23537(23-08-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23537  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

Aprobado acta N° 063  

Bogotá, D. C., veintitrés (23) de agosto de  dos mil cinco (2005)   

ASUNTO  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  de  las  demandas  de  casación interpuestas por los defensores de LUIS  FERNANDO MOLINA ELORZA y JORGE   LUIS  REALES  SANCHEZ,  contra  la  sentencia  de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de Bogotá, a  través  de la cual se modificó parcialmente el fallo del Juzgado Catorce Penal  del  Circuito  de  la  misma  ciudad,  en  el  sentido  de  declarar  penalmente  responsable  al  primero  de  los  nombrados  como  autor del delito de falsedad  material  de  particular  en  documento  público,  cargo por el que había sido  absuelto,  cometido  en  concurso  con el delito de peculado por apropiación, y  disminuir  al  segundo  la  pena impuesta como cómplice de la referida conducta  punible   contra   el   patrimonio   estatal   y   la   de  cohecho  por  dar  u  ofrecer.   

HECHOS Y ACTUACION PROCESAL  

          1.   A   través   del   Departamento   Administrativo  Nacional  de  Cooperativas,   Dancoop,  se  tuvo  conocimiento  que  entre los años 1996 y 1997 la Cooperativa Coacrédito  efectuó  captaciones masivas  de  dineros  públicos  y  realizó  otra  serie  de operaciones financieras que  escapaban  a  su  objeto  cooperativo,  sin  contar con autorización legal para  ello,  presentándose  una  situación  final de cesación de pagos para con los  inversionistas,  que  desembocó en la intervención de la cooperativa con fines  de liquidación.   

Entre  las  operaciones  reportadas  se hizo  conocer     la    referida    al    portafolio    vencido    del    Icetex,  entidad que efectuó colocaciones  por  valor  de un mil quinientos millones de pesos ($1.500.000.000), en momentos  en  que  los  directivos  de  la  Cooperativa  conocían  el grave estado de las  finanzas  que  atravesaba  la entidad, el cual determinaba de manera probable la  pronta cesación de pagos, como a la postre  aconteció.   

Fue así como la Fiscalía 186 Delegada ante  los  Jueces  Penales  del Circuito de Bogotá, inició investigación penal para  indagar   el  nivel  de  compromiso  penal  predicable  de  los  directivos  del  Icetex  que  invirtieron los  dineros   públicos   con   grave  riesgo  para  su  recuperación,  llegando  a  establecerse  que  dicha  entidad  había entregado a las entidades cooperativas  Coopexbanca,   Cooservir,  Conalcop,   Colahorro,   Credipopular,   Coolcredito,  Coopropal,     Conalcredito,      Finacauca,    Arfin    y    Coacredito,  sin estudios previos que  dieran  cuenta  de  su  estabilidad  financiera  y  sin  las debidas garantías,  recursos  cercanos  a  los  dieciocho  mil  millones  de pesos, representados en  títulos  a  corto  plazo,  operaciones  cuyo  aval  según  se  estableció fue  impartido  por  el Director de la  entidad, previa recomendación efectuada  por  el  Subdirector  Financiero,  LUIS FERNANDO MOLINA  ELORZA   y   el   Jefe  de  la  División  Financiera  RAMON  ISLEN RAMIREZ GIRALDO,  quienes   por   razón   de   sus  cargos  debían  efectuar  los  estudios  del  caso.   

Por  su  parte,  a  partir  de los registros  contables  se  estableció  que  los  directivos  de la Cooperativa Coacrédito    que   captaron   recursos  del  Icetex del orden de mil  quinientos  millones  de pesos entre 1996 y 1997, no los incorporaron a su flujo  normal  de  caja,  ni los destinaron a la generalidad de sus asociados, sino que  los  entregaron  en  mutuo  a  un grupo selecto y predeterminado de personas que  habían  prestado  su  concurso  para  que  la  entidad  oficial  efectuara  las  inversiones   en   esa   cooperativa,   créditos   otorgados   con   escasas  e  irreglamentarias  garantías,  sucediendo que al vencimiento de las inversiones,  la  Cooperativa Coacrédito no  tuvo  cómo  efectuar  los  pagos  a Icetex  y  devino  su  intervención,  constituyéndose  los  créditos en  cartera de difícil recaudo.   

Finalmente,  ante el impago de la inversión  al  Icetex,  la  agencia del  siete       de       agosto       de       la      Cooperativa      Coacrédito   efectuó   un   giro   por  $5’000.000   a   favor   de   LUIS   FERNANDO  MOLINA  ELORZA,   Subdirector Financiero del Icetex,   con  el fin de “impedir” el  inicio  del  proceso  judicial  por  el  impago de las inversiones, como así lo  reconoció  el  gerente  de dicha sucursal LUIS ENRIQUE  BERNAL   ZAMUDIO,   quien   se  acogió  a  sentencia  anticipada  y  aceptó  su  responsabilidad  en  el  delito de cohecho por dar u  ofrecer.    

