de   Gerlein  Moyano  Tovar  en  contra  de la  sentencia  proferida por el Tribunal superior de Bogotá el 6 de agosto de 2004,  mediante  la  cual  confirmó la del Juzgado once penal del circuito de la misma  ciudad,  que  lo  condenó  como autor del delito de acceso carnal  abusivo  con menor a la pena principal de 44 meses de prisión.   

HECHOS  

          Ramón  Eduardo  Sarmiento  decidió  ofrecerle  una oportunidad de  trabajo  a su familiar Gerlein Moyano Tovar.  Le  brindó  apoyo  y  techo, y compartió su residencia con él  desde  los  primeros  meses  del  año 1995, hasta dos años después. Luego, al  averiguar  el por qué del comportamiento retraído de su hijo David, se enteró  que   Moyano  Tovar  había  abusado  sexualmente  de él en esos tiempos, y de su sobrino Luis Carlos, en la  nueva casa a donde se había ido a vivir.   

ACTUACION PROCESAL  

Teniendo   como  fundamento  la  denuncia  formulada  el  29 de mayo de 1998 por Ramón Eduardo Sarmiento, la fiscalía 234  seccional   abrió   investigación  previa  el  23  de  julio  del  mismo  año  (fs.,  10),  y  el  16  de  diciembre   de   la   misma  anualidad,  investigación  penal,  disponiendo  la  vinculación   del  sindicado  (fs.,  18).   

El  24 de diciembre de 1999 la fiscalía lo  declaró  persona  ausente  (fs.,  40),  y  el  25  de  julio de 2001 le  resolvió  su  situación  jurídica  imponiéndole  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva como autor del delito de acceso carnal  abusivo    con    menor    (fs.,    49), conducta por  la   cual   finalmente   fue  acusado  el  19  de  marzo  de  2002  (fs.,        67).    

Rituada la fase de la causa, el 3 de febrero  de  2004,  el Juzgado once penal del circuito de Bogotá condenó al procesado a  la  pena principal de 44 meses de prisión como autor del delito por el cual fue  acusado    (fs.,   105),  mediante  sentencia que fue confirmada por el Tribunal superior de la misma sede  el    6    de   agosto   de   2004   (fs.,   15   C.  tribunal).   

Esta  última  decisión  la  recurre  el  defensor del procesado en sede de casación.   

DEMANDA     DE  CASACION   

          Con  fundamento  en  la  causal  tercera de casación el demandante  invoca dos cargos y uno con apoyo en la primera.   

         

Causal  tercera   

A  juicio  del  demandante, si el sindicado  cumplió  la  mayoría de edad el 11 de octubre de 1996 y los hechos denunciados  ocurrieron  un  año  antes,  la  justicia  penal  no  tenía  competencia  para  juzgarlo.   

Para demostrar ese supuesto toma apartes de  la  declaración  de Ramón Eduardo Sarmiento, padre de una de las víctimas, de  los  cuales  concluye  que,  por  lo  menos  con  relación al hijo de aquel, la  conducta  se  materializó  antes de cumplir el sindicado su mayoría de edad; o  al  menos  debe  favorecer  al  procesado  la  duda  razonable  acerca  de  esos  extremos.   

Es  mas,  las  declaraciones  extraproceso  aportadas  en  la  diligencia  de  audiencia  pública,  que  las  instancias no  apreciaron, reafirman esas conclusiones.   

De     otra     parte    –en   el   segundo  cargo–,   el   demandante   cuestiona   la  legalidad  de la sentencia al estimar que los hechos no se adecuan al tipo legal  que la fiscalía, el juzgado y el tribunal seleccionaron.   

Según lo afirma, se asume en las decisiones  que  el  sindicado  ejecutó  la  conducta  de  acceso carnal abusivo y no la de  corrupción,  como  es  lo  correcto,  teniendo  en  cuenta  que  los menores no  aseguraron que el procesado los hubiese accedido carnalmente.   

Además,  el  concepto  médico  legal  es  confuso  a  ese respecto, de donde concluye que no se demostró el acceso carnal  abusivo,  desconociendo  de  ese modo los artículos 1, 3, 303 y 305 del decreto  100 de 1980.   

Causal       primera.   

Al   no   haber   apreciado  las  pruebas  extraproceso  aportadas  en  la  diligencia  de  audiencia pública (las    declaraciones    de    los    padres    y   tíos   de   los  menores),   se   infringió  indirectamente  la  ley  sustancial  al  incurrir  en  un  error  de hecho, bien porque el juzgado no las  consideró,  o  ya  porque  el Tribunal se refirió a ellas, pero sin atender su  eficacia demostrativa.   

Lo  correcto  no  era  limitar  su  poder  demostrativo,  sino  ordenar  su  ratificación,  para  no  desconocer  su valor  probatorio.  Al  hacerlo,  el  tribunal  pasó  por  alto  las reglas de la sana  crítica.           

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          La  demanda no satisface las exigencias formales y debe inadmitirse  por las siguientes razones:   

          El   recurso   de   casación,   como   juicio   de   legalidad   y  constitucionalidad   a   la  sentencia,  procede  cuando  la  decisión  es  (i)  violatoria   directa  o  indirectamente  de  una  norma  de  derecho  sustancial  (causal   primera),  (ii)  cuando   no  está  en  armonía  con  la  resolución  acusatoria  (causal  segunda)  y  (iii)  cuando se ha  dictado  en  un  juicio  viciado  de  nulidad  (causal  tercera).   

         

          Pues bien:   

La  Corte  le ha concedido algún margen de  flexibilidad  a  la  manera cómo se debe proponer la causal tercera, lo cual no  significa  que  sea  de  libre  elaboración  y que se pueda eludir la necesaria  precisión  acerca  del  tipo  de  nulidad  que se alega, los fundamentos que la  sustentan,  las normas que se considera quebrantadas, el perjuicio que se genera  con  tal irregularidad y los beneficios que se obtendrían con la anulación del  proceso.1  Por  esas  razones,  como  ocurre  precisamente  ahora  cuando se  discute  el  postulado  del  juez  natural,  atendiendo  la esencia del asunto y  respetando  el  principio de autonomía, la argumentación debe desarrollarse de  acuerdo  al  sentido  de  la  causal  primera, aun cuando las incidencias tengan  relación   con  la  causal  tercera.  Al  respecto  la  Sala  ha  señalado  lo  siguiente:   

“…para denunciar la configuración de un  motivo  de  nulidad derivado de la falta de competencia del juzgador, la censura  debe  formularse  al amparo de la causal tercera pero  desarrollarse  siguiendo  los  lineamientos  técnicos de la primera,  optando  por  una de las dos vías establecidas para ella. Si se  opta  por  la  directa  es  deber  del  censor  indicar las disposiciones que el  juzgador  aplicó  indebidamente y de las que correlativamente dejó de aplicar,  o  aquéllas  en  las  que  se  equivocó  en fijar su contenido o alcance y las  razones  jurídicas  de  este  desacierto, sin que por dicha vía sea procedente  controvertir  la  apreciación  probatoria.  Si  la  transgresión  a  la ley se  originó  en  errores de apreciación probatoria, es su deber concretar cada uno  de  ellos,  si de existencia, identidad, legalidad o convicción, y demostrar su  incidencia  en la violación de la ley, y, por ende, la falta de competencia del  órgano  jurisdicente  con  compromiso de la validez del juicio.” 2   

         

          En  ese orden, nótese que el demandante ni señaló ni acomodó el  discurso  a  la  modalidad  de  error que estaba en el deber de escoger. Expuso,  apenas,  y  al final, que el tribunal no apreció los testimonios que aportó en  la  audiencia  pública, pero no elaboró una nueva interpretación de la prueba  en  sistemática  para demostrar la trascendencia del error de existencia que es  lo  que al parecer denuncia y que le daría sentido a la indebida aplicación de  las  normas  sobre  competencia  y  a  la  nulidad  que  a  partir  de  ella  se  originaría.   

Del cargo, entonces, se rescata simplemente  su  opinión  acerca de esa temática, la cual es en todo caso insuficiente para  cumplir  con  las  exigencias de claridad, precisión y coherencia argumentativa  que se reclaman en esta sede.   

