23306(06-04-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 23306  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 021  

Bogotá,  D.C., seis (6) de abril de dos mil  cinco (2005).   

V I S T O S  

Resuelve  la  Corte la colisión negativa de  competencias  surgida  entre el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado  de  Cundinamarca y el Juzgado Segundo Penal del Circuito del Soacha, en la causa  adelantada    contra    DARWIN    GUILLERMO   PÉREZ  ROMERO,   WILDER   EULISES  LUCUMÍ  PLATA  y JUAN CARLOS  LUCUMÍ  CARREÑO,  por  los delitos de concierto para  delinquir, hurto calificado y agravado y falsedad personal.   

H E C H O S  

Fueron  sintetizados  en  la  resolución de  acusación así:   

“Se  tiene  que  entre  las  cuatro  y  treinta  de  la mañana (4:30 a.m.) y siete de la mañana  (7:00  a.m.)  del  10  de  abril  del  año  en curso (2004), en el sector de la  Ciudadela  Sucre  de  Soacha (Cundinamarca), barrio Buenos Aires, se presentaron  una  serie  de  incidentes  realizados  por tres (3) individuos de tez trigueña  oscura   contra   conductores   de   vehículos   de  servicio  público,  así:   

“EDGAR  GALEANO  CAICEDO,  quien  ese  día  conducía el vehículo de placas SOB 587, hacía las  cuatro  y  treinta  de la mañana, cuando esperaba para iniciar sus labores, fue  atacado  por tres (3) hombres provistos de armas cortopunzantes, quienes además  de  intimidarlo  para  despojarlo  de  treinta mil pesos ($30.000,oo) y un radio  pasacintas,  luego  lo  habían  lesionado  en cuatro oportunidades, causándole  heridas   en   el   tórax,   miembro   superior   derecho  y  miembro  inferior  derecho.   

“Surtido   el  anterior   comportamiento  ilícito,  dieron  inicio  a  otra  restante  acción  contraria  a  derecho,  cuando  observaron  que el perjudicado FRANCISCO AUGUSTO  ROMERO,  quien manejaba el rodante de placas SOD 218 estaba parado, fue abordado  aproximadamente  a eso de las cinco y cuarenta y cinco de la mañana (5:45 a.m.)  por  dos  partícipes  que  lograron  abrirle  la  puerta, por lo cual el citado  conductor  trató  de  dar encendido al vehículo, siendo lesionado en su tórax  mientras intentaba arrancar y huir de la dantesca escena del hecho   

“Del mismo modo,  al  filo  de  las  seis  y quince de la mañana (6:15 a.m.), CAMPO ELÍAS ORTEGA  SOSA  en  compañía  de  su  hijo  FREDY  ALBERTO ORTEGA GUERRERO, al mando del  automotor  de  placas  SNF 980, esperaba para iniciar sus recorridos habituales,  cuando  subió  un  hombre de tez trigueña oscura a ofrecerle en venta un radio  pasacintas  y  al  indicarle  que  no  tenía  medios  económicos para hacerlo,  habían  subidos  otros  dos (2) sujetos con características parecidas, quienes  procedieron  a  intimidarlos  y  alguien  que decía ser apodado el tigre, quien  estaba   provisto   de   una   navaja  ‘patecabra’, no  solamente  los  había  amenazado  mientras  eran requisados y despojados de sus  pertenencias,  tales  como  la suma de cuarenta y cinco mil pesos ($45.000.oo) y  los     relojes,     sino     que     les     causó     lesiones…”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  La  Fiscalía  Novena  Delegada ante los  Jueces  Penales  del  Circuito  Especializados de Bogotá, el 3 de septiembre de  2004,  calificó  el mérito del sumario con resolución de acusación en contra  de  los  procesados Darwin Guillermo Pérez Romero, Wilder Eulises Lucumí Plata  y  Juan  Carlos  Lucumí  Carreño, por los delitos de concierto para delinquir,  hurto  calificado  y  agravado  y falsedad personal. Así mismo, expidió copias  para la investigación de otros delitos.   

2. Ejecutoriada la resolución de acusación,  el  adelantamiento  del  juicio  le  correspondió  al Juzgado Primero Penal del  Circuito  Especializado  de  Cundinamarca, despacho judicial que por auto del 25  de  enero  del  año  en  curso,  remitió el proceso al reparto de los Juzgados  Penales  del  Circuito  de Soacha, toda vez que con la expedición de la Ley 906  de   2004   las  competencias  asignadas  a  los  jueces  penales  del  circuito  especializados     se    “trasladaron”  a  los  jueces  penales  del  circuito,  situación  que, en su  criterio,  no  puede  verse desde la óptica de la gradualidad que señala dicha  normatividad,  sino  que  en  aplicación del artículo 40 de la Ley 153 de 1887  debe  concluirse  que  implementación  de  la  misma  posee  efecto  general  e  inmediato.   

Así mismo, aduce que se debe dar aplicación  inmediata  al  artículo  29 de la Carta Política, cuando de su interpretación  fácilmente   se  concluye  que  las  normas  relativas  a  la  competencia  son  preferentes  con  relación  a  la ley vigente al momento del acto procesal y no  del momento de la conducta punible.   

Por  consiguiente,  concluye   que   si   el   delito   de  concierto  para   delinquir   ya    no   es   de   competencia   de   los   jueces   penales   del   circuito  especializados, tal  como  se  deduce del contenido del numeral 17 del artículo 35 del nuevo Código  de Procedimiento Penal, no puede continuar con su conocimiento.   

En  consecuencia,  decide   remitir  el  proceso  a  los  jueces  penales  del  circuito  de  Soacha para que se asuma su  conocimiento,     no     sin    antes    proponer    colisión    negativa    de  competencias.   

3.  Por  su  parte,  el   Juzgado    Segundo    Penal   del   Circuito   de   Soacha   se  apartó  del  criterio  de  su  homólogo, afirmando que no es  competente  para  asumir  el  conocimiento,  toda  vez  que si bien es cierto el  alcance  del  artículo  40  de  la  Ley  153  de  1887,  también  lo es que el  legislador,  a  través  del  contenido del artículo 533 de la Ley 906 de 2004,  dio  aplicación  al artículo 53 del Código de Régimen Político y Municipal,  es  decir,  “la  excepción a que alude la norma se  refiere  al  tiempo  en  que  la  ley  entra a regir después de promulgada y de  acuerdo  con  lo  señalado  en  la Ley 906 de 2004, el presente Código regirá  para  los  delitos  cometidos  con  posterioridad  al  1°  de  enero  del  año  2005”.   

Por ello, no entiende cómo puede pretenderse  dar  vigencia a un ordenamiento cuando el mismo dispuso su vigencia gradual y en  determinadas  partes del territorio nacional, sin que aún pueda ser aplicado en  Cundinamarca.  Lo contrario, agrega, implicaría por parte del intérprete hacer  distinciones que la ley no ha hecho.     

Por   lo  tanto,  aceptando  la  colisión  propuesta, el expediente fue remitido a esta Corporación.   

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

1.   No  obstante  que  la  colisión  negativa  de  competencias  se  suscitó  entre  el  Juzgado  Primero  Penal del  Circuito  Especializado  de Cundinamarca y el Juzgado Segundo Penal del Circuito  de  Soacha,  ambos  pertenecientes al mismo Distrito Judicial, resulta claro que  corresponde  a  esta  Colegiatura resolverlo, teniendo en cuenta lo dispuesto en  el  inciso  1°  del artículo 18 transitorio del Código de Procedimiento Penal  (Ley 600 de 2000).   

2.   Es  Lógico  que ante el tránsito  legislativo  se  presenten  innumerables  posturas  y disertaciones acerca de la  aplicabilidad  de  sus  normas,  máxime  cuando  en  nuestro caso es radical el  cambio  de la estructura del sistema de enjuiciamiento penal, motivo por el cual  surge  la labor de interpretación, a través de la cual se entra a plantear las  posibles hipótesis de solución.   

Como  antecedente a la expedición de la Ley  906  de  2004,  nos encontramos con la aprobación de una reforma constitucional  como  lo  fue  el Acto Legislativo 03 de 2002, al cual, entre otros instrumentos  de  la  hermenéutica  jurídica,  debe  acudirse  cuando se trata de solucionar  puntuales    problemáticas,    como   la   prevalencia   de   las   reglas   de  competencia.   

Es  cierto  que  la  Ley 153 de 1887 entrega  fórmulas  de hermenéutica sumamente valiosas, dentro de las cuales no se puede  olvidar  el  respeto  por  la especialidad que el propio legislador haya querido  dar  a  las  normas,  bien  sea  en su totalidad o a una parte de ellas, siempre  sujeta  a  los criterios racionales, ponderados y coherentes a la expedición de  un  estatuto  de  procesamiento  judicial  que  amerite  una  cierta e innegable  implementación  progresiva  y  gradual, cosa que no puede desarticularse por el  simple  capricho  del  intérprete, sino por razón justificable como sucede con  la  Ley  906  de  2004,  pues, como se indicó, comporta un cambio radical en la  naturaleza  del  sistema  anterior y el amplio despliegue logístico que para su  implementación debe hacerse.   

Consecuencia  de  lo  anterior,  si  bien es  cierto  que  en  materia de competencia es clara la nueva normatividad y que sus  postulados  se  aplicaran  irrestrictamente  a  partir del 1° de enero de 2005,  también  lo  es  que  ellos  merecen  el  debido  acatamiento,  como  lo  es la  gradualidad en su implementación y aplicación.   

Por   tratarse   de  aspectos  de  similar  connotación,  valga  consignar  lo  que  en  reciente  oportunidad  señaló la  Sala:   

“2.  En  orden a  definir  la  problemática  planteada  por  los Jueces trabados en la colisión,  oportuno  se ofrece acudir al contenido del artículo 533 de la Ley 906 de 2004,  disposición  que  al  definir  las  reglas  de  vigencia de dicha codificación  prescribe  que  ellas  rigen,  de  manera  exclusiva, para delitos cometidos con  posterioridad  al  1°  de  enero de 2005; a su turno, el artículo 530 ejusdem,  establece    la    gradual    implantación   del   sistema   acusatorio   allí  inmerso.   

“Y   tales  previsiones  legislativas,  determinantes  de  la vigencia restringida de la Ley  906  de  2004, encuentran fundamento mediato en lo ordenado por el Constituyente  en  el artículo 5° del Acto Legislativo 03 de 2002, por el cual se modificaron  los  artículos  250  y  251  de  la  Constitución Política, cuyo texto es del  siguiente tenor:   

‘Vigencia.  El  presente  Acto  Legislativo  rige  a partir de su aprobación, pero se  aplicará  de acuerdo con la gradualidad que determine la ley y  únicamente  a los delitos cometidos con posterioridad a la vigencia que en ella  se  establezca.  La  aplicación  del nuevo sistema se  iniciará  en  los  distritos  judiciales  a  partir del 1° de enero de 2005 de  manera  gradual  y  sucesiva. El nuevo sistema deberá  entrar  en  plena  vigencia  a  más  tardar  el 31 de  diciembre        del        2008’.   

“3.  Consecuente  con  lo  anterior,  se  infiere  que tanto la vigencia restringida de la Ley 906  como  su  gradual  aplicación,   dispuesta  por  el  constituyente y luego  acatada  por  el legislador, resulta predicable del nuevo modelo que gobierna la  actuación  procesal, quiere decir, de las diferentes etapas y las formas en que  éstas  se  llevan  a  cabo, contempladas para ejercer la acción penal ante los  Jueces de la República.   

“En   dicha  dirección  véase  cómo  el  nuevo Código de Procedimiento Penal, consecuente  con  la  decisión  política  de  restringir  su  radio  de  acción  a delitos  cometidos   después  del  1°  de  enero  de  2005,  introdujo  una  importante  modificación   al  contenido  del  principio  de  legalidad,  llamada  a  tener  repercusiones  en  materia de las normas meramente adjetivas que lo componen, al  disponer en el artículo 6°:   

‘Nadie   podrá   ser   investigado   ni   juzgado  sino  conforme  a  la   ley   procesal   vigente   al  momento  de  los  hechos,  con observancia de las formas propias de cada  juicio….’.   

‘Las  disposiciones  de  este  código  se  aplicarán única y exclusivamente para la  investigación  y el juzgamiento de los delitos cometidos con posterioridad a su  vigencia’.   

“Como  se ve, la  fórmula  según  la cual la ley procesal aplicable a cada caso es la vigente al  momento        de       los       ‘hechos’,  representa  una notoria variable frente al texto adoptado en el artículo 6° de  la  Ley  600 de 2000, en el que se prescribía que nadie podría ser investigado  ni  juzgado sino ‘conforme a  la  ley  procesal  vigente  al tiempo de la actuación  procesal’, criterio último  que  a  más de hallar arraigo en disposiciones legales de notoria aceptación y  vigencia,   no  empecé  estar inmersas en un cuerpo normativo que data del  siglo  XIX –Ley 153 de 1987,  artículo  40-,  ha  informado múltiples decisiones en las que esta Corte se ha  pronunciado   sobre  el  alcance  del  ‘juez  natural’  y,  en  muchas  otras,  con ocasión a los criterios aplicables en tránsitos de  legislaciones   penales.1   

“Ciertamente, el  entendimiento   según  el  cual  la  competencia  del  juez  y  las  reglas  de  procesamiento  han de estarse a las leyes vigentes al momento en que se cometió  el  delito,  traduce  en  la  prolongación  en  el tiempo los efectos de normas  adjetivas,  sin  que ante tal previsión legislativa, resulte determinante de su  vigencia  el que sean reemplazadas por otras también instrumentales.   

“4.  Visto  lo  anterior,  considera la Corte que la modificación introducida por el legislador  de  2004  al  contenido del principio de legalidad, encuentra explicación en la  decisión  del  constituyente  de  que la nueva forma de enjuiciamiento a que es  sometido  el sujeto pasivo de la acción penal, regida por la oralidad, no opere  de  manera  inmediata, no empecé su marcado carácter instrumental, sino que se  verifique  paulatinamente  en  procura  de  ir  proveyendo  a los órganos de la  jurisdicción     de     la    infraestructura    que    demanda    el    modelo  implantado.   

“En  síntesis,  tanto  el  constituyente  secundario  como el legislador ordinario, previeron la  coexistencia,  al  menos temporal, de dos leyes que regulan la misma materia: la  600  de  2000  a  cuyo  amparo  deben  rituarse  y terminarse todos los procesos  penales  que  se  sigan por delitos cometidos hasta el 31 de diciembre de 2004 y  la  Ley 906 de 2004 aplicable para conductas punibles sucedidas a partir del 1°  de  enero de 2005, con sujeción a la aplicación gradual progresiva del sistema  en  todo  el territorio nacional, previsión última apenas entendible en razón  de  los  requerimientos  logísticos  que  demanda  la implementación del nuevo  sistema   de   procesamiento   penal”.  2   

Por consiguiente, siendo que los hechos aquí  tratados  no  pueden  ser  abordados  bajo  la  perspectiva  del  proceso  penal  contemplado  en  la  Ley 906 de 2004 sino bajo la órbita de la Ley 600 de 2000,  la  competencia  para  conocer  del  presente  asunto  en  la  fase  del  juicio  corresponde   al   Juzgado   Primero   Penal   del   Circuito  Especializado  de  Cundinamarca,     despacho     judicial     al     que     se    asignará    el  diligenciamiento.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

1.          DECLARAR  que  la competencia para conocer  de   la   presente   causa  adelantada  contra  DARWIN  GUILLERMO      PÉREZ      ROMERO,     WILDER    EULISES    LUCUMÍ    PLATA   y  JUAN CARLOS LUCUMÍ CARREÑO,  por  los  delitos  de  concierto  para  delinquir, hurto calificado y agravado y  falsedad  personal,  corresponde  al  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito Especializado de Cundinamarca. Por  lo tanto, remítasele el expediente.   

2.    Por  Secretaría  de  la  Sala,  infórmese   lo   decidido   al   Juzgado   Segundo   Penal   del   Circuito  de  Soacha.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                       HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                        EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                         

ÁLVARO      ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN            JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                             MAURO SOLARTE PORTILLA   

                        TERESA   RUÍZ  NÚÑEZ   

                                                             Secretaria     

1 Valga  referir  entre los muchos pronunciamientos en esta dirección, los proferidos el  11  de  junio  de 1985, proceso 1985; 7 de febrero de 1996, proceso 10212; 29 de  abril  de  1997,  proceso 10239; 22 de octubre de 1997, proceso 9772; 6 de marzo  de  2002, proceso 18809; 19 de marzo de 2002, proceso 19232; 9 de abril de 2002,  proceso  23374;  9 de abril de 2002, proceso 19319; 23 de abril de 2002, proceso  19333;  30 de abril de 2002, proceso 19359; 14 de ayo de 2002, proceso 19415; 15  de  julio  de  2003,  proceso  21036; 15 de julio de 2003, proceso 21131 y 22 de  julio de 2003, proceso 21120.   

2  Colisión  23353  del  30  de  marzo de 2005. M.P. Dra. Marina Pulido de Varón.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *