23078(20-04-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23078  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N°  056  

Bogotá,  D.  C., veinte (20) de abril de dos  mil siete (2007).   

V    I    S   T   O  S   

Resuelve  la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de  FERNANDO  ANGULO  KLEBER, condenado por el  delito  de  abuso  de  confianza,  conforme  a  los lineamientos de la casación  discrecional.   

A  N  T  E  C E D E N T E  S   

1.  Los hechos los sintetizó el juzgador  de segunda instancia, así:   

“Con ocasión de  poder  entregado  por  GLORIA HORTENSIA OLIVEROS GÓMEZ, el abogado FERNANDO  ANGULO  KLEBER  inició  proceso  ejecutivo  laboral  en contra de la Nación (Ministerio de Educación Nacional),  teniendo  como  base  sentencia emitida el 13 de marzo de 1981, mediante la cual  el  H.  Consejo  de  Estado  dispuso el reintegro de GLORIA HORTENSIA  a su  labores  como  educadora y ordenó el pago de todas las prestaciones económicas  a que hubiere lugar.   

“Adelantado   el    proceso    respectivo   ante   el   Juzgado   12    Laboral   del  Circuito  de  esta  ciudad  capital  (Bogotá),  y  después  de  aprobada  la  liquidación    de    rigor,    el   abogado   ANGULO  KLEBER  recibió $244.242.536°°, de los que entregó  a  su poderdante, a través de la hermana de ésta, la suma de $112.264.000°°,  quedándose  él  con  $131.978.536°°, con lo que contravino lo pactado con su  cliente,  esto es, que recibiría por concepto de honorarios el 30% por salarios  y  prestaciones y el 50% de sumas adicionales, como intereses ($99.166.142°°),  apropiándose así de $32.812.392°°”.   

2.  El Juzgado Setenta Penal Municipal de  Bogotá,  mediante  sentencia  del  23  de  febrero de 2004, condenó al abogado  Fernando  Angulo Kleber a las  penas  principales  de  16  meses  de  prisión  y  multa  de  $20.000°°, a la  accesoria  de interdicción de derechos y funciones públicas por el mismo lapso  de  la  pena  privativa  de  la libertad y al pago de perjuicios, como autor del  delito  de  abuso de confianza agravado por la cuantía que fuera imputado en la  resolución  de  acusación,  la  cual  cobró  ejecutoria el 5 de septiembre de  2002.   

3.  Apelada la anterior decisión por el  defensor  del  procesado  y  por el apoderado de la parte civil, recurso que fue  concedido  el  26  de  marzo de 2004,  el Juzgado Cincuenta y Uno Penal del  Circuito  de  Bogotá, mediante sentencia de segunda instancia, fechada el 30 de  junio  del  citado  año,   en  cuanto  a  la  impugnación  de la defensa,  resolvió lo siguiente:   

“PRIMERO:   Decretar   la   nulidad     de     lo     actuado    a    partir,   inclusive,   del   auto  fechado   26   de  marzo   pasado,    mediante    el    cual    la   señora   Juez     70     Penal    Municipal     concedió    el   recurso   de   apelación   interpuesto   por  el   defensor  contra   su   sentencia   de  fecha  23   de   febrero   último,   por   violación   al  debido  proceso,   ya   que   el   escrito  sustentatorio   fue  presentado extemporáneamente.   

“SEGUNDO:   Como   consecuencia   de   lo  anterior,  declarar  desierto  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por  el  defensor”.   

Así  mismo,  lo  adicionó  en el sentido de  imponer  al  procesado  el  término de 6 meses, a partir de la ejecutoria de la  sentencia,   para   pagar   los   perjuicios   materiales.   En   lo  demás  lo  confirmó.    

4.   Dentro  del  término  legal,  el  defensor   del   procesado  Angulo  Kleber  interpuso  el  recurso  de  casación  excepcional,  el  cual  fue  concedido  por  auto  del 11 de agosto de 2004, decisión que fue notificada por  estado  el  23  de  agosto siguiente, razón por la cual el término de 30 días  hábiles  para  la  presentación de la demanda comenzó a correr el  27 de  agosto, venciéndose el 7 de octubre de la citada anualidad.   