2.   Por   los  hechos  reseñados  fueron  vinculados  al  sumario,  de  un  lado  el  Gerente  General  de  la cooperativa  Coacrédito  JORGE  LUIS  REALES  SANCHEZ y  el gerente de la sucursal “Siete de Agosto” donde se gestaron las  operaciones,   señor  LUIS  ENRIQUE  BERNAL  ZAMUDIO,  a  quienes  les  fue  resuelta la situación jurídica  afectándolos  con medida de aseguramiento de detención preventiva, sustituída  oficiosamente  por  domiciliaria, por los delitos de cohecho por dar u ofrecer y  peculado  por  apropiación.  Posteriormente,  luego  del  cierre  parcial de la  investigación,   el  sindicado  LUIS  ENRIQUE  BERNAL  ZAMUDIO  solicitó  acogerse  a  sentencia anticipada,  aceptando  en  tal  virtud los cargos que se elevaron en su contra por el delito  de cohecho, no por el de peculado.   

Consecuentemente, producida la ruptura de la  unidad  procesal  en  virtud  de  la  aceptación  parcial  de  cargos, mediante  providencia  del  23 de noviembre de 1999 se calificó el mérito del sumario en  lo  atinente  al compromiso de responsabilidad de JORGE  LUIS  REALES  SANCHEZ,  quien  fue  radicado en juicio  criminal  como  coautor  del delito de cohecho por dar u ofrecer y cómplice del  delito    de    peculado    por    apropiación,   mientras   que   BERNAL  ZAMUDIO fue acusado por el último  de los delitos en mención, también en calidad de cómplice.   

Por  su  parte,  al  proceso fueron también  vinculados    el    Director   General   del    Icetex  CARLOS   ARTURO   BURITICA   GIRALDO,   el  Subdirector  Financiero  LUIS FERNANDO  MOLINA     ELORZA,   el    Jefe    de   la   División   de   Operaciones  Financieras  RAMON ISLEN RAMIREZ GIRALDO, el   Tesorero   General   JOSE  RIGOBERTO  MALLANA,   la   Jefe  de  la  División  de  gestión  Económica CLARA EUGENIA BUSTAMANTE SAGRA y   las   funcionarias   de   la   Regional   Bogotá   MARIA   TRANSITO   GIL   y   ELISA  RIVEROS,  personas a quienes les fue  resuelta  la  situación  jurídica  por resolución del 21 de mayo de 1999, con  imposición  de  medida de aseguramiento de caución para los tres primeros como  probables  autores  del delito de peculado culposo, y absteniéndose de decretar  medida alguna respecto de los restantes.   

Posteriormente,  mediante providencia del 24  de   abril   de   2000,   la  fiscalía  instructora  sustituyó  la  medida  de  aseguramiento  de  caución  impuesta  a  LUIS FERNANDO  MOLINA  ELORZA  y RAMON ISLEN  RAMIREZ  GIRALDO,  por la de detención preventiva, en  virtud  del  acopio  de nuevos elementos de juicio a partir de los cuales varió  la  adecuación  provisional de sus conductas, imputando al primero el delito de  peculado   por   apropiación  en  concurso  con  cohecho  impropio  y  falsedad  ideológica  en documento público y al segundo el de peculado por apropiación.   

El 17 de julio de 2000 se decretó el cierre  parcial   de   la   investigación   respecto  de  los  sindicados  LUIS  FERNANDO MOLINA ELORZA y RAMON     ISLEN     RAMIREZ     GIRALDO,  calificándose   el   mérito   sumarial  el  4  de  septiembre  siguiente,  con  resolución  de  acusación  por  los  delitos  por  los  cuales se decretó con  antelación su detención preventiva.   

3.   La  etapa  del  juicio  correspondió  adelantarla  al  Juzgado  Catorce  Penal  del Circuito de Bogotá, autoridad que  inicialmente   convocó   y   celebró  audiencia  preparatoria  y  pública  de  juzgamiento   respecto   de   los   procesados  REALES  SANCHEZ    y   BERNAL  ZAMUDIO, y luego llevó a cabo las correspondientes al  enjuiciamiento   de   los   señores   MOLINA  ELORZA  y        RAMIREZ  GIRALDO.  El  4  de  febrero  de  2002  se  profirió  sentencia  de  primera  instancia,  a  través  de  la  cual  se  adoptaron  las  siguientes determinaciones:   

(i)  LUIS FERNANDO  MOLINA  ELORZA  fue  absuelto de los cargos de cohecho  impropio y falsedad ideológica en documento público.   

(ii)   El   mismo  ciudadano  MOLINA    ELORZA    y   RAMÓN   ISLEN  MARTÍNEZ  GIRALDO  fueron  declarados  coautores  del delito de peculado por apropiación. En tal virtud se  les  impuso  pena  de ochenta y cinco meses de prisión y multa de cincuenta mil  salarios  mínimos  legales  mensuales, conforme a las previsiones del artículo  397  de  la  Ley  599 de 2000, en consideración a que el valor de lo apropiado,  superior  a  quince mil millones de pesos, excedía ampliamente ese tope máximo  de la multa establecido en la disposición sustantiva en cita.   

