23279(03-08-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23279  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 059.  

          Bogotá D.C., agosto tres (3) dos mil cinco (2005).   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  sobre  las  pruebas  solicitadas dentro del  término  de  traslado previsto en el artículo 224 de la Ley 600 de 2000 por el  defensor   especial  del  sentenciado  ALFREDO  OSORIO  MURCIA.   

ANTECEDENTES   

          Merced  a  la denuncia formulada por una abogada investigadora de la  División  de  Personal  de  la  Tesorería  Distrital  de  Bogotá,  se puso en  conocimiento  de  las autoridades judiciales las apropiaciones ilegales llevadas  a  cabo  entre  los  años  1987  a   1990  de  dineros pertenecientes a la  Beneficencia  de  Cundinamarca que recibía por concepto de sumas canceladas por  usuarios  del  servicio,  por  parte  de  algunos  funcionarios  de esta última  entidad,  entre ellos ALFREDO OSORIO MURCIA,  las  cuales,  para  aquella  época, alcanzaron una cuantía de $  26.958.848,oo.   

            

                     Dentro del proceso penal  que  se  adelantó  con  ocasión de los anteriores hechos, se vinculó mediante  diligencia    de   indagatoria   a   ALFREDO   OSORIO  MURCIA,  a  quien  la  Fiscalía  216  Seccional de la  Unidad  Primera  de  Delitos  contra  la  Administración Pública y de Justicia  acusó  el  11  de  octubre  de  1996,  junto  con  otros,  como  presunto autor  responsable          del          delito         de         peculado         por  apropiación.        

          Contra   este   proveído  se  interpuso  recurso  de  apelación  a  instancias  de  sujetos  procesales diferentes al mencionado, motivo por el cual  se  pronunció  la Fiscalía Delegada ante el Tribunal de Bogotá y Cundinamarca  el 21 de noviembre de 1997, confirmando la decisión.    

El 13 de febrero de 2003, el Juzgado Segundo  Penal   del   Circuito   de   Bogotá   condenó   al   procesado   ALFREDO    OSORIO    MURCIA,  a las penas principales de seis (6) años  de  prisión,  multa  por  valor  de  $  30.000,oo e interdicción de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso  de  la privativa de la libertad, al  hallarlo   autor   penalmente   responsable   del   delito   de   peculado   por  apropiación.   

El  Tribunal  Superior de esta misma ciudad,  confirmó  en  lo esencial la anterior decisión, pero redujo la pena impuesta a  cinco  (5)  años de prisión, al tiempo que modificó la cuantía de la condena  en  perjuicios para imponer como pago 808.92 salarios mínimos legales mensuales  vigentes.   

En  contra  de la sentencia del ad-quem   el   defensor   del   procesado  interpuso  recurso  extraordinario  de  casación,  el  cual  sustentó mediante  demanda,  posteriormente  inadmitida  por  la  Sala  mediante  auto  del  22  de  septiembre de 2004.       

          A  través de apoderado especial, el sentenciado presentó ante esta  Colegiatura  acción  de  revisión del referido proceso, al amparo de la causal  establecida  en el numeral 2º del artículo 220 de la Ley 600 de 2000, esto es,  por  considerar  que  la  acción  estaba  prescrita  al momento de dictarse las  providencias de fondo.   

A la demanda se anexó el poder especial para  el  ejercicio  de  la acción de revisión, así como copia de las sentencias de  primera   y   segunda   instancia   con   la   correspondiente   constancia   de  ejecutoria.           

          Admitida  la  demanda  y  recibido  el  expediente  por la Corte, en  aplicación  de  lo previsto en el artículo 224 del estatuto procesal penal, se  surtió  el  traslado  a  los  intervinientes  para que solicitaran el decreto y  práctica de pruebas, oportunidad utilizada por el defensor.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          Debe  precisar  la  Sala que el objeto de las pruebas solicitadas en  el  trámite  de  la  acción de revisión se encuentra delimitado por los temas  señalados  en  la  causal  que  se  invoca,  en este caso, la causal segunda de  revisión, como ya se advirtió.   

Por  tanto,  de  conformidad  con  la preceptiva del artículo 235 del citado ordenamiento, deben  ser  rechazadas  aquellas que no conduzcan a acreditar el supuesto sobre el cual  se  fundamenta  el  motivo  de revisión invocado, así como las que  sean  prohibidas  o  ineficaces,  versen sobre hechos notoriamente  impertinentes,  o sean manifiestamente superfluas, razón por la cual compete al  actor  señalar  la  conducencia  y  pertinencia  de  los  medios de prueba cuya  aducción o práctica pretende.   