          Podría  pasarse  por alto que el segundo cargo no corresponde a la  causal     tercera,     siempre     y    cuando    la    argumentación    fuese  autosuficiente.              Mas  lo  que  allí  se  expresa  es una confusión de institutos que muestran la incoherencia  del   planteamiento.   En  efecto,   la   indebida  selección  del  tipo penal es un problema de aplicación de la ley que como tal  tiene su sede en la causal primera y no en la tercera.   

          Precisamente  por  razón  de  aquella confusión, el demandante no  precisó  el  error  y simplemente se limitó a manifestar su opinión acerca de  la  posible,  y  según  él,  correcta  apreciación  de  los medios de prueba,  olvidando  que  en  sede  extraordinaria el aspecto probatorio del fallo solo se  agrieta  demostrando  la  configuración  de  un error de hecho o de derecho que  incide en la declaración de justicia final.   

          El  último  cargo,  con  apoyo  en  la  causal primera, igualmente  carece  de  la  claridad,  precisión y argumentación necesarias. En efecto, no  indica  si  se  trata de una violación indirecta de la ley y si ella se origina  en  un  error  de  hecho  por  falso  juicio  de  existencia,  de identidad o de  raciocinio.  Si  se analizaron, tergiversaron o adicionaron los medios de prueba  o  no se apreciaron de conformidad con las reglas de la experiencia y de la sana  crítica.   

Podría deducir la Corte, cuando mas, que el  demandante  pretendió  denunciar  un falso juicio de raciocinio, pero para ello  tendría  que  ignorar  el  principio  de  limitación y sustituir el querer del  censor,  lo  cual  por  supuesto  se  opone  a  las  reglas que rigen al recurso  extraordinario.    

                     

La demanda, como se ha dicho, no es clara ni  coherente  y confunde los cargos en sus objetivos y en sus fundamentos, hasta el  punto  que  de  admitirla  la  Corte  tendría que complementarlos, lo cual solo  sería  posible  de  hacer pasando por alto los principios que al recurso le son  inherentes.   

          Por  esa  razones,  que  dicen relación con la forma de la demanda  (artículos   207,   212   y   213   del  código  de  procedimiento penal), se inadmitirá.   

          La   Sala,   adicionalmente,   no  advierte  violación  a  derecho  fundamental  alguno que lleve a la Corte a remediarlo oficiosamente.           

DECISION  

En  consecuencia,  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE  

          Inadmitir   la   demanda   de   casación   presentada   a   nombre  de  Gerlein  Moyano  Tovar.   

          Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

MARINA PULIDO DE BARON  

Aclaración de voto  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ      HERMAN GALAN CASTELLANOS   

ALFREDO            GOMEZ  QUINTERO                  EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO        

         Comisión de servicio   

ALVARO         O         PEREZ  PINZON              JORGE  QUINTERO MILANES   

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS                 MAURO SOLARTE PORTILLA   

      Aclaración de  voto   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

ACLARACION DE VOTO  

         Convencida  de la coherencia dentro de la cual debe estar enmarcada  la  interpretación  judicial,  procedo  a consignar los motivos que me llevan a  variar  mi  criterio  y asumir junto con la posición mayoritaria de la Sala que  en  punto  de  los  preceptos  que establecen el quantum punitivo exigido por el  legislador  para  acceder  al  recurso  de  casación  por la vía ordinaria, es  preciso  en virtud del principio de favorabilidad de la ley procesal con efectos  sustanciales,  no  sólo  verificar  la  norma adjetiva que regía al momento de  proferirse  el  fallo  de  segundo  grado, como era mi posición disidente, sino  también  la  disposición  vigente  para  cuando  se  cometieron  los hechos motivo de investigación e inclusive, cualquiera otra que  hubiere  regido  entre  la  comisión  del  delito  y el momento de calificar el  libelo  de casación, siempre que con ello se beneficie el procesado,  esto  es,  se  le permita acceder al referido medio impugnaticio  por  la vía ordinaria, dado que la vía discrecional, como ya reiteradamente se  ha  dicho,  comporta  mayores  exigencias  a fin de conseguir la admisión de la  demanda  y  la  consiguiente revisión del fallo atacado por parte de la Sala de  Casación Penal.   

