23264(06-04-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  23264   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta N° 21  

Bogotá, D.C., seis de abril de dos mil cinco.   

V    I    S   T   O  S   

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado  HENRY  OCORO  ARBOLEDA contra el fallo de segundo grado del 9 de agosto de 2004,  proferido  por  el  Tribunal  Superior  de  Cali,  mediante el cual confirmó la  sentencia  proferida  por  el  Juzgado 19 Penal del Circuito de la misma ciudad,  condenando,  entre  otros,  al procesado en cita a la pena principal de 31 años  de  prisión,  al  hallarlo  responsable  de  los delitos de homicidio agravado,  tentativa  de  homicidio  agravado  y  porte ilegal de armas de fuego de defensa  personal.   

LOS HECHOS  

          El 22 de enero de 2002,  en  inmediaciones  del  sector de Guayabales, alto Silóe, de la ciudad de Cali,  la  señora  María  Carmenza  Delgado  y  su menor hija Mariela Delgado, fueron  atacadas  en  forma  violenta  e  imprevista por dos individuos que en repetidas  ocasiones  dispararon armas de fuego en su contra, causándoles graves lesiones,  a   consecuencia   de   las   cuales   falleció  la  primera  de  las  citadas.   

LA    DEMANDA    DE  CASACIÓN   

Un solo cargo al amparo de la causal primera  de  casación  propone el defensor del procesado HENRY OCORO ARBOLEDA, porque en  su  criterio  el  fallador  “sobrevaloró la prueba  testimonial,  dándole  alcances  que exceden de la norma sustantiva”.   

Bajo   lo   que   titula   “alcance  de la impugnación” dice que lo  pretendido  es que se invalide parcialmente la sentencia impugnada y en su lugar  se  reconozca  que  la  conducta  delictiva adelantada por su defendido debe ser  sancionada como homicidio simple y no como agravado.   

Como normas violadas cita los artículos 3º  y 10 del Código Penal, por falta de aplicación.   

Según  el  demandante,  la  violación  se  concretó  en  el  momento de calificar la conducta como homicidio agravado, sin  que   exista   “una  clara  forma  de  señalar  la  agravación”.   

Solicita  que  se  tenga  en  cuenta  que su  defendido  no  tenía  el  menor interés de causar daño a la hoy occisa y a su  hija  lesionada, quienes resultaron víctimas “en un  confuso   hecho  fortuito”,  sin  que  se  vislumbre  “una  relación  causal anterior que hiciera que mi  patrocinado   tomara   la   determinación   de  agredir  a  estas  personas  en  particular”.   

Sin  más razones, solicita a la Corte casar  el  fallo impugnado para que se deduzca que el comportamiento atribuible a OCORO  ARBOLEDA  es  el de homicidio simple y en consecuencia se le reduzca la sanción  impuesta    “discrecionalmente    al    mínimo”    señalado   para   dicho  delito.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         Del  solo  recuento  de  la  demanda  se  deduce  con  claridad  su  apartamiento  de  las  más  elementales  exigencias  de  claridad, precisión y  técnica  que  para  su admisibilidad formal requiere el artículo 225 de la Ley  600  de  2000,  lo que anticipa el anuncio de su rechazo prematuro, en cuanto no  le  es  dado  a  la Corte, regida como se halla en esta sede por el principio de  limitación,  entrar  a  complementar o corregir los términos del libelo, cuyas  deficiencias asoman desde un principio.   

         En  efecto, mientras que el citado artículo 225 exige al censor la  indicación     de     la    causal    que    se    aduzca,    funda­men­tando  su  alegación  de  una  manera  clara  y  precisa,  es  evidente en el escrito que se estudia, salvo la mención  que  se  hace  a la causal primera de casación, que en  manera  alguna  se  alude  a  errores de hecho o de derecho relevantes que hayan  conducido  a  una  decisión  ilegal,  tampoco  a  las modalidades de los mismos  (falso   juicio   de  existencia,  falso  juicio  de  identidad,   falso   raciocinio   o   falso   juicio   de  legalidad),  ni  mucho  menos  se ensaya un juicio de violación sobre la ley  sustancial   cuya   identidad   y   sentido   igualmente   están  ausentes  del  libelo.   

         Así,  no  obstante  que  invoca  la  causal  primera de casación,  jamás  precisa si su ataque responde a una violación directa o indirecta de la  ley,  y  así se reconozca por su referencia tangencial a la prueba testimonial,  que  de  esta  segunda  vía se ocupa, no enuncia cargo alguno, y mucho menos se  ocupa  en  indicar  en  qué  pudo  consistir  el  error  judicial,  ni cuál su  trascendencia en el sentido del fallo proferido.   

         

         La  afirmación  que  de  entrada  hace  en  el  sentido  de que la  conducta  desarrollada por su defendido debió calificarse como homicidio simple  y  no  como  agravado, no constituye censura a tramitar en sede de casación, ni  mucho  menos  motivo  que  lleve  a  la  Sala a un pronunciamiento de fondo, por  tratarse  de  una  observación  informal,  propia  tal vez de una intervención  procesal  de  instancia, pero que desconoce por completo que los fallos llegan a  esta  sede  extraordinaria  precedidos  de una doble presunción de acierto y de  legalidad.   

         

Ante tan evidentes defectos de orden técnico  y  la  ausencia  total  de  fundamentación,  que la Corte no puede enmendar por  virtud  del  principio  de  limitación  que  gobierna  la casación, como ya se  anunció,   se   rechazará   la   demanda   y   se   declarará   desierto   el  recurso.   

          En  mérito  a  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

          INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del procesado HENRY OCORO  ARBOLEDA.    En    consecuencia,    se    declara   desierto   el   recurso   de  casación.   

Contra  este auto no procede recurso alguno.   

Cópiese,   notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                    HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                      ÉDGAR LOMBANA TRUJILLO     

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN              JORGE     LUIS  QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                          MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

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