22506(04-05-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     No  22506   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 034.  

Bogotá  D.C.,  mayo  cuatro  (4) de dos mil  cinco (2005).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda de casación discrecional presentada por el defensor del  procesado   FAUSTINO   HERNANDEZ  URUEÑA,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Ibagué  el  22  de  abril  de 2004, confirmatoria de la  dictada  por  el  Juzgado Segundo Penal del Circuito de la misma ciudad el 20 de  septiembre   de   2002,  por  cuyo  medio  lo  condenó  como  autor  penalmente  responsable  del  delito  establecido  en  el  artículo 51 de la Ley 44 de 1993  (violación de derechos de autor).   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

          Los  hechos que motivaron este diligenciamiento fueron adecuadamente  declarados  por  el  ad quem,  así:   

En  1995,  “el  señor    FAUSTINO    HERNANDEZ   URUEÑA,   presidente   de   la   ‘Asociación   de   Estudios   Astrales  Espirituales  ante  Dios’,  alteró    y    mutiló   la   obra   ‘Libro     Matriz    Estudios    Astrales    Ante    Dios’,   elaborada  por  el  señor  Ismael  Garzón  Triana  y  editada  por  Talleres  Offset del Centro de Publicaciones y  Ayudas  de  la  Universidad  del  Tolima  e  inscrita  en la Oficina de Registro  Nacional de Derechos de Autor”.   

          Con   fundamento   en   la   denuncia  presentada  por  Martín   Inga   Becerra,   la  Fiscalía Seccional de Ibagué declaró abierta la instrucción,  en     cuyo    marco    vinculó    mediante    indagatoria    a    FAUSTINO  HERNANDEZ  URUEÑA, resolviendo  su  situación  jurídica  con  medida de aseguramiento de detención preventiva  con  derecho  a  libertad provisional, como posible autor del delito establecido  en el artículo 51 de la Ley 44 de 1993.   

Cerrada  la  instrucción,  el  sumario  fue  calificado  el  23  de marzo de 2000 con resolución de acusación en contra del  procesado,   por   la   misma   conducta   punible  que  motivó  la  medida  de  aseguramiento;  providencia  que  al  ser objeto de impugnación por parte de la  defensa  fue  confirmada en segunda instancia el 18 de septiembre de la referida  anualidad.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Segundo Penal del Circuito de Ibagué, despacho que una vez surtido  el  rito pertinente profirió fallo el 20 de septiembre de 2002, por cuyo medio,  como   atrás   se   advirtió,  condenó  a  FAUSTINO  HERNANDEZ  URUEÑA a la pena principal de dos (2) años  de  prisión y multa de cinco (5) salarios mínimos legales mensuales vigentes y  a  la  accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas por el mismo  lapso  como  autor penalmente responsable del delito objeto de acusación. En la  misma  providencia  le  fue  concedido  el  subrogado  penal  de  la  condena de  ejecución condicional.   

La  decisión  anterior fue impugnada por el  defensor  del  procesado y el Tribunal Superior de Ibagué la confirmó mediante  sentencia  del  22  de  abril  de  2004,  la  cual  es  ahora objeto del recurso  extraordinario de casación interpuesto por la defensa.   

LA DEMANDA  

El  censor  aduce  inicialmente que presenta  demanda  de casación excepcional dado que “no existe  jurisprudencia  alrededor  de estas acciones y esta clase de delito, en especial  cuando  no  se  trata  de  la  falsificación  ni  venta  de  obras literarias o  fonográficas  en  las  que  por  ese  conducto  se  enriquezcan  o  se obtengan  provechos  económicos  en forma ilícita, sino que en el caso presente se trata  de  un  legado  filosófico-religioso  que una persona como autor de un libro le  entrega  como legado a la humanidad, para su perfeccionamiento espiritual, o sea  que no existe la finalidad lucrativa”.   

Agrega que el pronunciamiento jurisprudencial  permitiría  a  jueces  y  abogados  “contar con unos  principios  rectores  para  desvincular  el  delito  de derechos de autor de los  actos  o  acciones  encaminadas  a otro fin diferente al económico y lucrativo,  que  es sustancialmente para lo que fue establecida la ley, o sea la protección  que  se  le  da  al  autor de una obra para que los derechos económicos no sean  vulnerados   por   su   falsificación   o  su  uso  con  dicho  fin”.   

          Entonces,  el  casacionista  formula  un  cargo  contra  el fallo de  segundo  grado  por  violación  directa  de  la ley sustancial, “ya  que  el  Honorable  Tribunal  interpretó la norma sustancial de  violación  a  los derechos de autor en forma errónea al apreciar la prueba que  sirvió       como       fundamento      para      la      sentencia”.   

          En   punto   de   su  acreditación  refiere  que  las  correcciones  ortográficas    o   de   “conformación   de   una  oración”  que  se  efectuaron  sobre  la  obra  de  Ismael  Garzón  Triana  no  pueden  ser  consideradas como mutilación o transformación de la misma, ya que  no  se  varió  su  contenido, “como está demostrado  dentro del proceso”.   

          Censura   que   el   ad  quem  haya  otorgado  valor  a los estudios adelantados por miembros del  Cuerpo  Técnico  de  Investigaciones,  sin  precisar  las  variaciones  que  se  introdujeron   a   la   obra   registrada   de  Ismael  Garzón,  pues las oraciones o plegarias nuevas que se  adicionaron  son del mismo autor, más aún si “no se  hicieron   modificaciones,   agregaciones   ni  eliminaciones  que  variaran  su  contenido”.   

          También  afirma que la referida obra ya no es propiedad de su autor  sino  de  la  Asociación de Estudios Astrales Espirituales ante Dios, en cuanto  no  ha  sido  comercializada y fue entregada a la humanidad, en especial, porque  su  autor plasmó de su puño y letra que el texto era propiedad de los Estudios  Espirituales  Ante  Dios,  con  una  sola  limitante,  que  no  fuera  objeto de  comercio, como en efecto ha ocurrido.   

Concluye  que  por  las razones expuestas su  defendido  ordenó una nueva edición de la obra para distribuirla gratuitamente  en acatamiento a lo dispuesto por su autor.   

          Con  base en lo anterior, el impugnante solicita a la Corte casar el  fallo   objeto   de   impugnación   y  en  su  lugar  absolver  a  FAUSTINO HERNANDEZ URUEÑA.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          El  inciso  1º  del  artículo 205 de la Ley 600 de 2000, establece  que  este medio impugnaticio procede contra las sentencias proferidas en segunda  instancia  por  los tribunales superiores de distrito judicial y por el Tribunal  Penal  Militar,  cuando  se  proceda por “delitos que  tengan  señalada  pena  privativa de la libertad cuyo  máximo  exceda  de  ocho  años” (subrayas fuera de  texto).   

En  aquellos  casos  en  los que el fallo de  segundo  grado  no  es proferido por los mencionados tribunales, o que el delito  por  el  cual se procede tiene pena privativa de la libertad inferior al quantum  señalado  en  precedencia  o  sanción no restrictiva de la libertad, el inciso  3º  del  artículo  205  del  estatuto  procesal penal faculta a esta Sala para  admitir    discrecionalmente    las    demandas    de   casación   presentadas,  “cuando lo considere necesario para el desarrollo de  la  jurisprudencia  o  la  garantía  de los derechos fundamentales, siempre que  reúna    los    demás    requisitos    exigidos    por    la   ley”.   

          En  tratándose  de  la casación discrecional compete al demandante  expresar  con  claridad  y  precisión  los motivos por los cuales debe intervenir la Corte, ya para proveer  un  pronunciamiento  con  criterio  de  autoridad  respecto de un tema jurídico  especial,  bien  para  unificar  posturas conceptuales o actualizar la doctrina,  ora  para  abordar  un  tópico aún no desarrollado, con el deber de indicar de  qué  manera  la  decisión  solicitada tiene la utilidad simultánea de brindar  solución   al   asunto   y   a   la   par   servir  de  guía  a  la  actividad  judicial.   