          En   primer   lugar,   el   defensor   del   procesado  ALFREDO  OSORIO  MURCIA solicita tener como  pruebas  “todas  las contenidas en el proceso que se  envió     original     por     el    Juzgado    Penal    del    Circuito    del  conocimiento”.   

          Al  respecto  considera  la Sala que si dichos medios probatorios ya  figuran  en  el  proceso,  intrascendente  resulta la petición de tenerlos como  tales,  como  que  sobra  advertir  que  corresponde  a  la  Sala en punto de la  decisión  de  fondo  que  debe adoptar en este procedimiento, valorar todos los  elementos  de juicio obrantes en punto del reclamo del demandante, motivo por el  cual  el  legislador  dispuso  que  en el mismo auto por cuyo medio se admite la  demanda,  se  “dispondrá solicitar el proceso objeto  de la revisión”.   

          Entonces,  baste  manifestar  que  las  pruebas  que hacen parte del  proceso   cuya   revisión   se   solicita,  serán  tenidas  en  cuenta  en  su  oportunidad.   

          En  segundo  orden,  solicita se oficie a la Fiscalía General de la  Nación  “para que se informe quien era el Secretario  de  la  Fiscalía  210,  Adscrita  a  la  Unidad  Primera  de  Delitos contra la  Administración  Pública  y  Administración  de  Justicia  de  Bogotá para la  época del 11 de Octubre de 1.996”.   

Obtenida   esa   información,  indica  el  defensor,  depreca  se escuche en declaración a quien fungía en tal condición  para  que  bajo juramento explique por qué se demoró en las notificaciones del  auto  de  fecha  octubre 11 de 1996, por medio del cual se profirió resolución  de   acusación  en  contra  de  Fabio  Gustavo  Neira  Pinzón,  Roberto  Agudelo Montealegre y otros, por los  delitos   de  peculado  por  apropiación  y  falsedad  por destrucción de  documento  público,  “todo ello, en razón a que la  firma  que  aparece  en  los  autos  o  providencias provenientes del mencionado  Despacho     Judicial,     no     tienen    Legibilidad    alguna”.          

La Sala negará la práctica de esta prueba,  por las siguientes razones:   

En  primer  lugar,  porque no guarda ninguna  relación  con  la  causal  de  revisión que invoca, pues si de acuerdo con los  argumentos  del  demandante  la  acción  penal se encontraba prescrita antes de  proferirse  los  fallos,  tras  interrumpirse  el término con la resolución de  acusación  debidamente  ejecutoriada,  en nada inciden las razones que habrían  conducido  a  que la ejecutoria se produjera en una fecha determinada, para ello  basta  con  su  constatación  objetiva  a  efecto  de determinar si en realidad  sobrevino el fenómeno extintivo de la acción penal.   

En  ese  sentido,  poco  puede  aportar  el  secretario  o  el  funcionario  a  cuyo  cargo  estuvo  la  notificación  de la  resolución  de  acusación  de primer grado, pues no se trata de establecer una  eventual  responsabilidad por el trámite que llevó a cabo, sino simplemente de  determinar  que  a  partir  de  la  fecha  en  que  se  interrumpió el término  prescriptivo  de la acción penal se venció el plazo legal que el Estado tenía  para  ejercer el ius puniendi,  suceso  que,  según  el  defensor,  acaeció  antes  de  proferirse  los fallos  correspondientes.   

En segundo lugar, menos aun asiste razón al  apoderado   especial   del   sentenciado   al   centrar   su  atención  en  las  circunstancias  que  rodearon la notificación y ejecutoria de la resolución de  acusación  de  primer  grado, sin tener en cuenta que por virtud del recurso de  apelación  promovido  por  sujetos  procesales  distintos a su defendido contra  esta  decisión, se pronunció la Fiscalía Delegada ante el Tribunal de Bogotá  y  Cundinamarca  en  segunda  instancia,  cuya  fecha  de suscripción es la que  finalmente     se     tiene    como    referente    de    cara    al    cómputo  prescriptivo.   

Por  las  razones expuestas se colige que la  prueba  deprecada por el defensor es absolutamente superflua e impertinente para  los fines que pretende con esta acción.   

La prueba se rechaza.  

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

DENEGAR el decreto y  práctica  de  pruebas solicitadas por el apoderado especial del sentenciado por  las razones expuestas en la anterior motivación.   

          Contra este auto procede el recurso de reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                 HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                     ÉDGAR     LOMBANA  TRUJILLO           

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN           JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            MAURO SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

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