         En   efecto,   consideraba   que   en  virtud  de  la  alteridad  o  intersubjetividad  del  derecho,  no existía un derecho al recurso de casación  en  abstracto,  sino por el contrario, que este tenía que ser concreto frente a  un  supuesto  establecido  en  la  ley,  que no era otro que el fallo de segunda  instancia  y  que  por  ello,  la  regla  legal  que  se  ocupara  del  acceso y  condiciones  de  tal  impugnación sólo podía ser la vigente para cuando el ad  quem  dictara  su sentencia y no antes, tanto menos, la que regía en el momento  en que se comete el ilícito.   

         No  obstante,  una  revisión de tal criterio de conformidad con la  reiterada  posición  de  la  Sala  y con recientes pronunciamientos de la Corte  Constitucional3,  amén  de  la  nueva previsión legal sobre favorabilidad de las  normas  procesales  de  efecto  sustancial, contenida en el inciso del artículo  6º  de  la  Ley  906  de 2004, me llevan a concluir que, en verdad, también el  principio   de   favorabilidad  en  pro  del  sindicado  opera  respecto  de  la  normatividad  anterior  al  fallo  de  segundo grado en la medida que le permita  acceder  al  recurso  de  casación  por  la  vía ordinaria, por las siguientes  razones.   

          Si  bien  el  objeto  del recurso extraordinario de casación no lo  constituye  la  conducta  del  procesado,  ni  los  delitos,  ni  las decisiones  judiciales  en  general,  sino única y exclusivamente las sentencias de segundo  grado,  incluidas  las de primera instancia cuando ello sea viable en virtud del  principio  de  unidad  de los fallos, a partir de unos propósitos específicos,  unas  causales  taxativas  y  unas reglas técnicas puntuales, cuya decisión se  adopta  en  un  nuevo fallo en el cual se determina si se casa o no la decisión  atacada,  un  replantamiento  del  tema  de  la  aplicación  favorable  de  los  referidos   preceptos,  me  llevan  a  concluir  que  para  acceder  al  recurso  extraordinario  de casación, también se impone la selección de las normas que  en  esta  materia resulten más favorables al procesado, vigentes para cuando se  cometió  el  delito  y  hasta  cuando  se  decida  sobre la admisibilidad de la  demanda  de casación, entre las cuales se encuentran, desde luego, aquellas que  señalan  el  quantum  punitivo  para  acceder  a  dicho  recurso  por  la  vía  común.   

          En  el  asunto objeto de estudio advierto que si bien la Ley 600 de  2000  vigente  para  cuando  el  ad  quem dictó el fallo de segundo grado (3 de  febrero  de  2004)  no  permitía al procesado GERLEIN MOYANO TOVAR acceder a la  impugnación  extraordinaria  por  el  sendero  común,  pues el referido delito  tiene  una  sanción  que no excede los ocho (8) años de prisión, el artículo  35  de la Ley 81 de 1993 (Diario Oficial No. 41.098 del 2 de noviembre de 1993),  según  el  cual,  procedía  el  recurso extraordinario de casación contra los  fallos  de  segundo  grado sancionados con pena privativa de la libertad “cuyo  máximo  sea  o  exceda  de  seis  (6)  años”,  el cual regía para cuando se  cometió  el  ilícito  (primeros meses de 1995), si lo permitía, imponiéndose  entonces  aplicar  este  precepto en virtud del principio de favorabilidad de la  ley procesal con efectos sustanciales, como en efecto ocurrió.   

          En  los  anteriores  términos dejo consignada la aclaración de mi  voto,  no sin antes expresar que comparto también las consideraciones expuestas  en  orden  a  estimar  que  el  censor incurrió en múltiples desaciertos en la  presentación  formal del libelo los cuales conducían sin duda a su inadmisión  y  que,  además, no se advierten circunstancias que impusieran la intervención  oficiosa de la Sala.   