Pero  si lo pretendido por quien demanda es  asegurar  la  garantía  de  derechos  fundamentales,  tiene  la  obligación de  demostrar  la  violación  e indicar las normas constitucionales que protegen el  derecho    invocado,    así    como    su    desconocimiento    en   el   fallo  recurrido.   

También  se  tiene  que las dos especies de  casación   (ordinaria   y   discrecional)   no   pueden  reclamarse  de  manera  simultánea,  pues  son  excluyentes,  en cuanto la segunda es subsidiaria de la  primera,  es  decir,  sólo  procede  en  la  medida en que no resulte viable la  casación ordinaria.   

         En  el  asunto  que  concita la atención de la Sala se observa que  por  tratarse del delito de violación de los derechos de autor, para el cual el  legislador  ha  dispuesto  una  pena  privativa  de  la libertad cuyo máximo no  supera  los ocho (8) años, en punto del recurso de casación se impone acudir a  la  vía  discrecional. En efecto, tanto en el artículo 51 de la Ley 44 de 1993  en  cuya  vigencia se cometió el comportamiento, como en el artículo 270 de la  Ley  599 de 2000, el mencionado delito tiene una sanción de dos (2) a cinco (5)  años de prisión.   

Ahora,  si  bien  el censor al inicio de su  argumentación   aduce   que   presenta  demanda  de  casación   excepcional   dado   que   “no  existe  jurisprudencia  alrededor  de  estas acciones y esta clase de delito”, sin dificultad se advierte lo siguiente:   

          Como  ya  ha  tenido  oportunidad  de precisarlo la Sala1,   no   es  suficiente  con  que la jurisprudencia aún no haya abordado un tema específico  para  que  sea viable admitir el recurso extraordinario de casación por la vía  discrecional,  pues  según  lo  dispuso  el  legislador,  es preciso que un tal  pronunciamiento  se  “considere  necesario  para  el  desarrollo   de  la  jurisprudencia”,  de  donde  se  concluye  que  si  en  la  ponderación  de  esta exigencia no se presenta dicha  necesidad,  bien  porque  sobre  el punto existen claros desarrollos legales que  tornan  inane  su  abordaje  o porque lo solicitado no guarda estrecha relación  con  la  situación concreta del asunto objeto de estudio, no hay lugar a que la  Sala trate el tema.   

          Lo  anterior es así, en atención a que la Corte carece de función  meramente  consultiva y si bien, uno de los fines del recurso de casación es la  “unificación      de      la     jurisprudencia  nacional” su intervención sólo tiene sentido en la  medida  que  la  temática  sugerida por el actor evidencie, como ya se dijo, la  necesidad  de  un  pronunciamiento  y  que  además,  este  resulte  útil  para  solucionar el asunto analizado.   

          Precisado  lo  anterior se tiene que en el caso objeto de estudio el  demandante  no  consigue provocar el estudio que sugiere a la Sala, en cuanto no  expone  la  razón  por la cual, sin que el tipo penal por el que se investigó,  acusó  y  condenó  a su representado exija beneficio o utilidad económica, en  cuanto  dispone  que  “incurrirá  en prisión (…)  quien  de  cualquier  modo o por cualquier medio reproduzca, enajene, compendie,  mutile   o   transforme   una  obra  literaria,  científica  o  artística  sin  autorización  previa y expresa de sus titulares”, la  conducta  de  mutilar  y  alterar  la  obra “Estudios  Espirituales   Astrales   ante  Dios”,  escrita  por  Ismael Garzón Triana resulta  atípica por ausencia de provecho patrimonial.   

