23036(23-02-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23036  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  012   

Bogotá,  D. C., veintitrés (23) de febrero  de dos mil cinco (2005).   

V    I   S   T   O  S   

Resuelve  la  Corte  la solicitud de pruebas  elevada  en  el  trámite  de extradición del ciudadano colombiano GENTIL CABRERA RAMÍREZ.   

A  N  T  E C E D E N T E  S   

1.   El   Gobierno  de los Estados  Unidos  de  América,  mediante Nota Verbal  número 2601 del 25 de octubre  de  2004,  a  través de su Embajada en  Colombia, solicitó formalmente la  extradición  del  ciudadano  colombiano   Gentil  Cabrera Ramírez.   

2.   Mediante  oficio  número 0300-DVJ  (Ext-04-1112)  015064  del  11  de  noviembre del citado año, el Ministerio del  Interior  y  de  Justicia,  luego  de  considerar  perfeccionado  el expediente,  remitió   la  documentación  relacionada  con  la  solicitud  de  extradición  presentada, demandando de la Sala el respectivo concepto.   

3.  Corrido  el  traslado  de  que  trata el  artículo  518 del Código de Procedimiento Penal, el defensor del solicitado en  extradición,  en  escrito presentado dentro del término legal, hace, en primer  término, la siguiente precisión:   

“En el entendido  de  que  el requerido en extradición se encuentra recluido en la penitenciaría  de  Cómbita  (Boyacá)  en  mi  condición  de  Defensor  de Oficio residente y  ejerciendo  mi  profesión  en  el  Distrito  Capital, debo manifestar que no es  posible  ejercer  la defensa técnica a cabalidad, pues uno de los pilares de la  defensa  lo  constituye  el  hecho  de  que  el defensor tenga la oportunidad de  entrevistarse  con  su  defendido  y  por  lo  menos  en  el caso que nos ocupa,  apreciar  directamente  los  argumentos  probatorios  que  el  encartado pudiera  eventualmente  esgrimir  en  su  favor,  lo  cual  es  imposible en razón a los  distintos  Distrito  Judiciales  en  que  nos encontramos uno y otro”.   

No  obstante,  solicita  la práctica de las  siguientes pruebas:   

3.1.   “Se  identifique  plenamente  e  individualice  de  manera  precisa  al solicitado en  extradición,  por  su  cédula de ciudadanía, la tarjeta decadactilar y demás  circunstancias  personales e individuales que lo caracterizan, identificación e  individualización     tales     que     permitirán    evitar    equivocaciones  lamentables”.   

3.2. “Se oficie a  la  Fiscalía  General de la Nación a fin de que certifique sobre la existencia  o  no  en  la actualidad de investigación o procesamiento alguno en trámite en  contra  del  requerido en extradición, en caso afirmativo por qué delito, qué  autoridad  conoce,  fecha  de  iniciación y otros aspectos que deban interesar,  con fines de la defensa”.   

Añade  que  lo  anterior  con  el  fin  de  garantizar,  así sea de manera mínima, el derecho que le asiste a su defendido  al ejercicio de la defensa material.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.  Acotación previa   

Frente  a  la  inquietud  planteada  por  el  defensor  de  oficio del solicitado en extradición, debe la Sala indicar que el  sólo  hecho  de que el abogado ejerza su profesión en esta ciudad capital y su  representado   se  encuentre  privado  de  la  libertad  en  el  Establecimiento  Penitenciario  y  Carcelario  de Alta y Mediana Seguridad de Cómbita (Boyacá),  no  es  razón  extrema  ni  suficiente  como  para concluir que dicho motivo le  imposibilita  el  ejercicio  pleno  de  la  defensa  técnica,  pues  si bien la  entrevista  personal  con  su  defendido  se  constituye  en una oportunidad que  facilita  su  tarea  profesional,  también lo es que existen otras alternativas  que  hacen  viable  el cumplimiento de su deber y, por ende, la materialización  del  derecho  de  defensa,  máxime  cuando  el trámite del diligenciamiento se  lleva a cabo en Bogotá.   

Si  en  su  posición de  defensor  de  oficio  y  con  el  fin  de  entrevistarse con su representado, le  implica,  por  ejemplo,  erogaciones económicas con el objeto de trasladarse al  citado  centro  de reclusión que no está en condición de sufragar, ello no es  motivo  como  para  descartar la posibilidad de contactarse con aquél a través  del  correo, opción que perfectamente puede también facilitar su labor y, a su  vez,      tener     contacto    permanente    con    su    procurado.    

Además, el ejercicio de  la  defensa  técnica  no  sólo  se  reduce  a  la  entrevista personal. Por el  contrario,  la misma se constituye en una pluralidad de actividades que, bajo la  ideación  y  concreción  de  una  determinada  estrategia,  materializan  este  derecho   fundamental,  al  punto  que,  como  ha  sucedido  en  este  caso,  el  memorialista  ha  solicitado  en  pro  de  su  procurado  la  práctica  de unas  pruebas.   

2.  Sobre la  petición         de         pruebas.   

Teniendo en cuenta que el  concepto  de  la  Sala  acerca  de  la  viabilidad  o  no de la extradición, se  fundamenta  en  la  demostración  plena  de  la identidad del solicitado, en la  validez  formal  de  la  documentación  presentada, en el principio de la doble  incriminación,  en la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero  y,  cuando  fuere  el caso, en el cumplimiento de los tratados públicos, según  así  lo  dispone el artículo 520 del Código de Procedimiento Penal, necesario  es  entonces  que  las  pruebas solicitadas tengan estricta relación con dichos  aspectos y que así lo sustente el peticionario.   

Por  consiguiente,  lo  concerniente  a  la  aducción  y  práctica  de  pruebas  se  rige  por  las  reglas  generales  que  establecen  la  admisibilidad  por  razón  de su conducencia, como se ha venido  resolviendo  por la Corte, lo que significa que serán inadmitidos los medios de  convicción  que  no  conduzcan  a  evidenciar  o  a enervar los fundamentos del  concepto  o  los  que  versen  sobre  hechos  notoriamente  impertinentes  y los  manifiestamente superfluos.   

Consecuente con lo anterior, la Sala negará  las   pruebas   solicitadas   por   el   defensor   del  ciudadano  Gentil    Cabrera   Ramírez,   por   las  siguientes razones:   

2.1.  En  cuanto  a  la  identificación  e  individualización  de su procurado, observa la Sala que el expediente cuenta en  este  momento  con  elementos de juicio para establecer la plena identidad de la  persona  requerida  por  el  Estado extranjero, los que se examinarán de manera  más  detenida  en  el  concepto  de  fondo,  contando,  por  ejemplo,  con  las  correspondientes  Notas  Verbales  y  los documentos enviados por el Gobierno de  los  Estados  Unidos,  en  las que se suministran los datos necesarios, incluida  una  fotografía,  que,  entre  otros,  permitieron  la  captura de Gentil Cabrera Ramírez.   

Por consiguiente, resulta superfluo practicar  las pruebas solicitadas por la defensa.   

2.2.  Finalmente,  lo  relativo  a  que  se  solicite   a  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  certificación  sobre  la  existencia  o  no  de  investigación  penal  alguna  en contra del requerido en  extradición,  tampoco se decretará, pues no suministró a la Corte los motivos  que  sustenten dicha petición en aras de determinar la conducencia, pertinencia  y utilidad del medio de convicción.   

Ahora bien, si se entendiese que la solicitud  está  encaminada  a  demostrar que a su representado se le está investigando o  juzgando  en  Colombia  por  los  mismos  hechos  sobre  los  cuales se apoya la  solicitud  de  extradición, la misma no es procedente, toda vez que la eventual  transgresión  del  principio  non  bis  in  idem  no es tema que le corresponda  examinar  a  la  Corte en el concepto que habrá de emitir, en la medida en que,  como  lo  tiene  dicho  la  Jurisprudencia  de  esta  Corporación,  su  estudio  concierne  al Gobierno Nacional para decidir si concede o no la extradición, en  el evento que dicho concepto sea favorable.    

Al respecto la Sala ha dicho:  

“…si bien es  cierto  que  el  principio  del non bis in idem es regulado por el artículo 565  del  Código  de  Procedimiento  Penal derogado, pero aplicable a este asunto en  razón  del efecto de la inexequibilidad del artículo 527 del actual Código de  Procedimiento  Penal, al prever que no habrá lugar a la extradición cuando por  el  mismo  delito  la persona cuya entrega se solicita, esté investigada o haya  sido  juzgada  en  Colombia;  también  lo  es  que la Sala tiene establecido de  tiempo  atrás  que  este  principio debe ser en su aplicación estudiado por el  Gobierno  Nacional  al  decidir  si  concede  o  no  la extradición”.1   

En    esas    condiciones,   los   medios   de   prueba   solicitados   no   se  decretarán.   

Finalmente, conforme lo dispone el artículo  518  del  Código  de  Procedimiento Penal, una vez cobre ejecutoria la presente  providencia,  se  correrá  traslado  por  el  término de 5 días, para que las  partes,     si    lo    estiman    a    bien,    presenten    las    alegaciones  respectivas.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

1. NEGAR   la   práctica   de   las  pruebas   pedidas   por   el   defensor   del  ciudadano  GENTIL  CABRERA  RAMÍREZ,  solicitado  en  extradición.   

2.  Ejecutoriada  la  presente  providencia,  conforme  lo  dispone  el  artículo  518  del  Código  de Procedimiento Penal,  córrase  traslado  por  el  término  de  5  días,  para que las partes, si lo  estiman a bien, presenten las alegaciones respectivas.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                       HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                        EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                         

       Excusa  justificada   

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN            JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                             MAURO SOLARTE PORTILLA   

Comisión de servicio  

                   TERESA    RUÍZ  NÚÑEZ   

                                                                          Secretaria     

1 Ver,  entre  otros,  Rad.  19963, auto del 21 de enero de 2003, M.P. Dr. Edgar Lombana  Trujillo;  Rad.  21989,  auto  del  9 de junio de 2004, M.P. Dr. Álvaro Orlando  Pérez  Pinzón;  Rad.  22072,  auto  del  1°  de  septiembre de 2004. M.P. Dr.  Alfredo Gómez Quintero.     

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