23120(02-03-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23120  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado Acta No. 014  

       Bogotá,  D. C., dos (2) de marzo del dos mil cinco (2005).   

VISTOS  

La  Sala  se  pronuncia  sobre el recurso de  apelación   interpuesto   por   el   defensor   de   la   doctora  Dayra  Margarita  Vargas  Arnedo contra la  providencia  proferida  por el Tribunal Superior de Cartagena el 19 de noviembre  del   2004,   que  negó  la  práctica  de  algunas  pruebas  en  la  audiencia  preparatoria.   

ANTECEDENTES   

          Dentro  de la actuación disciplinaria No. M001-2002, el Comisionado  para  la Policía Regional Caribe, dispuso compulsar copias de la actuación con  miras   a   investigar   penalmente  la  conducta  de  la  doctora  Dayra   Margarita  Vargas  Arnedo,  Fiscal  Seccional  22 de Carmen de Bolívar, en razón a que dentro del proceso radicado  bajo  el número 1646, adelantado contra el patrullero Ramón de Jesús Espinosa  Romero  por  el  presunto  delito  de  acceso  carnal  abusivo  con menor de catorce  años,  emitió  resolución  interlocutoria  del 9 de  enero  del  2000  por  medio  de  la  cual  se  abstuvo  de  proferir  medida de  aseguramiento  contra  el  procesado  y dispuso allí mismo la preclusión de la  investigación    porque    no    obraban    pruebas    demostrativas    de   su  responsabilidad.   

          Mediante  resolución  del  30 de octubre del 2002, la Fiscalía 5ª  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Cartagena  dispuso la apertura de la  investigación   y   ordenó   la  práctica  de  varias  pruebas.  Escuchó  en  indagatoria  a  la  funcionaria  denunciada  y resolvió su situación jurídica  profiriendo  en su contra medida de aseguramiento de detención preventiva, bajo  la  forma  sustitutiva  de  detención  domiciliaria,  como  presunta autora del  delito   de   prevaricato   por  acción.  El  defensor de la procesada apeló esa medida  y en segunda  instancia  se  revocó mediante providencia del 20 de octubre del 2003, con base  en  que no concurrían los fines que justificaran su imposición, no obstante la  existencia   de  los  presupuestos  sustanciales  para  sustentarla.                     

          Clausurada  la  investigación,  por  medio de resolución del 30 de  abril  del  2004,  la  Fiscalía  5ª  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior de  Cartagena  profirió resolución de acusación contra la procesada por el delito  de  prevaricato por acción.  Se  consideró  en esencia que la aforada, no obstante haberse referido al texto  de  la  denuncia  de  la madre de la menor ofendida, al testimonio de Juan José  Ferrer  Díaz  -recepcionista  del hotel donde se sucedieron los hechos- y a los  resultados  del  examen  médico legal practicado el 26 de octubre del 2000 a la  menor  ultrajada -en el que se da cuenta de la presencia de excoriación leve en  el  cuello,  inflamación  de  labios  superiores  y  a  la  altura  del  himen,  compatible  con  maniobras  sexuales  recientes  a  ese nivel-, concluyó que en  ausencia  de  la  versión  de  la  menor  no  resultaba  posible afirmar que el  procesado  fuera  autor  de la conducta denunciada, motivo que impedía proferir  en  su  contra  medida  de  aseguramiento y aconsejaba en cambio pronunciar a su  favor preclusión de la investigación.   

         

          La  resolución  acusatoria  fue  apelada  por  la  procesada  y  su  defensor  y  la  Fiscalía  Delegada  ante  la  Corte  Suprema  de  Justicia, en  decisión del 14 de julio del 2004, la confirmó.   

          Llegado  el  expediente  al  Tribunal,  se  corrió  el traslado del  artículo  400  del  Código  de Procedimiento Penal y oportunamente el defensor  solicitó la práctica de las siguientes pruebas:   

1)  Los  testimonios  de  Pedro Nel Escorcia  Medina,  Luis  Omar  Padilla  Bulevar  y  Javier  Reales  España,  abogados  en  ejercicio   que   estarían   en   condiciones   de   declarar   sobre   el  comportamiento de la señora fiscal procesada.   

2) Las declaraciones de Ana María Oliveros y  Marelvis  Luna  Martínez,  funcionarias  de  la fiscalía que conocieron de las  incidencias  materia del proceso  a cargo de la inculpada, del interés que  tuvo  para esclarecer los hechos y de los obstáculos que le impidieron alcanzar  ese propósito por falta de colaboración de la presunta víctima.   

LA    PROVIDENCIA  RECURRIDA   

En  la  audiencia  preparatoria, el Tribunal  consintió  la  recepción de  los testimonios de las personas indicadas en  el  numeral  1)  y  rechazó las declaraciones de las personas mencionadas en el  numeral  2),  con fundamento en que la finalidad perseguida con ellas se colmaba  con  la  valoración  que  se  hiciera de las constancias que obraban dentro del  expediente  que  por  el  presunto delito contra la libertad sexual se adelantó  contra  Ramón  de Jesús Espinosa Romero y cuyas copias íntegras oficiosamente  dispuso  incorporar  a  la actuación. Además, dentro del expediente ya aparece  el testimonio de Marelvis Luna Martínez.   

El  defensor  interpuso  los  recursos  de  reposición   y   apelación.   El  Tribunal  negó  el  primero  y  otorgó  el  segundo.   

LA IMPUGNACIÓN  

Estima  el  letrado que aunque es verdad que  todas  las  incidencias  deben buscarse en el expediente, lo que se pretende con  las  declaraciones  solicitadas es constatar el comportamiento de la funcionaria  a   cargo  del  proceso,  aspecto   que  no  siempre  aparece  documentado.   

Agrega  que resulta necesario ilustrar sobre  los  propósitos  que  alentaron  el  comportamiento  de la doctora Dayra  Vargas y los esfuerzos que desplegó  para  obtener  la presencia de la joven ofendida, Linilena López, con el fin de  conocer su versión de lo acontecido.   

Culmina  diciendo  que,  de  otra  parte, la  declaración  de Marelvis Lara fue recibida por funcionario comisionado y que ni  la   procesada   ni   su   defensor   conocieron  previamente  la  fecha  de  su  aducción.   

CONSIDERACIONES   

Se  ratificará  la  decisión  materia  de  impugnación por las siguientes razones:   

1.  La  finalidad  perseguida  con los   testimonios  rechazados  es  la  de  ilustrar sobre los esfuerzos procesales que  desplegó  la  aforada  para  obtener la presencia de la menor ofendida Linilena  López  Soto,  quien  se  negó  sistemáticamente  a  ofrecer versión sobre lo  hechos impúdicos de que se dice fue víctima.   

Esa  pretendida  acreditación  tiene  como  fuente  inmediata  de conocimiento las actuaciones cumplidas y registradas en el  expediente,  de modo que el medio complementario de convicción que la defensa y  la  procesada  aspiran  a  incorporar  fluye manifiestamente inconducente porque  está  destinado  a demostrar lo que la prueba documental acredita con mayores y  mejores  elementos  de  juicio, tanto que el propio Tribunal reconoce el denuedo  de la funcionaria sobre ese aspecto.   

Si las constancias procesales escritas sirven  y  bastan  para  ponderar los esfuerzos desplegados para obtener la presencia de  la  menor  ofendida,  no  se  ve  cuál  pudiera  ser  la  trascendencia  de los  testimonios  de  quienes  por  conocer  de  cerca el discurrir del proceso sólo  estarían  en  condiciones  de  ratificar  lo  que  la  lectura  del  expediente  comunica,  así  eventualmente  den  cuenta  de  los  afanes  expresados  por la  funcionaria  incriminada  y  sus encomiables esfuerzos por obtener el testimonio  de la menor ofendida.   

2.  Como  quiera  que  la  declaración  de  Marelvis  Luna  Martínez ya obra en el expediente y su objetivo no fue distinto  al  de  probar  el  comportamiento  procesal  de  la aforada, deviene patente la  improcedencia  de  su ampliación, tanto más cuando el empeño y dedicación en  el  recaudo de la prueba tiene como referente principal el acopio documental que  obra en el expediente para entonces a cargo de la inculpada.   

Además, dentro del objeto central del debate  no  se cuestiona la diligencia y cuidado en el proceso de aducción y recaudo de  la  prueba  sino  su  extraviada valoración, razón adicional para reafirmar la  inconducencia de los testimonios denegados.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

         Confirmar  el auto del 19 de noviembre del 2004, por medio del cual  el  Tribunal  Superior  de  Cartagena, en el curso de la audiencia preparatoria,  entre  otras  cosas,  rechazó  la  práctica  de  los testimonios de Ana María  Oliveros y Marelvis Luna Martínez.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                   HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                ÉDGAR      LOMBANA  TRUJILLO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN            JORGE L.  QUINTERO MILANÉS   

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                         MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

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