21706(06-07-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 21706  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 054  

Bogotá  D.  C., seis (6) de julio de dos mil  cinco (2005).   

V    I    S   T   O  S   

Resuelve  la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de  TONNY         FRANCHESCO        CASALINAS        ALMARIO.   

A  N  T  E  C E D E N T E  S   

1.  Los hechos fueron sintetizados por el  juzgador de segunda instancia de la siguiente manera:   

“Tienen  que ver  con  el  hallazgo  de  una  bolsa plástica pequeña contentiva de cocaína y 37  tubos  vacíos  para el empaque de la misma, en el cajón de la mesa de noche de  la  habitación  del  joven TONNY FRANCHESCO CASALINAS ALMARIO el 30 de abril de  1999,  cuando se realizó por la Fiscalía 24 Delegada ante los Juzgados Penales  del  Circuito  de Neiva a solicitud del DAS allanamiento a la casa ubicada en la  carrera  14  N°  7-37,  barrio  Altico de esta ciudad, donde éste y su familia  vivían,  por  tener  conocimiento  que  allí  se expendían estupefacientes; y  quien  aceptó  desde  un  comienzo  ser  el  propietario  del alucinógeno, que  guardaba   para   su   consumo.   El  peso  de  la  droga  fue  de  6.1 gramos”.   

2.  El Juzgado Cuarto Penal del Circuito  de  Neiva,  mediante  sentencia  del  12 de mayo de 2003 condenó a Tonny  Franchesco  Casalinas  Almario a las  penas  principales  de  1  año  de  prisión  y multa en cuantía de 2 salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes y a la accesoria de rigor, como autor del  delito   de   conservar,   sin   permiso   de  autoridad  competente,  sustancia  estupefaciente  (artículo  33, inciso 2°, de la Ley 30 de 1986) imputado en la  resolución  de  acusación, la cual quedó en firme el 22 de mayo de 2002. Así  mismo se le concedió la condena de ejecución condicional.   

3.  Apelado  el  fallo  por  el  defensor del  procesado,  el Tribunal Superior de Neiva, el 21 de julio de 2003, lo confirmó.  Contra  esta  determinación,  el  citado  profesional  del derecho interpuso el  recurso extraordinario de casación.   

LA   DEMANDA   DE  CASACIÓN   

El   defensor   del   procesado  Casalinas Almario, al amparo de la causal  primera  de  casación,  presenta un único cargo contra la sentencia de segunda  instancia.   

Con  apoyo  en el cuerpo segundo de la causal  primera,   el  demandante  acusa  la  sentencia  de  segunda  instancia  de  ser  violatoria,  de  manera  indirecta,  de  la  ley  sustancial, por error de hecho  generado  en  un  falso  juicio de raciocinio “en el  sentido  de  que  en  la  valoración  del mérito de las pruebas el fallador de  instancia    desconoció    las   reglas   de   la   sana   crítica”.   

En     el    título    “Fundamentos  de hecho y derecho” plantea  lo siguiente:   

Recuerda que la investigación tuvo origen en  el     informe    de    “inteligencia”  que  rindió  el  detective del D.A.S. Jorge Alejandro Ramírez  Murillo,  quien  indicó  a su superior que en el inmueble ubicado en la carrera  14  N°  7-31  del  barrio Altico de Neiva existía una venta de alucinógenos y  que  el  expendedor  se  conocía como Tonny Casalinas, persona que era conocida  como   distribuidor   de   base   de   coca   y  que  al  mismo  “le  quemaron su residencia ubicada en el barrio san Antonio de esta  ciudad”,   sitio   donde   se   practicaron  varios  allanamientos.   Agrega   que   dicho   detective  posteriormente  ratificó  su  informe.   

Dice que en el acta de allanamiento llevado a  cabo  por  la Fiscalía 24 Seccional el 30 de abril de 1999, se dejó constancia  “de  especial  importancia  para la causal invocada  cuando   expresa:   ‘se  aclara  que  el interrogado es diferente a la persona que con los mismos nombres  y  apellidos  hace referencia el informe de inteligencia del DAS de acuerdo a lo  por ellos enunciado”.   

Así  mismo,  asevera  que  en la indagatoria  rendida  por  Tonny  Franchesco  Casalinas  Almario,  sobre sus generales de ley  expresó  que  era  hijo  de  Tonny  Casalinas y Luz Mery Almario, que tenía 19  años,  que  residía  en la carrera 14 N° 7-37 del barrio Altico de Neiva, que  cursaba  estudios  superiores  en  la Universidad Cooperativa y que dependía de  sus  padres,  dejándose  a renglón seguido su descripción física y afirmando  que  el  propietario  de  los  elementos  encontrados  era  el  señor Francisco  González,   quien  se  los  había  dado  a  guardar,  hecho  este  que  no  se  corroboró.   

Dice  que  el 10 de mayo de 2002 la Fiscalía  profirió  en contra de su procurado resolución de acusación, la cual se basó  en  “el  falso juicio de la prueba realizada por el  ente  investigador”, es decir, no dio credibilidad a  las  explicaciones  del  sindicado,  originándose  desde ese preciso momento la  transgresión  de  la  sana crítica, “por cuanto el  fallador  de  primera y segunda instancia toman esta premisa como cierta, cuando  en  realidad  como  bien  lo  resalté, el Fiscal que practicó la diligencia de  allanamiento  deja  una  constancia  de  que los detectives del DAS se referían  probablemente   al  padre  de  Tonny  Franchesco  Casalinas  Almario”.   

Sostiene  que  el  Juez  Cuarto  Penal  del  Circuito,  a  solicitud  de la defensa, ordenó la declaración del agente Jorge  Alejandro  Ramírez  Murillo,  quien  respecto de los hechos expresó que vivía  cerca  del  lugar  donde  se  llevó  a cabo el allanamiento, que el informe que  rindió  hacía  referencia  al joven Tonny Franchesco Casalinas Almario  y  no   al   padre   Tonny   Casalinas   y  suministró  los  rasgos  físicos  del  acusado.   

“Aquí  es donde  radica  la  contradicción  sospechosa y que creemos tiene como única finalidad  encauzar  al  procesado  por cuanto como bien se dejó constancia en la injurada  los  rasgos  físicos  del procesado no se parecen en nada a los que describe el  investigador  del  DAS  y  veamos  que igualmente se contradice por cuanto de la  diligencia  de  allanamiento  y  registro  se  dejó bien claro por parte de los  detectives  del  DAS  que  TONNY  FRANCHESCO  CASALINAS ALMARIO no era al que se  refería  el  informe,  lo  cual  si  lo  concatenamos  con  lo  afirmado  en el  mencionado  documento  en  su  parte  final cuando afirma que TONNY CASALINAS es  conocido  como  expendedor  de  base  de  coca,  que  le  han  practicado varios  allanamientos   con  resultados  positivos  y  que  al  citado  le  quemaron  su  residencia  ubicada en el barrio San Antonio de esta ciudad, no podemos más que  concluir  que el informe de inteligencia se refiere al padre de TONNY FRANCHESCO  CASALINAS  ALMARIO  porque  ha  quedado  demostrado  que el hoy condenado es una  persona  que depende económicamente de sus padres, que no tiene bienes y que su  profesión  es la de estudiante universitario, repudiando la defensa la conducta  del    Agente    Investigador    porque    su    ánimo    dañino    no   tiene  justificación…”.    

Por lo tanto, reitera que el citado testimonio  fue  acogido  sin  la  observancia  de  los  principios  de  la  sana  crítica.   

Igualmente,  afirma  que  en  la  audiencia  pública  se  escuchó  en  declaración  a  Francisco  González  Vargas, quien  confesó  haberle  dado  a  guardar  a  su  defendido  un  paquete contentivo de  estupefaciente,  droga  que  la  tenía  para su consumo y la de su señora. Sin  embargo,  agrega que el juzgador de primer grado desestimó dicho testimonio por  cuanto  que,  entre otros aspectos, no logró desvirtuar la afirmación que hizo  el   procesado   en  la  diligencia  de  allanamiento  cuando  admitió  ser  el  propietario  de  la  sustancia  prohibida, conclusión que, a su juicio, resulta  sesgada y ajena a la sana crítica del testimonio.   

Así  mismo,  estima  que  la  sentencia  del  Tribunal  también  incurrió  en  el  acusado falso raciocinio, “al  no  aplicar  las  reglas  o  criterios para la apreciación del  testimonio  contemplados  en  el  artículo  277  del  Código  de Procedimiento  Penal”,  pues  no  obstante  contener el informe del  detective  Ramírez  Murillo  serias  contradicciones le dio plena credibilidad,  además  de que el testimonio de Francisco González lo califica, sin fundamento  alguno,     como     sorprendente,    no    mereciéndole    tampoco    crédito  alguno.   

De     otra    parte,   “para   finalizar   el   error   de    hecho    en    que   incurre   el  fallador   en    la   segunda   instancia,   se   fundamenta   en    la    hipótesis   del  indicio   de   mala   justificación    concluyendo    que    el   procesado   al   guardar  el   estupefaciente  incautado  conjugó   el   verbo   rector   consagrado   en   el inciso   segundo   del   artículo   33   de  la  Ley   30   de   1986   por   conservar   la  sustancia que le  había   dado   el   señor   Francisco   González  Vargas,  apreciación   errada   que   no   tiene   sustento   probatorio   alguno   por   cuanto  esa  conducta  no se le puede reprochar a Tonny  Franchesco  Casalinas Almario porque no debemos olvidar que se trata de un joven  estudiante  que  no  tiene  la  experiencia,  ni la madurez para entender que su  actuar era ilícito… ”.   

En   consecuencia,   concluye   que      el      fallador     erró     en     la   estimación       del      “contenido   probatorio    del   proceso,   en   especial   de   la    prueba  testimonial”,   motivo   por    el   cual   solicita   a   la   Corte   casar   el   fallo   objeto  de  la  impugnación   extraordinaria   y,   en   su   lugar,   absolver   a  su defendido.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

Se  hace  necesario recordar que el procesado  Tonny   Franchesco   Casalinas   Almario   fue   condenado   por   la   conducta   punible   que  describía  abstractamente     el     artículo    33,    inciso    segundo    (tráfico  de estupefacientes) de la Ley 30  de  1986,  según  el  cual  estatuía  una  pena  privativa  de la libertad que  oscilaba entre 1 y 3 años.   

Ahora  bien,  el artículo 205 del Código de  Procedimiento  Penal  contempla  que  el  recurso  extraordinario  de  casación  procede  contra  sentencias  de segunda instancia dictadas, entre otros, por los  Tribunales   Superiores  de  Distrito  Judicial  por  delitos  que  tengan  pena  privativa de la libertad cuyo máximo exceda de 8 años.   

En esas condiciones, en el evento que ocupa la  atención  de  la  Sala,  resulta   evidente  concluir  que  el  recurso de  casación  no  procedía,  toda  vez  que  la  conducta  punible  por la que fue  condenado   el   procesado   Tonny   Franchesco   Casalinas    Almario,    el   máximo   de    pena    privativa    de   la  libertad   no   superaba  los  8  años.    

Tampoco   era   procedente   dicho  recurso  extraordinario  bajo  los requisitos de procedibilidad que imponía el artículo  218  del  Decreto  2700  de  1991, norma procedimental vigente para la época de  ocurrencia  de  los hechos, toda vez que contemplaba para tal efecto los delitos  que  tuvieran  pena  privativa  de  la  libertad  cuyo  máximo  “sea  o exceda de seis años”, evento que  como se vio  aquí tampoco se cumple.   

Finalmente,  se  advierte que el libelista no  interpuso  el  recurso  de  casación  excepcional, pues revisado el escrito por  medio  del cual manifestó su inconformidad contra la sentencia de segundo grado  y  la  demanda,  se  avizora  que  no hizo mención a este discrecional medio de  impugnación,  motivo  por  el  cual  la  Corte,  en  virtud  del  principio  de  limitación,    no    puede   entrar   a   reemplazar   al   censor   en   estos  aspectos.   

En    consecuencia,    la    demanda   se  inadmitirá.   

Por  último,  cabe  señalar  que el estudio  detenido  del  expediente  permite  a  la  Sala concluir  que no procede la  casación  oficiosa  por  cuanto  no  se  percibe  ninguna  causal de nulidad ni  vulneración de derechos fundamentales.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S   U  E  L  V  E   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  por  el defensor de  TONNY FRANCHESCO CASALINAS ALMARIO.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                    HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                             EDGAR   LOMBANA  TRUJILLO                       

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                                    JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                             MAURO   SOLARTE  PORTILLA   

TERESA RUÍZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *