23245(06-04-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23245  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado ponente  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

Aprobado acta No. 021  

Bogotá  D. C., seis (6) de abril de dos mil  cinco (2005)   

Procede  la  Corte  a  decidir el recurso de  apelación    interpuesto   por   el   defensor   del   procesado   ARMANDO   HERNÁNDEZ  SERRANO,  contra  la  providencia  proferida  por la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de Bogotá D. C., mediante la cual se abstuvo de conceder la  sustitución      de     la     detención     preventiva     por     detención  domiciliaria.   

HECHOS  

En  pasada  oportunidad,  la  Sala  hizo  la  siguiente presentación:   

“1.   El  ciudadano  ÓSCAR HERNANDO ROMERO LATORRE, condenado por el delito de homicidio,  en  primera  y segunda instancia, interpuso acción de tutela contra el Tribunal  Superior  de  Bogotá,  Sala  Penal,  por  la  supuesta  violación  del derecho  fundamental  al  debido proceso, petición que fue acogida favorablemente por el  Juez  61 Civil Municipal de Bogotá, según sentencia de tutela del 1° de abril  de  2002,  por  medio  de  la  cual  protegió el derecho fundamental invocado y  ordenó  anular provisionalmente la actuación penal, a partir de la resolución  de  la  situación  jurídica  del  procesado, incluidos los fallos de primero y  segundo grado (anexos 01, fs. 6 a 37).”   

“2.  Dado  que  el  Tribunal  Superior de  Bogotá  no  había decretado aún la nulidad del proceso penal, conforme con lo  ordenado  en el fallo de tutela y, como consecuencia, tampoco pudo disponerse la  libertad  del peticionario, éste formuló acción de habeas corpus que definió  positivamente  el  doctor  ARMANDO  HERNÁNDEZ SERRANO, en su condición de Juez  Primero  Penal  del Circuito de la misma ciudad, por medio de auto fechado el 19  de  abril  de  2002 (anexos 2 fs. 40 a 51). Esta providencia fue reprochada como  de  contenido  manifiestamente  ilegal,  según denuncia instaurada por los tres  (3)  magistrados  que  integraban  la Sala de Decisión Penal tutelada (el 24 de  abril  de  2002),  en  vista de que si la actuación no había sido anulada, por  falta  de  competencia de la Sala para pronunciarse porque ya estaba en trámite  el  recurso  extraordinario  de  casación  en  la  Corte  Suprema  de Justicia,  entonces  aún  estaba  vigente  la  medida  de  aseguramiento  adoptada  por la  Fiscalía  en  contra  del  sentenciado  ROMERO  LATORRE  (original  1,  fs. 1ª  7).”   

“3.  Por  medio  de  sentencia de segunda  instancia  fechada  el 4 de junio de 2002, la Juez Tercera Civil del Circuito de  Bogotá,   en   atención  a  la  impugnación  propuesta  por  los  magistrados  tutelados,  revocó integralmente el fallo de primer grado proferido por el Juez  61  Civil  Municipal  y  denegó  por  improcedente  el amparo solicitado por el  ciudadano    ÓSCAR    HERNANDO    ROMERO    LATORRE    (ídem,    f.    107   a  118)…”   

ANTECEDENTES  

1.-  Con  base en la denuncia presentada por  los  magistrados  integrantes de una de las Sala de Decisión Penal del Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá  D.  C.,  la Unidad de Fiscalías  Delegada  ante  esa  Colegiatura,  mediante  resolución del 21 de mayo de 2002,  profirió  resolución  de  apertura  de  instrucción  y,  ordenó, entre otras  diligencias,  la  indagatoria  del  incriminado ARMANDO  HERNÁNDEZ  SERRANO  a quien el 19 de agosto de 2003 le  resolvió  la  situación  jurídica  con  medida de aseguramiento de detención  preventiva,  siendo beneficiado con la libertad provisional, como probable autor  responsable del delito de prevaricato por acción (f. 8 c # 2).   

Mediante  resolución  del 2 de diciembre de  2003  se  clausuró  la  investigación  y  el  7  de abril de 2004 la Unidad de  Fiscalías  Delegada  ante el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá  D.   C.,   profirió   resolución   de   acusación   en   contra  HERNÁNDEZ  SERRANO como probable autor del  delito   de   prevaricato   por  acción,  habiéndosele  revocado  la  libertad  provisional  de  la  que  gozaba  desde  el  momento  en  que se le resolvió la  situación jurídica (f. 77 c # 2).   

En  firme  la  resolución de acusación, la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Bogotá D. C.,  asumió  el conocimiento de la actuación imprimiendo el trámite inherente a la  causa.   

2.-  En reciente oportunidad el defensor del  procesado     HERNÁNDEZ    SERRANO    presentó  escrito  en el que solicitaba la revocatoria de la medida  de   aseguramiento  impuesta  al  procesado  en  la  providencia  calificatoria,  petición  que  fue  resuelta  desfavorablemente  por la Sala Penal del Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Bogotá D. C., mediante pronunciamiento del  12  de  junio  del  año  anterior, que al ser impugnado fue confirmado por esta  Corporación el pasado 8 de septiembre (f. 4 cuaderno de la Corte).   

3.-  En  esta  ocasión  el  defensor  del  procesado  HERNÁNDEZ SERRANO  solicita   la   sustitución   de   la   detención  preventiva  por  detención  domiciliaria  al  tenor  de  lo dispuesto en el artículo 38 del Código Penal y  parágrafo del artículo 357 del Código de Procedimiento Penal.   

Considera  el profesional del derecho que la  conducta   que  se  le  imputa  a  ARMANDO  HERNÁNDEZ  no  es  de aquellas que inhiben de la concesión de la  sustitución  de  la detención preventiva por detención domiciliaria, además,  que  se  encuentran  acreditados  dentro  del  proceso las calidades personales,  laborales  y  familiares  del  acusado que permiten considerar que no representa  peligro  alguno  para  la  comunidad. Adicionalmente, considera que la inquietud  planteada  por  la  Corte para negar la revocatoria de la medida asegurativa, es  imposible  que  ello suceda, dado que, seguiría privado de su libertad, pero en  su domicilio.   

Finalmente,  señala  que  el  hecho  de que  HERNÁNDEZ  SERRANO  no  se  encuentre  en  este  momento  reducido  a prisión, no puede tomarse como óbice  para  la  concesión  del  beneficio  ya  que  la  norma  en  ningún momento lo  condiciona a la efectiva privación de la libertad.   

4.-  La Sala Penal del Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de Bogotá D. C., mediante providencia del pasado 11 de  noviembre,  negó  la petición de la sustitución de la medida de aseguramiento  por  la  detención domiciliaria, aludiendo, en primer término, que la conducta  fue  ejecutada  por un funcionario judicial a quien se le exige mas rigor en sus  comportamientos personales y sociales.   

Adicionalmente, el juez antes de conceder el  beneficio  debe  referirse  a  la  prevención general como fin de la pena y que  para  ello  se remitirá al aspecto fáctico de donde surge el pronóstico sobre  el    futuro    comportamiento    del    procesado    y    la    necesidad    de  resocialización.   

5.-  Dentro  del término legal, el defensor  del  procesado  presentó  escrito  con el que sustenta el recurso de apelación  interpuesto contra la anterior providencia.   

Aduce,  en  primer  término,  que surge del  proceso  que  el  acusado  ARMANDO  HERNÁNDEZ SERRANO  es   persona  de  sanos  e  intachables  antecedentes  personales,  laborales,  sociales  y  familiares,  se ha desempeñado en la Rama  Judicial  sin  el  más  mínimo reproche, ha mantenido una estabilidad familiar  reconocida  y  comprobada  y,  por  lo  mismo,  es  una  persona  que  no  puede  representar peligro para la sociedad.   

Aclara  que  una cosa es la llamada prisión  domiciliaria  y otra la detención domiciliaria, ya que, en el primer evento, se  está   frente  a  una  sentencia  que  por  su  naturaleza  ha  quebrantado  la  presunción  de  inocencia,  pero  diferente  resulta  la segunda, puesto que el  procesado  está  amparado  por  la presunción constitucional de la inocencia y  debe  ser  tratado  como  tal,  mientras  no  se  haya pronunciado una decisión  condenatoria.   

En segundo lugar, manifiesta su inconformidad  por   la   actitud   de  la  Sala  de  Decisión  del  Tribunal  al  acoger  los  planteamientos  expuestos por el Fiscal 5° Delegado ante esa Corporación, como  si  esa  argumentación fuera inamovible en el proceso, razón por la cual, para  la  Sala  resulta  extraña  la  pretensión del litigante al haberse atrevido a  elevar  la  solicitud sobra la cual  ya se había pronunciado la Fiscalía,  ignorando  que  la ley no impide la formulación de peticiones cuando las partes  consideren     variadas     las    circunstancias    que    motivaron    pasadas  decisiones.   

Al cuestionar las afirmaciones del Tribunal,  precisa  que  con  ellas  se  está  definiendo de fondo el asunto debatido, por  cuanto   ya   se   está  diciendo  que  la  conducta  del  funcionario  resulta  definitivamente  comprometida  al  conceder  un  habeas  corpus  a  todas  luces  irregular.   

Considera, entonces, que la Sala de Casación  Penal,  está llamada a “desfacer el entuerto” reconociendo que el procesado  aún  no  ha sido juzgado y que en consecuencia su inocencia debe ser protegida.  De   otra  parte,  aclara  que  la  detención  domiciliaria  no  constituye  un  “premio”,  simplemente consiste en que la detención preventiva se cumpla en  la  casa.  Igualmente, refiere que los beneficios legales, entre ellos, el de la  sustitución  de  la  detención  preventiva por la detención domiciliaria, han  sido  creados  por  la  ley y mientras subsistan como normas positivas deben ser  respetadas,  así  no  se  esté  de acuerdo con alguno de ellos o se consideren  inapropiados o indebidamente garantista.   

Lo   que  sucede  simplemente  es  que  la  sustitución  de  la  detención  preventiva debe ser, en cada caso, debidamente  legalizada   al   momento  de  su  aplicación,  siguiendo  las  pautas  propias  contenidas en el artículo 38 del Código Penal.   

Por lo anterior, solicita que sea revocada la  providencia  impugnada  y,  en  su  defecto,  se  conceda  la sustitución de la  detención   preventiva   dictada   en   contra   del   procesado   HERNÁNDEZ SERRANO.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.-  De  conformidad  con el numeral 3° del  artículo   75   del   Código  de  Procedimiento  Penal,  compete  a  la  Corte  pronunciarse  sobre  el  recurso  de  apelación interpuesto por el defensor del  procesado   ARMANDO   HERNÁNDEZ  SERRANO  contra  el  auto del 11 de noviembre de 2004 por medio del cual la  Sala  Penal  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá D. C., negó  la  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento  en  detención domiciliaria   

2.-  Para  modos  de  sustituir la medida de  aseguramiento  en  centro  de  reclusión,  por  la  de  su  cumplimiento  en el  domicilio  del  sujeto  pasible  de  la  ley, de acuerdo con el artículo 38 del  Código  Penal,  es  preciso,  reconocer  en  primer  lugar, que la sentencia se  imponga  por  conducta punible cuya pena mínima prevista en la ley sea de cinco  (5)  años  de prisión o menos, aspecto que se da por descontado en el presente  evento,  atendiendo  que la sanción prevista en la preceptiva del artículo 413  del  Código  Penal,  es  inferior  a ese quantum punitivo; y, a la vez, deberá  examinarse  el  elemento  subjetivo  entendiendo  que  el  desempeño  personal,  laboral,  personal  y  social  que  permitan  inferir de manera seria, fundada y  motivada  que  no  colocará  en  peligro  a  la  comunidad y que no evadirá el  cumplimiento  de  la  pena.  Bajo  tales presupuestos es preciso señalar que el  análisis  efectuado  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior del Distrito  Judicial  de  Bogotá  D.  C.,  en  la  providencia  impugnada, se ajustó a las  exigencias  mínimas  de  la  preceptiva  frente a las condiciones del procesado  ARMANDO  HERNÁNDEZ  SERRANO  que hacen viable el mantenimiento de la medida intramural.   

En efecto, es bien conocido que el delito de  prevaricato  por  acción atribuido al imputado en la resolución de acusación,  reviste  suma  gravedad, que hace inminente la protección de la comunidad de la  comisión  de  nuevos delitos, pues para el a-quo es evidente la protección del  interés  general,  dada  la  condición  laboral  que ostentaba el procesado al  momento  de  los  hechos, como Juez Primero Penal del Circuito de Bogotá D. C.,  en  cuya  condición  emitió  una  providencia  –  tildada  como  contraria  al  ordenamiento   jurídico   –  que  generó  inseguridad  y  desconcierto  en  la  comunidad,  dado  que,  sus  consecuencias originaron la libertad de una persona  que  ya  había  sido  condenada  en  primera  y  segunda instancia a la pena de  cuarenta  años  de  prisión por el delito de homicidio agravado, lo cual, como  se  ha  venido  señalando  en  el curso del proceso, tanto por el a-quo como en  esta instancia, necesariamente generó desconcierto social.   

En  torno  a los argumentos expuestos por el  defensor,             la             Sala1  en  pasada oportunidad dentro  de  este  proceso,  con  ponencia  de  quien  cumple  la misma misión, sostuvo:  “En  efecto,  no es acertado sustentar la medida de  aseguramiento  en  cuestión  con las funciones de la pena, como se deduce de lo  trascrito.  La  prevención  general  opera  para  la  ejecución de la pena, es  decir,  para  la última fase del proceso, cuando ya se ha emitido una sentencia  condenatoria  y  ésta  ha  cobrado su respectiva firmeza. Entonces si se podrá  formular  un  reproche  por lo acontecido, (“quia pecatum est”) esto es, por  haber  producido  inseguridad  y  desconcierto social al otorgar el procesado la  libertad  a un condenado a cuarenta años de prisión por el delito de homicidio  que  había  cometido,  él  que  tenía  la  delicada  misión  de  administrar  justicia,  en  consecuencia,  la  conciencia  jurídica  general,  que un Estado  democrático  debe  apoyar, debe reafirmarse poniendo la pena al servicio de ese  sentimiento  jurídico  dominante,  puesto  que  de  ella  se  deriva un mensaje  estabilizador  e  integrador de los valores que el delincuente desconoció y que  el  juez,  con su sentencia, confirma, como tal es el concepto de la prevención  general  o positiva, a la que alude en primer lugar el artículo 4º del Código  Penal”.   

“Empero,  como  se  ha  señalado en esta  providencia,  de  conformidad  con  el   artículo  355   del estatuto  procesal  colombiano,  la  medida  de  aseguramiento  consistente  en detención  preventiva  tiene  por  objeto  preciso  una  triple  alternativa,  o bien, para  asegurar  la  comparecencia del sindicado al curso del proceso o a la ejecución  de  la  pena,  impidiendo  su  fuga, ya para proteger la prueba, evitando que el  sindicado  realice  actos  dirigidos  a  ocultar,  destruir o deformar medios de  convicción  o, en fin, para que no vaya a entorpecer la actividad probatoria y,  finalmente,   para  proteger  a  la  comunidad  de  nuevos  delitos,  es  decir,  impidiendo la continuidad de su actividad delictual.   

Tanto  la  Fiscalía  en su momento como el  Tribunal  que  actúa  como  juez a quo, han descartado la posibilidad de que el  incriminado  eluda  el  proceso o pueda alterar la actividad probatoria, de suyo  ya  cumplida.  Por  contera,  la  única  finalidad  posible  para  mantener  su  detención  preventiva  habría  de sostenerla en la posibilidad razonada de que  siguiera cometiendo prevaricatos u otra clase de reatos.”   

Por consiguiente, la medida de aseguramiento  que    afecta   al   procesado   HERNÁNDEZ   SERRANO  se afianzó en la posibilidad razonada de que siguiera  cometiendo   prevaricatos   u   otra  clase  de  reatos.  Este  pronóstico,  es  precisamente,  el  que  ahora  se  erige  para  responder  desfavorablemente  la  petición  elevada  por el defensor del procesado atinente a la concesión de la  prisión  domiciliaria, habida consideración de que, en términos del artículo  38  del  Código Penal, aún persiste en el proceso la imposibilidad de deducir,  seria,  fundada  y motivamente que el procesado ARMANDO  HERNÁNDEZ  SERRANO  no  colocará  en  peligro  a  la  comunidad.   

Ahora  bien,  la  detención  preventiva  se  sostiene  sobre  la  trilogía  con  la  que  el  artículo  355  del Código de  Procedimiento  Penal, señala la finalidad de esa institución cautelar y dos de  ellas,   se   ofrecen  como  exigencia  para  el  otorgamiento  de  la  prisión  domiciliaria,  cuando  quiera  que el funcionario judicial las halle debidamente  acreditadas,  pero al ocurrir lo contrario, como en este caso, la pretensión se  torna  improcedente  y,  por  supuesto, la respuesta judicial debe ser negativa,  tal  como  lo  ha  venido  sosteniendo  la  Sala  en  recientes pronunciamientos  efectuados  sobre  la  viabilidad de la sustitución de la detención preventiva  por                   domiciliaria:2   

“Por su parte el  artículo  38  del  Código Penal exige para reconocer la prisión domiciliaria,  como  elemento  subjetivo,  que el funcionario judicial al valorar el desempeño  personal,  laboral  familiar  y  social  del  procesado deduzca seria, fundada y  motivadamente  que  no  colocará en peligro a la comunidad y que no evadirá el  cumplimiento de la pena.   

Es  decir,  son  dos  los  tópicos  que se  contraponen,  la  necesidad de asegurar la comparecencia del imputado al proceso  y  a  la  ejecución de la pena, o proteger a la comunidad, como objetivos de la  detención  preventiva;  y  la  convicción  de que el procesado comparecerá al  trámite   y  que  no  pondrá  en  riesgo  a  la  comunidad,  para  otorgar  la  domiciliaria.  En  consecuencia,  sólo  en  estos  dos  casos  no  operará  la  sustitución   por   excluirse   sus   presupuestos,   y   será   aplicable  la  jurisprudencia inicial.”   

Insiste  la Corte en que dada la experiencia  que  exhibe  el acusado HERNÁNDEZ SERRANO y  sus  condiciones  académicas  puntualizadas  en la diligencia de  indagatoria  (f.  79 c # 1), por encima de una posible interpretación errada de  la  acción de hábeas corpus  sometida  a  su consideración, se imponía la claridad y certidumbre con la que  debía  actuar en su condición de administrador de justicia, es decir, no otros  principios  distintos  al decoro, la pulcritud, la honradez y la lealtad debían  presidir  sus  actos  como servidor público. Adicionalmente, obsérvese, que el  procesado   ARMANDO   HERNÁNDEZ  SERRANO  no obstante conocer la existencia del proceso (f. 35 c # 6), no ha  comparecido  a  asumir  su responsabilidad frente a la acusación que hiciera la  Fiscalía  General  de  la Nación, pues según lo informa el Cuerpo Técnico de  Investigación  de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  (f.  27 c # 6), las  diligencias   realizadas   tendientes   a   obtener  su  captura  han  resultado  infructuosas.   

En  este  último acontecimiento, no resulta  incoherente  un  pronóstico  negativo, habida consideración de que no se puede  deducir,   seria,   fundada   y  motivadamente  que  el  procesado  HERNÁNDEZ     SERRANO     “no   evadirá   el   cumplimiento   de   la  pena”  pues  con  su  actitud  contumaz denota la poca importancia que le  amerita  no  sólo al cuestionamiento judicial desatado en torno a su actuación  como  Juez  de  la  República  en  el trámite de una acción de habeas corpus,  sino,  también respecto de la vigencia de la medida de aseguramiento que afecta  su libertad de locomoción.   

Es  de fácil comprensión, entonces, que si  la  administración   pública es el bien jurídico tutelado ella se afecta  por  los  actos  constitutivos  de  desorden  y  corrupción,  que generan en la  comunidad  desconcierto  y  desconfianza  en  las  instituciones  de  las que se  espera,  obviamente,  resultados,  además,  de  justos  y probos, imparciales y  responsables,   especialmente   ante   hechos  tan  nefastos  para  la  sociedad  colombiana  como  el  que  fue objeto de conocimiento del procesado, a lo que se  une  la  desobediencia  en  el  cumplimiento  de las decisiones que los afectan.   

De  este  modo,  se confirmará la decisión  recurrida, contra la presente decisión no procede recurso alguno.   

Atendidas las razones expuestas, la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

CONFIRMAR  el auto  impugnado  mediante el cual la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Bogotá  D.  C.,  no  accedió  a  conceder  la prisión  domiciliaria  como  sustitutiva  de  la  detención  preventiva en intramuros al  procesado   ARMANDO   HERNÁNDEZ  SERRANO.   

Devuélvase     al     Tribunal    de  origen.   

CÓPIESE,   COMUNÍQUESE   Y   CÚMPLASE   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                              HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                               EDGAR LOMBANA  TRUJILLO                                        

ÁLVARO      ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                     JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                             MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA M. P. Dr. GALÁN CASTELLANOS, Herman, 2ª Instancia 22680,  septiembre 8 de 2004   

2 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA.  M.  P.  Dr.  LOMBANA TRUJILLO, Edgar, auto, octubre 2 de  2003. M.P. Dr.SOLARTE PORTILLA, Mauro, auto , noviembre 12 de 2003.     

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