No   obstante,  de  acuerdo  con   las  respectivas  constancias  secretariales  obrantes en el diligenciamiento (folios  260  y  277),  dicho lapso se prolongó hasta el 13 de octubre, toda vez que los  días  7,  8  y  9  de  septiembre “no corrieron por  CIERRE  EXTRAORDINARIO  ordenado por el Consejo Seccional de la Judicatura, Sala  Administrativa,  mediante  Acuerdo  068  del  agosto  25  de 2004, con el fin de  implantar  el  softeare  de  gestión judicial”. Así  mismo,   “el  día  12  de  octubre  no  corrieron  términos  por Jornada Pedagógica de Asonal Judicial que no permitió el acceso  al edificio de Paloquemao”.   

En  esas condiciones, la demanda de casación  se presentó el 13 de octubre, es decir, dentro del término legal.   

LA      DEMANDA      DE   CASACIÓN   

El   defensor   del   procesado,  luego  de  identificar  a  los  sujetos procesales, de sintetizar los hechos y de hacer una  relación   de   la   actuación   procesal,   en   el  capitulo  que  denominó  “PROCEDENCIA  DEL  RECURSO  Y DE LA ADMISIÓN DE LA  DEMANDA”,  afirma  que,  de conformidad con el inciso tercero del artículo 205  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  en este asunto se cumple los requisitos  para  acudir  a  la  casación discrecional, en la medida en que la sentencia de  segunda  instancia la profirió un juzgado penal del circuito, además de que la  defensa  está  legitimada  para  acudir  a  esta  impugnación, “no  obstante  que  el  recurso  de apelación interpuesto contra la  sentencia  de  primera instancia le fue declarado desierto, pues el cargo que se  formulará  a  continuación  es  por  la tercera y conduce a la declaratoria de  nulidad”.   

Recuerda  que  si  bien  es  cierto  que  la  jurisprudencia  de  la  Corte ha reiterado que quien no haya sido apelante   no  está  legitimado  para  recurrir  en  casación,  también lo es que en los  mismos  pronunciamientos  se  han  señalado  excepciones,  siendo  una de ellas  cuando la demanda versa sobre nulidades.   

Refiere   que   el   recurso  de  casación  excepcional  se  orienta a demostrar que la sentencia impugnada es violatoria de  garantías   fundamentales,   debido  a  un  error  in  procedendo  consistente,  precisamente,  en  el  hecho de habérsele negado a la defensa el no conocer, en  segunda  instancia, del recurso de apelación so pretexto de su extemporaneidad,  yerro  que  debe  ser subsanado declarando la nulidad del proceso a partir de la  ocurrencia de la irregularidad.   

Único cargo  

Con  fundamento  en  la  causal  tercera  de  casación  acusa  al juzgador de haber dictado sentencia en un juicio viciado de  nulidad,  al  tenor  de lo previsto en los numerales 2° y 3° del artículo 306  del Código de Procedimiento Penal.   

Sostiene que el juzgado de segunda instancia,  al  declarar de manera equivocada que la sustentación del recurso de apelación  oportunamente  interpuesto  por el defensor fue extemporánea, violó garantías  fundamentales  del proceso, como son el debido proceso al negársele el acceso a  la  doble instancia y, simultáneamente, el derecho de defensa, ya que una parte  fundamental del mismo es la posibilidad de interponer recursos.   

Luego  de  transcribir  unos  apartes  de las  consideraciones  sobre  la  cual  se  fundó  la  declaratoria  de  la  supuesta  extemporaneidad  de  dicho recurso, afirma el actor que la juez ad quem confunde  lo  ideal  con  lo  real,  y  apoyada  en  lo primero, desconoce la realidad del  proceso y viola los derechos de la defensa.   

Dice que es verdad que la ley indica la forma  y  los  plazos  que  deben  emplearse  para  efectos  de la notificación de una  sentencia,  pero  ello  no significa que si el despacho no lo hace dentro de los  días   indicados  ya  no  sea   necesario   notificar,   o   lo   que   es   peor,  que  pueda  darse  por  notificada  la providencia. Por el contrario, estima que la notificación es una  garantía  procesal  y  hay  que  hacerla dentro de los términos que señala la  norma  o  por  fuera  de  ellos, porque lo sustancial es que la notificación se  produzca.   

Considera que el juzgado de primera instancia  obró  correctamente,  pues  si  bien “desbordó los  días  que se deben esperar para que los sujetos procesales acudan a notificarse  personalmente,  cosa  que ocurre casi en todos los despachos, también lo es que  notificó  a  todos  los  que  concurrieron,  y aún en el caso del defensor era  procedente  hacerlo,  pues no se había fijado edicto, y sería absurdo dejar de  notificar  a  quien  se  presenta,  para  limitarse  a  hacerle  un ‘enteramiento’,  extraña figura de creación de la  señora  Juez,  cuya  diferencia  con la notificación no explica, y en lugar de  hacerlo        personalmente        notificar       por       edicto”.   

