23059(13-04-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23059  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 024.  

          Bogotá D.C., abril trece (13) dos mil cinco (2005).   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  sobre  las  pruebas  solicitadas dentro del  término  de traslado previsto en el artículo 224 de la Ley 600 de 2000, por el  defensor   especial   del   sentenciado   JAIME  CRUZ  PARRA.   

ANTECEDENTES   

          El  18  de  mayo  de  1994,  en  horas  de  la noche, varios sujetos  provistos  de  armas  de  fuego  incursionaron  violentamente  en consultorio de  Rafael     Antonio    Marín    García,  odontólogo  de profesión, ubicado en la diagonal 32 B No. 16-42  sur,   barrio  “Las  Lomas”  de  esta  ciudad.   Acto  seguido,  dichos  individuos  accionaron sus armas en múltiples oportunidades contra Marín    García,   ocasionándole   la  muerte.         

          Dentro  del  proceso  penal  que  se  adelantó  con ocasión de los  anteriores  hechos,  se  vinculó  entre otros, mediante declaratoria de persona  ausente,  a  JAIME CRUZ PARRA,  a  quien  se  acusó  como  presunto  autor  responsable del delito de homicidio  agravado.        

El 18 de octubre de 1996, el Juzgado Décimo  Penal   del   Circuito   de   Bogotá   condenó   al   procesado   JAIME    CRUZ    PARRA,   como   persona  ausente,  a la pena principal  de  cuarenta  y  tres (43) años de prisión, a la accesoria de interdicción de  derechos  y  funciones  públicas  por  el lapso de diez (10) años y al pago de  perjuicios   en  forma  solidaria  por  valor  de  $  87.000.000,oo  y  en  suma  equivalente  a 1000 gramos oro, al hallarlo penalmente responsable del delito de  homicidio  agravado  en  la  persona  de Rafael Antonio  Marín García.   

El  Tribunal  Superior de esta misma ciudad,  confirmó  la  anterior  decisión,  mediante  fallo proferido el 30 de mayo del  mismo año, que se encuentra ejecutoriado.   

          A   través  de  apoderado  especial,  el  sentenciado  CRUZ  PARRA presentó ante esta Colegiatura  acción  de  revisión  del referido proceso, al amparo de la causal establecida  en  el  numeral  3º  del  artículo  220  de  la  Ley 600 de 2000, esto es, por  considerar  que  después  de  la  sentencia  condenatoria  han aparecido hechos  nuevos  o  surgen pruebas, no conocidas al tiempo de los debates, que establecen  su inocencia en el delito por el cual se le condenó.   

A  la demanda se anexó el poder específico  para  el ejercicio de la acción de revisión, así como copia de las sentencias  de  primera y segunda instancia con la correspondiente constancia de ejecutoria,  además  de  una  fotografía  actual  y  otra del momento en que se cometió el  hecho  delictivo,  copias de los registros civiles de sus cinco hijos, fotocopia  de  los  resultados  del  examen  ICFES que presentó el 6 de noviembre de 1993,  carné  del  SENA a su nombre que acredita sus estudios como técnico en control  de  producción, constancia de haberse capacitado en el curso “Microsoft Excel  5.0  nivel básico” y “auditorías de calidad”, certificaciones laborales,  constancia  expedida  por  el  acalde  del  barrio  Kennedy  en relación con su  residencia  en ese sector, dos declaraciones extrajuicio sobre su comportamiento  y  certificado  de  antecedentes  disciplinarios  expedido  por la Procuraduría  General     de    la    Nación.           

          Admitida  la  demanda  y  recibido  el  expediente  por la Corte, en  aplicación  de  lo previsto en el artículo 224 del estatuto procesal penal, se  surtió  el  traslado  a  los  intervinientes  para que solicitaran el decreto y  práctica de pruebas, oportunidad utilizada por el defensor.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          Debe  precisar  la  Sala con toda claridad y rigor, que el objeto de  las  pruebas  solicitadas en el trámite de la acción de revisión se encuentra  delimitado  por  los  temas señalados en la causal que se invoca, en este caso,  la causal tercera de revisión, como ya se advirtió.   

Por  tanto,  de  conformidad  con  la preceptiva del artículo 235 del citado ordenamiento, deben  ser  rechazadas  aquellas que no conduzcan a acreditar el supuesto sobre el cual  se  fundamenta  el  motivo  de revisión invocado, así como las que  sean  prohibidas  o  ineficaces,  versen sobre hechos notoriamente  impertinentes,  o sean manifiestamente superfluas, razón por la cual compete al  actor  señalar  la  conducencia  y  pertinencia  de  los  medios de prueba cuya  aducción o práctica pretende.   

          En   primer   lugar,   el   defensor   del   procesado  JAIME   CRUZ  PARRA  solicita  tener  como  prueba los anexos que presentó con la demanda de revisión.   

          Respecto  de  estas pruebas, cuya pertinencia y conducencia señaló  suficientemente  en  el  libelo, al ser evidente que realmente guardan relación  con  el  objeto  de la causal que invoca, por estar dirigidas a demostrar que su  defendido  no  es  la  misma persona que cometió la conducta punible por la que  fue  condenado,  se  admitirán  y,  en  esa medida, se valorarán en el momento  dispuesto legalmente.          

          En  segundo orden, en el capítulo del escrito presentado dentro del  traslado     para     solicitar     pruebas     que     denomina    “RECONOCIMIENTO  EN  FILA  DE PERSONAS”  (idéntico  al  incluido en la demanda) solicita se practique dicha diligencia a  su  defendido  por  parte  de  Joaquín  Emilio López  Morales  y Juan Carlos López  Morales,  quienes  fungieron  como testigos dentro del  proceso  que  culminó  con  su condena, brindado en sus atestaciones una amplia  descripción       del       sujeto       conocido       como       “Jaimito”, señalándole de haber sido  uno  de  los  autores  materiales  del  homicidio  del  odontólogo Rafael  Antonio Marín García, advirtiendo  que  se  trataba  de  un  sujeto  de  aproximadamente 18 años y que tenía como  característica  especial  “un ojo apagado”, circunstancias que no coinciden  con las de su prohijado.   

          Al   respecto,   oportuno   se  ofrece  precisar  que  si  bien  han  transcurrido  más  de diez años desde la fecha de ocurrencia de los hechos (18  de   mayo  de  2004),  lo  que  en  principio  dificultaría  la  práctica  del  reconocimiento,  es  posible  que en este caso los declarantes retengan parte de  la    información   vital   para   establecer   si   en   verdad   CRUZ  PARRA  fue  uno de los autores de la  conducta  delictiva,  pues  se trató de un acontecimiento que causó conmoción  en  el  sector  habida  cuenta tratarse del homicidio del odontólogo mencionado  dentro  de  su  propio  consultorio; además, porque la descripción que brindan  los      testigos      del      individuo     conocido     como     “Jaimito”,  quien  habría intervenido  en  la  conducta  es  bastante  amplia  y, porque en verdad se establece, que no  existe  coincidencia  entre  la  edad que manifiestan los testigos tenían dicho  sujeto  y  la  que,  de acuerdo con su tarjeta decadactilar, aportada al proceso  (folio  40),  tenía  JAIME  CRUZ  PARRA  para ese momento (33 años).   

          El  defensor  depreca  la  misma diligencia con respecto al también  condenado  dentro  del  mismo  proceso  Frangil Eduardo  Abella  Casas, quien se encuentra actualmente recluido  en  la  penitenciaría  de  Cómbita  (Boyacá),  con fundamento en que, como se  señala    en    la    demanda,    al    ser    interrogado   por   “Jaimito”  en  su  indagatoria aceptó  conocerlo  anotando  que  “es un muchacho que trabaja  en     las     camionetas    que    suben    para    las    Lomas”.   

Como  también  este  condenado  estaría en  posibilidad  de  identificar  a  quien  era conocido para la fecha de los hechos  como  “Jaimito”, se estima  que  es  viable el reconocimiento solicitado a efectos de establecer si se trata  del  mismo  individuo  que  se  encuentra  actualmente  privado de su libertad y  quien,  por  intermedio  de  apoderado especial, promueve la presenta acción de  revisión.     

Con  fundamento en lo expuesto, considera la  Sala   que   la   prueba  solicitada  con  la  participación  de  los  testigos  Joaquín    Emilio   López   Morales   y  Juan Carlos López Buitrago  y  el  también condenado Frangil Eduardo  Abella  Casas atiende a los requisitos de pertinencia y  conducencia y, por consiguiente, se ordenará su práctica.   

          En  tercer lugar, dentro del mismo acápite, el defensor sugiere que  se  reciba  en  declaración  al  investigador  Roberto  Antonio  Bermúdez  a fin de que explique “quien  o  quienes,  dentro  de su investigación, le  dio el  nombre  completo  de JAIME CRUZ PARRA y su número de cédula, con el propósito  de  establecer  el  origen  de  esos  datos  dentro  del proceso y si es posible  practicar   las   diligencias   que   sean   pertinentes   para  confirmar  este  hecho”.      

          Esta  prueba  reúne  los  requisitos  de  pertinencia y conducencia  frente  al  propósito  que se persigue con la acción, pues resulta fundamental  para  establecer de dónde obtuvo el investigador mencionado la información que  lo   llevó   a   colegir   que   el   individuo   conocido   como  “Jaimito”  respondía  al  nombre  de  JAIME    CRUZ    PARRA,  identificado  con  la cédula de ciudadanía No. 19.484.534 expedida en Bogotá,  cuya  tarjeta  decadactilar se anexó y quien a la postre fue emplazado, acusado  y  finalmente condenado en ausencia dentro del proceso objeto de revisión, toda  vez     que     nada     se    indica    en    dicho    documento    sobre    el  particular.                      

          Así    las    cosas,    se   ordenará   la   práctica   de   esta  prueba.   

          En  cuarto  lugar,  depreca  el  defensor  que  en  relación con el  certificado  del  examen  presentado en el ICFES por su patrocinado, se oficie a  dicho  instituto  con  el  objeto  de que se envíe el original o se confirme su  existencia auténtica.   

La Sala negará la práctica de esta prueba,  pues  considera que para lo que se pretende acreditar es suficiente con la copia  del documento que se anexa a la demanda.   

Finalmente,  solicita  el  defensor  que, en  orden  a  establecer  quién solicitó la tarjeta decadactilar de su poderdante,  cuya  copia aparece en el folio 40 del expediente, se oficie a la Registraduría  Nacional      del      Estado      Civil      para      que      aclare      esa  situación.       

          La  Sala  no  decretará  esta prueba solicitada por el defensor por  resultar  totalmente  superflua  para  los  fines de la acción que se emprende,  pues   establecer  quien  solicitó  la  tarjeta  decadactilar  de  JAIME  CRUZ  PARRA  que obra en el proceso,  no  tiene  ninguna  injerencia  de cara a determinar si fue realmente uno de los  autores  materiales  de  la conducta delictiva por la que se le condenó o, como  se   alega   en   la   demanda   presentada,   existe   una   equivocación   al  respecto.          

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

          1.-  TENER  como pruebas las aportadas por  el apoderado con el escrito de demanda.   

          2.-  DECRETAR la práctica de la diligencia  de  reconocimiento  en  fila  de  personas  y  la  declaración del investigador  Roberto Antonio Bermúdez, de  acuerdo con la anterior argumentación.   

          3.-  DENEGAR el decreto y práctica de las  pruebas  consistentes  en requerir información del ICFES y de la Registraduría  Nacional   del   Estado   Civil,   por   las   razones  expuestas  en  la  parte  considerativa.   

En relación con la decisión adoptada en el  numeral tercero procede el recurso de reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                 HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                     ÉDGAR     LOMBANA  TRUJILLO           

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN           JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            MAURO SOLARTE  PORTILLA   

No hay firma  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

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