          Con toda atención,   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

Magistrada   

ACLARACIÓN DE VOTO  

         

          Respetuosamente   expreso  que comparto la decisión pero hago  estas precisiones:   

1.  Si  de  estar a la caza de paternidad de  criterios  se  trata,  dígase  en  honor  a  la  verdad  que hace rato la Corte  Constitucional sentenció:   

“En el caso que aquí se examina, la norma  aparentemente  podría  considerarse  de  carácter procesal; sin embargo,   ello  no es así pues de su contenido se deduce una situación desfavorable para  los  procesados que interpongan la casación, ya que ordena que se  aplique  a  las casaciones que se interpongan a partir de su vigencia sin tener en cuenta  el  momento  en  que  el  hecho delictivo        tuvo        ocurrencia”4.   

          2.  La  Sala  de  Casación  Penal  de  manera uniforme y pacífica  había  definido  que  la ley de casación  a  tener  en  cuenta,  sobre  todo  para  reunir  el requisito de  procedibilidad  del  quántum  punitivo, era la vigente al momento de proferirse  la    sentencia    de   segundo   grado, criterio anclado en el texto del art. 6 cpp-2000:   

“Nadie podrá ser investigado, ni juzgado  sino   conforme  a  la  ley  procesal  vigente  al  tiempo  de  la  actuación procesal…”   

         3.  El  anterior  postulado  también  era  apoyado  por  la  Corte  Constitucional:   

“Las situaciones jurídicas extinguidas al  entrar  en  vigencia  una  nueva  ley, se rigen por la ley antigua. Cuando no se  trata  de  situaciones  jurídicas  consolidadas  bajo  la  vigencia  de  la ley  anterior,   sino   de   aquellas   que   están   en  curso  en  el  momento de entrar en vigencia la nueva  ley,   ni   de   derechos  adquiridos  en  ese  momento,  sino  de  simples  expectativas,  la  nueva    ley    es   de   aplicación  inmediata. La aplicación o  efecto  general  inmediato  de  la  ley es la proyección de sus disposiciones a  situaciones     jurídicas     que     están    en  curso  al momento de su entrada en vigencia. El   efecto  general  inmediato  de  la nueva ley no desconoce la Constitución, pues  por  consistir  en  su   aplicación  a  situaciones  jurídicas  que  aún  no  se  han consolidado, no  tiene    el    alcance    de   desconocer   derechos   adquiridos”5.   

         4.  Pero  sucedió  que  hubo  un  cambio  legislativo:       la      ley      906  de  2004  varió  ese  criterio  de  “actuación  procesal”  por    el    de    “hecho   delictivo”,    para   establecer   la   ley   que   rige   los   recursos,  específicamente,  el  extraordinario  de  casación. Vale decir: ha existido un  cambio  normativo  que  le  otorga  un nuevo perfil a ese postulado para el trámite de la casación que, en  ese contexto, se comparte.   

Atentamente,  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Magistrado  

    

1 Cfr.,  Corte  Suprema de Justicia, sentencia del 13 de octubre de 2004, radicado 21108,  M.P.  Alvaro  Pérez  Pinzón.  En el mismo sentido, sentencia del 8 de julio de  2004, radicado 1500, M.P. Mauro Solarte Portilla.   

2  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de casación penal,  auto  del  12  de  diciembre  de  2003,  M.  P. Dr. Jorge Anibal Gómez Gallego.  Radicado.     21379.  En  el  mismo  sentido,  Cfr.,  providencia del 21 de  julio    de    2004,   radicado   14538,      M.P.     Jorge     Luis     Quintero     Milanés.    

3 Por  ejemplo  fallo  T-272/05  del 17 de marzo de 2005. M.P. Dr. Marco Gerardo Monroy  Cabra.   

4 CORTE  CONSTITUCIONAL,  Sent. C-252  de 28 de febrero de 2001, M. P., Dr. CARLOS GAVIRIA DÍAZ.   

5 CORTE  CONSTITUCIONAL, Sent. C-601  de 2001, M. P., Dr., MARCO GERADO MONROY CABRA.     

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