(iii). LUIS ENRIQUE  BERNAL  ZAMUDIO  y JORGE LUIS  REALES  SANCHEZ fueron sentenciados como cómplices del  delito  de  peculado  por  apropiación. Y el segundo de los nombrados fue   igualmente  hallado  responsable  del  delito  de  cohecho  por dar u ofrecer, a  título  de  autor.  De  esta manera se impuso a BERNAL  ZAMUDIO la pena principal de treinta y cuatro meses de  prisión    y    a    REALES   SANCHEZ   la  de  cuarenta  meses y la de multa que en ambos casos se fijó en  un  mil  quinientos  millones de pesos ($1.500.000.000), valor correspondiente a  los   recursos  públicos  -del  Icetex-  objeto de apropiación.   

Apelado  el  fallo por los defensores de los  procesados  y  la  apoderada  de la parte civil, el Tribunal Superior de Bogotá  impartió  confirmación parcial al mismo, en lo relativo a la condena proveída  contra  los procesados por el delito de peculado por apropiación, con la única  modificación  de  redosificar  la  pena  de  prisión  y  multa  impuesta a los  señores  REALES  SANCHEZ  y  BERNAL      ZAMUDIO,  disminuyéndolas  en  una  cuarta  parte,  en  razón  de  concurrir en ellos la  calidad  de  cómplices e intervinientes, aludida en el inciso 3° del artículo  30 del Código Penal.   

Por   su  parte,  revocó  la  absolución  proveída   en   favor   de   LUIS   FERNANDO  MOLINA  ELORZA,  con  ocasión  del  cargo  por  el  delito de  falsedad  ideológica en documento público, procediendo a condenarlo como autor  de  dicho  género  delictivo  pero  en  la  modalidad  de  falsedad material de  particular  en  documento público, agravada por el uso. Y, como consecuencia de  esta  determinación  redosificó  la  pena  impuesta  en  el  fallo  de primera  instancia al referido sentenciado.   

          Contra   la   sentencia   interpusieron  recurso  de  casación  los  defensores  de  LUIS FERNANDO MOLINA ELORZA, JORGE LUIS  REALES  SANCHEZ  y RAMON ISLEN  RAMIREZ  GIRALDO. Admitidas la impugnaciones y corridos  los  traslados  de  ley,  el  apoderado   del   señor  RAMIREZ  GIRALDO  se abstuvo de sustentarla, razón por la cual mediante auto del 24  de   noviembre   de   2004   el   Tribunal   Superior  de  Bogotá  la  declaró  desierta.   

LAS DEMANDAS  

1.- Del defensor de  LUIS FERNANDO MOLINA ELORZA   

El  demandante  formula  un único cargo con  apoyo  en  la  causal  tercera de casación, en cuyo desarrollo argumenta que el  señor   MOLINA  ELORZA,  no  obstante  haber  sido  afectado  con  medida  de  aseguramiento por el delito de  peculado  culposo,  a  la  postre fue acusado y condenado como autor de peculado  por  apropiación,  circunstancia  que  impidió  el  adecuado  ejercicio  de la  defensa y simultáneamente desestructuró el debido proceso.   

Puntualiza  el demandante que el sentido del  fallo  es  equivocado,  en la medida que debió imputarse al procesado el delito  de  peculado  culposo,  porque  esa  fue  la  modalidad  delictiva por la que se  condenó    al    Director   del   Icetex.  Y  agrega  en apoyo de su tesis, que los falladores desconocieron  los  resultados  de  la investigación adelantada por la Contraloría General de  la  República,  que  determinó  la “posibilidad de un  descuido”,  como  de la prueba documental a través de  la   cual   se   demostró   que   el   señor  MOLINA  ELORZA  no  tenía  facultades  de  decisión  para la  inversión  de  recursos,  pues  ellas  estaban  radicadas  en  el  Director del  Icetex.   

   

En  la  misma  dirección  considera  que el  sentenciador  valoró  las pruebas de manera sesgada atribuyendo responsabilidad  desigual,  yerro  que  dice  encuadra en las dos primeras causales de nulidad de  que  trata  el artículo 306 del estatuto procesal penal, pues si bien es cierto  podría  pensarse  que  se  está  cuestionando  el  fallo  por  errores  en  la  apreciación  de  las  pruebas  “ello no es óbice para  que  tal  censura  se encuadre en el ámbito propio de la causal tercera, habida  cuenta  que  las  únicas  causales  excluyentes  son aquellas que se refieren a  errores   de   hecho   y/o   derecho,   salvo   que   se   aleguen   de   manera  subsidiaria.”.   

Finaliza  el  defensor  señalando que en el  proceso  existen  innumerables anomalías, pero que sólo destaca la referida en  precedencia  pues  es  ella  la  que  de  no  haber existido habría cambiado el  sentido  del fallo, solicitando que se case la sentencia condenatoria impugnada,  para  en  su lugar modificar la condena impuesta a LUIS  FERNANDO  MOLINA  ELORZA de peculado por apropiación a  peculado culposo.   

2.- Del defensor de  JORGE LUIS REALES SANCHEZ   

El  censor  propone  tres  cargos  contra la  sentencia,  al  amparo  de  la  causal  primera de casación, cuerpo primero. Su  formulación y demostración es del siguiente tenor:   

En  el primer cargo  acusa al sentenciador de haber infringido directamente  la  ley  sustancial por aplicación indebida del artículo 133 del Código Penal  de  1980,  en  concordancia  con  el   artículo  40,  numeral 4, originado  “a partir de error de hecho”,  argumentando   al   efecto   que   el   señor  REALES  SANCHEZ  como  Gerente  de la Cooperativa Coacredito   obró  bajo  la  convicción  errada   e  invencible  de  que  con  su  conducta  no  actualizaba  tipo  penal  alguno.   

En tal sentido, sostiene el censor que en el  proceso  quedó  plenamente  demostrado  que de los recursos que el Icetex    invirtió    en   Coacredito  entre  1995 y 1997,  sólo  las  operaciones llevadas a cabo  entre  abril de 1996 y enero de 1997 corresponde a la época en que REALES   SANCHEZ   fungió  como  gerente,  sosteniendo  que  él,  como  los  miembros  del  sector cooperativo en general,  fueron  simples  intermediarios  a  quienes podría reprochárseles haber obrado  con ligereza, incluso con negligencia, pero no con dolo.   

Refiere  el  casacionista  que  de  los  mil  quinientos  millones de pesos que el Icetex  invirtió  directamente  en  Coacrédito,  se  utilizaron  en  más de un ochenta por ciento para  atender  obligaciones  vencidas  con otras entidades del Estado, al paso que dos  mil  cuatrocientos treinta y cinco millones de pesos más de la misma entidad no  se  recibieron  directamente  de ella, sino como aportes del sector cooperativo,  agregando    que    REALES    SANCHEZ   nunca  fue  enterado  del  origen  público  de  tales fondos. Así,  estima  el  impugnante  que  deviene evidente el error en la apreciación de las  pruebas  y  la falta de observación fidedigna de las mismas, pues no se tuvo en  cuenta  en  la sentencia que REALES SANCHEZ  apenas  fungió  como  gerente  de  la  cooperativa  antes  de  su  intervención  y que existía un Consejo Directivo que participaba en la toma de  decisiones,  Consejeros  que  si  bien en sus declaraciones se quisieron mostrar  ignorantes  de  las  cuantiosas  operaciones que realizaban la Cooperativa, a la  postre  sus  testificaciones  resultaron infirmadas por conducto de las actas de  sus  reuniones  aportadas en la audiencia pública, que dan cuenta cómo era ese  órgano  el  que  trazaba  las políticas a seguir y conocía de las operaciones  que desarrollaba la gerencia.   

Bajo  la  misma causal, el censor propone un  segundo  cargo, acusando  a  los sentenciadores de “haber  violado  directamente  la  ley  sustancial, artículo 133 del Decreto Ley 100 de  1980,  por  aplicación  indebida a partir de error de hecho, esto es, por haber  incurrido    parcialmente    en   la   causal   primera,   cuerpo   primero   de  Casación.”,  dirigiendo  la  censura  a cuestionar la  cuantía  de  la  multa que se impuso al procesado, en cuanto considera que ella  no se corresponde con el monto de lo apropiado.   

En   esta  dirección  manifiesta  que  el  sentenciador  incurrió  en  un  doble  error de apreciación: de un lado porque  desconoció  la  prueba  demostrativa  de  que  el procesado no intervino en las  captaciones   de   recursos   del   Icetex   efectuadas   a   través   de   otras  instituciones  del  sector  cooperativo,  y de otro por cuanto al establecer el monto de la multa no se tuvo  en  cuenta  que  para  la fecha en que se llevó a cabo la audiencia pública se  certificó  que  el  saldo  para  ese  momento  no  superaba  los ciento ochenta  millones  de pesos, concluyendo que la multa que se impuso resulta injusta y por  fuera de lo que autoriza la ley.   

Finaliza  el  censor  señalando  que  si el  fallador  hubiera  reconocido  la causal de inculpabilidad concurrente y hubiera  analizado  de  fondo  las  pruebas demostrativas de cómo el señor REALES   SANCHEZ  no  participó  en  los  hechos,  no  habría  llegado  a  la  falsa  conclusión  de hallarlo penalmente  responsable,  ni  le  habría  impuesto  la  pena  de multa, solicitando se case  parcialmente  el  fallo  recurrido  a  fin de absolver al procesado.   

Por  último,  propone  el  casacionista  un  tercer  cargo al amparo de la  misma  causal  primera,  cuerpo  primero, por aplicación indebida del artículo  143  del  Decreto  Ley  100  de  1980, manifestando que no debió imputarse a su  defendido  el   delito  de cohecho por dar u ofrecer, pues él no intervino  en  la  autorización  del  giro  de cinco millones de pesos, evento gestado por  Elizabeth  Caraballo,  Jairo  Urdinola  y Luis Enrique  Bernal  y  ejecutado  por  su subalterno, BERNAL  ZAMUDIO,  gerente  de  la  oficina  “Siete de Agosto” de Coacredito.   

En este sentido, invita el casacionista a que  se  revise objetivamente la versión que Bernal Zamudio  ofreció  en  la  audiencia  pública,  ocupándose en  detalle  de  precisar  el contenido de esta testificación, para concluir que el  supuesto  de  hecho  de  que  JORGE REALES estuvo enterado del giro quedó desvirtuado.   

En   consecuencia,   solicita   se   case  parcialmente  el fallo para absolver a su defendido por el delito de cohecho por  dar u ofrecer.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         

I. Cuestión previa  

Luego de precisados los diferentes estadios  procesales  agotados  en desarrollo de la acción penal que se siguió contra el  procesado   JORGE  LUIS  REALES  SANCHEZ,  advierte  la  Sala  que  en  lo  atinente  a la imputación  elevada  en  su  contra como coautor del delito de cohecho por dar u ofrecer, el  paso  del  tiempo  sin  que  la  sentencia  de  segunda instancia haya adquirido  ejecutoria  material,  ha  dado  lugar  a  la consolidación del fenómeno de la  prescripción de la acción penal  respectiva.   

En  efecto,  el delito de cohecho por dar u  ofrecer  atribuido  al  procesado  en  la resolución de acusación, cometido en  vigencia  del  artículo 143 del Decreto Ley 100 de 1980, con las modificaciones  consagradas  por  el  artículo  24  de  la Ley 190 de 1995, contemplaba pena de  prisión  de  tres  (3)  a  seis  (6) años, extremos punitivos que no sufrieron  modificación en la Ley 599 de 2000, artículo 407.   

En consecuencia, al tenor de lo previsto en  los   artículos   83   y   86   ejusdem,  el término de prescripción de la acción penal, equivalente al  máximo  de  la  pena  establecido para la citada infracción, es decir seis (6)  años,  se  interrumpió  con el proferimiento de la resolución de acusación y  empezó  a  correr  nuevamente  por  un  periodo  igual  a  cinco (5) años más  contados  a  partir de la fecha en que esa decisión quedó ejecutoriada, evento  último  que  de  acuerdo  con  las  constancias  procesales  se produjo el 9 de  diciembre             de             19991.   

Significa  lo  anterior  que  ese  término  máximo  de  que  disponía  el  Estado  para  ejercer  la  acción penal por la  referida  conducta  punible  se agotó el 9 de diciembre de 2004, en momentos en  que  la  Secretaria del Tribunal Superior de Bogotá adelantaba los trámites de  notificación  del  auto  proferido  el  24 de noviembre anterior, a través del  cual  se  declaró desierto el recurso de casación interpuesto por el procesado  RAMON     ISLEN     RAMIREZ    GIRALDO2   

.  

En  consecuencia, se decretará en favor del  procesado   JORGE  LUIS  REALES  SANCHEZ  la  cesación  de procedimiento en lo referente al delito de cohecho  por dar u ofrecer por el que fue acusado.   

II.  De la aptitud formal de las demandas de  casación interpuestas contra la sentencia   

         En  orden  abordar  el examen formal de las demandas presentadas en  nombre  de  los  sentenciados  LUIS  FERNANDO  MOLINA  ELORZA  y JORGE LUIS REALES  SANCHEZ,  impera   señalar  en  primer término  que,  como  de  manera  reiterada  lo  tiene dicho esta  Sala,  cada  una de las causales que el legislador ha  eregido  como  aptas  para  remover  la  sentencia  de  segunda  instancia, trae  aparejadas  consecuencias  disímiles  y  demanda  para  su  postulación de una  argumentación  precisa  y  diversa  en  cada  caso,  de suerte que para  la  admisión  del libelo introductorio del recurso es preciso  que  el  censor  a la par con la selección de alguna de dichas causales, module  los  cargos  de  manera que ellos guarden consonancia con el sentido lógico del  motivo  de  casación  invocado, exigencia que derivan  del  carácter  rogado  del recurso en cuya virtud el Juez de Casación no puede  entrar a llenar los vacíos que la demanda ofrezca.   

Estos  requisitos que aparecen expresamente  indicados  por  el  artículo  212  del  Código  de Procedimiento Penal, no son  satisfechos  en  las  dos  demandas  que concitan la atención de la Sala, en la  medida  que  en el desarrollo de los errores de juicio y de procedimiento de los  que  se  acusa  al  sentenciador,  los  casacionistas  desatienden  presupuestos  básicos  de  precisión,  claridad  y  coherencia  de  los  cargos  propuestos,  requisitos    indispensables    para    garantizar    su    autosuficiencia  argumentativa  en  aras de demostrar, por sí solos, la procedencia del recurso,  según pasa a exponerse.   

1.  En  lo  que  atañe  a la  demanda  presentada   en   nombre   de   LUIS  FERNANDO  MOLINA  ELORZA,  acudió  su  defensor  a  formular la censura  contra  el  fallo  invocando la causal tercera de casación, no obstante lo cual  el  cargo  único  que  a su amparo se formula, como la solicitud que finalmente  eleva  a  esta  Corporación,  no  guardan  la debida correspondencia con aquél  motivo de casación invocado.   

          En  efecto, el eje central del cargo propuesto en la demanda se hace  consistir  en  el  presunto  error  en  que  incurrió el fallador al momento de  seleccionar  el tipo subjetivo de injusto, en cuya virtud reprocha el censor que  se    haya    adecuado    la   conducta   atribuida   al   señor   MOLINA  ELORZA al tipo penal que recoge la  modalidad  dolosa de peculado, cuando según su criterio ella correspondía a la  forma culposa de comisión de dicho comportamiento prohibido.   

         Basta  entonces  con  atenerse  al sentido del cargo propuesto, para  advertir  cómo,  de  acuerdo  con amplia y difundida  jurisprudencia  de esta Corporación, un yerro como el anunciado debe demandarse  en  casación  acudiendo a la causal primera, y no a la tercera que resultó ser  la postulada por el demandante.   

        En  efecto,  la  circunstancia  anotada por el demandante de manera  alguna  constituye  un  vicio  de procedimiento insubsanable, como quiera que la  hipótesis  planteada  en  la  demanda  versa  sobre  modalidades  típicas  que  corresponden  a  un  mismo género delictivo, insertas por lo demás en el mismo  capítulo  de los delitos contra la administración pública, a lo que se agrega  que  la  reclamada  por  el  censor  resulta  punitivamente  más  favorable  al  procesado,  de  suerte  que  su eventual corrección en  esta  sede  procede  mediante  la  casación  parcial del fallo y el consecuente  proferimiento de sentencia de reemplazo.   

Precisamente,  la  incoherencia  advertida  entre  el  motivo  de  casación invocado y su desarrollo, se pone de manifiesto  cuando  el  casacionista,  desatendiendo  los efectos lógicos que derivan de la  causal  a cuyo amparo formula el cargo, solicita a la Corte la casación parcial  de  la  sentencia,  sin  reparar  que  si  la tesis postulada gira en torno a la  presunta   existencia   de   una   irregularidad  sustancial  con  capacidad  de  desestructurar  el debido proceso, o de socavar las garantías del procesado, no  podría   esta   Corporación  proceder  en  el  sentido  demandado,  pues  ello  implicaría    proferir    fallo    de    reemplazo   en   juicio   viciado   de  nulidad.   

         En  otras  palabras,  el libelista acude a fundamentar la solicitud  de  casación  parcial del fallo con argumentos que corresponden esencialmente a  la  causal  primera de casación, por violación indirecta de la ley sustancial,  no  empece partir de la premisa según la cual lo actuado es nulo, todo lo cual,  por  supuesto, da al traste con la finalidad que persigue, pues con esta última  postura   afirma  lo  que  con  la  primera  niega:  la  invalidez  del  juicio.   

Agréguese  que, aun si fuera posible hacer  abstracción  de  la  indebida  postulación de la causal de casación invocada,  bajo  el  entendido  que los reparos al fallo se acompasan con los propios de la  causal  primera, cuerpo segundo, a la que debió acudir para presentar el cargo,  tampoco en tal evento podría admitirse la demanda.   

En  efecto,  resulta  notorio  que  en  la  fundamentación  del  cargo,  el  casacionista  no se ocupa de precisar, como es  debido,  la  naturaleza del error atribuido a los falladores, como tampoco   su  modalidad,  es  decir,  si  se  trató  de  uno de hecho por falso juicio de  existencia,  identidad  o  falso  raciocinio,  o sí lo fue de derecho por falso  juicio de convicción o de legalidad.   

Y como no precisó tan básicos aspectos, la  fundamentación   del  cargo  quedó  reducida  a  un  planteamiento  general  y  abstracto,  desarticulado  del  objetivo  que debía perseguirse con la demanda,  que  no  podía  ser  otro  que  demostrar  a  la  Corte la existencia del error  predicado y su trascendencia en el fallo.   

En   esta   dirección,  véase  que  el  casacionista  acusa  la  ilogicidad de la sentencia impugnada, censurando que al  señor  MOLINA ELORZA se le  haya  atribuido  responsabilidad  penal  a  título  de  dolo,  no empece que su  superior  funcional  y  el directo responsable de la ordenación del gasto se le  condenó  por  la  modalidad  culposa  de  peculado, sin ocuparse de precisar la  supuesta  identidad  de  los fundamentos probatorios que de acuerdo con la tesis  postulada  debieron  conducir  a que se atribuyera la misma conducta a estos dos  procesados,  para de allí edificar la existencia del error atribuido a la   sentencia impugnada por vía del recurso extraordinario.   

A  su  turno,  tampoco  se  indica cuáles  fueron  los  medios  probatorios  que  se dicen valorados “sesgadamente”, según  criterio  del  censor, limitándose a mencionar que no se tuvieron en cuenta los  resultados  de  la investigación fiscal adelantada por la Contraloría en donde  se  sugirió  descuido  en las inversiones, ni las pruebas que señalaban que el  señor  MOLINA  ELORZA  no  tenía  poder  decisorio  respecto de la inversión de recursos del Icetex,  sin hacer ver a la Corte en que  consistió  la  ilegalidad  en  ese  proceso valorativo, o, lo que es igual, sin  abordar  el  tipo  de error en que presuntamente incurrieron los sentenciadores,  ni ocuparse de su demostración e incidencia en el fallo.   

2.  Similar  situación  acontece  con  la  demanda  presentada  en  defensa  de  JORGE LUIS REALES  SANCHEZ,  aspecto  que,  en igual medida, determina su  inadmisión.   

En  efecto,  si  bien  bajo el primer   cargo  el  impugnante  acusa  la  sentencia   de  infringir  directamente    la   ley  sustancial  por aplicación indebida del artículo 133 del Código Penal de 1980  y  falta  de aplicación del 40-1 ejusdem, al  momento  de  acometer  su  desarrollo  el  libelista  desatiende  básicos  aspectos  atinentes  a la naturaleza del motivo de casación invocado,  ocupándose  exclusivamente  de  hacer  una  exposición de los hechos que en su  personal  criterio  fueron los demostrados en el proceso, los cuales difieren de  aquéllos  que  se  dieron  por  probados  en  la sentencia, aspecto último que  termina  atribuyendo  a errores en la apreciación de las pruebas y por falta de  observación fidedigna de las mismas.   

Visto lo anterior, preciso es señalar que  cuando  se  solicita la casación de la sentencia acudiendo a la causal primera,  cuerpo  primero,  ya  por  falta  de  aplicación  de la ley sustancial, ora por  aplicación  indebida,  como  aquí  se  planteó,  el desarrollo de tal censura  supone  demostrar  que  no  existe  correspondencia  lógica  entre  lo  que  el  sentenciador  dio por probado y las consecuencias jurídicas que de ello dedujo,  para  lo  cual  se  debe  proceder  a  la  confrontación  objetiva  de esos dos  elementos constitutivos de la sentencia.   

Sin   embargo,   atentando   contra  los  requisitos  de  claridad  y precisión de la demanda, el libelista fundamenta la  anunciada  violación directa de la ley sustancial, por “errores de hecho” en la  apreciación  de  los  medios  de  prueba,  censura que, en consecuencia, debió  proponer  al  amparo  de  la  causal  primera,  cuerpo  segundo,  esto  es,  por  violación indirecta de la ley sustancial.   

A  su  vez,  si  tal era el propósito del  demandante,  como  se  extracta de los fundamentos del libelo, no le bastaba con  anunciar  la  existencia  genérica  de  “errores  de  hecho”,  sino que debía indicar con claridad en cuál  de  ellos  incurrió  el  fallador  -falso  juicio de  existencia,  raciocinio  o  identidad-, y respecto de  qué   prueba   en   concreto   se  produjo  el  error  alegado,  ocupándose  a  continuación  de  demostrar  su  trascendencia  en  la construcción del fallo.   

Con  todo, ninguna de las anteriores pautas  fueron  atendidas  por el casacionista, quien elaboró una presentación general  sobre  cómo  debieron  ser  interpretados  y  evaluados  los supuestos de hecho  ventilados  en  el  proceso,  a  partir  de  la reconstrucción histórica de lo  acontecido  vertida  con  base  en  su  particular visión, para concluir que lo  probado  en  autos  era  que  el  procesado  había efectuado las operaciones de  colocación  de  los  dineros  del  Icetex  ignorando  su  origen  público,  y  que  por  ello  no  se había  representado  que  con  su  conducta actualizaba tipo penal alguno, sin precisar  qué  pruebas  soportan esas conclusiones y cuáles en concreto ignoró o supuso  el  Tribunal  para  concluir  todo  lo contrario, o cuáles valoró contrariando  postulados  lógicos,  reglas  de la ciencia o máximas de la experiencia, o que  medios de convicción tergiversó.   

Finalmente,   véase   cómo   la  única  referencia  concreta  que hace el demandante sobre las pruebas que obraban en el  proceso,  se  reduce  a  la  tangencial  mención  de  las  actas del Consejo de  Administración          de          la         Cooperativa         Coacrédito,    conforme   las   cuales,  sostiene,  eran  los  integrantes  de este órgano directivo quienes trazaba las  políticas  corporativas y estaban al tanto de las operaciones realizadas por el  gerente,  sin  avanzar  en  la construcción de la incidencia de estos medios de  convicción  en  el  sentido del fallo, en orden a demostrar cómo de haber sido  atendidos  abrían  variado definitivamente su sentido, al punto que en lugar de  proferir   fallo  de  condena  contra  el  procesado,  se  hubiera  impuesto  su  absolución.    

Por  lo  demás,  el  casacionista  tampoco  precisa   en   qué   pruebas   se   basa   para   sostener   que   REALES   SANCHEZ   no  intervino  en  las  operaciones  de  captación  y  colocación  de  los  recursos  del Icetex  en  la Cooperativa que gerenciaba,  ni  aborda  el necesario ejercicio de confrontación de esos elementos de juicio  frente  a  la valoración probatoria que sirvió de sustento al fallo, de manera  que  el asunto, así planteado, queda reducido a una confrontación de puntos de  vista  diversos, argumentación insuficiente en aras de demostrar la procedencia  del recurso.   

         Por  su  parte,  en  desarrollo del segundo  cargo,  formulado  una  vez más al  amparo de la  causal  primera,  cuerpo primero, nuevamente el casacionista incurre en la misma  falta  de  claridad  ya  aludida, como quiera que para su demostración se sirve  nuevamente  de una exposición sobre la forma en que cree debió el sentenciador  apreciar  los  hechos,  para  concluir  sin  más  que de haber sido valorado el  acervo  probatorio  con  la  misma lógica que él expone, habría reconocido el  Tribunal  la concurrencia de la causal de no responsabilidad  concretada en  error  de  tipo  y,  por  ende, se habría abstenido de imponer al procesado las  penas de prisión y multa.   

También, se acusa al sentenciador de haber  incurrido  en error, inicialmente catalogado como de hecho y luego referido como  de  derecho,  sosteniéndose  que  desconoció  la  certificación  aportada  en  audiencia   pública   conforme  la  cual  la  deuda  insoluta  de  Coacrédito   para  con  el  Icetex para aquélla fecha no superaba los  ciento  ochenta  millones  de  pesos,  concluyendo  entonces que la multa debía  estarse  a  tal  valor, sin exponer los motivos que le asisten para sostener que  dicha  pena  está  sujeta  a  contingencias  sucedidas  con  posterioridad a la  ejecución  de  la  conducta  prohibida, con independencia de lo prescrito en la  norma  sustancial  presuntamente  transgredida por el fallador, conforme la cual  la cuantía de la multa ha de ser igual al valor de lo apropiado.   

Finalmente,  en lo que hace al tercer  cargo  postulado por el demandante,  como  quiera  que  en  él  se  anuncia  la  violación  directa de  la ley  sustancial  en  virtud de la condena impuesta por la conducta punible de cohecho  por  dar  u ofrecer, delito  respecto del cual  operó el fenómeno de  la  prescripción  según  se dejó expuesto en párrafos anteriores, no resulta  procedente  abordar  el  examen  de  la aptitud formal de la demanda en cuanto a  esta particular censura.   

         Por  último,  no  encuentra  la Corte en la actuación adelantada o  en  el  fallo  reprochado  violación  de  derechos o  garantías  de  los  procesados,  que  dieran  lugar  a  acudir  a la actuación  oficiosa  que  le  confiere  el  legislador en aras de  asegurar su protección.   

III.    Cuestión  final   

         Como  consecuencia de la cesación de procedimiento determinada por  la  prescripción  de  la acción penal derivada del delito de cohecho por dar u  ofrecer  que  se  dispondrá  en  esta  providencia,  corresponde marginar de la  dosificación  punitiva  establecida  en  el  fallo  la pena impuesta al acusado  JORGE  LUIS  REALES SANCHEZ  por  tal  comportamiento,  quien  entonces   sólo  quedará condenado como  cómplice    penalmente    responsable    del    delito    de    peculado    por  apropiación.   

Como quiera que en aplicación del principio  de  favorabilidad,  el  Tribunal  rebajó  la  pena impuesta por el a  quo,  basta  marginar  el incremento de  seis  (6)  meses de prisión que estableció en razón del delito de cohecho por  dar   u   ofrecer,   quedando   entonces   condenado   el   señor  JORGE  LUIS  REALES  SANCHEZ  a veinticinco  (25)  meses  y  quince  (15)  días  de  prisión  por la ya mencionada conducta  punible  e  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  el  mismo  periodo,  sin  que sufra modificación la multa de un mil ciento  veinticinco millones que se le impuso.   

         

         En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

1.                 DECLARAR        prescrita  la  acción  penal  derivada  de  la  conducta punible de  cohecho   por   dar  u  ofrecer,  por  las  razones  expuestas  en  la  anterior  motivación.   

          2.        ORDENAR, en consecuencia, la cesación del  procedimiento  adelantado  contra  el  procesado  JORGE  LUIS    REALES    SANCHEZ    por    el    mencionado  delito.   

3.           PRECISAR que por  razón  de  la prescripción que aquí se decreta, la pena principal impuesta al  procesado  JORGE  LUIS  REALES  SANCHEZ,  como  cómplice  del  delito  de  peculado  por  apropiación  es de  veinticinco  (25)  meses  y quince (15) días de prisión e inhabilitación para  el   ejercicio   de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  periodo,  conservando  vigencia  la  multa  de  un  mil ciento veinticinco millones que le  fuera impuesta.   

        4.    INADMITIR    las   demandas   de  casación   interpuestas   por   los   defensores  de  LUIS FERNANDO MOLINA ELORZA y  JORGE LUIS REALES SANCHEZ, de  conformidad con las consideraciones referidas en precedencia.   

Contra  esta  providencia sólo procede el  recurso  de  reposición  respecto  de  la  declaratoria  de prescripción de la  acción penal.   

Notifíquese, cúmplase  y devuélvase  al Tribunal de origen.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                                               HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                                 ÉDGAR     LOMBANA  TRUJILLO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                                              JORGE LUIS QUINTERO MILANES   

YESID  RAMÍREZ BASTIDAS                                       MAURO  SOLARTE PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

1 Folio  110, cuaderno original 8   

2 Folio  245, cuaderno segunda instancia     

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