Sostiene que como la realidad era que para el  5  de  marzo  aún  faltaba  por  notificar al procesado, el secretario fijó el  edicto,  y no podía dejar de hacerlo, ya que se trataba de un acto procesal sin  cuyo  cumplimiento  no  es  posible  contabilizar términos de ejecutoria, mucho  menos  incurrir en la omisión con el absurdo argumento de que como no se había  fijado  el  edicto  ajustándose  estrictamente  a  los  días  señalados en el  Código,  ya  no  era  procedente  y, peor aún, que contabilizara los términos  para  recurrir  y sustentar la apelación a partir de un edicto inexistente, que  es  lo que “lamentablemente hizo la señora Juez del  Circuito”.   

Asevera  que  el  edicto fijado el 5 de marzo  para  notificar  al  sujeto  procesal  que  faltaba,  se  desfijó  el  martes 9  siguiente,  es decir, duró los tres días hábiles  que  indica   la     ley,     y    a    partir    de    su   desfijación    corrieron    los   tres   días  de  ejecutoria,   “miércoles  10,  jueves  11  y viernes 12. Como el  defensor  interpuso  el  recurso de apelación contra la sentencia en el momento  de  la  notificación personal, los cuatro días que tenía para sustentar   eran    lunes    15,    martes   16,   miércoles   17   y   jueves   18”,  como así  lo  establece  el  inciso  1°  del  artículo  194 del Código de Procedimiento  Penal.   

Refiere   que   si   el   “secretario    hubiera   señalado   en   la   constancia   que   el  término   para  sustentar  el  recurso  empezaba   a   correr   a   partir   del martes 16 o del miércoles 17,  dicha  intromisión  del  secretario no desplazaba  el  término   legal   ni   podía   ser  atendida  por  el   recurrente      so     pena     de     que     la   sustentación   presentada  atendiendo  la  constancia se le  declarara  extemporánea,  y  a estas hipótesis es que justamente se refiere la  Corte  en  la  jurisprudencia  que  cita  la señora Juez, quien lamentablemente  tampoco  la  entendió,  razón  por  la  cual  cree  que  es  aplicable  a este  caso”.   

Estima  que  en  este  asunto  el  secretario  contabilizó  los términos conforme a la ley y, por ello, el defensor sustentó  el  recurso  el  18 de marzo, es decir, dentro del término legal, razón por la  cual  concluye que la calificación de sustentación extemporánea que le dio el  ad  quem constituye una irregularidad que viola las garantías fundamentales del  debido proceso y del derecho de defensa.   

Después  de  citar  los  artículos 29 y 31,  inciso  1°,  de  la  Constitución  Política, preceptivas desarrolladas por el  artículo  306  del Código de Procedimiento Penal, reitera que en este concreto  caso  se  violó  la  garantía  fundamental del debido proceso, “pues  al darle un entendimiento equivocado a las normas que regulan  la  notificación  de  las  providencias,  terminó  declarando extemporánea la  sustentación   del   recurso   de  apelación  interpuesto  oportunamente   contra    la    sentencia    condenatoria,    violando   al   mismo  tiempo  el  derecho del sindicado a la defensa, pues una de sus  manifestaciones  más  sobresalientes  es  precisamente el derecho a impugnar la  condena”.   

Por  lo  expuesto,  solicita  a  la Corte que  admita  la  demanda  de  casación  excepcional  y  que  al  resolver el recurso  extraordinario  case  la  sentencia impugnada y, en su lugar, decrete la nulidad  del  proceso  a  partir  de  la  providencia  de  segunda instancia que declaró  extemporánea  la  sustentación  del  recurso  de  apelación  y,  por ende, se  reenvíe  al  juzgado  Cincuenta  y  Uno  Penal  del  Circuito con el fin de que  resuelva  la impugnación oportunamente interpuesta y sustentada por el defensor  del procesado.   

ALEGACIÓN     DEL     NO   RECURRENTE   

El   apoderado   de   la   parte   civil   plantea   tres   aspectos   sobre   los   cuales  solicita  a  la  Corte  no  se admita la demanda de casación  discrecional, a saber:   

a)   Que   el   libelo   fue   presentado  extemporáneamente,  toda vez que los términos para su incorporación vencieron  el  7  de  octubre  de  2004, siendo evidente que la demanda se allegó el 13 de  octubre siguiente.   

b)  Que la casación sólo procede contra  fallos  de segunda instancia y no contra autos interlocutorios, siendo claro que  en  este asunto la defensa ataca la decisión a través de la cual el juzgado de  segunda  instancia  declaró nula la decisión por medio de la cual se concedió  el  recurso  de  apelación  contra  el  fallo de primer grado por presentación  extemporánea  de  la  sustentación  de  la  impugnación  y,  en consecuencia,  declaró desierta la citada impugnación, y     

c)   Que  en  la  demanda  de  casación  discrecional   el   defensor   del   procesado   no   demostró  “el   por   qué   se   reclama   la   garantía   de  los  derechos  fundamentales”,  exigencia  necesaria  para  que  la  Corte admita el recurso extraordinario.   

CONSIDERACIONES    DE    LA   CORTE   

Teniendo  en  cuenta los argumentos expuestos  por  el apoderado de la  parte civil en su condición de sujeto procesal no  recurrente,   sobre  los   cuales  depreca  la   inadmisión  de   la   demanda   presentada,   la   Sala  se  pronuncia  de la  siguiente manera:   

1.   No se ajusta a la realidad procesal  su  afirmación, según la cual, el libelo fue presentado por fuera del término  legal,  pues  si  bien es cierto que la oportunidad para presentar la demanda de  casación  discrecional  se vencía el 7 de octubre de 2004, también lo es que,  como  quedó  ilustrado en los antecedentes de esta providencia, en el curso del  lapso  de los treinta días hábiles (entre el 27 de agosto y el 7 de octubre de  2004),  cuatro  de ellos no corrieron términos, según quedó así advertido en  las  constancias  secretariales  visibles  a  los  folios 260 y 277 del cuaderno  original  número  4,  circunstancia  ajena  a  la  defensa  y, por lo mismo, no  imputable a este sujeto procesal.   

Cierto   es  que  la  oportunidad  para  la  presentación  del  libelo  vencía  el  7  de  octubre  de  2004, el que había  empezado  a  correr el 27 de agosto anterior. No obstante, como los días 7, 8 y  9   de   septiembre   no   corrieron  términos  por  disposición  de  la  Sala  Administrativa  del  Consejo  Seccional de la Judicatura, según Acuerdo N° 068  del  25  de  agosto  de  2004,   y,  además, el día 12 de octubre tampoco  corrió,  toda vez que Asonal Judicial “no permitió  el  acceso  al  edificio  de  Paloquemao”, lógico es  concluir  que el lapso se extendió hasta el día 13 de octubre, fecha en la que  se presentó la correspondiente demanda.   

En consecuencia, no hay duda que el libelo fue  allegado dentro del término legal.   

2.  En cuanto al segundo punto planteado  por  el  apoderado  de  la parte civil, es decir, que el recurso de casación no  procede  contra  autos  interlocutorios,  motivo  por el cual en este caso no es  viable  la  impugnación  extraordinaria,  es  un  argumento jurídico que tiene  vocación de éxito.   

En efecto,  la jurisprudencia de la Corte  ha  sido  clara y reiterativa en indicar que la naturaleza interlocutoria de una  decisión,  sea  que se adopte en forma separada o en el cuerpo de una sentencia  de  instancia,  impide  que en su contra pueda plantearse censura alguna en sede  de   casación,   pues   el  recurso  extraordinario  solamente  procede  contra  sentencias,  específicamente contra fallos de segunda instancia, según así lo  establece  el  artículo  205  del  Código  de  Procedimiento Penal (Ley 600 de  2000),    norma    aplicable    a    este    caso.1   

Al respecto, en providencia del 3 de julio de  1996, la Sala dijo:   

“Es frecuente, ha  dicho  la Corte, que por razones de economía procesal, se incluya dentro de una  misma  providencia  decisiones  de  carácter distinto, como ocurre cuando en un  proveído  interlocutorio  se  ordenan  pruebas,  o  cuando  en una sentencia de  instancia  se  decretan nulidades o se declara la extinción de la acción penal  por  un  delito  o  respecto  de  uno  de  los  procesados,  sin  que   ello       traduzca      modificación      de      la   naturaleza   jurídica   de   la   decisión   de   menor   entidad,   la   cual  continúa definiéndose por su  contenido,  conforme a la clasificación que de las providencias judiciales trae  el    artículo    179    del   Código   de   Procedimiento   Penal.   

“Dicho carácter  impide  que  en  su contra pueda plantearse censura alguna en sede de casación,  pues   este   recurso   extraordinario   solamente   procede  contra  sentencia,  específicamente    contra    sentencia    de    segunda   instancia”.2   

Mediante providencia del 30 de junio de 1999,  la Sala nuevamente se refirió sobre el tema, así:   

“El  hecho de que en el mismo proveído formalmente entendido se haya  decidido  el objeto final de la acción penal profiriéndose el fallo respectivo  respecto  de  los  acusados  y,  asimismo, declarado la nulidad de lo actuado en  relación  con  el delito de rebelión, esto no está significando que analizado  el  acto  desde  el  punto de vista del contenido su naturaleza permanezca igual  para  las  dos clases de decisiones tomadas, pues la que declara la invalidez en  ningún  momento  puede  equipararse a un fallo, sólo se trata de una decisión  motivada  de carácter interlocutorio que si bien resuelve un aspecto sustancial  del  proceso  como  es  su  propia  legalidad,  lo  cual precisamente le da esta  naturaleza,  no  del pronunciamiento por medio del cual, el juez competente, una  vez  agotado  el  procedimiento  previamente  establecido  por  la  ley,  decide  finalmente  la  acción  penal  con  efectos  de cosa  juzgada,  formal mientras se surten los recursos a que  hubiere      lugar     y     material,     una     vez     decididos.     

“En  este  caso,  entonces,  al  haber  incluido  el  Tribunal  las dos clases de decisiones en el  mismo  acto,  es  claro  que  la  declaratoria  de nulidad respecto al delito de  rebelión  no forma parte de la sentencia y por ende, no podía ser recurrida en  casación,  toda  vez  que  este  recurso  extraordinario  por  disposición del  artículo  218  del  Código  de Procedimiento Penal, únicamente procede contra  las  sentencias  de  segunda  instancia  dictadas  por el Tribunal Nacional, los  Tribunales  Superiores de Distrito Judicial y el Tribunal Penal Militar, o en el  caso  de  la  casación  excepcional  contra la sentencias proferidas en segunda  instancia  por  los  Juzgados  Penales del Circuito, no contra las decisiones de  simple  naturaleza  interlocutoria  como  la  reseñada, como tampoco contra las  Resoluciones  acusatorias,  como  igualmente  lo trata de enfocar el demandante,  pues  por  más  que  en  ella  se  formulen  los cargos base de la sentencia en  ningún  momento puede equipararse, ya que precisamente el hecho de corresponder  a  su acto antecedente sustentado en diversas exigencias formales y probatorias,  menores     desde     luego,     necesariamente     excluye     tan    inusitada  posibilidad”.3   

Más     recientemente,     la    Corte  indicó:   

“Reitera la Sala  en   este   punto,   entonces,   que  ‘resulta  evidente  que  las providencias judiciales se clasifican en  sentencias  y  autos,  siendo  aquellas  las  que ordinariamente ponen fin a una  actuación   procesal   con   reconocimiento  expreso  de  la  culpabilidad  del  procesado    -sentencia   condenatoria-,   o  de  su  inocencia  -sentencia  absolutoria-,  si  de instancia se trata, o definen la casación o la acción de  revisión;  y  éstas,  decisiones  que  si resuelven algún incidente o aspecto  sustancial       del       proceso,       se      denominarán      ‘autos    interlocutorios’,   para  diferenciarlos  de  los  de  sustanciación  que  se  ocupan  de meros trámites. Sólo por excepción la ley  denomina                ‘sentencia’  a  una  decisión  que  en  sede  de  casación  invalida el proceso, en los demás  casos,  la determinación que en tal sentido tomen los jueces en las instancias,  es     naturalísticamente    un    ‘auto     interlocutorio’,  así  se  haya  pronunciado,  como  ocurrió  en  este  caso, con  ocasión   de  la  revisión  de  una  sentencia.  Ha  dicho  la  jurisprudencia  pacíficamente  que  no  porque  se tomen diversas decisiones dentro de un mismo  cuerpo  de  sentencia,  cambia  la  naturaleza jurídica que la ley le da a esas  determinaciones;  es  apenas,  una  práctica  que  por economía procesal suele  usarse   en  los  estrados  judiciales’.   

“Así mismo, que  la  naturaleza  interlocutoria  de  una  providencia, sea que se adopte en forma  separada   o   en   el   texto  de  una  sentencia  de  instancia,  ‘impide   que   en   su  contra  pueda  plantearse   censura   alguna   en   sede   de   casación,  pues  este  recurso  extraordinario     solamente    procede    contra    sentencias    de    segunda  instancia’”.4   

En  esas condiciones, en el caso que ocupa la  atención  de  la  Sala  y  como  quedó  indicado  en  los antecedentes de esta  providencia,  surge  evidente  que  el  reproche  presentado por el demandante a  través  del  recurso de casación excepcional se dirige contra la decisión que  dentro  del  fallo de segundo grado adoptó el Juzgado Cincuenta y Uno Penal del  Circuito,   esto  es,  la  “nulidad   de   lo   actuado   a   partir,   inclusive,  del  auto  fechado    26    de    marzo   pasado,   mediante   el    cual    la    señora    Juez    70    Penal  Municipal       concedió      el      recurso      de   apelación   interpuesto   por   el   defensor  contra   su   sentencia   de   fecha  23  de  febrero   último,   por   violación   al  debido  proceso,  ya   que    el    escrito   sustentatorio   fue   presentado  extemporáneamente”   y,   en   consecuencia,   su  declaratoria de desierto.   

En  otros  términos,  la  inconformidad  del  casacionista  se centra en la determinación interlocutoria adoptada en el fallo  de  segunda  instancia, mediante la cual se declaró la nulidad de la concesión  del  recurso  de  apelación interpuesto por el defensor del procesado contra la  sentencia  de primer grado, por haber sido presentada de manera extemporánea la  sustentación,    decisión    que    no   es   susceptible   del   recurso   de  casación.   

Como quedó en precedencia ilustrado, es usual  que  dentro  de  una  misma  providencia  se  incluyan  decisiones  de diferente  carácter,  como  así  sucedió  en  este caso concreto, en donde la mencionada  nulidad  aparece  involucrada  en  el  fallo,  sin  que  ello  implique  que  la  determinación  de  menor entidad cambie su naturaleza, esto es, interlocutoria.  Con  la  sentencia se resuelve el fondo del problema jurídico y, de esa manera,  culmina  la  instancia respectiva, mientras la anulación gravita en un auto que  conlleva  a  enmendar  la actuación viciada y que no puede convalidarse de otra  manera.   

Así mismo, es claro que de conformidad con el  artículo  205  del  Código de Procedimiento Penal, la casación procede contra  sentencias   de   segunda  instancia  y  no  contra  providencias  de  diferente  índole.   

Por  lo  tanto,  apartándose  de  la  citada  exigencia  legal, la totalidad de la argumentación del casacionista comporta un  ataque  contra  la  decisión  que decretó la nulidad del auto que concedió el  recurso  de  apelación  interpuesto  por  la defensa contra el fallo de primera  instancia,   conllevando,   por  ende,   a  su  declaración  de  desierto,  pretendiendo   a   través   de   la   vía   casacional   la  nulidad  de  este  pronunciamiento.   

En  otras  palabras,  el  libelista  no está  conforme  con la nulidad decretada y busca, en consecuencia, dejarla sin efecto,  con  lo cual pretende dirigir la casación contra una decisión interlocutoria y  no contra la sentencia en sí misma.   

Por    consiguiente,   como   el   recuso  extraordinario  no  se  dirige  contra  el  fallo  de  segundo  grado,  la  Sala  inadmitirá la demanda presentada.      

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR la demanda  de  casación  presentada  por  el defensor de FERNANDO  ANGULO  KLEBER. En consecuencia, se declara desierto el  recurso extraordinario de casación interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          ÁLVARO   ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                                             

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                          JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO   ENRIQUE   SALAMANCA  SOCHA           

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                 JAVIER ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

                                                                  Secretaria     

1   Ver  sentencia  de  casación  12663  del 30 de junio de 1999, auto de casación  16545  del  18  de abril de 2001, sentencia de casación 16534 del 31 de mayo de  2001,  sentencia  de  casación  11632 del 4 de septiembre de 2001, sentencia de  casación  del  29  de  octubre de 2001 y sentencia de casación 22565 del 17 de  agosto de 2005, entre otras.   

2   Casación radicada con el número 11186.   

3   Casación radicada con el número 12663.   

4   Ver  sentencia de casación 16534 del 31 de mayo de 2001, sentencia de casación  15570 del 29 de octubre de 2001, entre otras.     

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