          Tampoco  el  demandante señala los motivos que lo llevan a concluir  que  el  amparo de los derechos de autor en el ámbito penal (Ley 44 de 1993) se  circunscribe         únicamente        a        la         “falsificación”   y   “venta  de  obras  literarias  o  fonográficas  en  las que por ese  conducto   se   enriquezcan   o  se  obtengan  provechos  económicos  en  forma  ilícita”.   

          Adicional  a  lo  anterior, no expresa los argumentos por los cuales  estima    que    es    necesario    “contar  con  unos principios rectores para desvincular el delito de  derechos  de  autor  de los actos o acciones encaminadas a otro fin diferente al  económico  y  lucrativo,  que es sustancialmente para lo que fue establecida la  ley”, omisión que permite establecer que el motivo  invocado  por  el recurrente para acceder a esta impugnación extraordinaria por  la  vía  discrecional,  no  pasa  de  ser  una inquietud sin soporte fáctico o  jurídico.   

         Igualmente  omite  el  censor  explicar  por  qué  la  conducta de  mutilar  y  alterar un “legado filosófico-religioso  que  una  persona  como autor de un libro le entrega como legado a la humanidad,  para  su perfeccionamiento espiritual”, no configura  el  delito  establecido  en el artículo 51 de la Ley 44 de 1993, por el cual se  condenó a su asistido.   

         Finalmente  se  tiene que tampoco el defensor establece con nitidez  la  utilidad  del  pronunciamiento  que solicita de la Corte en la solución del  asunto,  pues  en  el  planteamiento  del  único  cargo  que  formula,  el cual  “inexorablemente ha de corresponder al desarrollo de  las   razones   en   que   se  funda  la  solicitud  de  admisión  de  la  vía  discrecional”2,  aduce   que  las  correcciones  ortográficas  o  de  “conformación    de   una   oración”   que   se   efectuaron   sobre   la   obra   de   Ismael  Garzón  Triana  no  pueden  ser  consideradas  como mutilación o transformación de la misma ya que no se varió  su  contenido  y,  además,  que la referida obra ya no es propiedad de su autor  sino  de la Asociación de Estudios Astrales Espirituales ante Dios, reparos que  resultan   ajenos  a  los  motivos  que  invocó  para  solicitar  la  admisión  discrecional  de  su  libelo  y  que  por  tanto, denotan una vez más que no se  sujeta  a  las  exigencias dispuestas por el legislador para conseguir acceder a  esta impugnación extraordinaria por la vía excepcional.   

Lo   anterior   permite  concluir  que  el  recurrente  no  cumple  con  los  postulados  requeridos para que resulte viable  admitir  discrecionalmente  el  estudio  del  recurso  de casación interpuesto,  además  de  que  tampoco  la  Sala  advierte  violación alguna de los derechos  fundamentales  o  garantías  del  procesado  FAUSTINO  HERNANDEZ  URUEÑA,  como  para  que tal circunstancia  impusiera  el  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa  que sobre el particular le  confiere el legislador a esta Corporación.   

          Si  lo anterior es así, la conclusión que sin dificultad se deriva  es  la de que la demanda acusa las graves falencias técnicas destacadas, que no  pueden  en  modo  alguno  ser  subsanadas  por  la Corte, pues ello lo impide el  principio  de  limitación  que  rige  el  trámite casacional, imponiéndose de  plano  su  inadmisión de conformidad con lo dispuesto en el artículo 213 de la  Ley 600 de 2000.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  discrecional  interpuesta por el defensor de FAUSTINO   HERNANDEZ   URUEÑA,  por  las  razones expuestas en la anterior motivación.   

         De  conformidad con lo dispuesto en el artículo 187 del Código de  Procedimiento    Penal,    contra    esta    decisión    no   procede   recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                 HERMAN      GALÁN  CASTELLANOS   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN           JORGE LUIS  QUINTERO MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1  Providencia  del  26  de  enero  de  2005.  Rad.  22304.  M.P. Dr. Herman Galán  Castellanos.   

2  Decisión  del  11  de  marzo  de  2003.  Rad. 20008. M.P. Dr. Fernando Arboleda  Ripoll.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *